Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 6 de mayo de 1982.

Leonor.–… entonces nos reuníamos en la hora exacta, unas veces a la una de la madrugada, en casa del presidente de la Sociedad Teosófica de entonces…,

Vicente.– Es importante, porque el hecho de estar en Wesak, o dentro de Wesak es una cosa que hay que reconocer muy bien individualmente, aparte que después se realice en grupo, mejor que sea a una hora que pudiese acudir gente, como el sábado por la tarde.

Sra.– Siempre se puede conectar.

Vicente.– Sí, hay una conexión, además las energías están durando después de la proyección tres días. Hay dos días de preparación, un día de recepción y dos días de distribución. Estamos ahora en período de preparación, estamos preparando hablando sobre toda la problemática nuestra, sometiendo así —lo hace el alma de la humanidad— al Señor del Mundo todas las necesidades mundiales, incluidas las guerras y todas las cosas que están pasando estos días. Entonces viene la distribución de fuerza, que dice dura todo el año, en todos los niveles, y da una sensación de paz y bienestar. Yo hace muchos años que lo siento, antes no sabía lo que era, pero me sentía siempre inspirado por esas fechas, me sentía en gracia, era una cosa tremenda, y luego más tarde me enteré que había sido el festival de Wesak, entonces supe que estaba conectado subjetivamente. No hay necesidad de estar pendiente, el alma está conectada siempre con la Jerarquía. Es el pequeño yo separatista el que crea la separatividad, a lo cual hicimos referencia ayer.

Sra.– Yo quería comentarte que hay cosas, como cuando hablamos del amor y de la paz, que se refieren a un estado. No es decir provocar “estoy en paz”, o “tengo amor” porque cada uno tenemos nuestra medida, o sea, es un estado que se crea; pero de alguna forma cuando estás en sintonía espiritual, y quieres realmente estar en él y rectificar algunas cosas, con esa voluntad, en esa rectificación, yo creo que es tan importante la humildad, tanto más que los conocimientos, porque siempre queremos saber más incluso de lo que podemos asimilar, y la humildad en todas sus facetas, que yo quisiera preguntar si ¿esto, con un buen propósito, se va arreglando a través de equis cosas, o es también un estado que sólo se adquiere cuando es el momento de que tengas esa humildad?

