La Iniciación – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de abril de 1978.

Vicente.— Vamos a iniciar nuestra conversación de hoy haciendo una breve referencia a cuanto dijimos el mes anterior. Como ustedes recordarán hablamos acerca del proceso de redención, haciendo un énfasis especial acerca del significado absolutamente científico del término que se escapa de la concepción meramente religiosa que hemos sostenido hasta aquí, y llevando este espíritu de redención al seno mismo en donde se gesta la estructura física de nuestro Universo, es decir, el elemento químico, teniendo en cuenta que un elemento químico es una entidad auto consciente perteneciente a una corriente de vida hasta aquí desconocida, pero tan absolutamente completa como es la evolución dévica o la evolución humana. Todos los elementos químicos de nuestro Sistema Solar, no solo del plano físico sino también de los demás planos: plano astral, plano mental, plano búdico, etc., están constituidos por elementos químicos. La densidad de un elemento químico define su grado de evolución, y el grado de evolución de los elementos químicos de no importa qué cuerpo físico, mental o emocional de cualquier ser humano, indica el grado de evolución del ser humano. Así que el principio de redención, en lo que a la estructura meramente física compete, vendrá determinada por el ejercicio de las funciones del espíritu, por la sabia organización mental del individuo y por la capacidad de extraer substancia etérica del plano físico e introducirla conscientemente dentro del núcleo de la substancia que llamamos elemento químico.

Dijimos también – ustedes lo recordarán – que redención, técnicamente descrita, es sutilización de la materia en no importa qué nivel del Universo. Indica también introducción de luz en la substancia, y todo este proceso nos lleva a la conclusión de que la evolución del Universo está regida constantemente por el principio de redención. Y tal como les anuncié, hoy vamos a referirnos, a partir de este proceso de redención, a uno de los temas más esotéricos que enfrenta la mente investigadora del ser humano, es el tema de la iniciación.

Iniciación – técnicamente descrita – implica la revelación de un secreto, el descubrimiento de un misterio y la conquista de una dimensión, así, en este orden. Implica constantemente una pérdida constante de peso – un término científico por excelencia – de cada uno de los cuerpos específicos con los cuales expresamos nuestro espíritu; implica también un esfuerzo por parte del individuo que quiere introducirse, mediante un esfuerzo sostenido, mediante un sacrificio permanente, dentro de aquello que místicamente llamamos los Misterios del Reino. ¿Qué es exactamente el Reino de Dios? Simplemente, a la manera científica, (es) una dimensión que debemos conquistar, a partir de la cuarta dimensión, que tratamos actualmente de dominar, introducirnos en la quinta dimensión y conquistar el secreto de las edades, o sea, el secreto que puede ser descrito con aquella triple interrogante del hombre, del ser humano, de: ¿quién soy?, ¿de dónde procedo? y, ¿adónde me dirijo? Iniciarse en los misterios sagrados implica el sacrificio constante de nuestra personalidad, la pérdida de todo egoísmo, el desarrollo de nuestra capacidad mental para investigar, una humildad exquisita y el poder de síntesis.

Cuando hablamos de iniciación a un grupo de personas interesadas en las cosas esotéricas, ya sabemos que se lo tenemos que decir en un sentido de esfuerzo y de disciplina, teniendo en cuenta que la disciplina no es algo estereotipado, algo rígido e inflexible, sino que es la capacitación permanente del individuo frente a la sociedad que le rodea, tratando de ser consciente en todos y cada uno de los niveles de su ser, extrayendo constantemente mediante su capacidad analítica el jugo sabroso de su experiencia. Otra forma de describir la iniciación es el acopio de experiencia por medio del equilibrio del yo. Si pudiésemos demostrar objetivamente el sentido de la iniciación, bastaría solamente describir un triángulo equilátero, teniendo en cuenta que el triángulo no es solamente una figura geométrica tal como la conocemos sino que es el símbolo del equilibrio, cuando el individuo comprende por ese espíritu de investigación con que la naturaleza lo ha dotado, que hay algo más y por encima de su posición actual como observador, que puede ir siempre más allá de las metas que el hombre constantemente se está trazando, cuando comprende por el ejercicio de la función analítica y espiritual que la meta como perfección no existe, que la perfección no es sino un devenir constante, un eterno ahora que debemos tratar de vivir con toda la intensidad de nuestro ser, ya estaremos introduciéndonos en lo que podemos definir como proceso iniciático. Estamos tratando de ser completamente en el mundo del existir y cuando comprendamos la real diferencia que existe entre el ser y el existir, entre el mero permanecer y el estar constantemente en el Reino de Dios, sabremos exactamente lo que es un ser humano y el porqué nuestro planeta ocupa el lugar central de la evolución, el más interesante y, desde el punto de vista del Logos Solar – hacemos referencia la más alta potestad de nuestro Universo – es el centro de la evolución del Universo, es la representación del Cosmos. Cuando el individuo empieza a comprender por el ejercicio analítico, por el examen reflexivo y por una técnica cada vez más depurada de la lógica, que su misión no es permanecer sino que su misión es un constante devenir, está introduciéndose ya en los misterios del 5º Reino de la Naturaleza.

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El Retorno a las Fuentes – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de diciembre de 1977.

Vicente. — Vamos a iniciar como de costumbre nuestra conversación esotérica correspondiente a este mes. Si ustedes recuerdan, en nuestra conversación del mes pasado nos referimos exactamente al tema, para mí muy interesante, y creo que para ustedes también, que fue de la liberación del destino. Hablar de la liberación del destino en un mundo conflictivo en donde aparentemente solamente existe el caos, el odio, y la destrucción, puede parecer quizá algo muy hipotético, sujeto sin duda a la calenturienta imaginación de un hombre místico dedicado solamente a las cosas del espíritu; pero, hablamos de un mundo social, hablamos de un mundo sujeto a las mil transformaciones que exige la evolución técnica de nuestros tiempos. Estamos viviendo, pues, una era dentro de la cual existe la gran oportunidad y el gran desafío a la conciencia del investigador. Dijimos también que la liberación del destino era un problema espiritual, pero supremamente técnico o científico; todo se refería exclusivamente a la liberación de las leyes de gravitación dentro de las cuales todo cuanto exige peso, medida, y dimensión está sujeto al destino. Cuando la persona agravita, cuando la persona por su propia ley de afinidad espiritual se sacude del peso de los sentidos, del entendimiento y de las emociones, pierde esotéricamente peso, y, por lo tanto, entra en el sendero de renuncia que conduce a la liberación. Esto como primicia y, naturalmente, la liberación es incesante, es un movimiento que está ocurriendo aquí y ahora, no es algo que pertenezca al futuro, que sea hipotético, o que obedezca solamente a las razones de un místico que solamente ve el espíritu en todas las cosas. Hay que ver el espíritu pero dentro de una gran dimensión técnica o científica, y, naturalmente, para esto se le exige al investigador esotérico de nuestros días una mentalidad netamente y profundamente científica a fin de que pueda absorber dentro de sí, no sólo la aspiración superior que tiene que elevarlo hacia las alturas donde prácticamente no existe gravedad, sino que debe estar henchido de una gran intelectualidad, de un gran sistema de valores mentales que le capaciten para ver esta divinidad en todas las cosas de una manera exclusivamente técnica.

Hoy nos vamos a referir a otro tema que se fundamenta en el interior y que quizás es también un tremendo desafío a nuestra condición de aspirantes espirituales de la Nueva Era. Se trata de aquel término eminentemente místico definido como “el retorno a las fuentes”, o si ustedes lo prefieren, “el retorno al paraíso terrenal”. Son conceptos también místicos, pero, el investigador esotérico debe hallar su contraparte científica para que la mente intelectual pueda reconocerla como verdad, y también como el principio para una serie de actividades o de actitudes frente a la vida que deben convertir nuestro mundo de caos en un mundo de orden social.

