Los Señores del Karma – 1ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 13 de septiembre de 1980.

Vicente.— En nuestra conversación del mes de Julio analizamos un tema profundamente esotérico, que hasta hace unos cincuenta años constituía un secreto iniciático: se trata del misterio del Ángel Solar, el cual tiene que ver con la leyenda de Prometeo. La leyenda mítica de Prometeo tiene que ver con el Hijo de los Dioses, que, apiadado de la oscuridad en la cual vivían los seres humanos, asciende al Olimpo y arrebata a Júpiter la luz de la mente, que la trae a la humanidad, es decir, atrae al tercer reino de la naturaleza, que estaba capacitado para poder adquirir la iniciación de la individualización.

En aquel momento, Prometeo, que realiza el sacrificio de dar la luz que corresponde al Olimpo a los seres humanos, cae en la desgracia de Júpiter, el cual lo mantiene atado sobre una peña del Olimpo, condenado eternamente a que los buitres devoren sus entrañas. Esto, naturalmente, es meramente simbólico, pero se trata del sacrificio de los Ángeles Solares: aquellos que, en la Doctrina Secreta, Madame Blavatsky denomina los Dyanes del Fuego, es decir, los hijos de la mente, aquellos que son perfectos desde un universo anterior y que traen, por la misma razón, la luz conquistada en aquel universo. Y el castigo al cual se somete voluntariamente, Prometeo, el Hijo de los Dioses, el Hijo de la Mente, es permanecer en el plano causal durante los millones de años que dure la evolución del ser humano, desde que adquiere la luz de la autoconciencia, hasta que se convierte en un maestro de compasión y de sabiduría. Naturalmente, la leyenda de Prometeo, y el trabajo que han realizado los Ángeles Solares a través del tiempo y, sobre todas las humanidades de nuestro sistema solar, ¿qué significa?, y es a través de los grandes intermediarios cósmicos que la luz de la mente de los hombres va fructificando hasta adquirir la inspiración necesaria para gobernar sabiamente su destino y convertirse en unos testimonios de la luz y en unos servidores del plan.

Dijimos también para que se vea claro el proceso que el plano causal, esotéricamente comprendido, corresponde a los tres subplanos superiores del plano de la mente, y que la mente humana, tal como la conocemos en su aspecto concreto e individualizado, está trabajando, actuando activamente en los cuatro subplanos inferiores del plano mental. Entonces, la relación que existe, la vinculación a través de una serie infinita de meditaciones y de trabajos internos de Prometeo en Géminis, que es el ser humano y será estudiado en próximas conversaciones, tiene que ver con el sentido íntimo de la meditación superior: la transportación de Prometeo hacia el plano causal venciendo la inercia de los vehículos inferiores y de la mente cualificada, es evidente en todos los aspirantes espirituales y en todos lo discípulos de esta nueva era. Y, seguramente, que muchos de los que estamos aquí estamos trabajando ya en tal sentido, estamos acercándonos progresivamente al plano causal, estamos encendiendo la hoguera de la luz en nuestro corazón en virtud de la inspiración causal, y, por tal motivo, nos estamos aproximando al Prometeo cósmico. Estamos convirtiéndonos por obra y gracia del espíritu de vinculación cósmica con el propio Ángel Solar, y todas las conversaciones que tengamos ahora y siempre, tendrán que ver sutilmente de una u otra manera con el contacto del yo inferior, el conocido, con el Yo Superior o el Ángel Solar que encarna Prometeo constantemente, siguiendo el libro de la leyenda y también el poder de los mitos a través de los símbolos.

En nuestra conversación de hoy, vamos a apartarnos aparentemente un poco de todo cuanto hemos dicho hasta aquí, en un sentido puramente metafísico, y vamos a ver si, cuando hablamos de estos grandes señores que llamamos los Señores del Karma, que será el tema de nuestra conversación de hoy, podamos tener una idea muy ajustada de lo que realmente representan los Señores del Karma en la vida del universo, en la vida del planeta, y naturalmente, en la vida psicológica del ser humano.

Los Señores del Karma han constituido desde el principio de los tiempos la culminación de una serie de esfuerzos por parte del investigador esotérico, el cual debe hurgar en las oquedades de lo cósmico para extraer la sabiduría necesaria para adueñarse de su destino, porque no podemos hablar de los Señores del Karma sin hablar del destino. Ahora bien, ¿qué es el destino? Hay que hacer una distinción: hay el destino de los Dioses, o de los Logos Creadores, hay el destino de los Ángeles, hay el destino de los planos del universo, hay el destino de los reinos de la naturaleza, hay el destino de las razas, hay el destino de las especies, y hay el destino de los seres humanos. El destino de los seres humanos, filosóficamente, podríamos definirlo como la incapacidad que tiene el hombre de ver más allá de la esfera de sí mismo. Está limitado constantemente, dentro de una esfera que él mismo se ha creado a través de los hechos contraídos en cualquier época del tiempo. Está condicionado por sus pensamientos, por sus emociones, por sus deseos. Y el movimiento que realiza el hombre, invariablemente, dentro de esta esfera que le sigue y le condiciona y constantemente limita, es el destino. Se echará de ver muy luego, que el destino del hombre, sigue fatalmente un curso, ¿cuál es este curso? El curso que marca la ley, el curso que marcan los actos contraídos en el pasado, teniendo presente que un pensamiento desde el ángulo esotérico es un acto y que un deseo es un acto, y que los actos no son solamente físicos sino que son cualificadores de cualquier actividad que realiza el ser humano en el ambiente donde vive, se mueve y tiene el ser. Por tanto, el destino del hombre está uncido invariablemente al destino que le marcan las estrellas, tal como astrológicamente se dice, sin aparentemente tener otra opción que seguir ciegamente este destino sin poder variarlo, y que lo que está escrito en las estrellas forzosamente tendrá que cumplirse en el destino o en el corazón del ser humano. ¿Es justo esto?, es la ley, simplemente. El hombre ha creado aquella esfera, el hombre se ha encerrado dentro de una capa de egoísmo, dentro de una capa de limitaciones, y no puede hacer otra cosa que luchar contra las limitaciones que él mismo se ha creado a través del tiempo; es decir, que cuando dices, la obra de los Señores del Karma quizás sería mejor que dijese, los Karmas, interpretando mis limitaciones, me ofrecen el destino que yo mismo me he creado. Entonces, los Señores del Karma son la justicia infinita del Cosmos y, naturalmente, si queremos empezar husmeando algo el destino de los Dioses podemos empezar estudiando la Cruz, porque la imagen simbólica de la cruz simboliza a los Señores del Karma. Los cuatro Señores del Karma constituyen el principio y el fin de cualquier tipo de universo, no importa cuán elevado, cuán perfecto sea el Logos que dará vida a aquel sistema. Y aquí tendremos seguramente, aquí lo verán ustedes (muestra sobre una pizarra), una Cruz. Antes de la creación de cualquier universo, los Señores del Karma, tal como dicen los libros védicos, tienen sobre el espacio la Cruz Kármica que pertenece a aquel Logos y crean lo que esotéricamente se denomina “el círculo no se pasa“, el círculo infranqueable, a partir del cual el Logos está imposibilitado de seguir adelante porque corresponde a su propia e íntima evolución. Entonces, fíjense bien, una vez que el Logos, los Grandes Ángeles del Karma, han tendido la Cruz que les corresponde por ley con sus cuatro brazos bien estratificados, bien concretos, bien definidos, tal como ustedes verán, están presentes en toda actividad logoica desde el principio de los tiempos. La primera actividad está en el centro de la Cruz: allí está, de una manera misteriosa, el Corazón del Logos.

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La Muerte. La Liberación y el Ángel Solar – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de julio de 1980.

Vicente.- Bien, en conversaciones anteriores hemos tratado de describir el proceso de la muerte dándole un sentido muy natural, despojándolo a ser posible de su sentido espectacular, liberándole del miedo, porque el peor de los miedos es el temor a la muerte.

La muerte ha sido considerada hasta aquí como un proceso irreversible, algo que desde luego no puede truncar las aspiraciones de tipo material pero sí las de tipo espiritual en ciertos momentos, por cuanto presupone el cortar de raíz aquellas avenidas que llevan a síntesis, a la vida espiritual. Este es el mayor de los temores, el que la persona piense en un sentido de aniquilación cuando habla de la muerte, de ahí el sentido de temor. Entonces, todo el proceso en torno a la muerte ha sido el activar el sentido vital de permanencia o de eternidad que es en sí el alma del ser humano, como es también eterna el alma de todas y cada una de las cosas de la naturaleza, entonces, el proceso llevado a su máxima complacencia mística daba como resultado final una síntesis de luz que no todos pueden aceptar íntegramente, debido precisamente a que el temor se ha adueñado del ser humano y hace que la muerte sea considerada como un hecho de aniquilación y no como un hecho de liberación.