Vicente.– Bueno, lo interesante es la persistencia en una actitud. La actitud y el propósito; el individuo se propone realizar algo en su interior. Claro que cuando digo esto es que ya involucro una idea que nada tiene que ver con la meta, y todos buscamos una meta. Porque si, por ejemplo, de la paz hacemos una meta, seguramente que no la alcanzaremos. Ahora bien, si estamos investigando constantemente, siempre a través del propósito espiritual, y no nos preocupamos mucho ni demasiado por los resultados, viene un día en que se llega a un estado de paz. Ya no digo la paz como un estado. La paz tal y como la siente el Señor del universo es paz; nosotros somos paz dentro de la paz, esto nos indica ya la idea de un estado de conciencia. Y naturalmente, cuando se habla, por ejemplo, de dejar la mente vacía, porque se tiene que llenar de algo que no es lo que tenemos habitualmente, tendrá que ser algo de una estirpe superior, y este algo forma parte consustancial con el propósito. Entonces, mantener el propósito es de una u otra manera incorporar cada vez más paz, más estados de paz dentro de uno. Siempre habrá lagunas, las inevitables lagunas de los problemas kármicos, porque el karma solamente puede liquidarse cuando hay paz; la paz no tiene nada que ver con la Jerarquía, la Jerarquía es solamente una expresión de amor, la paz viene de Shamballa. Así que naturalmente hay que ligar el principio del propósito, que es de Shamballa, con la finalidad de Shamballa, que es la paz. Y el Logos Planetario, el Observador Silencioso, es el depositario de la paz santa, es un océano de paz. Y la paz, tal y como yo la concibo, no tal como seguramente es, se halla confinada en un plano específico del universo. Yo diría que es donde el compás cósmico de Sanat Kumara clava la punta para crear un círculo infranqueable, o un ringpass-not, un círculo-no-se-pasa, como es la expresión característica del Maestro Tibetano. Si se refiere al planeta será el cuarto subplano del cuarto plano planetario. Si es con referencia al Logos Solar, será el cuarto subplano del cuarto plano solar, es decir, que en el centro de un universo septenario, la paz, el equilibrio, la síntesis, como se ha preguntado hoy aquí, se halla confinada siempre en un lugar definido, y de ahí se irradia hasta abarcar la totalidad del círculo-no-se-pasa. Entonces, el problema del individuo es o bien hacerse receptivo desde el lugar donde ocupa su lugar kármico en la evolución, haciéndose responsable de sus actos, y receptivo a la paz, o bien trata fundamentalmente de alcanzar la paz que se alcanza a través de la iniciación, lo cual si lo analizamos bien, es la misma cosa, pero vista de distinta manera. Os digo que la paz no es nada que se refiera con la Jerarquía, no porque el amor no lleve en sí ya su gran capacidad de paz interior, sino porque la paz que está más allá de toda comprensión, es la paz que surge del corazón de Sanat Kumara. Entonces, es una creación, es una emanación que surge del corazón del Logos Planetario, y es canalizada a través del propósito del Señor del Mundo. El problema solamente es el individuo que está en el sendero y habla de la paz como una meta; pero la paz, como la verdad, es un constante devenir, un constante movimiento, que se acerca a nosotros en cualquier momento del tiempo y en cualquier situación, de no importa qué estado de conciencia tenga el hombre, simplemente se presenta y el hombre es libre de acogerlo. De ahí que siempre reitero la atención, la observación serena de los hechos, porque nunca sabemos cuándo surgirá el maestro, la paz, o la verdad. Simplemente hay que estar investigando, como hace el científico. El científico realmente no busca un resultado definido, está simplemente investigando. Y todos tenemos que tener en una cierta medida esta mentalidad científica de investigar los hechos sin esperar ni pretender resultados, simplemente investigar, porque entonces adquirimos el poder que nos hace superiores al destino; el destino se forja constantemente porque el hombre está apegado al fruto de sus acciones, cuando el hombre se apega al fruto de sus acciones crea karma. Cuando el hombre investiga sin darse cuenta de los resultados, o cuando hace el bien y no se preocupa tampoco de los resultados, sin buscar ganancia alguna a sus actividades, simplemente por el anhelo de hacerlo bien, entonces se produce el resultado este que es siempre la conformación al destino marcado por el Señor del Mundo.

Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak

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Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 19 de mayo de 1981.