Bien, si ustedes analizan el proceso místico y esotérico de la vida, me refiero a los grandes investigadores del espíritu que ustedes pueden interpretar muy bien, (me refiero) a los grandes mitos de la historia mundial que han venido segregados a través de los múltiples pensamientos de los grandes filósofos, de los grandes artistas, de los hombres, en fin, que lo dieron todo por la humanidad. Estos hombres escribieron con símbolos en arte, en ciencia, en religión, en todas partes y, por doquier, aquello que significaba una aclaración de lo que realmente era el hombre, de lo que el hombre pretendía, y cuál era el supremo objetivo del hombre, y así, al introducirnos en los grandes mitos universales, debemos forzosamente prestar nuestra atención a todos aquellos que por su naturaleza tienen un orden universal, como pueden ser los que están escritos en el Génesis, como por ejemplo en los puranas del Vishnú, porque todos ellos, cada cual dentro de su temática, ideas, o simplemente de sus puntos de vista, pueden aclarar para el observador inteligente lo que el hombre busca, lo que el hombre realmente es, y adónde el hombre se dirige. Esto, como inicio de la conversación en la cual participaremos todos. ¿Qué es exactamente un mito? Un mito es siempre una verdad presentada de una manera velada y solamente para uso de personas inteligentes, investigadores de la verdad, de personas que han hecho de su vida una investigación y que, por lo tanto están dentro de este proceso matemático de la vida que conduce a la redención. El mito mayor, el que con mayor intensidad conocemos aquí en Occidente, es el mito relacionado con el ser humano en sus orígenes, hablándonos del paraíso terrenal, hablándonos de Adán y Eva, hablándonos del pecado original, y hablándonos del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuyas contrapartes esotéricas hallamos en cualquier religión del mundo con la suficiente garantía de verdades porque fueron escritas por grandes hombres, de hombres que sabían lo que se decían porque habían sabido interpretar justamente las leyes universales que regían el Cosmos y que, por lo tanto, pudieron expresar aunque en forma simbólica las grandes verdades universales. Así, a través del tiempo, y durante estas conversaciones esotéricas mes tras mes, hemos considerado estos mitos, o estos símbolos legados por la tradición y por la historia, de una manera científica y tratando de comparar con todo cuanto sabíamos intelectualmente para que nuestra mente no rechazase verdades que son realmente el fruto, la experiencia de los hombres que vivieron en tiempos anteriores a nosotros. El misterio de la creación, como dijimos en una de nuestras conversaciones, se refiere exactamente a los días de la creación, que después nos dimos cuenta que eran edades, edades cíclicas dentro de las cuales se movía el Espíritu de Dios sobre las aguas, como se lee en todos los grandes libros sagrados del mundo, y tratando de poner orden en todo cuanto existía y en todo cuanto todavía no existía como fórmula para garantizar el proceso de la evolución. Cuando, por ejemplo, al hablar de la genealogía de nuestro universo nos referimos a conjunciones cósmicas trascendentes, las cuales por su propia elevación trascienden el entendimiento del hombre, pero que la ciencia está incorporando prácticamente, día tras día, en el contexto de sus averiguaciones, nos dimos cuenta de que realmente podía ser así, de esta manera, y no de otra. Así que el nacimiento de nuestro universo, aparentemente algo solamente en la mente calenturienta de un observador de poesía pura o de música abstracta, como puede ser, por ejemplo, la unificación de dos constelaciones entre sí, representando cada cual un principio masculino o femenino para crear, a la manera que lo hace el ser humano, un universo, como el hombre y la mujer crean otro nuevo elemento dentro de la especie, y poder de esta manera seguir adelante tratando de medir los conceptos y las verdades de acuerdo con estos conocimientos, quizás tendríamos que darnos cuenta y vivir de acuerdo con esta realidad, y aceptar lo que nos dijeron los escritores orientales o los grandes iluminados con respecto a la Osa Mayor y a las Pléyades, y lo que se nos dice con respecto a todos los mitos solares, aquellos que reencarnan cíclicamente para demostrar al mundo la razón de ser y la razón de existir de una soberana Entidad a quien reconocemos como Dios, pero que en su esencia no es más que el ser humano elevado a una enésima potencia más allá de las dimensiones conocidas, pero que actúa y reacciona psicológicamente como nosotros, y que, naturalmente, para un Logos, o para un Dios, como ustedes prefieran denominarle, existe también la ley de la evolución, y un Logos evoluciona como evoluciona un átomo de materia. Todo está dentro de la ley de la evolución, y cuando nos referimos al mito de Adán y Eva nos estamos representando genéricamente lo que es el hombre, el principio masculino y el principio femenino que están dentro del ser humano, y que cuando actúa con mayor profusión se convierte en hombre o en mujer. Es el símbolo de lo que fueron los primeros pobladores del planeta, partiendo de un paraíso donde existe el andrógino, donde no hay sexo naturalmente, pero que al ir condensándose, al ir diversificándose, estaban creando los polos positivo y negativo y dando con esta polaridad el principio de la vida organizada tal como la conocemos a través de todas las especies conocidas. Naturalmente, no podemos comprobar que el hombre fue andrógino en sus orígenes, pero si analizamos el contexto mundial en el presente estamos viendo claro cómo existe un proceso de bipolarización de los principios, que un hombre se puede convertir científicamente en mujer o que una mujer se pueda convertir científicamente en un hombre, esto está aquí delante de nosotros y aquí en este momento. Por lo tanto, en el principio del paraíso terrenal y la despedida de Adán y Eva del paraíso terrenal una vez cumplido el principio de polaridad que ha dado vida a todas las cosas, no es ni más ni menos que la representación exacta de la manifestación del Universo, y todos nosotros somos universos que estamos proyectándonos a través del tiempo y del espacio, y el pecado original, o si ustedes que saben de esoterismo le asignan el nombre de karma, es lo mismo, en todo caso vemos que es algo realmente científico como puede ser la propia ley de gravedad, hay un peso y ese peso desciende a lo más hondo y hay algo que se eleva incesantemente desde la materia buscando el espíritu, ya tenemos la ley de involución. La ley de evolución, o el principio de gravedad centrípeta, o el principio de gravedad de la fuerza centrífuga.

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El Destino del Hombre y su Liberación – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 1 de noviembre de 1977.

Vicente. — Vamos a reanudar nuestra eterna conversación. Desde hace un tiempo venimos investigando las leyes esotéricas de la vida tratando de comprender el destino del hombre; desde su iniciación, ya partiendo del tercer Reino -el Reino Animal- hasta la esperanza más plena de liberación del hombre en el 5º Reino de la Naturaleza, aquel que místicamente se denomina el Reino de los Cielos. En nuestra conversación del mes anterior tratamos de descubrir el destino del hombre analizando aquel término descriptivo en esoterismo llamado karma, tratando también de descubrir el significado del destino en lo que corresponde al ser humano aquí y ahora, y no siguiendo la historia del pasado con sus tradiciones, ni tampoco las ilusiones del presente que nacen cuando la persona está constantemente mirando hacia el futuro, pero, sin tener una imagen clara de lo que ocurre en el presente.