El alma es eterna, solamente los vehículos del hombre, los mecanismos a través de los cuales se expresa, son temporales, son periódicos, son impermanentes, y el proceso de la muerte está simplemente en los planos físico, emocional y mental; siendo más concretos, los cuatro primeros subplanos del plano mental, ya que hoy hablaremos del plano causal, que son los tres planos superiores del plano mental, allí ya no existe a partir del cuarto subplano mental, allí la muerte ya prácticamente no existe, existe ya una línea de comunicación, diríamos, iniciática, que conecta al plano mental con el plano búdico y va ascendiendo el alma hasta alcanzar los reinos espirituales de la más alta trascendencia.
Dijimos también, que el proceso de la muerte es un proceso técnicamente de restitución. ¿Qué hay que entender por restitución? Es el proceso de restituir, de devolver a la naturaleza todo cuanto la naturaleza entregó al alma para que pudiera manifestarse en espacio y tiempo. Este proceso de restitución es lo que técnicamente llamamos muerte, pero, en un sentido de que llega un punto en que la restitución se convierte en otra ley, la ley de eliminación, por cuanto restitución pertenece únicamente al nivel físico, en tanto que el proceso de eliminación o de purificación pertenece a los planos astral y mental. Entonces, existe dentro del ser una potencia dormida que tenemos que tratar de descubrir y desarrollar al máximo, que es el sentido de permanencia vital o el sentimiento íntimo de eternidad que está dentro de nosotros. Si nos ponemos en contacto con este proceso místico que tiende hacia la síntesis, automáticamente la muerte dejará de aparecer como algo tenebroso, como algo oscuro dentro de un sentido de restitución pero con aniquilación, será simplemente un proceso de liberación, y la liberación constituirá el tema de nuestra conversación de hoy, porque vamos a hablar más allá de aquello que pertenece al reino de la muerte, vamos a hablar simplemente de vida, vamos a hablar de aquello que está más allá del entendimiento pero que constituye una promesa, porque si existe una promesa del alma del hombre es la de la eternidad, siendo la eternidad la que expresa el sentido de permanencia más el sentido de conciencia, es decir, que la muerte aparece como una aniquilación en tanto que la liberación se expresa como una expansión total de conciencia que lleva a la propia eternidad, en la cual el hombre y Dios constituyen una unidad. Hasta aquí existe una separatividad: el hombre y Dios, y todo el sentido de la evolución es el esfuerzo del hombre buscando a la Divinidad. En este proceso existe lo que podíamos llamar los grados en el Sendero, lo que es la jerarquía espiritual, porque evidentemente dentro de ese Sendero que va hacia síntesis, hacia la eternidad, existen multiplicidad de estados de conciencia y cada uno de nosotros ocupa un lugar establecido, concreto, dentro de la Escalera de Jacob, que va del reino inconsciente de la naturaleza hasta el reino de la omnipotencia divina, es decir, que siempre estamos ocupando un lugar definido dentro de la órbita de la evolución y a esto le llamamos técnicamente, jerarquía. La jerarquía llega el momento en que se hace iniciática, el hombre deja de pertenecer al cuarto reino y se convierte en un ciudadano del quinto reino de la naturaleza, aquel que se denomina místicamente “el Reino de los Cielos”; esto es lo que para mí, constituye la promesa de la humanidad “Cristo en ti esperanza es de Gloria.”

Espero que todos comprendamos que no estamos aquí reunidos simplemente para captar ideas sino que estamos aquí para captar realidades y vivir realidades. Quizá las realidades puedan venir a través de la conciencia, esta conciencia que tenemos separativa, pero es a través del sentimiento de integridad espiritual que el hombre se va acercando progresivamente a la fuente espiritual de todas las cosas, es decir, la Divinidad, o la Potencia Creadora, o la Energía de Síntesis, como ustedes quieran llamarlo. Entonces, existe en todos los planos de la naturaleza desde el momento crítico de la muerte, un sentido progresivo de purificación, un sentido de purificación que en unas personas queda reducido —como en los seres atrasados en la escala de evolución sin afán peyorativo— en los últimos subplanos de cada plano de la naturaleza, y aquí no hay opción a tener una vislumbre de lo que es la luz inmortal del Cosmos, ni saber lo que es la naturaleza divina, está simplemente marcando el compás del tiempo o el tambor del tiempo, está simplemente viviendo una vida vegetativa, pero el hombre moderno —todos somos hombres modernos y mujeres modernas—, estamos tratando de llegar a un punto en el cual aquel sentido de inconsistencia o de inconsciencia del hombre primitivo, se convierta en una conciencia plenamente establecida dentro del orden de la evolución, es decir, una conciencia de integración dentro de la cual la mente que piensa, que ordena, que establece diferenciaciones entre todas las cosas, el corazón que expresa la sensibilidad del hombre hacia todo cuanto le rodea, y el cuerpo físico, se convierten en una unidad al servicio del alma. Cuando se ha llegado a este punto, cuando se ha establecido un contacto entre el hombre mortal y el Ángel Solar, o el punto intermedio de la evolución, del cual hablaremos seguidamente, esta potencia integradora en el plano de la mente causal, entonces, puede decirse que el hombre ha entrado en la corriente. Entrar en la corriente, esotéricamente hablando, significa entrar en un mar embravecido donde no existen pasiones, solamente existe la omnipotencia de la propia Divinidad, es un curso de dificultades por cuanto la corriente tumultuosa de la Divinidad viene hacia nosotros con fuerza avasalladora y nosotros debemos atravesar esta potencia integradora de la Divinidad utilizando el arma del espíritu, de la razón, del entendimiento y de la voluntad, porque luchamos contracorriente, porque la Voluntad de Dios en el centro que llamamos la Raza de los Hombres, todavía aparece ante la vista de los grandes responsables del Cosmos como una potencia que altera y modifica el Plan de salvación de la humanidad, y el hombre que busca la Divinidad está yendo siempre contra la corriente, de ahí que no puede hablarse de dificultades, no puede hablarse de crisis, no puede hablarse de sufrimientos, sin contar con que éste es el hombre que está luchando contra la corriente, es el hombre que está luchando constantemente contra sí mismo, está luchando —al decir contra sí mismo— con todo cuanto hace contacto consigo mismo que es el ambiente circundante, es decir, que cuando se ve a una persona que sufre, y la gente no sabe nunca el motivo de sus sufrimientos, y este sufrimiento está provocado porque marcha contra la corriente, estamos diciendo, o podemos decir íntegramente, que se trata de un iniciado que está buscando en línea recta la propia Divinidad.

La Muerte, la Liberación y el Ángel Solar

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La Ley de la Atractividad Cósmica – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de mayo de 1980.

Vicente.― Vamos a continuar discutiendo el tema tan importante y trascendente como es el que se refiere a la muerte. Naturalmente, que cuando hablo de la muerte le doy un sentido trascendente de vida, por lo cual, todo el enfoque mental que hasta aquí ha sido adjudicado al tema de la muerte tendrá que sufrir profundas modificaciones. En primer lugar, porque hay que desechar de una vez para todas las ideas y los conceptos mediante los cuales la muerte se convierte en una figura pavorosa que causa terror y a veces desesperación. La enseñanza religiosa de los últimos siglos acerca de la muerte ha llenado de terror los corazones de los hombres, en virtud de esto, la muerte ha sido considerada como una aniquilación y no como lo que realmente es: uunnaa lliibbeerraacciióónn. Está involucrada en todo este proceso la vida del Alma que es inmortal, por lo tanto, ya de base, vamos a sentar la premisa de que la muerte es una liberación del Alma y que lo único que desaparece es la materia, es decir, la forma de la materia, porque la materia por su propia cualidad tiende a volver al depósito de unidades expectantes que llamamos el espíritu de la tierra, todo vuelve a la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás”, que significa la condición de que todo lo que es materia va a la materia y que todo lo que es espíritu tiende al espíritu, es decir, aquello que tan bien definió Cristo cuando decía: “Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, otorgando aquí una importancia a esta distinción que existe entre el espíritu y la materia, y también entre la intermediaria celeste, entre el espíritu y la materia, que es el Alma que todos conocemos.

Evidentemente, si bien el mundo ha dado grandes pasos en el sentido técnico, científico de la vida, ha perdido, no obstante, la gloria del vivir creador, porque todo cuanto el hombre ha aprendido a través del tiempo, lo único que ha sabido asimilar durante el período que va desde su nacimiento hasta la muerte son teorías acerca de este punto fundamental de la muerte. Teorías basadas en el temor, en la desesperación, en la inquietud, y esto ha creado más víctimas en la Tierra que la propia muerte. El hecho de que la persona esté pendiente de la muerte obliga a la mente a reestructurarse de una manera diferente a tal como lo tiene dispuesto el Creador, es decir, que la vida debe ser una constante liberación; liberación mental, liberación emocional, liberación física, es decir, aquello que técnicamente llamamos: La Ley de Restitución. La Ley de Restitución es cósmica, no tiene sólo que ver con la humanidad o con los reinos inferiores de la naturaleza, es un hecho en la naturaleza, en el cosmos, y cuando muere un universo, automáticamente surgen otros del espacio, es decir, que es volver a surgir del éter y re-volver al éter, de esta manera, es un toma y daca la Ley de la evolución, siendo cada vez más enaltecida la conciencia y cada vez más sublime la forma donde la vida tiene que manifestarse.