Vicente. —… esto obedece a una tradición muy antigua. Antes de Cristo existió, como ustedes saben, una gran entidad de gran relieve espiritual a quien históricamente y también esotéricamente se le considera un ser iluminado, se trata de Sidharta Gautama, que logró, adquirió, la iluminación, y que fue el primer ser dentro del planeta Tierra que alcanzó la liberación, es decir, adquirió los poderes del Adepto. El único, el primero fue el Buda, pero, una de las prerrogativas de su vida, principalmente al final de su existencia, fue que cada año después de su muerte Él regresaría a la Tierra para bendecir al mundo. Cuando hablamos de bendición, tratándose de una entidad psicológica de tan tremenda importancia espiritual, significa que está manejando fuerza cósmica, y que el hecho de que haya cada año, y precisamente en la luna llena de Tauro -es decir, que coincidió ayer a las dos horas diez minutos, me parece-, o cuatro minutos, Él ha renovado el voto que hizo ante el Logos Solar. Dense cuenta que hablamos aparentemente de cosas que están mucho más allá de nuestra razón,  pero, es pensando en grandes proporciones que el hombre puede captar una pequeña parte de la Verdad, y esta Verdad que transmite el Buda llena de la unción de su extremo amor a la Humanidad, porque según se nos dice, Él viene año tras año dejando su gran y merecido Nirvana para bendecir a la Humanidad, después desaparece. Pero, las consecuencias de la bendición de Buda duran todo el año, se renuevan todas las energías, existe una fuerza que durante todo ese tiempo, ese período de un año, está fluctuando en la atmósfera, está galvanizando los éteres, está haciendo lo que decía el amigo Javier antes, está introduciendo dentro de las capas etéricas del planeta unos átomos pertenecientes a otras dimensiones del espacio. El estado de transfusión de las energías, o la polarización de la conciencia en niveles superiores, presupone no solamente un deseo intenso, una aspiración superior de parte del individuo, sino también un gran poder invocativo. Según se nos dice esotéricamente, y esto se puede comprobar casi en forma científica, la invocación es un instante que está al alcance del hombre de nuestros días. Invocación es enfocar la mente hacia un punto, “pedid”, “llamad”, lo que decía Cristo, “llamad y se os abrirá, pedid y se os dará” y, naturalmente, embargados dentro del laberinto de las cosas teológicas jamás hemos llegado a comprender el significado de las palabras de Cristo, pero se refiere exactamente a la invocación de estas energías potentes que están fluctuando, que están constantemente ahí. Es realizar lo que decía Annie Besant, “todo está, sólo falta que alarguemos la mano”, y a este alargar la mano hay el proceso de alargar la mano y pensar que voy a alargar la mano es lo que llamamos técnicamente la potencia invocativa del Ser. Así que hay que ser extremadamente invocativos, de no ser así las energías de Buda no tendrían significación alguna para nosotros ni para nadie. Es que las grandes constelaciones que están enviándonos constantemente sus radiaciones de poco sirven, o son peligrosas si la Humanidad no está abierta a ellas. Es decir, que el hecho de que sepamos que ha venido el Buda y que nos ha bendecido –de lo cual yo estoy plenamente seguro y constituye una experiencia de mi vida–, ¿qué significaría para nosotros si no estamos atentos?, o (dicho de otro modo) que estamos haciendo resistencia al tremendo devenir de la vida, con todos sus acontecimientos, sus hechos, con toda la plenitud de cosas que están acercándose a nosotros y, aparentemente, hacemos una gran resistencia constantemente. Entonces, para recibir dignamente las energías, (porque) yo creo que están aquí estas energías, para abrirnos dignamente a ellas debemos vivir en forma muy abierta, muy serena, muy expectante. Naturalmente, no sólo pensando en las energías simplemente, pensando en los demás seres humanos, qué importa para nosotros que estemos pensando en las grandes constelaciones con su fuerza inmensa, con toda la inmensa plenitud que significa la evolución de sus grandes Logos cuyas energías estamos tratando de canalizar aquí en la Tierra, si el hombre no está abierto a ellas, si el hombre no está preparado, si el hombre hace resistencia. Una guerra implica siempre una resistencia, a lo que sea, cuando el hombre resiste contra otros está creando un foco para cualquier tipo de guerra. Si el individuo no está preparado para seguir estas fuerzas rigurosamente preparadas para la humanidad, y la humanidad hace, por ejemplo, la indiferencia total, la sordera voluntaria, y que no trabaja, que se esfuerza, que no lucha, entonces podemos decir que ninguna energía será apta para nosotros. La de la luna llena, que como ustedes saben, es un foco central de la Jerarquía aquí en la Tierra para canalizar las fuerzas de Shamballa. Y el término místico de Shamballa, ¿qué es lo que podemos decir? Es decir, que cuando hablamos de Shamballa, esotéricamente, estamos refiriéndonos a un centro de nuestro planeta que es el más elevado e incluyente, es la sede de aquel Ser a quien se llama el Gran Kumara, Sanat Kumara, que es el que precisamente está guiando los destinos de la… obra magnífica en todos nosotros y todos los reinos de la Naturaleza viven, se mueven y tienen el ser.