Descubrimos así, que a medida que la investigación esotérica va penetrando en el mundo de los significados se va haciendo científica, es decir, ya no podremos hablar del karma, de la reencarnación, de lo que ocurre después de la muerte, del Devachán, del misterio de los Rayos, o de la propia vida de Dios que crea el Universo, en los términos místicos del pasado. Siendo esta era, singularmente técnica, debemos enfrentar técnicamente estos significados tratando de profundizar y tratando de controlar cada uno de los aspectos místicos según su contraparte científica. Así, nos introducimos en la vida misteriosa del pasado hurgando la historia y tratando de descubrir cuál era el significado exacto de la historia, (de) aquellas energías que están creando dentro de la humanidad este afán supremo de liberación, y así, progresando, estuvimos estudiando la bella leyenda oriental de Krishna y Arjuna; el primero como símbolo del poder creador, lo innombrable, lo indescriptible, lo eterno, y a Arjuna como aquel aspecto de Krishna que encarna cíclicamente tratando de revelar el secreto de la creación. Y para que esta bella leyenda oriental tuviese un carácter científico, apuntábamos ya como algo certero, como algo lícito y algo realmente comprobable, según el sentido del principio de gravedad. Este principio que hasta aquí creíamos (inicialmente, al menos) limitado ocultamente al aspecto físico de la vida, pero, es una ley universal que la gravedad crea las situaciones kármicas o el destino, ya sea el destino de un Dios manifestado a través del universo, ya sea el destino de un ser humano a través de su cuerpo triple de expresión -la mente, la sensibilidad y el cuerpo físico-, ya sea la envoltura de un átomo, en el centro del misterio de la creación siempre encontraremos la dualidad Krishna y Arjuna, el espíritu y la materia, y como un engarce perfecto de ambos elementos el alma universal que todo lo vivifica y que a todo le presta conciencia. Dijimos también, que el hombre ha perdido la fe en los valores absolutos, ha perdido, por así decirlo, el aliento de síntesis, se ha hecho muy intelectual, fruto de este desapego de los valores inmortales. Es la materialidad del momento que estamos viviendo, pero, el destino que estamos viviendo como humanidad y como individuo dentro de esta sociedad moderna también puede ser conceptuado en términos de gravedad. El intelecto es un peso de la mente, y la fe sin razonamiento es un peso dentro del corazón, y así lo ha comprendido la religión organizada dentro de todos sus matices descriptivos, y así lo ha reconocido también la propia ciencia que ya está hurgando en las zonas de misterio que corresponden a la cuarta dimensión.

La era pasada se distinguió precisamente por el hábito dogmático de las cosas, se trató de aprender la Divinidad solamente a través del dogma, en lo que al aspecto religioso se refiere, y no fue menos dogmático el aliento científico del pasado. Hay aspectos de la vida organizada de nuestra humanidad que es la comprensión del aspecto religioso en lo que tiene de científico como la comprensión de lo científico es lo que tiene de religioso. Lo interesante es que el individuo surja o resurja como ave fénix de sus propias cenizas dogmáticas y se apreste a librar la batalla del tiempo enfrentando por primera vez en su vida aquello que denominamos inseguridad. Solamente en la inseguridad se halla la liberación del hombre y, por lo tanto, la liberación de su destino. Pero, en un mundo moderno lleno de comodidades y en donde aparentemente la ciencia tenga la última palabra, debemos arrostrar la indiferencia, o quizás arrostrar la falta de investigación de muchos seres humanos que están hablando de una Nueva Era, pero, sin haber perdido todavía los estigmas que pertenecen al pasado. Estamos viviendo, creo yo, un momento solemne dentro de nuestra vida psicológica, y se nos presenta, yo creo que ustedes se darán cuenta, (de) una gran alternativa en nuestras vidas que nos obligará a realizar un gran esfuerzo de selección para elegir aquello que corresponde exactamente a nuestra propia era, a esta era que ha sido descrita como la era de tecnicismo y como la era de la búsqueda de la propia realidad. Es decir, que cuanto aquí, siempre hablando en términos de karma y de destino, fue considerado una meta, por ejemplo, buscar la resolución de los problemas sociales siempre a través de motivos de fe, ha sido un fracaso, y ustedes se darán cuenta de ello cuando examinen el estado de las religiones en la actualidad, y ahora no hay más remedio de que la religión se haga científica y aprenda aquello que rehuyó constantemente y que constituyó, desgraciadamente, una de las más duras etapas en la vida de la humanidad, aquella etapa de oscurantismo religioso que obligó a Galileo a decir que la Tierra no se movía por las presiones de la Santa Inquisición. Lo mismo ha ocurrido en el terreno religioso por parte de lo científico, negando a priori todo cuanto no puede ser comprobado todavía por la ciencia porque todavía no existen aparatos científicos de la alta precisión necesaria para poder dar fe y testimonio de la cuarta, de la quinta, de la sexta dimensión del espacio. Entonces, el pecado ya no es de la ciencia ni de la propia religión, sino del propio espíritu del hombre que no ha sabido comprender exactamente cuál era su misión en la vida y cuál era el aliento de la propia fraternidad.

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La Ley del Karma – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de octubre de 1977.

Vicente.— Ustedes recordarán que en nuestra conversación del pasado mes nos referimos, concretamente, a los espacios intermoleculares que existen en toda materia organizada, y aún dentro de todos los planos de la naturaleza y entre los reinos. Todo cuanto existe en la naturaleza posee este espacio intermolecular, un espacio intermolecular que da lugar a aquello que psicológicamente describimos como Ley de Inseguridad. El ser humano por su tendencia gravitatoria, si puedo emplear esta expresión, está constantemente buscando seguridades, y me pregunto si hay alguna seguridad espiritual para el ser humano, habida cuenta que místicamente la inseguridad rige la vida espiritual. Entonces, el concepto dinámico de la vida impuesto por la tradición y por los últimos acontecimientos, constituyendo un núcleo de poder enaltecedor de la conciencia, está actuando en virtud de los espacios intermoleculares, y sirve de vehículo a aquella ley gravitatoria que permite la expresión de los mundos.