Hay que distinguir, también, que si bien tenemos técnicas para nacer —existen infinitas aportaciones científicas al respecto—, no existe una técnica definida para preparar el individuo para la muerte. De esta manera, la muerte siempre es un punto negativo dentro de la conciencia del hombre. Jamás puede decirse que el hombre comprende exactamente la virtualidad del proceso de vivir. De esta manera, siempre está embargado de temores, de inquietudes, de desazones, está constantemente muriendo en la vida siendo al contrario de lo dispuesto por el Creador, que debe estar viviendo aún dentro de la propia muerte, en el caso de la idea de la propia muerte, tal como ha sido bien dada por todas las religiones casi en su entero. Porque al terminar la vida ¿qué es lo que hay? No hay explicaciones científicas que puedan respaldar ciertas ideas de tipo religioso basadas en la muerte, por ejemplo, al Cristo nunca se le presenta como resurrección y como vida sino como a un hombre clavado en la cruz, eso demuestra que la propia religión que tendría que hablar de vida, está hablando de muerte, pero no en un sentido positivo sino en un sentido negativo, en un sentido despiadado y cruel para las conciencias de los hombres, y seguramente que habrá un canon preparado para toda esta mistificación del proceso, de este ocultamiento solapado de las verdades eternas, porque al final de la vida solamente quedan como opciones una eternidad de gloria o una eternidad de desesperación. Clama la justicia del cielo. Por tanto, en la Nueva Era, donde la presentación de la verdad debe ser lisa y llana, simple, con toda la simplicidad de nuestra mente coherente, habrá que hacer un énfasis especial sobre la vida que triunfa de la muerte, que está más allá de la muerte, que es la liberación del Alma, que no es la negatividad ni tampoco la aniquilación, que es el vivir más allá del tiempo y del espacio, hasta aquel momento en que espacio y tiempo se convierten en los aliados del Alma, controlados por el Alma, y resucitando constantemente en cada uno de los momentos de la existencia, tal como debiera ser la preparación técnica de la vida: este constante morir en sí mismo, este constante vivir dejando jirones del yo vencido entre las malezas de la vida social, este trabajo inmenso, no de recopilación de cosas, porque cuando hablamos de liberación hablamos de un proceso constante y eterno de restitución. ¿Qué es lo que estamos restituyendo? El cuerpo, mejorando siempre las actitudes; el cuerpo emocional sublimando las emociones, y la mente, el precioso tesoro de la mente, dejándola desguarnecida de vanos pensamientos o llevando el pensamiento a la más elevada sublimidad abstracta. He ahí el trabajo, he ahí el proceso, he ahí el desafío a nuestra conciencia.

¿Aceptaremos el reto de la acción? Eso depende de todos y cada uno de nosotros. Solamente queda en pie que de la misma manera que hay técnicas para nacer, debe existir forzosamente una técnica de morir y tenemos que aplicarnos a la técnica aprendiendo todo el proceso de la vida desde el ángulo de la resurrección y no de la propia muerte, es decir, empezando a desechar valores, simplificando el ánimo y llevando nuestra mente a la unción espiritual, he ahí nuestro trabajo. Y para ir ordenando las ideas acerca de la muerte, para hablar de la muerte en un sentido científico, despojada por completo del hálito de la tradición, vamos a explicar científicamente lo que es la muerte, cómo se produce la muerte y todo cuanto va aliado con el proceso de la muerte, incluida la propia resurrección de la carne, tal como se dice, que no es más que la liberación del espíritu contenido en la carne o en la sustancia material, la parte etérica condensada.

La Ley de la Atractividad Cósmica

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La Comprensión Espiritual – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Córdoba, La Cumbre, República Argentina, el 10 de noviembre de 1985.

Vicente. ― El gran problema de la Humanidad es comprenderse a sí misma. Esto lo hemos venido analizando desde distintos ángulos de vista. Sin embargo, una cosa queda muy clara, y es que el conocimiento de las cosas pertenece a la actividad de la mente, pero, la comprensión espiritual corresponde al corazón. Esto es lo que hay que tener siempre en cuenta para no asignarle a la mente una función –esotéricamente hablando– para la cual no está debidamente preparada, o desarrollada dentro de los planes de la Divinidad.

Sentir intensamente en el corazón trae como consecuencia una participación muy consciente de la mente en todos los problemas psicológicos del ser y en toda esta gran ilación de causas y efectos que, concatenados debidamente, constituyen el destino de la Humanidad. Pero, ¿qué es el destino de la Humanidad sino el destino trazado por todos y cada uno de los seres humanos, creado por todos y cada uno de nosotros? Entonces, cuando vemos la gran panorámica mundial con todas sus crisis y dificultades, a veces caemos en la tentación de creer que aquello es obra de la Divinidad, o de algún hado malévolo que se abate sobre la Humanidad, y nunca pensamos debidamente que la causa de aquello bien podría ser nuestro propio ser, nuestro propio yo.

Teniendo esto en cuenta, la panorámica de la vida tiende a cambiar de una manera radical, de una manera tan radical que tendrá como consecuencia la reorientación total de nuestro destino, tratando de descubrir estas áreas de paz que están en algún rincón de nuestro ser y que una vez debidamente desarrollado puede dar, como consecuencia para nosotros, esta radiación específica espiritual mediante la cual las personas pueden comprender de una manera intuitiva lo que es el Reino de Dios aquí en la Tierra.

Cuando se nos habla del Reino de Dios, nuestra mente incierta se pregunta: ¿Qué es eso? Porque si le falla el elemento circunstancial, si le falla el argumento, si le falla este poder de seleccionar, de discernir, la mente queda exhausta; y el ser, exhausto, como la mente. Pero, si se da cuenta el individuo que todo este poder supremo está en sí mismo y sólo en sí mismo, y que no existe participación alguna en la vida que le depare la búsqueda de la Paz, o la Paz en sí, entonces, esta reorientación, a la cual hacía referencia, tendrá un efecto casi inmediato en nosotros.

Es decir, trato simplemente de decirles que el afán de conocer debe ser reemplazado progresivamente por el infinito deseo de comprender, por el conocimiento de las cosas educimos el intelecto; y el intelecto, si no es debidamente utilizado, se convierte en un elemento de separatividad humana. Pero, cuando existe comprensión, entonces, todo proceso de la mente mecanizado, o mecánico, queda dentro de los cauces de otro movimiento, es el movimiento que conduce al silencio, a la quietud, al recogimiento. Y no hay que esperar encontrar el recogimiento siguiendo cualquier procedimiento del Yoga, porque el Yoga es sólo un camino para aquellos que sepan recorrerlo. Significa el sentimiento de unidad que debemos alcanzar todos y, por lo tanto, no un simple método.

Hemos convertido al Yoga en un método y, entonces, nos falta una plenitud esencial en nuestra vida, habida cuenta que nosotros somos esta vida, que nosotros somos el ser y que nosotros somos el Yoga verdadero, el Camino que conduce a la integridad del Ser.
Así que podríamos discutir conjuntamente este proceso que va del ser que a través del Yoga busca a Dios y del ser que ha descubierto que Dios está en sí y que, por lo tanto, el Yoga es él, igual que el Karma, igual que el destino.

Interlocutor. ― Empezamos la segunda etapa de preguntas y respuestas. En virtud de que hemos estado más organizados en esta oportunidad hay una lista bastante nutrida de preguntas. Empezamos con esta: ¿qué cambios está produciendo la energía de Shamballa en estos momentos en la Humanidad?

Vicente. ― Los grandes descubrimientos de los últimos tiempos en lo referente a la utilización de la energía. La energía nuclear, por ejemplo, es una de las corrientes de Shamballa; la tendencia de todas las humanidades y agrupaciones de humanidades que están sentadas en mesas de discusiones y no a través de la lucha armada; la creación de las Naciones Unidas con todos sus departamentos de trabajo, la proliferación incesante de grupos, más o menos esotéricos, más o menos espirituales, pero, llevando cada uno de esos movimientos el incentivo del Propósito de Dios, son indicaciones de la Gran corriente que proviene de Shamballa.

Por el Amor, se dice, será salvo el hombre. Yo creo que hay unas pocas palabras del Instructor del Mundo que dicen: “No voy a traer la Paz sino la espada” ¿Qué quiere significar esta expresión de labios del Instructor del Mundo, del Ser más amoroso del planeta? Simplemente que los tiempos van cambiando, que la energía de Shamballa se está introduciendo lenta, pero, paulatinamente dentro del corazón de los seres humanos, dentro, por tanto, de todos los departamentos de trabajo y de todas las líneas de actividad que tienen lugar actualmente aquí en el planeta.