Así que cuando hablamos de una meditación de luna llena de esta tremenda importancia, lo primero que se le está pidiendo al aspirante es que abra sus centros, que no sea reflexivo sino intuitivo, que no esté pendiente de un razonamiento. El razonamiento siempre está tratando de amanerar aquello que no tiene razón, duda para nosotros, está más allá del razonamiento, todo cuanto podamos razonar es como si razonásemos acerca de la propia Divinidad, que cuando hablo de la Divinidad me refiero al Logos de ese Sistema Solar. No podemos razonar sobre algo que desconocemos, o hacia lo cual no podemos llegar todavía. Naturalmente, para prepararnos para recibir aquello que todavía no ha sido revelado, se han creado las grandes avenidas de la expectación, de la serenidad, de no estar esperando sin impaciencia tratando de recibir aquello para luego expandirlo, porque nuevamente no se han… las energías, ya sean las búdicas, las más próximas del mes que viene, que serán las del Cristo, o las que pasaron ya bajo la constelación de Aries, que fue la de Pascua, y que todo el mundo celebra, lo que pasa es que no se da cuenta. Se da un significado pagano todavía, se ha perdido el espíritu religioso que poseían los primeros cristianos, y que poseían los grandes discípulos del pasado. Pero hay que interiorizar todas estas cosas, y hay que darnos cuenta de que todo cuanto está aquí es para nosotros. Es la herencia (nuestra), no podemos disputarnos la herencia divina como hacemos con la herencia humana, cuando existen estas luchas para aquellos bienes que todos queremos poseer, sin darnos cuenta que aquello tiene que dejarse ahí, desaparecer hundido en el fondo de la tierra. Pero, estamos pensando en términos cósmicos, y todo cuanto estamos tratando de atraer a nuestra vida humana es de origen divino, por lo tanto, yo les rogaría mientras dure la invocación, mientras dure la meditación, de mantener este espíritu de expectación. Que la mente no razone, solamente se limite a percibir internamente, a que vaya penetrando sutilmente, que se produzca una paz, un silencio, un orden, una armonía, yo creo que es la mejor prueba de devoción que podemos dedicarle al Señor Buda, esta expectación serena, y como que seguramente después tendremos que hacer otra reunión, más tarde, porque hay muchos amigos que tienen que marcharse más temprano, yo sería del parecer de empezar ahora mismo la meditación para aquellas personas que tuviesen que marcharse. Los demás si pueden resistir otra meditación se puede quedar también, eso depende ya de ustedes, de todas maneras lo que vamos a hacer es recitar internamente… (corte de sonido) …se presupone, quizá en un principio sea intelectivo, que no existe antakarana, que el antakarana ha sido ya trascendido, entonces nos hallamos ante una inmensidad, esta inmensidad es la que tendríamos que tratar de aprender en nuestra mente. Nuestra mente está ocupada en cosas finitas, en cosas pequeñas, en cosas superficiales, cuando está en este caso la mente obra solamente a impulsos intelectuales, intelectivos. Quisiera que estuviésemos en una dedicación mental tan grande y tan potente que nuestra mente fuese como un lago tranquilo donde las energías fluctuantes en la atmósfera pudieran penetrar en nuestro corazón, y tampoco haremos un trabajo de delineamiento meditativo como son corrientes en los estudiantes de esoterismo, sino que haremos unos mantras para atraer esta fuerza para galvanizar nuestra aura magnética y para expandirla después por doquier en nuestro mundo de relaciones humanas. Empezaré por la meditación, o por la invocación que pertenece al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, haremos una pausa de silencio, haré unos mantras que ustedes los vayan recitando internamente, después recitaremos la Gran Invocación, que es la invocación o plegaria de la Nueva Era, y más tarde haremos una invocación del 1er Rayo para que tengamos la fuerza en nuestra vida para poder gobernar la personalidad, y después tranquilos, no hablen mucho después, porque van a quedar con un ánimo tranquilo y sosegado, y eso es lo que interesa, que el ánimo quede tranquilo y sosegado y pueda recibir la fuerza mística de la verdad.

Buda y el Festival de Wesak

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La Promesa del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 4 de mayo de 1985.