Quisiera hoy conversar con ustedes sobre un tema, a mi entender apasionante, que está en la base de toda formulación, de toda interrogante, y que una vez comprendido este punto podemos decir que el individuo se ha encontrado realmente a sí mismo y puede ascender por las alturas misteriosas de la iniciación, me refiero concretamente a la Ley de Karma. Todos estamos sujetos a karma, pero el sentido que tenemos de karma es, a mi entender, de un tipo meramente analítico, hipotético, pero, ¿qué sabemos realmente del karma? El karma y el destino son la misma cosa. Sabemos que el hombre forma parte de
su destino y que el destino forma parte del hombre, y la pregunta inmediata es: ¿qué papel juega realmente el individuo ante esta ley gravitatoria de karma? Al hablar de karma en un sentido realmente científico, tal como debe ser en nuestra nueva era de grandes avances técnicos, es (necesario) el considerar en toda su expresión esotérica la ley de gravedad, esta ley que Newton enjuició de esta manera empírica de que los cuerpos se atraen en virtud de la densidad de sus masas y en una relación inversa al cuadrado de la distancia. Significa que todo el proceso manifestado de la vida obedece únicamente a la ley de gravedad, siendo la gravedad el principio expresivo del Universo, y aunque un planeta, un sistema planetario, un sistema solar, o la totalidad de una galaxia, contenga mundos siderales, mundos etéricos, no significa esta particularidad el que sobre estas masas siderales de tipo etérico no tengan también su propia gravedad. Todo cuanto vemos es una expresión del karma y todo cuanto vemos es una expresión de la ley de gravedad, y para enjuiciar la ley de gravedad en su verdadera dimensión hay que remontarse al principio del Universo y, naturalmente, se nos puede tachar de soñadores de mente nebulosa, o quizá demasiado mística, cuando empezamos locuciones de tipo cósmico, tal como debe ser en el sentido del estudio esotérico. Entonces, más que un misticismo acendrado, o más que una potencialidad dinámica de la acción, (lo importante) es el reconocimiento de ciertas verdades y es la consideración de si el karma es realmente un destino inapelable, implacable, sujeto a la acción e interacción de los astros en movimiento, tal como nos dice la astrología, o bien será la expresión libre de un ser cuya voluntad está más allá y por encima de las estrellas. Entonces, al preguntarse las causas de la ley de gravedad empezamos a preocuparnos ya por aquellas causas que contienen una tremenda voluntad dinámica, que contiene el poder aglutinante de los éteres para producir un universo. Se nos dice esotéricamente que existe un espacio cósmico que contiene una entidad, o mejor dicho, que el espacio es una entidad, y aparentemente al decir que el espacio que nos envuelve es una entidad, si no analizamos científicamente esta palabra puede conducirnos a muchos errores. Tengan en cuenta que la ley universal es la de que un universo mayor contiene a otro menor; existen el continente y el contenido, existe el poder aglutinante, el que crea una galaxia, empezando por la nebulosa, y existe el principio de la concepción en un ser humano, que es la misma cosa. En todo caso, dense cuenta de la particularidad de que no existe el acaso o el destino ciego o algo que pasa sin que intervenga la voluntad libre del hombre, y cuando hablo de la voluntad libre del hombre me refiero al poder que tiene el hombre sobre su propio destino, por cuanto, en su esencia, el hombre es el creador absoluto de su propio destino. ¿Cómo y de qué manera se puede establecer la base esotérica de esta afirmación? Ustedes deben considerar algo muy importante, por bello que sea el universo estrellado que podemos contemplar durante la noche, cuando todo son fulgores de luz en el cosmos que podemos localizar con nuestra percepción física, hay que darse cuenta automáticamente de que todo aquello es karma en expresión, que todo es un punto gravitatorio, o una serie de puntos gravitatorios, sobre los cuales la vida extiende su manto y procura vehículos para el ser manifestado. Cuando el alma quiere manifestarse, cuando el Logos quiere crear un universo, el proceso es idéntico. Existe ante todo una proyección de la voluntad monádica –la del Logos y la del ser humano– sobre un punto determinado del espacio, un punto previamente elegido como campo de experimentación, un punto sideral donde convergen todas las fuerzas del cosmos, y muy particularmente ciertas constelaciones y ciertos planetas. Una vez el campo ha sido elegido, lo que podemos decir es la concepción de lo que será un vehículo, lo que será la expresión kármica del hombre, surge el aspecto, digamos, constructivo, que es el que trae el karma a la existencia. El karma es algo aparte del ser, es algo que proyecta voluntad, puede hacerlo, porque comparando el karma con el ser, es tan tremenda la distancia en tiempo y espacio que nuestra mente no puede llegar a analizarlo en su totalidad; solamente fragmentos de la historia del Cosmos pueden llegar a nuestras débiles mentes. Pero, si ustedes leen atentamente el Bhagavad-Gita, con la leyenda maravillosa de Krishna y Arjuna se darán cuenta dónde ustedes pueden situar el karma, teniendo en cuenta que Krishna es el Ser por excelencia y Arjuna es el pequeño fragmento que contiene el karma en su corazón. Entonces, ¿qué es lo que realmente encarna o reencarna o se manifiesta a través del espacio? Es aquella partícula que llamamos “Arjuna”, el Arjuna cósmico, el Arjuna humano y el Arjuna atómico, si ustedes me permiten esta expresión, porque estamos tratando con la ley hermética de analogía, que nos dice constantemente que “igual es arriba que abajo e igual es abajo que arriba”. Entonces, la leyenda misteriosa de Krishna y Arjuna, simbolizada en aquella frase esotérica por excelencia que dice que “después de llenar el Universo con un pequeño fragmento de mí mismo, Yo persisto en la totalidad de mi Ser”. Dense cuenta que el karma es el producto del pasado; el pasado ata, pesa en la conciencia, por glorioso que haya sido, y la tendencia que tiene la persona de ir hacia el pasado es robustecer los lazos del karma, es crear puntos de tensión constantes, o puntos de gravitación dentro de su propio ser que le obligan a encadenarse a un centro determinado dentro de sí sujeto a gravitación.

La Ley del Karma

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El Reino Dévico 2

Segundo vídeo de una serie de videoaudiciones de conferencias de Vicente Beltrán Anglada sobre el Reino Dévico. Trabajo realizado por Rincón del Silencio.

“¿Es que podemos ver a los ángeles? Yo digo que hay que capacitarse para ello, hay que aumentar el ritmo de nuestras meditaciones y de nuestras investigaciones y de nuestras percepciones..”

“El proceso angélico no es más que el paso que va de la creación a la construcción, el artista planea y el ángel ejecuta, y ¿cuántas veces el artista siente que sus manos son llevadas por los ángeles? y ¿cuántas veces sucede que un escritor, acabada su obra, aquello que ha fabricado su imaginación va por un camino completamente distinto a lo que había programado? ¿quién ha provocado esta fuerza?”

“¿Qué es lo que hacen los ángeles con respecto al ser humano?”

“Yendo al aspecto práctico de nuestro trabajo, debemos ir reconociendo progresivamente que los devas en sus distintas jerarquías pueblan los éteres, desde el subplano gaseoso-físico del planeta hasta el más elevado plano del Sistema Solar.
Su vida lo llena todo, y su acción más objetiva en relación con nuestros sentidos desarrollados de percepción se refleja en los cuatro elementos conocidos, anteriormente aludidos: el fuego, la tierra, el aire y el agua, constituyendo el cuaternario objetivo, que es la base o soporte de la estructura entera de la evolución universal.”

“En todo caso, todo cuanto estamos haciendo ahora es, en un momento, dominar a los devas y en otro momento ser dominado por los devas.”

Libros consultados:
-Las Fuerzas Ocultas por la Naturaleza
-Los Ángeles y la Estructuración de las Formas
-Los Ángeles en la Vida Social Humana
por: Vicente Beltrán Anglada

Conferencias:
-Estudio de los Ángeles parte 1
-Estudio de los Ángeles parte 2
-Estudio de los ángeles parte 3
-Obra creativa Hombre-Deva
-Los tipos de Devas y el control del Discipulo

Los Signos de los Tiempos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de septiembre de 1977.

Vicente.— Vamos a hacer un breve recordatorio de lo que dijimos durante el curso del año pasado acerca de la absoluta temática de los Siete Rayos, teniendo en cuenta que al hablar de los Siete Rayos nos introducimos en el secreto de la creación y que es un tema eterno que no podremos jamás dejar de tenerlo en mente, y penetrar constantemente en su significado constituirá el centro de gravedad de todas las aspiraciones de las personas asistentes a estas reuniones, interesadas enormemente en el dilema de su propio yo y de su propio destino. Así, pudimos entrever que el individuo es un resultado del Cosmos y que disfruta de los mismos derechos que el Cosmos, y que todo cuanto hemos realizado hasta aquí no es sino un intento de darle forma psicológica a todo aquel conjunto de verdades presentidas pero que todos sabemos que están al alcance de nuestra mente y de nuestra sensibilidad. Hoy haremos solamente un intento de unirnos en pensamiento, ya para reemprender, como digo, el nuevo curso con un nuevo estímulo y con una nueva sonrisa a flor de labios.