La energía del 1er Rayo que proviene de Shamballa se caracteriza por su dinamismo creador. Este dinamismo es extraordinario y esto es lo que ha producido estas grandes convulsiones que vemos se están desarrollando en el planeta, incluida la guerra que se inició en el año 1914 y que, aparentemente, terminó el año 1945, porque los rescoldos de la guerra todavía están latentes en el plano mental, y el hombre no es lo suficientemente mental en el sentido de organización, en el sentido de discernimiento, como para darse cuenta de que está jugando con fuego en la mente y que, por tanto, puede producir un desastre en cualquier momento, por esto existe la contraparte de esta gran fuerza de Shamballa que es el incentivo de los grupos esotéricos que son una expresión sintónica del 1er Rayo a través del Maestro Morya. El Maestro Morya es el director de todos los movimientos esotéricos en el mundo, de todas las escuelas esotéricas y sociedades ocultas que a través de cualquier participación activa dentro del campo de la religión, de la ciencia, de la cultura, tiene por objeto establecer el Reino de Dios aquí en la Tierra. Entonces, lo que hay que hacer es estar con la mente muy abierta, sin resistencia alguna, porque la resistencia es la que engendra el sufrimiento cuando existe una corriente de vida tan extraordinariamente poderosa como la del 1er Rayo, con su fuego eléctrico en juego, y al atravesar el delicado telamen de la red etérica de los seres humanos puede producir desastrosos efectos si no son realmente abiertas las compuertas que tienen que hacer penetrar dentro del ser estas fuertes emanaciones de Shamballa.

La Comprensión Espiritual

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La Curación Esotérica – 3ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 7 de marzo de 1980.

Vicente.—Esta va a ser nuestra tercera conferencia acerca de la curación esotérica. El mes anterior nuestra conversación tuvo como centro de interés las tres grandes leyes kármicas que luego analizaremos más profundamente: La Rueda de Samsâra o la Ley de Muerte y Nacimiento, la Ley del Perdón y del Olvido, la Ley de la Acción o de la Causa y Efecto.

También nos referimos al vehículo etérico, como vehículo inductor y proyector de la energía cósmica, proyectada desde los niveles causales a través de los vehículos físico, emocional y mental, teniendo en cuenta que al hablar de karma y, por lo tanto, al hablar de enfermedades, de vejez y de muerte, nos estamos refiriendo única y exclusivamente a los cuatro vehículos periódicos del ser humano, aquellos que utiliza el Alma para su manifestación en el tiempo y en el espacio, es decir, el cuerpo físico o denso, el vehículo etérico, el cuerpo emocional o astral y la mente o el vehículo mental. Más allá del circuito o de la esfera de proyección de estos cuatro cuerpos no existe prácticamente el karma, no existe, por lo tanto, ni la enfermedad, ni la vejez, ni la muerte; si existe karma, éste karma —el karma de los Dioses—, no está a nuestro alcance, por lo tanto, no podemos ni meditarlo, no podemos proyectarlo a través de una mente finita, inmersa en tres dimensiones, en la limitación de espacio.

Hablamos también, que relacionado con la invasión de energía cósmica hacia nuestros vehículos de expresión, encontramos alojados en el cuerpo etérico los siete centros inductores o proyectores de la energía, llamados técnicamente chakras. Estos chakras a su vez, al coincidir en el cuerpo físico, determinan una actividad glandular, a través de unas glándulas que llamamos endocrinas o de secreción interna, siendo el comportamiento físico, psicológico o somático de cualquier individuo, la calidad de sus secreciones hormonales o endocrinas, porque esto viene derivado de la efectividad con que trabajan los centros etéricos o los chakras. Así que, al hablar del cuerpo etérico, de la vitalidad del cuerpo etérico, de la proyección de la energía cósmica a través del cuerpo etérico, hay que pensar siempre en algo muy importante y que a veces olvidamos, y es la evolución espiritual del individuo, el hombre, naturalmente, es el resultado de su comportamiento psicológico, de la actividad o del equilibrio entre las glándulas endocrinas o los centros etéricos, pero todo ello es debido a la evolución de la mente y a la evolución del cuerpo emocional, es decir, en síntesis, a la evolución de la conciencia o a la evolución espiritual, como quieran.

Lo interesante es darse cuenta de que poseemos cuatro vehículos que merecen nuestra atención inmediata si de veras queremos desterrar del planeta Tierra todo cuanto tenga que ver con la vejez, con la enfermedad y la muerte. Muerte, no en un sentido antagónico de la vida sino como una expresión de la vida, la muerte no es ni más ni menos que una expresión de la vida, es una vibración y, esotéricamente, podríamos decir que la muerte es una entidad; una entidad que está actuando desde el principio de las edades, antes y después del Universo la muerte ya existía, como existía la vida, no puede existir vida sin existir su contraparte que es la muerte, es el contrabalanceo de la ley, que al manifestarse a través de la Rueda Kármica de Samsâra se manifiesta como nacimiento y como muerte; el nacimiento como inductor de la vida en este conglomerado de cuatro vehículos que utiliza el Alma para manifestarse en el tiempo, tenemos también que la vida universal lo llena todo y que la muerte es la antesala del nacimiento y el nacimiento es la antesala de la muerte. Solamente hay algo que perdura y es la vida, y la evolución de la vida en el individuo es lo que llamamos evolución espiritual, lo que llamamos la integración en todos los sentidos imaginables.

Existe también, relacionado con los chakras y con las glándulas endocrinas, el sistema sanguíneo y el sistema nervioso. El sistema sanguíneo lleva el calor que dimana de la luz cósmica y el sistema nervioso trae la luz de las altas esferas universales. Se trata, por tanto, de algo que trasciende el entendimiento al buscar las causas remotas de la energía, solamente analizamos muy críticamente el fenómeno de lo que puede ser una enfermedad, lo que puede ser la vejez, el envejecimiento de las células, y lo que puede ser la muerte en sí como una entidad, como algo que va y viene, que perdura, pero que creo que hemos dramatizado a su alrededor creando una serie de ideas que son negativas. La muerte, para mí, es liberación, y como tal hay que prestarle una atención muy específica, si es que de veras estamos buscando la liberación espiritual, y se nos dice místicamente que hay que morir un poco cada día preparándonos para la muerte, que es una transformación de la materia simplemente, por lo tanto, la vida continua en otra dimensión, en otro plano, en otra esfera, pero, continuando siempre dentro de ese sentido crítico de valores psicológicos.

Naturalmente, hablamos de los cromosomas y de las hormonas. Las hormonas, como dijimos anteriormente, son del presente, obedecen a la actualidad, a la evolución de los centros etéricos y a su relación armónica con las glándulas endocrinas, las secreciones van a la sangre y la persona a través de este vehículo, la sangre, que es el vehículo de la conciencia, lleva la vida a todo el cuerpo, y el sistema nervioso está relacionado con la luz de la conciencia causal, y que, por lo tanto, entre la conciencia causal que lleva la memoria del pasado y que, por lo tanto, está relacionada con los cromosomas, se verifica un alta alquimia dentro del cuerpo que es la memoria celular, actualmente en estudio por la ciencia médica. Si admite la ciencia que los cromosomas tienen memoria, hay que admitir radicalmente que tienen autoconciencia, y entramos ya en una consideración de la vida mucho más amplia e incluyente de lo que hasta aquí ha sido considerado.

Entonces, para terminar, hablamos de la ciencia moderna de curación. Hasta aquí las enfermedades han sido tratadas a base de medicinas, prácticamente no se ha dedicado una atención a la causa de las enfermedades. Desde el momento en que videntes especializados e investigadores científicos de alta cualidad espiritual han podido ver representadas en los planos psíquicos a las entidades que centralizan los diferentes tipos de enfermedades que conocemos, desde las benignas hasta las más malas que puedan existir, el problema que se ha planteado es cómo puede ser vencida la entidad enfermedad a través del conglomerado de lo que poseemos, a través de nuestro cuerpo físico bien establecido, a través de una mente analítica reflexiva y razonable, buscando la intuición de las causas supremas de la vida, un cuerpo emocional muy sensible, pero sin caer en la sensiblería, para llegar finalmente a la conclusión, de que tanto la ciencia como el esoterismo están ahora trabajando ahora en una dirección paralela tratando de buscar en el infinito un punto de reunión. Quisiera admitir que llegará un momento en que confluirán las dos líneas —la ciencia médica y la esotérica—, en un punto en el cual se busque la causa de la enfermedad, no en el nivel somático sino en el nivel psíquico, mental y emocional, y tratar entonces de curar estas causas desde el plano donde se han provocado, y no en el plano de los efectos, donde solamente son aliviados los efectos pero la causa permanece inmutable por nuestro desinterés en las cosas profundas y esotéricas de la vida o porque no ha llegado todavía el momento en que la persona se oriente hacia el esoterismo puro y científico como es de desear.