Vicente. ―…es para el esoterista una de las claves místicas de Shamballa, habida cuenta que el Buda, el Iluminado, el primero que alcanzó la liberación total dentro de la Tierra, nuestro planeta, estriba mayormente en el hecho de que, antes de morir, Buda hizo la solemne promesa a la humanidad, aquello que jerárquicamente se denomina “El voto inquebrantable” de descender del Nirvana cada año a la Tierra para bendecir al mundo, llevando una energía totalmente desconocida para la mayoría de los seres humanos. Sin embargo, es la misma energía que surge de Shamballa y que por primera vez en la historia del planeta pudo penetrar en el aura etérica de la humanidad a través de Jesús de Nazaret cuando se preparaba para la 4ª Iniciación.

Son datos, aparentemente, que se mueven dentro del marco de lo histórico, pero para los entendidos, para aquellos que suelen ver el fin desde el principio, para aquellos para quienes el aura etérica no contiene secretos, porque están por encima de los secretos de la Tierra, para todos aquellos que aman por encima de todo la paz, el amor y el servicio, para todos los discípulos mundiales, para todos los seres humanos de buena voluntad, la potencia radioactiva, si podemos decirlo así, de Shamballa, está hoy a su disposición, como lo está año tras año desde hace 2.500 años aproximadamente, el Buda hizo la promesa al Señor del Mundo de traer la luz del Nirvana a la Tierra, poniendo en contacto a la humanidad con estas fuerzas superiores, extrasolares, que provienen, según se nos dice, de la Constelación de la Osa Mayor, precisamente de una estrella con la cual está muy íntimamente conectado nuestro Logos Planetario, y saber que precisamente en virtud de este juramento, de este voto inquebrantable, cada año durante esta festividad que acaece en la luna llena del signo de Tauro, viene a nosotros en forma de bendición.

Es para darnos a nosotros la idea, si es que esotéricamente la queremos comprender, de cómo existe un misterio de participación que unifica los mundos y los sistemas, y que a la vista de los grandes Rishis de todos los sistemas viene a ser como la Fraternidad de los Dioses, pues todos los Logos Solares se mueven dentro de un ambiente social de Dios cumpliendo cada cual la misión que kármicamente tiene encomendada siempre en servicio de las humanidades, no de la pequeña humanidad de nuestro Esquema Terrestre, sino las humanidades de todos los sistemas en movimiento, de todos los esquemas, de todos los sistemas solares y cósmicos, de todas las galaxias y grupos de galaxias, y saber en virtud de un acto de sacrificio, traspasando, por decirlo de alguna manera, las barreras del tiempo, esta energía que yo denomino de la Fraternidad de los Dioses y que viene cada año para robustecer el espíritu de buena voluntad, para otros el espíritu de renuncia, para otros el espíritu de amor que tiene que ver con el desarrollo de nuestro propio sistema planetario.

Por lo tanto, hemos hablado tantas veces de Buda en un sentido meramente histórico cuando nos referimos a Sidharta Gautama, príncipe de la India, hijo de reyes, pero que renuncia a todo solo para servir a los intereses de Dios o del Logos Planetario. Y vernos a nosotros empobrecidos como nos vemos por tantos espejismos e ilusiones y que, sin embargo, manteniendo la fe del justo, tal como suele decirse místicamente, tenemos el afán de colaborar con Buda en ese intento de llevarle al mundo algo del precioso perfume de Su bendición. Una bendición que nos trae energías del 1er Rayo. ¿Qué es lo que puede decirle a la humanidad común palabras como el sacrificio de Buda? Palabras como Shamballa, palabras como participación consciente dentro de un acto mágico que tendrá lugar dentro de pocos momentos, y saber que podemos colaborar.

Ya hace tiempo que estamos hablando sobre la eficacia que tiene dentro del alma del discípulo la invasión cósmica de esas corrientes del 1er Rayo que llegan a nosotros, no solamente en esta época crucial del Festival de Wesak, sino porque está constantemente forzando una energía que está a nuestra disposición.