La temática general de nuestra conversación de hoy es la de los signos de los tiempos, que podríamos dividir en cuatro temas principales como pueden ser: la Edad de Oro, el Karma Planetario, la Fraternidad Cósmica y el Misterio de la Eterna Inseguridad. Todos estamos familiarizados ocultamente con ese término vago aunque absolutamente dinámico de “la Edad de Oro”, y me pregunto qué es lo que podemos desarrollar mentalmente para tener una comprensión plena y acabada de lo que es la Edad de Oro. Desde hace mucho tiempo los esoteristas entrenados, los astrólogos y los místicos nos están hablando de una Nueva Era, de una Nueva Era de oportunidades para el género humano y para todo el contenido planetario. Me pregunto qué puede significar el término descriptivo la Edad de Oro o la Nueva Era para el hombre corriente, para la persona atenta solamente al fluir de lo cotidiano o de lo inmediato, me pregunto también cuántos de entre nosotros sabremos enjuiciar críticamente, lógicamente, podríamos decir, el sentido de la Nueva Era, ¿qué es, qué significa?, y en todo caso si la Nueva Era es una verdad, ¿cómo acogerla en nuestra mente y corazón? Se nos dice que debido a este movimiento de retrogradación de nuestro planeta en su curso alrededor del Sol llega siempre con cincuenta segundos de retraso a una cita que tiene con el punto vernal de Aries, y este retraso a través de las edades, en este movimiento de retrogradación, está poniéndonos en contacto con ciertas constelaciones; la que tiene que ver con nuestra actualidad se denomina la Era de Acuario, porque la zona zodiacal por donde vamos penetrando está potentemente polarizada por estas energías que proceden de esta constelación, siendo dirigidas por un planeta tremendamente dinámico cual es Urano, y se nos dice que la potencia dinámica de este astro debe ser como un revulsivo en la mente de los pensadores y en el corazón de los místicos, trayendo a nuestro mundo bellezas y armonías hasta aquí desconocidas. Continúo pensando qué es lo que puede significar exactamente para nosotros, teniendo en cuenta, esotéricamente, que los astros no envían solamente energía etérica o sustancia magnética sino que nos traen vida psicológica perteneciente a una Entidad espiritual de alta trascendencia que utiliza la Constelación entera de Acuario como cuerpo de expresión. También me preguntó qué es lo que hay que entender por Era Pasada o por la negatividad de lo que llamamos Era de Piscis, con sus tradiciones, con sus anhelos, con el crecimiento de la individualidad del hombre, y quisiera que nos diésemos cuenta de que ahora en el presente somos el resultado de aquella tradición y que no podemos matar el pasado ni desconfiar de Piscis o tratar de sofocarlo en nuestro corazón, ya que la civilización, la historia de Piscis, tiene cúspides maravillosas de entendimiento grupal y de expresión creadora, como pueden ser por ejemplo el nacimiento y el mensaje de Cristo, como puede ser la gloria del Renacimiento o quizás el maquinismo industrial de finales del siglo XIX. Todo esto es algo que ha llegado a nosotros en virtud del esfuerzo de todas aquellas generaciones que durante la Era de Piscis se esforzaron, lucharon, sufrieron, y nos legaron su experiencia. Me pregunto también qué vamos a hacer con esta experiencia. ¿Vamos a sofocar toda esta gloria en nuestro corazón porque se nos dice en ciertos manuales teosóficos o filosóficos que hay que destruir el pasado, que hay que matar la tradición y que hay que vivir el futuro con fines redentivos? Yo digo que no se puede matar a una era sin que al mismo tiempo dejemos nosotros de existir, por cuanto somos el resultado del pasado. Lo único que nos cabe como elementos dinámicos y constructivos conscientes de nuestra misión psicológica en la vida es mantener en nuestro corazón la belleza inenarrable de aquel legado histórico y tratar de conformarlo de acuerdo a nuestra psicología del presente, siendo esto el camino que nos llevará al futuro con plena independencia de visión y con un sentido muy profundo de los valores universales. Dense cuenta de que toda forma de energía es impersonal y ha procedido de Piscis o de Acuario o anteriormente de Capricornio; solamente repercute en la conciencia en evolución del ser humano o de la entera naturaleza, lo cual significa que lo que traen las eras está en proporción con la evolución del hombre y que mientras que a unos estas energías les llevarán a la liberación a los demás les sume en el temor, la duda y la desesperanza. Todo depende del mecanismo de expresión, todo depende de la evolución humana, en definitiva todo depende de nosotros, y en nosotros que guardamos el patrimonio del pasado se halla también la oportunidad del presente y la gloria del futuro. Se trata solamente de un sistema psicológico de visión y de enfoque, y es así que al llegar a este punto que podemos introducirnos en esto que hemos venido en llamar como karma planetario, siendo el karma, como ustedes saben, la gravitación sobre la naturaleza entera de un estigma, de un sello que proviene del pasado, como ustedes verán el karma es un legado histórico del cual participa toda la naturaleza, los reinos, las entidades angélicas y los seres humanos. Dentro de ese tremendo fluir de fuerzas y energías en movimiento sobre el planeta Tierra, existe ahora esta ocasión que nos ofrece la Era de Acuario con sus magníficas oportunidades y hay que preguntarse constantemente cómo hay que comportarse mental, psicológica y emocionalmente para que estas energías no cristalicen en nuestro corazón por efecto de haber desdeñado la experiencia pisceana. En realidad todos somos pisceanos, somos muy poco acuarianos; quizás en un momento estelar de nuestra vida hemos sentido en nuestro corazón la gloria profunda de un eterno devenir, pero, ¿qué hemos hecho con ello?, ¿hemos sido capaces de integrar este contenido en nuestra conducta o se ha convertido simplemente en una teoría, en una simple inspiración que desaparece luego por falta de consistencia en la conducta? Yo digo que las energías que las energías que provienen de Acuario y de todas las Constelaciones del zodíaco y de todo el firmamento estelar son oportunidades para el individuo, y que es entonces la manera en cómo nos comportamos individual y colectivamente cómo tales energías pueden cuajar en nosotros transformando nuestra vida en términos de realización. Ahí está el problema y ahí está el tremendo desafío a nuestra conciencia. Si aceptamos el reto de los hechos nuestra conducta entera debe de cambiar radicalmente, porque no basta decir que hay que abandonar el pasado y afrontar el futuro a través del presente, sino que hay que darse cuenta hasta qué punto participamos todavía de la tradición, de la historia, del mito, o hasta qué punto somos capaces de vivir mística o esotéricamente. Se trata de ser muy poco indulgentes para con nosotros mismos y afrontar, como digo, el reto de los hechos. Es muy bonito hablar del Cosmos, y aquí hemos hablado frecuentemente del Cosmos tratando -en un intento creador de investigación esotérica- de medir las consecuencias del Cosmos sobre el individuo; entonces, todo cuanto hemos realizado, si somos autocríticos realmente, tendrá que reflejarse en la conducta y darse cuenta de si nuestra conducta cotidiana responde al ideal que nos formamos anteriormente tras medir con nuestra mente inquisitiva e investigadora la luz del Cosmos. Hablamos de fraternidad de relaciones y hablamos de un sentido espiritual latente en todas las cosas, y cuando en nuestros momentos de gran iluminación vemos clara una idea, un concepto y nos posesionamos de alguna verdad, podemos decir que nuestra vida puede cambiar fundamentalmente, siempre y cuando tengamos la suficiente audacia para llevar aquello a la acción. Así que Acuario es acción, es dinamismo trepidante, es el poder, diría yo, que nos ciñe a todos, a ustedes y a mí, en este momento, aquí, tratando de comprender algo más nuestra vida psicológica o tratando muy honradamente de ser consecuentes en la acción. Ahí está el proceso; en todo caso, podemos eliminar el dilema mediante la acción, pues hay un sistema de acción, si ustedes me permiten esta locución, que hace que el hombre pueda siempre, en todos los momentos, surgir triunfante de sí mismo como el Ave Fénix, de las propias cenizas del karma, a fin de que podamos todos… [corte de sonido] … si somos consecuentes en la acción veremos cómo existe una potencialidad en nosotros, entonces, todo el sistema de verdades en movimiento que hayamos logrado adquirir en nuestra vida y que hayamos podido introducir tan profundamente en nuestra mente y corazón, que nos ha hecho responsables de nuestra conducta, puede ser el punto de partida de una nueva búsqueda interior, a fin de que todo cuanto hayamos adquirido en forma abstracta, o como un sistema mental de información, o intelectual, se convierta realmente en un acto positivo en la conducta, y, de esta manera, continuar adelante tratando siempre de vivir de acuerdo con nuestra conciencia y con nuestros conocimientos. Dense cuenta de algo muy importante, que la persona que adquiere una verdad o un sistema de verdades, o de conocimientos, y no es capaz de llevarlos a la práctica, el conocimiento se convierte en una sutil atadura que le convierte en un irresponsable en un momento crucial de la historia que kármicamente le toca vivir. Hablamos de karma, ¿verdad?, y el karma es todo cuanto fuimos y todo cuanto somos, y ahora estamos trabajando por aquello que seremos un día. Yo creo que está en la mente de todos ustedes que lo que pretendemos es la Liberación. ¿No estaríamos si no aquí, verdad? Esto es radicalmente lo que vamos a buscar. Y me pregunto también, porque constantemente debemos preguntarnos, qué es lo que realmente podemos hacer con el equipo que poseemos actualmente, con nuestro mecanismo de expresión, para poder llevar adelante con éxito nuestro karma. Teniendo en cuenta lo que esotéricamente se nos dice, que el karma, o el destino del individuo, es la gravitación de una serie de circunstancias que hemos adquirido y que no queremos desechar. El karma es siempre una cristalización de actitudes, entonces, si estamos apegados a la tradición o a un sistema de hechos del pasado, sin un previo sentido de valores, el pasado nos atará por glorioso que haya sido. Hay que ser muy discriminativos y muy inteligentes para poder soportar el karma y llevar adelante el peso de la vida ante este fragor de energías que están actuando ahora sobre la Tierra.