La Curación Esotérica – 3ª Parte

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La Curación Esotérica – 2ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de febrero de 1980.

Vicente. — En el curso de la conversación del mes pasado tratamos la base esencial de lo que implica para nuestro mundo atormentado una curación; una curación que no puede relegarse únicamente al plano físico puesto que el plano físico reacciona automáticamente a las impresiones espirituales. Se trata más bien de encontrar, de hallar de una manera positiva, de una manera concreta, no simplemente intelectual pero sí casi intuitiva, de momento, las causas ocultas de todas las enfermedades. La experiencia del Gran Maestro Siddhartha Gautama, el Buda, cuando se dio cuenta que los males del mundo, los que alteraban el principio del destino humano, eran la vejez, la enfermedad y la muerte, puede depararnos a nosotros un sentido de valores genuinamente profundo cuando abordamos el tema de la curación o el tema de la enfermedad. Dense cuenta que la experiencia esotérica de los últimos tiempos en la aurora de la era de Acuario se basa principalmente en el reconocimiento casi objetivo, científico por excelencia, de que las enfermedades no son cosas, no son simplemente virus sino que son entidades. El alcance de esta afirmación esotérica puede cambiar totalmente el rumbo de la ciencia médica. Desde el momento que estamos tratando sólo científicamente o físicamente el problema de la enfermedad estamos rebotando de uno al otro lado del par de opuestos, de la pared de una ciencia caduca que viene transportada del pasado con toda su tradición, toda su historia, a menudo nefasta por cuanto se trata de equivocaciones, de grandes errores de la humanidad, y cuando enfrentamos por el otro lado este sentido de valores genuinamente nuevo que trata las enfermedades como entidades psíquicas, con conciencia, que reaccionan conscientemente y que están operando los planes de la ciencia respecto a la curación, que están impidiendo de una manera casi absoluta que se encuentre la causa de las enfermedades, de esas enfermedades que corroen el corazón de la humanidad tales como el cáncer, por ejemplo, como las enfermedades de tipo nervioso que son psíquicas, tales como toda clase de enfermedades que la ciencia solamente alivia pero que no cura. Entonces, desde el momento que el esoterismo, la investigación esotérica mejor dicho, se introduce en niveles suprafísicos y puede ver clarividentemente esas entidades y puede ver cómo se están formando cómo están siendo vivificadas por el temor que causa una enfermedad. Cómo todo el sistema de valores se basa precisamente en aliviar y no en curar porque no se establece una línea de comunicación entre el plano astral y el plano físico, entre el plano somático y el plano psíquico. Entonces, tiene que haber un cambio total en el rumbo de las investigaciones. Se trabaja mucho con las enfermedades y ya se ha llegado a la comprensión de que hay que evitarlas antes de que se formen, pero, ¿podemos tener una garantía de curación cuando no sabemos absolutamente las causas que radican en el cuerpo etérico, cuando el cuerpo etérico ha sido comido, por así decirlo por esta especie de criaturas dévicas que llamamos larvas que están consumiendo la trama etérica de este cuerpo etérico del hombre? Es como si una hoja de cualquier árbol se sintiese desmenuzada progresivamente por algún animal: un gusano, una mariposa, cualquier elemento atmosférico transporta estos animales por la atmósfera, pero cuando vemos un árbol y las hojas están agujereadas, cuando la trama de la hoja ya está desmenuzándose poco a poco podemos ponerle remedio porque es físico, pero, ¿qué ocurre cuando se trata del campo etérico o del campo psíquico donde no tenemos visión y por lo tanto la ciencia no puede trabajar con aquello que no ve?, porque la ciencia trabaja con cosas concretas, trabaja precisamente con el intelecto, con aquello que puede pesar y medir, con aquello que puede concretar, objetivizar y finalmente buscar el remedio oportuno a través de la química. Bien, se trata de algo que tendremos que tener presente en el curso de estas conversaciones, que una enfermedad está muy aliada a nuestros estados de conciencia, que no se trata simplemente de algo sino de alguien, ¿se dan cuenta Uds. de la absoluta diferencia de ambos términos? Algo puede desaparecer, la ciencia puede curar algo, pero ¿puede curar a alguien, o destruir ese alguien? Cuando ese alguien está sentado en las bases mismas de la civilización y la historia de los pueblos de la Tierra, porque está en la base misma de la conciencia. Uds. saben, o recordarán, que en la conversación del mes anterior hicimos referencia a tres importantes lemures, tres importantes entidades psíquicas que están todavía flotando en el ambiente planetario. Lemures porque provienen de la época Lemur, la primera raza organizada que tuvo el planeta, cuando el hombre todavía no era hombre que era semi-animal y sólo poseía una mente embrionaria, pues bien, estos tres enemigos del hombre, el mundo, el demonio y la carne, tal como lo nombra la religión, pero que son el deseo sexual, el egoísmo y el temor, es lo que causa más víctimas en el planeta que todos los virus que pululan por la superficie planetaria, o por el aura magnética de la Tierra. Hay que darse cuenta de que todos en latencia, o en potencia, poseemos estas tres espantables entidades psíquicas dentro del corazón, y son estas entidades vibrando en el éter que absorben del aura etérica de la Tierra las larvas productos de una descomposición astral, de cuya descomposición no es ajena la Luna, el satélite de la Tierra que está en proceso de desintegración, y que por lo tanto está llevando al planeta los microbios, las bacterias que se están produciendo al descomponerse su cuerpo. Esto parecerá seguramente una ilusión, una utopía, pero dense cuenta que todos nosotros y todos los planetas y todo el universo está sumergido en éter. El éter es la sangre, por así decirlo, de los dioses, y es a través del éter que se comunican los mundos entre sí, y es a través del éter que se transportan de uno a otro mundo las bacterias producto de descomposiciones de planetas, satélites y universos enteros que están en proceso de desintegración. Solamente para darles una idea de lo que entiendo por mal cósmico, que tratamos el otro día. ¿Qué hay que entender por mal cósmico? El mal cósmico no es otra cosa que el producto de un estado de vacío dentro de cualquier Logos planetario o Solar.

La Curación Esotérica – 2ª Parte

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La Curación Esotérica – 1ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de enero de 1980.

Vicente.- Vamos a reemprender nuestra eterna conversación. En nuestra conversación del mes pasado, nos referimos exclusivamente a la diferenciación que existe entre la filosofía de la vida y la filosofía de la forma, por entender que si bien había un espacio geométrico externo, objetivo, tangible, existía al propio tiempo una geometría esotérica subjetiva o interna. Como ustedes saben, la geometría se basa en las formas y puede parecer paradójico que se hable de formas subjetivas, pero una forma subjetiva percibida en su propio nivel de percepción, por ejemplo, la forma astral, es netamente objetiva. Lo mismo ocurre con el mundo mental, con el mundo búdico, átmico y los demás planos del Universo; pues, no olviden ustedes que nuestro Universo es físico, es el cuerpo físico de una gigantesca, incomprensible e indescriptible entidad que llamamos Dios. Y siempre que nos referimos a Dios, solamente nuestra mente puede abarcar los confines de nuestro Universo, con una entidad central, psicológica e incluyente que es la que dirige todo el proceso universal de creación, de existencia y, finalmente, de restitución de la materia en sus principios más incluyentes.

Bien, al hablar de formas geométricas refiriéndonos al mundo interno, hicimos hincapié en la imaginación, habida cuenta también desde el punto de vista de la forma más enaltecida, y tal como lo veía el gran Leonardo da Vinci, que llaa ggeeoommeettrrííaa eess eell aannddaammiiaajjee ddee llaa iimmaaggiinnaacciióónn. No podemos hablar de imaginación sin hablar de geometría. La geometría está pues en la base de la substancia, está en la base del desarrollo de cualquier tipo de conciencia en evolución, no sólo en nuestro pequeño planeta Tierra sino en cualquier astro del Universo; llegando finalmente a la conclusión, de que el Universo en su totalidad y, tal como lo veía Platón, es geométrico y matemático.