Es esta energía que tiene que llevar a la iniciación a muchos discípulos mundiales, y saber que entre todos estos discípulos mundiales estamos nosotros, y que, por lo tanto, podemos beneficiarnos para nuestro deseo de servicio, para nuestro deseo de participación consciente en los misterios del Reino, el poder acoger con alegría esta fuerza tremenda que viene de fuentes cósmicas. Sabiendo también que el propio Logos Planetario del Esquema terrestre desciende desde las más elevadas cadenas de nuestro Esquema a la 4ª Cadena Terrestre para participar en esta obra mágica de participación, pues lo mismo que Buda desciende del Nirvana cósmico ¿cuál no será el sacrificio del Logos Planetario que desciende a este centro que llamamos su 4ª Cadena?, que viene a representar el chakra cardíaco en este Esquema, y que al propio tiempo que Buda da la bendición, por encima de Buda está Sanat Kumara y después el Logos Planetario. ¿Y qué es lo que hay detrás del Logos Planetario?, porque Él está también invocando fuerza cósmica en estos momentos cruciales.

Sabemos, al menos teóricamente, algunos quizás tengamos la intuición de que es así, que el Logos Planetario está muy pendiente hoy día de la humanidad, de lo que ocurre en el reino humano, en lo que llamamos “La raza de los hombres”, por la similitud de vibración y analogía que existe entre esta 4ª Cadena, el 4º Planeta y la 4ª Ronda, sabiendo que nuestro Esquema planetario es de 4º Orden, exactamente igual que lo es el universo solar donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser y que, por lo tanto, todo cuanto se realice, mágicamente hablando, dentro del planeta Tierra repercute en el corazón de la propia Divinidad solar, trayendo como consecuencia como nunca la hubo en la historia planetaria el poder de síntesis, enfocando directamente a la humanidad, la 4ª Jerarquía Creadora, preparándonos para servir de acompañante, a pequeña escala, a la 4ª Iniciación cósmica que va a recibir el Logos Planetario en virtud de todas estas analogías basadas en el cuaternario cósmico, basadas en el número 4, y sabed que nosotros, tal como estamos reunidos hoy, estamos constituyendo un chakra perfecto, un centro magnético para ayudar al Logos Planetario en ese trance místico de la 4ª Iniciación, cuyas crisis, en virtud del número 4, afecta terriblemente al 4º Reino, nuestra humanidad, el ser humano y, por lo tanto, todas las crisis que vemos reflejadas socialmente hoy día, el desequilibrio existente entre la riqueza y la pobreza, entre el saber y la ignorancia, entre la opulencia y la miseria, todo se debe a efectos kármicos de precipitación, centralizada esta proyección de energías kármicas sobre nosotros, por esto decía el otro día que la persona que se dice discípulo, que trata de integrarse dentro de un grupo esotérico y que no acuse crisis alguna en su vida ¿qué puede esperarse de esta persona?, sabiendo que el Logos Planetario dentro de Su propia elevación cósmica está sufriendo tremendas crisis y convulsiones que presagian Su entrada en el 4º Plano Cósmico, en el Plano Búdico-cósmico, siendo consciente allí del propio Logos Cósmico del cual nuestro Sistema Solar es el cuerpo físico.

Daos cuenta entonces, de la realidad, de la trascendencia, del perfume místico que tiene para el esoterista el Festival de Wesak, porque encarna una serie de situaciones, incidencias y oportunidades que culminan en nosotros como una ayuda de participación, pero no la participación entre los miembros de un grupo selectivo, como creemos que somos nosotros, sino para transportar estas energías a nuestro ambiente o contexto social que es donde se necesita esta fuerza, esta energía. Todo cuanto de deprimente observamos en la humanidad actual y que a veces nos da la sensación de que está retrocediendo en el tiempo de la evolución, no debe afectarnos porque es aparente, es el reflejo de una crisis iniciática. Fijaos cómo se dice que a río revuelto hay ganancia de pescadores, es cuando se dan las grandes tormentas, las grandes convulsiones sociales, las grandes crisis individuales, de aproximación a…, es cuando se vislumbra en lontananza la iniciación para todos y cada uno de nosotros, los seres humanos.