Los Signos de los Tiempos

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El Reino Dévico 1

Primer vídeo de una serie de videoaudiciones de conferencias de Vicente Beltrán Anglada sobre el Reino Dévico. Trabajo realizado por Rincón del Silencio.

“¿Qué son los ángeles, y qué es el éter? “

“El ser humano, programado desde un buen principio para ser receptor y transmisor de verdades eternas, contiene en sí la semilla infinita de las más elevadas percepciones, siendo una de las más inmediatas el reconocimiento del mundo dévico.”

“¿no notan ustedes un silencio?, ¿algo espectacular que se introduce dentro del vehículo físico, dentro de la mente y del cuerpo emocional dotándonos de un nuevo tipo de sensibilidad? Estamos trabajando con esas fuerzas tremendas que viven en un universo paralelo al nuestro pero que son nuestros hermanos, que nos ayudan, que podemos invocarles.”

Libros consultados:
-Las Fuerzas Ocultas por la Naturaleza
-Los Ángeles y la Estructuración de las Formas
-Los Ángeles en la Vida Social Humana
por: Vicente Beltrán Anglada

Conferencias:
-Obra creativa Hombre Deva
-La Misión Ángeles en los Ambientes
-Tipos de Devas y el Control del Discipulo
-Estudio de los Ángeles 2 y 3 parte

El Sendero del Cumplimiento – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de julio de 1977.

Vicente. — Hemos tenido interés en ponernos en contacto con el Ángel Solar cuya vida y cuyo ambiente habíamos tratado de ver y de comprender durante el curso de nuestras conversaciones esotéricas. En la primera conversación acerca del Ángel Solar establecimos aquello que en lenguaje esotérico podríamos definir como El Sendero de Reconocimiento. En la segunda conversación cuyo título, ustedes recordarán, era Hacia el Ángel Solar, intentábamos establecer contacto con él, yo quisiera que esta conversación de hoy tuviese un carácter eminentemente práctico, siempre desde el ángulo de vista esotérico. Yo a esta conversación la denominaría El Sendero del Cumplimiento. Si tenemos en cuenta que todo cuanto estamos realizando en la vida tiene tres grandes vertientes: la vertiente de la visión, la vertiente del contacto, y, lógicamente hemos de pensar que la tercera vertiente es la de la acción. Y ustedes se preguntarán, ¿qué es acción?, habida cuenta de que cuando estamos pensando estamos realmente actuando, que cuando estamos sintiendo estamos también actuando, y que cuando estamos actuando físicamente también es un motivo de acción. Pero, aquí se ha presentado la incógnita de si realmente una conversación esotérica puede inducir a la acción, a la acción social, y contribuir con el esfuerzo colectivo a un nuevo mundo para todos. Y, se me ha preguntado muchas veces por qué no doy técnicas ni estoy preconizando un tipo determinado de yoga para que esto que llamamos esoterismo se pueda complementar en la acción cotidiana. Yo les pregunto a ustedes si el hecho de estar aquí escuchando atentamente, si el hecho de estar pensando de vez en cuando en todo cuanto aquí estamos diciendo, no es ya por sí una acción práctica desde el ángulo de vista esotérico, que hace que la aspiración hacia lo alto se convierta en una acción de la más alta envergadura y de consecuencias realmente impresionantes. Entonces, el hecho de que seamos un correcto ciudadano en la acción cotidiana, que no seamos entidades antisociales en un mundo antisocial, que cuando establecemos como motivo principal de nuestra conducta la correcta relación o que cuando aspirando hacia lo alto erigimos un campo de servicio tratando siempre de ser útil a la humanidad de la cual formamos parte, o, en una elevada síntesis, tratar de penetrar en aquel sendero que conduce a un ashrama de la Jerarquía para establecer contacto con un ciudadano del 5º Reino de la Naturaleza. Me pregunto si esto en sí no es acción, si esto en sí ya no comporta un motivo esencial de yoga, si esto no es una meditación, si el tratar de vivir ya es una meditación y que toda la naturaleza está meditando al compás del Creador. Entonces, ¿por qué hablamos de que no hay práctica en el aspecto esotérico? Estamos meditando constantemente, no estamos eligiendo al azar unos momentos al día para ponernos en contacto con el Creador, estamos tratando simplemente de vivir de acuerdo con una realidad que presentimos y que debe forzosamente convertirse en acción y conducta cotidiana, lo más práctico en nuestra vida, la relación con todo cuanto nos rodea, en el campo familiar, en el profesional, en el cultural y en el colectivo, el grupal.