Así, en nuestra época de grandes avances científicos y donde la tecnología ha hecho gigantescos descubrimientos técnicos, también es válida la afirmación añadiéndole un poder de síntesis, es decir, que hoy día no podemos hablar de esoterismo o de misticismo si no va precedido todo ello de una gran penetración científica. Por lo tanto, llegará el momento en que hablaremos de los Logos, de los Maestros, de los Adeptos de Compasión y Sabiduría, de los Grandes Iniciados, más, en términos simbólicos y geométricos, es así como yo lo veo en estos momentos de gran tensión planetaria, otra forma de expresar que las energías que están entrando en la Tierra en estos momentos cruciales de traspaso de Eras, es eminentemente mental. No sólo está en conflicto el 5º Rayo con el 6º que desaparece, sino que progresivamente van entrando también las energías del 7º Rayo, el Rayo de la Magia Aplicada, el Rayo de la Ceremonia y de la Liturgia, pero conducida por el poder de la mente y no por el poder de las emociones. Por lo tanto, estamos entrando en una fase de nuestra historia planetaria tan interesante que bien podemos decir que se trata de una oportunidad única en la historia del planeta. Una historia que compartimos todos nosotros, como el resto de la humanidad, naturalmente, pero que en las personas de acusadas tendencias espirituales debe hacerse cada vez más trepidante y científica, más dinámica e incluyente, hasta llegar un momento en que nos demos cuenta realmente de que nuestro pensamiento es una forma geométrica que podemos modelar, que nuestros sentimientos, emociones y deseos son también materia geométrica que podemos asimismo modelar. Así, vamos consiguiendo de hecho y, quizá, por primera vez en nuestra historia planetaria, la capacidad de síntesis, la capacidad de unir el centro mental con todos los demás centros del Universo a través de las formas geométricas.

Dijimos también, en una parte de nuestra conversación, de que existe por doquier grandes necesidades y, quizá ustedes se preguntaban y, quizá se pregunten ahora, cómo un cambio de teoría esotérica puede galvanizar el aura del planeta y constituir un nuevo núcleo de potencia creadora a disposición de las personas inteligentes y de buena voluntad. Me lo estoy preguntando constantemente, y mi respuesta es que es el propio siglo, que es la propia época, que es la era de grandes transformaciones sociales la que tiene la última palabra, es por así decirlo, la gran pantalla donde debemos mirarnos y desde donde debemos contemplar todo cuanto nos rodea, con un nuevo espíritu más selectivo, más incluyente, en suma, más rápido; lo cual no ha ocurrido después de dos mil años de cristianismo, Cristo continua siendo una incógnita.

Bien, entonces el esoterista o el discípulo mundial, la persona altamente capacitada en el aspecto espiritual, debe hacerse esta pregunta: ¿qué es lo que hago yo para transformar la sociedad?, o, ¿podemos esperar que la sociedad se transforme por el impulso técnico simplemente?, ¿no habremos de añadir algo más a este conglomerado de cosas, a esta técnica precisa y a este trepidante dinamismo que vemos por doquier? Simplemente, hay que añadir armonía a todo esto, y la armonía no es algo que viene de la masa o de una gigantesca cantidad de personas, viene de las propias raíces espirituales dentro del individuo, y si somos conscientes de esta verdad, automáticamente tiene que haber un cambio de situación psicológica, y en el momento en que hay un cambio de situación psicológica podemos decir que la vida empieza a cambiar. No podemos esperar a que cambie el vecino o la sociedad o el grupo, somos nosotros quienes debemos cambiar. Ya con esta premisa de base podríamos ya emprender nuestra búsqueda en otra dirección.

Bien, el tema elegido para nuestra conversación de hoy, y será un tema que durará yo creo varios meses, es el de la curación esotérica, porque todos sufrimos en uno u otro nivel, hay quien sufre en el nivel físico, otros sufren en el nivel emocional o psíquico y otros lo hacen en el nivel mental, pero todos sufrimos ¿verdad?, es evidente, porque no estamos adecuados, porque nos falta armonía, porque vivimos enclaustrados en viejos prejuicios, porque el atavismo y la tradición todavía sojuzga nuestras mentes y corazones, y siempre estamos esperando que se resuelva todo por obra y gracia del Espíritu Santo, pero, el Espíritu Santo somos nosotros. Dense cuenta ustedes de esta afirmación, categórica y al propio tiempo muy espiritual, en nosotros descansa toda la tradición, en nosotros descansa toda la historia, en nosotros descansa todo cuanto es, cuanto ha sido y cuanto será, y es a partir de aquí que podemos preguntarnos por qué sufrimos. Cuando el gran Señor Gautama, el Buda, se dio cuenta de los males del mundo, empezó para Él el largo peregrinaje que conducía a la liberación, y lo que Él vio, su experiencia, fue siempre que el mundo sufría por tres poderosos factores: por la vejez, por la enfermedad y por la muerte.

La Curación Esotérica – 1ª Parte

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Geometría Esotérica – 3ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de diciembre de 1979.

Vicente.— Aquellos de entre Uds. que tuvieron la oportunidad de asistir a nuestra última conferencia, se dieron cuenta de que, cada vez más, el espíritu humano, investigador por excelencia, va dejando atrás el misticismo del pasado y se siente atraído más por la cosa técnica, por el aspecto científico de la vida y de la naturaleza, de ahí, que estudios esotéricos de la más alta trascendencia, como los que tienen que ver con el espíritu del hombre, se hacen cada vez más rigurosamente técnicos y científicos.

Como recordarán, ésta es la tercera conferencia acerca de la geometría esotérica, y la geometría esotérica tiene por objeto, yo diría, simplificar el campo del esoterismo poniéndolo al alcance de la ciencia común, no la ciencia metafísica sino la ciencia que todos hemos aprendido en la escuela y que se basa simplemente en figuras geométricas, de ahí la importancia que se le asigna a la geometría en ciencia, así como a las matemáticas. También he dicho en repetidas ocasiones que el investigador espiritual tendrá que ser no solamente espiritual en el sentido místico sino que tendrá que ser un buen geómetra, un buen matemático y un buen astrólogo; he ahí, en éstas tres palabras, que son definiciones del espíritu investigador de la Nueva Era.

Vamos a recordar lo que dijimos en nuestra anterior conversación. Hablamos de perspectiva cósmica y dijimos que la perspectiva siempre es engañosa. Por sofisticados que sean los aparatos científicos que utiliza el hombre para investigar el Cosmos, se encontrará siempre con aquél ángulo de declinación creado por el eje de la Tierra de 23 grados y 28 minutos, que hace que exista sobre el planeta una refracción de los rayos solares. Si fuese solamente en el aspecto científico o astronómico, la cosa solo tendría la importancia que se le asigna a que en unas regiones del planeta haga mucho frío y en otras un excesivo calor, pero, el asunto va más allá, es mucho más importante, porque cuando la declinación de éstos ángulos de incidencia cósmica sobre el planeta Tierra inciden sobre el ser humano, existe entonces una declinación de orden psicológico y espiritual, y entonces, la verdad espiritual se escapa porque el hombre no puede aprehender el sentido exacto del espacio y del tiempo, que es lo que caracteriza la vida física en el planeta y en el Universo y quizá en todos los Universos creados por la Divinidad. Y, entonces, si toda perspectiva es engañosa —lo cual significa que la visión va de afuera hacia dentro—, hay que buscar otros métodos de investigación, y es buscar el aspecto espiritual o la perspectiva mística o la perspectiva científica por excelencia que surge del propio corazón. En el corazón se halla la medida de todas las cosas, entonces, hay que mirar desde el corazón hacia afuera y no desde afuera buscando el corazón, así seremos científicos, porque la verdad no vendrá contrahecha o deformada por los ángulos de refracción que vienen de la inclinación del planeta Tierra.

Dijimos, también, que uno de los pasos más gigantescos que dio la Divinidad —y permítanme Uds. que hable de la Divinidad en términos muy personales—, fue cuando el hombre-animal que poblaba la superficie del planeta enderezó la columna vertebral y creo una perpendicular perfecta sobre la horizontalidad del suelo, entonces, el hombre empezó a pensar, hubo un drama cósmico, y según se nos dice esotéricamente, una inclinación que tenía 30 grados en relación con la Eclíptica, pasó a tener 27 grados, hasta que llegó a 23 grados y 28 minutos que tenemos actualmente. Significa esto, que la Divinidad también está enderezando el eje de la Tierra, siendo el eje de la Tierra en su proyección humana, aquel canal, llamado Sushumnâ en los estudios de yoga, que mantiene la columna del hombre en perpendicular sobre la horizontalidad del suelo y hace posible entonces que el fuego de Kundalini, o el fuego planetario, pueda ascender libremente hacia las capas superiores.

Esto fue lo que dijimos en nuestra conferencia anterior. Vamos a continuar insistiendo sobre éstos puntos que yo creo muy interesantes, por cuanto son científicos y todos podemos comprobarlo, para penetrar algo más el sentido esotérico de la geometría y de la matemática, por cuanto, como decíamos antes, el aspecto místico va siendo rebasado, no es que el aspecto místico no tenga su importancia, digo solamente, que el aspecto místico tendrá que hacer una unión perfecta con el aspecto científico para que tenga validez para esta Nueva Era, una Era rigurosamente técnica.

Llegados a éste punto vamos a continuar avanzando por la geometría esotérica bajo el punto y el lema que he escogido para nuestra conversación de hoy que es: El Espacio Geométrico y el Espacio Psicológico. He dividido muy intencionadamente ésta temática en tres puntos que considero también muy interesantes, como por ejemplo: La filosofía de la vida y la filosofía de la forma, la contemplación geométrica del Universo, y el espacio considerado como una infinita red geométrica.