Me parece que el imperio de la técnica ha disminuido, en cierto modo y hasta cierto punto, el espíritu místico del pasado que tenían los aspirantes, pero si el discípulo triunfa de la técnica, no se deja avasallar por el confort que procura la técnica y sigue perseverando en el intento, viendo siempre la estrella polar de su vida, la estrella polar de sus intenciones, de su propósito redentor, de su propósito de paz, de fraternidad, de su sencillez y humildad, del espíritu de aquello que podíamos llamar la herencia del Yo, y darse cuenta al propio tiempo que esta nadencia aparente es una expresión mística del 1er Rayo, y que hoy a través del silencio místico podemos recibir asimismo esta tremenda corriente de 1er Rayo que nos trae Buda, lo cual deberá favorecer extraordinariamente nuestros impulsos, nuestros propósitos, nuestra voluntad de ser y nuestro propósito de realizar, darnos cuenta de que realmente somos colaboradores, o deberíamos serlo, del propio Señor del Mundo, en este intento redentor, en esta iniciación que ha de recibir el Logos Planetario en el cuerpo de Sanat Kumara, sabiendo que Sanat Kumara es el Señor del Mundo que estará presente aquí en nosotros y con nosotros de acuerdo con la Ley de participación mística, o de aquello que podríamos denominar “La sucesión apostólica de los Hijos de Dios”, y que quedará en nosotros, en cada cual según su medida. Cada cual tiene su propia medida, y esto lo saben los Maestros, solamente nos dan aquello cuya capacidad puede contener nuestra pequeña mente. Pero si estamos muy atentos podremos colmar la medida de aquello que consideramos nuestra medida, que puede traspasarse esta medida en el tiempo porque por un momento de expansión cíclica viviremos fuera del tiempo; si estamos muy atentos nos daremos cuenta de que Buda está aquí, este ser atemporal que desciende del Nirvana, que desciende también de otra cadena superior a la nuestra aunque forme parte de la Jerarquía Planetaria.

La Promesa del Buda y el Festival de Wesak

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El Festival Wesak – La Leyenda

“Ningún precio que se nos exija será demasiado elevado para ser útil a la Jerarquía en el momento de la Luna Llena de Tauro, el Festival Wesak; ningún precio es demasiado elevado para obtener la iluminación espiritual posible, particularmente en este momento.” D.K.

El Festival Wesak se celebra en reconocimiento de un acontecimiento viviente actual. Se lleva a cabo anualmente, en el momento del plenilunio de Tauro, en el que se trasmite a la Tierra la bendición de Dios, por intermedio de Buda y de Su hermano, el Cristo.
Paralelamente al acontecimiento espiritual interno tiene lugar la ceremonia física externa, en un pequeño valle del Tibet, en los Himalayas. El sueño, leyenda o acontecimiento puede ser descripto como sigue: Existe un valle, situado al pie de los Himalayas tibetanos, a una altura bastante elevada, rodeada por montañas excepto hacia el noreste, donde existe una estrecha abertura. El valle tiene forma de botella con el cuello hacia el noreste, abriéndose hacia el sur. En el extremo norte cerca de la abertura hay una gran roca plana. No hay árboles ni arbustos en el valle, está cubierto de una alfombra de pasto duro. Las laderas de las montañas sí se encuentran tachonadas de árboles.

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En el momento del plenilunio de Tauro comienzan a llegar peregrinos, hombres santos y lamas que se acercan ocupando la parte sur y central, dejando el extremo noreste relativamente libre. Allí según reza la leyenda, se congrega un grupo de Grandes Seres que son en la Tierra, los custodios del Plan de Dios para nuestro planeta y para la humanidad. Con su sabiduría, amor y conocimiento forman una muralla protectora para nuestra raza, tratando de guiarnos de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real, y de la muerte a la inmortalidad. Este grupo de conocedores de la divinidad, se sitúa en el confín del valle en círculos concéntricos, de acuerdo al grado de desarrollo iniciático, preparándose para un gran Acto de Servicio.

Delante de la roca mirando hacia el noreste, se hallan en niveles etéricos, esos Seres denominados “los Tres Grandes Señores”: el Cristo, que se sitúa en el centro; el Señor de las formas vivientes, el Manú, que se sitúa a la derecha; y el Señor de la Civilización, el Maestro Rakoczi, que se halla a su izquierda. Sobre la roca descansa un cuenco de cristal lleno de agua.