Bien, esto (es) como una síntesis de base para tratar de establecer el camino que debe conducir a una acción todavía más práctica, si ustedes quieren aceptar esta locución. Como puede ser, por ejemplo, el vivir de acuerdo con las motivaciones del Ángel Solar reflejadas a través de nuestra Alma y que debe ser precisamente este contacto lo que facilitará la conducta, aquello que llamamos correcta ciudadanía. Pero, ¿qué sabemos del Ángel Solar? Se nos dice ocultamente que la persona no puede hacer nada que previamente no haya pasado por su pensamiento y que no haya sido sancionado por su sensibilidad, y que, por tanto, si no sabemos cómo es el Ángel Solar, cómo es el cuerpo causal, por ejemplo, cuáles son sus cualidades, cuál es su imagen, cuál es su forma, (qué vamos a hacer) para poder establecer entonces la base de la acción. Pero, ¿es que realmente necesitamos ver objetivamente al Ángel Solar? Sabemos todos que existe algo en nosotros que está más allá y por encima de nosotros mismos, pues bien, esto es el Ángel Solar: el Señor de nuestro destino, el que ve el fin desde el principio, el que manipula, por así decirlo, nuestro destino, el que nos convierte en seres inteligentes tal como lo demostró hace millones de años cuando nos dotó de la gloria de la mente. Dense cuenta que el mismo interés que tiene el ser humano en ser consciente del Ángel Solar para establecer las bases de una nueva acción, lo tiene el Ángel Solar con respecto a nosotros, no se trata de un proceso unitario en el sentido individual sino que se trata de un contacto consciente entre dos naturalezas, una naturaleza humana que trata de dignificarse y un ser divino que trata de humanizarse. Existe, entonces, un punto medio en donde se produce el contacto entre el Ángel Solar y nosotros, el individuo que realmente busca el Reino. Este punto, como ustedes podrán suponer, varía con las personas, varía con el ambiente, varía el karma, varía con la tradición, con los estudios, con la cultura de los pueblos y las personas, así que, habida cuenta de que este punto no tiene una orientación fija, no puede ser elegido para cada ser humano un camino general, un yoga que sea de tipo colectivo, ni un pranayama, ni tampoco un mundo de acción social idéntico, y es esto quizás lo que han olvidado a través del tiempo la multitud de personas que se han sentido impelidas a la ayuda, al servicio a los demás, por medio del yoga, por medio de la meditación esotérica o la meditación trascendental, o por el camino que sea. Dense cuenta que una persona es singular en su esencia y que esta singularidad no debe ser afectada por la pluralidad de conceptos envolventes, y que su karma, su Rayo característico en la acción, el Rayo espiritual de su vida y los Rayos menores que condicionan su personalidad, su mente, su emoción y su cuerpo, son los que tienen que hacerse resaltar para hallar finalmente el camino que conduce al corazón del Maestro. Precisamente es por esto que la línea ejecutoria, la línea verdadera que conduce al ashrama y más allá del ashrama debe iniciarse con la búsqueda de la propia singularidad, y ustedes preguntarán, ¿qué es singularidad?, yo diría que es la capacidad de ser libre, la capacidad de vivir si es posible sin esperanza en todo cuanto nos envuelve, la capacidad de afrontar el silencio de una vida atormentada, la capacidad de vivir más allá de los conceptos temporales, las cualidades de vida que nacen como desarrollo de la intuición, el poder de situarse por encima de los mecanismos del trabajo que tenemos entre manos, cuál es nuestro karma y nuestro destino espiritual, y el poder de relacionarnos interiormente sin intermediario alguno con aquella potencia superior que es el Dios que nos da vida. Esto es singularidad. Y, naturalmente, dentro de esta línea ejecutoria surge la dificultad, dense cuenta que si existe un peligro de regresión al pasado es estudiar esoterismo sin tener la mente capacitada para la acción. Dense cuenta también que hasta aquí hemos estado flirteando con los valores esotéricos trascendentes, y hemos hablado de la Divinidad, tal como debe hacer el buen esoterista, y tal como debe ser, pero démonos también que el romanticismo espiritual es negativo y que hay que darse cuenta de que no se trata de un flirteo sino de una comunión, de un matrimonio. Y es esto lo que hay que tratar de buscar, esto es lo que hay que tratar de deducir, esto es lo que hay que interpretar para que nuestra vida sea acción, que no sea simplemente un vagar, una nebulosidad por los mundos bellos de la espiritualidad que arde en nuestro corazón, pero que tan fácilmente se convierte en un espejismo o en un maya, ya sea de los sentidos, de la emoción o del propio pensamiento.

El Sendero del Cumplimiento

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Hacia el Ángel Solar – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de junio de 1977.

Vicente.— En nuestra conversación del mes anterior nos referimos concretamente a los triángulos cósmicos que inspiraron el proceso de la iniciación. Vimos así, en un rápido bosquejo, ideas que antaño pertenecían al entrenamiento iniciático de los discípulos del mundo y aquellos que estaban preparados para dar el salto que va del 4º Reino al 5º Reino de la Naturaleza, que va del Reino Humano al Reino de los Cielos. Asistimos así a la creación de nuestro Sistema Solar, con aquellas grandes conjunciones magnéticas que propiciaron el aspecto nacimiento de una gran Entidad psicológica perteneciente a la gran cadena de Sirio. Vimos después, siguiendo el hilo de estos grandes triángulos iniciáticos de nuestro Sistema Solar, cómo y de qué manera un triángulo constituido por ciertas definidas constelaciones como son la constelación de Sagitario, de Géminis y de Cáncer, que dieron la oportunidad de manifestación física de nuestro Logos planetario a través de aquella Entidad esotéricamente conocida como SANAT KUMARA, proveniente del esquema venusiano, es decir, de la cadena de Venus. Después asistimos al nacimiento del Reino Humano como tal, y entendiendo por Reino Humano al hombre-animal de aquellos tiempos, hace unos veinte millones de años, en que había conseguido un cuerpo físico de tremendas proporciones porque tenía que luchar contra un ambiente hostil y adverso de proporciones para las cuales nuestra mente no está capacitada para su comprensión. Y, una conjunción similar a la anterior, por medio del planeta Júpiter, Mercurio y Venus, propició una respuesta desde el Corazón Místico del Sol, tal como esotéricamente se dice, que dio como consecuencia la venida de los Ángeles Solares, aquellos que la tradición, la leyenda del más acendrado misticismo, nombra o denomina los Prometeos del Cosmos. Así que la bella leyenda de Prometeo, de aquel hijo de dioses, que apiadado de la oscuridad con que viven los hijos de los hombres, aprovecha el sueño de Júpiter, su padre -todo esto es simbólico-, para robarle el fuego creador y la luz para llevarla a los hombres de la Tierra que viven en la ignorancia y que viven en las tinieblas, y fruto de ello es el tremendo castigo que Júpiter impone a su hijo Prometeo, encadenándole a una roca en el espacio, siendo sus entrañas picoteadas por los buitres. Las entrañas, como ustedes saben, constituyen el aspecto conflictivo de la humanidad por cuanto tiene relación con el plexo solar, que es donde está luchando actualmente toda la humanidad. Bien, entonces, siguiendo la derivación de esos triángulos, quizás sería útil también interpretar el valor del triángulo cósmico constituido por tres grandes Entidades que están actualmente canalizando las energías de la Constelación de Acuario. Estos excelsos seres son: el Avatar de Síntesis, conectado con la Constelación de la Osa Mayor; tiene relación también con el Espíritu de la Paz, un excelso Ser psicológico que está tratando de llevarle a la Tierra las energías que proceden de Sirio; y tenemos también al Señor Buda, que está tratando de llevarle a la humanidad las energías que proceden del Gran Centro Planetario de SHAMBALLA, en el desierto de Gobi. En el centro de este triángulo se halla, como siempre, la legendaria imagen del Cristo, aquel que en los lenguajes orientales se denomina el Señor Maitreya, pero que cíclicamente reencarna para llevarles a los hombres, cual otro Prometeo, la luz y el amor que existen en el Corazón del Logos solar. Bien, habiendo llegado a este punto, ustedes se preguntarán, quizás, si todo cuanto estamos diciendo a cerca de los Rayos puede tener alguna importancia práctica para el hombre moderno inmerso en situaciones conflictivas, viviendo dentro de las tensiones propias de esta era técnica y ver si es posible realmente que podamos captar un significado de tal naturaleza, que podamos incorporarla a nuestra conducta cotidiana, constituyendo puntos de luz para esta luz del Cosmos que es el centro y la guía de nuestras voluntades. Ustedes objetarán, quizá, que no tenemos nada que ver como seres humanos con las grandes Constelaciones anteriormente reseñadas, y que lo que nuestro mundo moderno precisa singularmente es un equilibrio de valores sociales. Yo tengo que decirles a ustedes que una gran parte de los males que asolan a la humanidad es porque la mente de la humanidad está cristalizada. Está cristalizada en valores que pertenecen al pasado, está cristalizada en valores que viven y se mueven dentro de la órbita de lo tradicional, de aquello que fue, y yo me pregunto si no podemos ensanchar un poco la órbita de nuestros conocimientos, si no podemos ensanchar nuestra mente al extremo de poder captar siquiera en una débil medida esta luz del Cosmos de la cual es portador Prometeo. Entonces, ustedes también se preguntarán, cómo y de qué manera podemos ser conscientes del Prometeo que está dormido en el corazón del hombre. Yo les diría que la humanidad está pasando ahora por una gran crisis iniciática que debe conducirle al umbral del 5º Reino de la Naturaleza, y que esta crisis forzosamente tiene que producir grandes dificultades en el orden espiritual y también en el aspecto psicológico. Todo cuanto existe por doquier es una obra dentro de la cual siempre se ve una imagen de Prometeo, si se nos dice que Dios está en todas las cosas, este Dios está latente en el corazón del átomo como está latiendo en el corazón de la más esplendente de las galaxias. Solamente es la conciencia que cada cual hace de la forma que le envuelve lo que dificulta su apreciación del Cosmos, y si les hablo, precisamente, de abrir la mente al Cosmos, es para evitar el proceso de cristalización al cual está expuesta la humanidad siguiendo las líneas de mínima resistencia de lo tradicional o de lo arcaico o de aquellos valores trascendidos. Nuestra mente está capacitada para crear, entonces, sólo falta restituirle a nuestra vida psicológica aquella luz que en el principio de los tiempos, en el principio de nuestra vida como entidad de Reino, debemos conquistar. Así, que toda la problemática social se halla circunscrita en la relación que podemos establecer conscientemente con el Prometeo que, según se nos dice, es el Ángel Solar, al cual nos hemos referido anteriormente. En todo caso, todo cuanto existe en la naturaleza es la obra de una luz que nosotros debemos captar en la medida de nuestras fuerzas hasta constituir un valor permanente en nuestra vida y, al propio tiempo, que tenga una efectividad práctica para que al esoterista no se le tenga que tildar de visionario, de romántico de las cosas superiores. El proceso normal y real del espíritu se inicia con el contacto que puede establecer nuestra entidad psicológica humana, constituida por una mente, por una sensibilidad emocional, y por un cuerpo físico, con esta entidad que llamamos el Ángel Solar. Ustedes saben que la representación de la estrella de cinco puntas es el símbolo de Cristo en la Nueva Era, los valores fundamentales del espíritu están siempre depositados en manos de los grandes Maestros que están viviendo dentro del 5º Reino y están tratando de aproximar a todas aquellas unidades de conciencia de la humanidad que den el esfuerzo requerido dentro de su naturaleza psicológica y que vivan en armonía con los demás. Entonces, el primer paso para la conquista de Prometeo es el equilibrio de valores psicológicos. ¿Por qué se le representa a la personalidad integrada en forma de triángulo equilátero? Porque cuando existe un triángulo equilátero perfecto se está reproduciendo en pequeña escala, pero, completamente y a su propia medida, la luz que vive dentro de lo más esencial de nuestra naturaleza divina que es el espíritu. Tal como decía Pablo de Tarso, el hombre, el ser humano, para ser más exactos, está constituido de espíritu, de alma y de cuerpo, podríamos decir -según las técnicas modernas de apreciación psicológica- que el hombre es un compuesto de mente, de sensibilidad y de actuación o de conducta, o si ustedes prefieren de voluntad de acción, que es la que lleva a la conducta. Entonces, si estamos realmente interesados en mejorar el ambiente social tendremos que mejorar nosotros esencialmente. ¿Por qué no podemos creer en milagros? Porque el milagro no existe, solamente existe un esfuerzo del ser humano buscando un arquetipo, una superación, una perfección, y es este gigantesco esfuerzo del hombre buscando el arquetipo de perfección lo que hace que el ambiente social tenga otro valor desde el punto de vista de la ética y de la moral. Simplemente esto.