Bien, respecto de la filosofía de la vida y de la filosofía de la forma, tiene que ver con la capacidad que tiene el hombre de ver hacia dentro y hacia fuera de sí mismo. Cuando el hombre contempla el Universo a partir de sí mismo, pero desde un aspecto periférico, ve el fenómeno de la geometría del espacio, y todos sabemos que cualquier cuerpo ocupa un lugar definido en el espacio y éste lugar que ocupa en el espacio tiene un valor rigurosamente psicológico, es la posición del Sol, geométricamente hablando, con respecto a los planetas y también en el aspecto de los planetas con respecto a otros planetas y de los satélites con respecto a los planetas también, y la del hombre con respecto al planeta en donde vive y en donde tiene su razón de ser.

Geometría Esotérica – 3ª Parte

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Geometría Esotérica – 2ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de noviembre de 1979.

Bien, hoy vamos a hablar sobre la gran Ley de la Perspectiva Cósmica, y vamos a dividir esta amplísima temática en tres puntos principales como pueden ser: la posición geométrica del planeta Tierra en relación con el cosmos, la inclinación del eje de la Tierra con respecto a la Eclíptica, es decir, el movimiento alrededor del Sol, y también sobre el desarrollo de los centros etéricos de la persona y los sentidos de percepción etérica.

La Tierra ocupa en el cosmos una posición convenientemente aplicada según el grado de evolución de los seres humanos, es decir, es un punto geométrico dentro de un conjunto geométrico, y sobre este planeta Tierra inciden las fuerzas de todos los astros; pero, si analizamos una estrella del firmamento veremos que todo son líneas geométricas enlazando los astros entre sí y convergiendo después en nuestros sentidos de percepción. De la misma manera que la ley de la gravedad, la ley del peso o la ley de la sustancia, creaba las bases del karma planetario, y, naturalmente, las bases del karma humano, así también, la forma geométrica que adoptan las constelaciones o demás cuerpos celestes contemplados desde la Tierra, también tienen su importancia y también crean karma. Un astro está situado en el espacio exactamente donde debe de estar para cumplir determinado objetivo cósmico, de la misma manera que el centro etérico dentro del individuo está convenientemente aplicado en su posición por la misión o cometido que debe desempeñar dentro del organismo humano. Hay que aplicar esotéricamente y, en forma constante, la ley hermética de la analogía, porque todo es igual arriba que abajo y todo es igual abajo que arriba, esta es la gran ley esotérica. Cualquier cosa, por insignificante que sea, considerada desde el ángulo esotérico y aplicando las leyes de analogía hermética, nos lleva directamente al cosmos, no puede ser de otra manera, y ustedes saben que la ley esotérica es aquella que abarca el conjunto cósmico y lo hace converger en el corazón del hombre. Hay también el camino místico, que va desde el centro del corazón buscando el cosmos, significa esto, que en todas las personas para ser perfectas, debe existir un perfecto equilibrio entre los pensamientos y las emociones, el pensamiento está localizado en el centro Ajna, y el sentimiento en el Cardíaco, dense cuenta de la posición geométrica de ambos centros, y no perdamos de vista que Júpiter es el centro místico del sistema planetario, siendo el Padre el Sol, podíamos decir que es el hermano mayor, en el corazón, el hermano mayor siempre es éste punto infinito que llamamos “la Joya en el Loto”, y dentro del organismo entero el corazón es el centro de síntesis, el centro situado entre los centros superiores, los tres centros superiores y los tres centros inferiores. De ahí la clave mística de la analogía y la estrella de seis puntas, de la cual el corazón siempre es el centro, y si nos referimos al planeta, es el Señor del Mundo, Sanat Kumara en Shamballa, y si es con referencia al Logos Solar es en aquél centro místico que llamamos el Corazón del Sol. Pero, de todas maneras, interesa que la atención vaya circunscribiéndose constantemente por las zonas cósmicas para evitar el peligro del estacionamiento, habida cuenta la tendencia que tiene el ser humano de cristalizar en sus actitudes, en sus pensamientos y en sus deseos. Un hombre de costumbres, un hombre de hábitos, no alcanzará nunca la liberación, solamente el hombre que se mueve constantemente, que todo lo observa, que todo lo discrimina, que no afirma ni niega, pero que está presente en todo cuanto ocurre dentro y fuera de si mismo, es aquel que alcanza la liberación.

De la misma manera que hay el karma planetario, considerando el planeta como un punto geométrico sobre el cual inciden todas las fuerzas cósmicas, podíamos decir lo mismo con respecto a los continentes, a las naciones, a los pueblos, e incluso a los individuos que viven, se mueven, y tienen el ser en nuestro planeta, porque no es en vano que unas naciones por la posición que ocupan en el planeta son privilegiadas desde el punto de vista económico en relación con otras naciones que por su posición física o geométrica están carentes de lo más necesario. Comparemos, por ejemplo, un ciudadano que viva en una nación civilizada de occidente con un esquimal de la Laponia donde las condiciones de vida son durísimas, y nos daremos cuenta de lo que significa karma desde un punto de vista geométrico, y por qué hay naciones en donde existen minas de oro o de diamantes excitando la codicia de otros pueblos y hay también otros pueblos sin apenas recursos naturales y que tienen que vivir de la caridad de las demás naciones, si es que existe la caridad en el corazón de las demás naciones, entonces, aquello que parecía una simple ecuación de geometría, se convierte por obra y gracia de la ley de la analogía en un problema psicológico humano muy profundo, y el por qué unas naciones tienen mucho y otras tan poco, el por qué unas naciones están relacionadas entre si y otras están separadas creando bloques o fronteras dentro del planeta, creando separatividad y divisiones en todos los campos, de la política, de la economía, de la religión o de la cultura.

Esto es para que nos demos cuenta de que no basta hablar en un sentido geométrico, viendo esas ilustraciones podemos decir que vamos a hablar de la astronomía conocida o de ese movimiento de inclinación de los rayos del Sol sobre la Tierra. Pero, esotéricamente vamos mucho más lejos; bien es verdad que la inclinación del eje de la Tierra tiene una importancia capital, porque en todo hay que buscar la analogía y aquí verán ya un motivo kármico del hecho de que un planeta sagrado, de acuerdo con los móviles supremos del Creador, puede tener el eje perpendicular de la Eclíptica o que el planeta que busca la liberación esté inclinado con respecto a la Eclíptica, siempre en relación con el Sol, lo cual hace que las naciones que están situadas muy arriba tocando los polos sean zonas pobres, que las zonas medianas suelen ser ricas y que las zonas ecuatoriales suelen ser también pobres en cierta manera, porque los extremos siempre separan a la humanidad, y aquí tenemos la ley del péndulo, que el hombre vaga de un extremo a otro siguiendo esta ley de la polaridad, buscando satisfacciones, deseos, esperanzas o temores, y cuando avanza unos grados hacia la izquierda, automáticamente tiene que retroceder y dar otros tantos hacia la derecha, y así, con ese vaivén psicológico aplicado al corazón humano, se suceden las vidas de los hombres, la rueda de Samsâra, la de las muertes y nacimientos engendradoras del karma, está siempre de un lado a otro de la polaridad, ora es blanco, ora es negro, ora busca el bien y ora se siente arrastrada hacia el mal, y así hasta que llega a un punto en el que el hombre siguiendo la misteriosa ley espiritual se sitúa en el centro y aplica la ley búdica de ver las cosas desde el centro, éste difícil centro, más fino, más agudo que la más afilada navaja; en el filo de la navaja siempre se encuentra el eje de atracción de síntesis, es decir, la vida liberada. Pero, existen esos campos magnéticos de atracción hasta que, merced al desgaste, el hombre pesa menos y al pesar menos tiene menos karma, y en el drama de la ascensión es cuando ya no pesa absolutamente nada y se convierte en un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Esto lo sabemos porque lo hemos leído en los libros esotéricos y quizá lo sepamos también por cierta lógica natural. Ahora bien, la inclinación del eje de la Tierra en relación con la Eclíptica, y creo que Marte está también inclinado muy parecidamente a la Tierra, lo cual puede significar desde el ángulo esotérico que su evolución dista muy poco de la nuestra, un poco más, un poco menos, esto no vamos a discutirlo, pero es el grado de inclinación, y en los tratados místicos se hace una sutil referencia a esta rectitud de vida, a esta perpendicularidad de acuerdo a la horizontalidad de nuestra eclíptica natural, en el sentido de enderezar los caminos del Señor, que hemos leído en el Evangelio o quizás en la Biblia, no sé exactamente donde pero existe, porque realmente cuando se trata de enderezar los caminos del Señor ¿a quién se refiere exactamente o místicamente el comentario? En la sagrada Logia de los Maestros de Compasión y de Sabiduría, hay una lámina viviente que le es mostrada al discípulo en cierto estado de evolución, en la cual se ve a Hércules, el discípulo iniciado, el que venció todas las pruebas de la vida, apoyando un hombro al eje de la Tierra para enderezarla, según se nos dice el sentido místico de enderezar los caminos del Señor es enderezar el eje de la Tierra para que constituya una perfecta perpendicular sobre la horizontalidad o el camino de la Eclíptica. Aparentemente son palabras, pero, ¿hay algún significado del por qué la Tierra está inclinada con respecto al Sol?