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Detrás del grupo de Maestros, Adeptos, iniciados y trabajadores avanzados en el Plan de Dios, se sitúan los discípulos y aspirantes del mundo en sus diversos grados y grupos, los que constituyen en esta época el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Algunos están presentes en cuerpo físico y llegan por medios comunes, otros se hallan presentes en sus cuerpos espirituales y en estado de sueño.

Al acercarse el momento de la Luna Llena, se produce una quietud entre la muchedumbre y todos miran hacia el noreste. A una señal dada, los Grandes Seres forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. Cuando el cántico se ahonda y cobra más ritmo, los Visitantes etéricos se materializan y una figura gloriosa se torna visible en el centro de los círculos. Le llaman con varios nombres: Señor Maitreya, Bodhisattva, Cristo, Señor de la Paz y del Amor; es el Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía planetaria para llevar a cabo la finalidad divina de este planeta.


El Festival Wesak – Leyenda

Texto y Audio:
Sabiduría Arcana

Imagen y Vídeo:
Pamela Di Meglio

Sobre el Festival de Wesak y la Meditación – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 27 de mayo de 1975.

Durante el Año Solar; o sea, el tiempo que tarda nuestra Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol, se producen cíclicamente tres acontecimientos que, a la vista del esoterista, tienen una importancia capital, puesto que se trata de tres grandes festivales que, con el tiempo, serán una especie de unificación de la mente y los corazones de los seres humanos.
Se trata primero de la festividad de Pascua, que es una festividad auténticamente cristiana y en donde se exalta la elevación de Cristo o la ascensión a los cielos, tal como se dice místicamente, y que tiene por objeto que la humanidad se dé cuenta de aquella frase sacramental: “Cristo en ti, esperanza de gloria” en ascensión permanente.

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El segundo gran festival coincidente con la luna llena de Tauro, es precisamente el llamado festival de Wesak, una fiesta auténticamente oriental en la que se ensalza la gloriosa figura de Buda. Y no sólo esto sino que así como, por ejemplo, la festividad de Pascua o la exaltación en la luna llena de Aries, se tiene en cuenta un acontecimiento pasado cual es la ascensión de Cristo como dato histórico, el festival de Wesak tiene su importancia porque se trata de un acontecimiento actual, mediante el cual y siguiendo (tal como se dice en los libros santos) los dictados de su corazón, Buda desciende anualmente a la Tierra desde los altos lugares, en donde su elevada concepción espiritual del Cosmos lo ha llevado, a bendecir a todos los seres humanos. Por lo tanto, como precisamente él en un acto de sacrificio desciende, hablando simbólicamente, puesto que en el espacio no existe arriba ni abajo; pero si podemos decir, toma conciencia de un estado que pertenece a los seres humanos y que desde allí distribuye la fuerza cósmica con destino a la Tierra, estaremos en el buen camino de la comprensión. Es decir, que el acto de hoy que preparará a la humanidad para todo un año de invocación y evocación espirituales, tiene por objeto que la persona humana, la psicología del hombre, llegue a interpretar adecuadamente los ritmos cíclicos del tiempo y a darse cuenta también de que el Universo y el planeta, y todo el contenido planetario son solidarios; que no existe, ni ha existido, ni jamás existirá separación alguna. Esto es precisamente lo que Buda trae cada año con su celestial bendición: el sentido de unificación, el sentido de comunión, tal como se dice que es la comunión de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que están tratando de resolver la incógnita terrible de su vida: ¿Quién soy, de dónde vengo y adónde voy?…, y que, además, tienen presente que todos constituimos parte de una sola humanidad y que únicamente el principio de fraternidad es el que está actuando en la Tierra constantemente aunque no nos demos cuenta.

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Asociación Vicente Beltrán Anglada

Sabiduría Arcana – Wesak

Sobre el Festival de Wesak y la Meditación – Vicente Beltrán Anglada