Geometría Esotérica – 2ª Parte

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Geometría Esotérica – 1ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 13 de octubre de 1979.

En nuestra conferencia del pasado mes tocamos la temática que versaba sobre la introducción en la vida oculta, muchos de Uds. se preguntarán que quiero significar con “vida oculta”; bien, el día que la persona pueda ver, pueda percibir, pueda utilizar los cinco sentidos para cubrir los espacios vacíos que están entre unos y otros, sabrán algo de lo que quiero significar por “vida oculta”. Pero, lo más importante de nuestras consideraciones del pasado mes fue la diferencia que existe entre el Espacio y el Éter; aparentemente Espacio y Éter tienen el mismo significado, esencialmente es así, pero, entiendo por Éter el Espacio dinamizado por un centro creador, por ejemplo, —hoy no tenemos dibujante y tendré que hacer los dibujos yo mismo— si tenemos en cuenta que ésta figura es el Espacio, si circunscribimos el Espacio dentro de un círculo, por ejemplo, partiendo de un centro creador, la porción de círculo dinamizado puede ser la voluntad creadora de esta entidad psicológica que podemos llamar Logos Cósmico, Logos Solar, Logos Planetario o Ser Humano, es el Éter, entonces, Espacio = Totalidad, el Cosmos Absoluto; Éter es el Espacio contenido en el radio de acción de cualquier entidad creadora. Esto fue en síntesis lo que se puede entender por las palabras Espacio y Tiempo dentro de un sentido lo más científico que está a mi alcance.

Hablamos también de la estructuración de la conciencia e hicimos la comparación de la conciencia que en su crecimiento es similar al crecimiento de una planta. La planta progresa desde las raíces hasta la floración, hasta los frutos si es que los hay, y el individuo progresa —psicológicamente hablando— desde el Centro Ajna al Centro Coronario, estableciendo una línea de luz que llamamos Antakarana, que es el precursor de la intuición, entendiendo por intuición la comunicación que puede establecer el hombre con el Cosmos Absoluto a partir del Centro Coronario, que es la sede del poder creador.

Dijimos también, que para obtener la visión del mundo oculto se precisa desarrollar o despertar ciertos sentidos de carácter dévico o psíquico, para establecer contacto con aquello que no es perceptible a los cinco sentidos físicos, diciendo que a cada sentido ordinario —los que conocemos: vista, oído, olfato, gusto y tacto—, existen en todas las dimensiones del espacio que pueda conquistar el ser humano, estableciendo así lo que se ha dado en llamar esotéricamente la personalidad psíquica, la personalidad capaz de establecer contacto con los mundos ocultos a través del desarrollo de los cinco sentidos corporales, pero elevados a su enésima potencia.

Bien, anuncié que hoy hablaríamos o iniciaríamos, una serie de contactos con el mundo que nos rodea ocultamente, bajo el lema de… o el tema de la Geometría Esotérica. Naturalmente, que hablar de geometría esotérica es referirse exclusivamente al valor simbólico que tiene cada figura geométrica, con lo cual las figuras geométricas conocidas y las que quedan por conocer constituyen todo esto que hemos dado en llamar ÉÉtteerr. No hay ninguna figura en el espacio de la clase o naturaleza que sea, sea cual sea su dimensión, que no tenga en su base el Éter, porque el Éter es la base creadora sustancial del Universo; pero, al desarrollar la idea de un espacio geométrico en forma esotérica, hay que establecer de inmediato dos corrientes psicológicas de conocimiento, que podíamos denominar, una, la filosofía de la vida, la filosofía del Ser interno; y otra la filosofía de la forma, que trata singularmente con geometría pura. La geometría del espacio —como Uds. saben—, es lo más simple que pueda estudiarse dentro del campo del intelecto, dentro del campo de la concreción, se parte de un punto equis —el punto es la base de la creación—, una sucesión de puntos crea una línea, la línea al llegar a cierto estado de su prolongación encuentra una resistencia, se convierte en un ángulo y por una ley de la naturaleza el ángulo tiende a unirse, creándose la primera figura geométrica que es el triángulo, equilátero, isósceles o escaleno, esto siempre desde el punto de vista de la geometría del espacio.

Entonces, cuando hablamos de la geometría esotérica miramos siempre el valor simbólico de cada vértice, el simbólico que tiene un punto de contracción que se siente atraído hacia un punto de seguridad que es el que da la forma a la totalidad del triángulo, según sea el ángulo y el vértice así serán los demás, por lo tanto, si todo fuera esto, sería muy simple, pero, ¿qué pasará cuando apliquemos la figura del triángulo a la psicología humana, a sus reacciones psicológicas? La mente, la sensibilidad y el cuerpo físico constituyen dentro de la estructura psicológica un triángulo, que puede ser equilátero, que puede ser isósceles o que puede ser escaleno, lo interesante es que veamos que la figura básica es el triángulo, pero —ocultamente hablando—, lo más interesante en geometría oculta es la espiral, porque la espiral ya sea partiendo de la superficie hacia un centro interno creando una serie de ondulaciones en espiral buscando un centro de atracción interno, o la figura de la espiral que partiendo de un centro va expandiéndose en ondas concéntricas hasta abarcar el infinito, establecemos con estas dos figuras geométricas la base del Universo; con el movimiento (Vicente va dibujando en la pizarra) verán Uds. la misma figura que la diferencia de su proyección; por ejemplo, una nebulosa es un punto de concreción en un centro que atrae materia estelar a su alrededor creándose esta forma, éste punto es la base de la creación, es la base de la gravedad, ya sea la gravedad de un astro superior, un Sol o una Constelación de las más elevadas, o la gravedad de cualquier peso de la naturaleza, o la gravedad de cualquier persona hacia su centro interior creando el egoísmo. La fuerza centrípeta de la naturaleza arranca siempre de visiones externas que van oscilando, pero fatalmente caen bajo la acción del yo, este yo que está rodeado de envolturas creadas por la fuerza de gravedad de este yo que precisa un cuerpo de manifestación, y todo en la naturaleza sigue la misma ley, la misma ley que se sigue para un Universo con la forma de la nebulosa, hasta crear un núcleo central que después generará otro movimiento de la misma figura, pero, con una dirección, con una vibración diferente, como puede ser por ejemplo, la que no parte de la superficie hasta el centro creando la ley de gravedad sino la otra que parte del centro y se expande hacia la naturaleza, hacia el Universo, creando la ley de expansión cíclica, y entre ambos movimientos, el de la gravedad y el de la expansión cíclica, se origina, primero, el movimiento de rotación de los astros y, en segundo lugar, la ley de expansión cíclica; la ley de expansión o de evolución, involución y evolución, aparentemente tienen la misma forma geométrica pero el significado es diferente, en la fuerza de gravedad en una nebulosa, cuando constituye un punto de atención solar y atrayendo del espacio el éter que es capaz de dinamizar y lo centraliza aquí creando un Universo, y la fuerza de expansión, porque cuando se ha llegado a un límite de gravedad surge automáticamente una fuerza expansiva que lo lanza hacia el cosmos. La ley de rotación y la ley de traslación se pueden aplicar igualmente al ser humano, porque ¿de qué nos serviría la geometría esotérica si no pudiera aplicarse a nuestras reacciones más inmediatas? Hay alguna diferencia, no de forma sino de significado entre el egoísmo y el altruismo, entre la fuerza centrípeta que atrae al yo egoísticamente y siguiendo un proceso de incorporación del éter circundante lo convierte en una masa, en una forma geométrica determinado con un centro de conciencia que llamamos el yo, o aquel mismo yo que habiendo llegado al fondo de sí mismo se siente proyectado hacia el espacio exterior buscando a los demás, tratando de compartir con los demás las conquistas de su pequeña personalidad, y entonces, surge el altruismo. Así que hay una relación entre la espiral como forma geométrica partiendo de la superficie hasta el centro, para crear un sistema solar, un planeta o un ser humano, y la fuerza de expansión cíclica que nace precisamente cuando se ha llegado al fondo de sí mismo y necesita salir al exterior que llamamos la fuerza centrípeta, la fuerza centrípeta que crea la gravedad y la fuerza de traslación o la fuerza de proyección hacia el cosmos que crea la fuerza, digamos, de expansión.

Geometría Esotérica – 1ª Parte

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