Hacia el Ángel Solar

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Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 6 de mayo de 1982.

Leonor.–… entonces nos reuníamos en la hora exacta, unas veces a la una de la madrugada, en casa del presidente de la Sociedad Teosófica de entonces…,

Vicente.– Es importante, porque el hecho de estar en Wesak, o dentro de Wesak es una cosa que hay que reconocer muy bien individualmente, aparte que después se realice en grupo, mejor que sea a una hora que pudiese acudir gente, como el sábado por la tarde.

Sra.– Siempre se puede conectar.

Vicente.– Sí, hay una conexión, además las energías están durando después de la proyección tres días. Hay dos días de preparación, un día de recepción y dos días de distribución. Estamos ahora en período de preparación, estamos preparando hablando sobre toda la problemática nuestra, sometiendo así —lo hace el alma de la humanidad— al Señor del Mundo todas las necesidades mundiales, incluidas las guerras y todas las cosas que están pasando estos días. Entonces viene la distribución de fuerza, que dice dura todo el año, en todos los niveles, y da una sensación de paz y bienestar. Yo hace muchos años que lo siento, antes no sabía lo que era, pero me sentía siempre inspirado por esas fechas, me sentía en gracia, era una cosa tremenda, y luego más tarde me enteré que había sido el festival de Wesak, entonces supe que estaba conectado subjetivamente. No hay necesidad de estar pendiente, el alma está conectada siempre con la Jerarquía. Es el pequeño yo separatista el que crea la separatividad, a lo cual hicimos referencia ayer.

Sra.– Yo quería comentarte que hay cosas, como cuando hablamos del amor y de la paz, que se refieren a un estado. No es decir provocar “estoy en paz”, o “tengo amor” porque cada uno tenemos nuestra medida, o sea, es un estado que se crea; pero de alguna forma cuando estás en sintonía espiritual, y quieres realmente estar en él y rectificar algunas cosas, con esa voluntad, en esa rectificación, yo creo que es tan importante la humildad, tanto más que los conocimientos, porque siempre queremos saber más incluso de lo que podemos asimilar, y la humildad en todas sus facetas, que yo quisiera preguntar si ¿esto, con un buen propósito, se va arreglando a través de equis cosas, o es también un estado que sólo se adquiere cuando es el momento de que tengas esa humildad?

Vicente.– Bueno, lo interesante es la persistencia en una actitud. La actitud y el propósito; el individuo se propone realizar algo en su interior. Claro que cuando digo esto es que ya involucro una idea que nada tiene que ver con la meta, y todos buscamos una meta. Porque si, por ejemplo, de la paz hacemos una meta, seguramente que no la alcanzaremos. Ahora bien, si estamos investigando constantemente, siempre a través del propósito espiritual, y no nos preocupamos mucho ni demasiado por los resultados, viene un día en que se llega a un estado de paz. Ya no digo la paz como un estado. La paz tal y como la siente el Señor del universo es paz; nosotros somos paz dentro de la paz, esto nos indica ya la idea de un estado de conciencia. Y naturalmente, cuando se habla, por ejemplo, de dejar la mente vacía, porque se tiene que llenar de algo que no es lo que tenemos habitualmente, tendrá que ser algo de una estirpe superior, y este algo forma parte consustancial con el propósito. Entonces, mantener el propósito es de una u otra manera incorporar cada vez más paz, más estados de paz dentro de uno. Siempre habrá lagunas, las inevitables lagunas de los problemas kármicos, porque el karma solamente puede liquidarse cuando hay paz; la paz no tiene nada que ver con la Jerarquía, la Jerarquía es solamente una expresión de amor, la paz viene de Shamballa. Así que naturalmente hay que ligar el principio del propósito, que es de Shamballa, con la finalidad de Shamballa, que es la paz. Y el Logos Planetario, el Observador Silencioso, es el depositario de la paz santa, es un océano de paz. Y la paz, tal y como yo la concibo, no tal como seguramente es, se halla confinada en un plano específico del universo. Yo diría que es donde el compás cósmico de Sanat Kumara clava la punta para crear un círculo infranqueable, o un ringpass-not, un círculo-no-se-pasa, como es la expresión característica del Maestro Tibetano. Si se refiere al planeta será el cuarto subplano del cuarto plano planetario. Si es con referencia al Logos Solar, será el cuarto subplano del cuarto plano solar, es decir, que en el centro de un universo septenario, la paz, el equilibrio, la síntesis, como se ha preguntado hoy aquí, se halla confinada siempre en un lugar definido, y de ahí se irradia hasta abarcar la totalidad del círculo-no-se-pasa. Entonces, el problema del individuo es o bien hacerse receptivo desde el lugar donde ocupa su lugar kármico en la evolución, haciéndose responsable de sus actos, y receptivo a la paz, o bien trata fundamentalmente de alcanzar la paz que se alcanza a través de la iniciación, lo cual si lo analizamos bien, es la misma cosa, pero vista de distinta manera. Os digo que la paz no es nada que se refiera con la Jerarquía, no porque el amor no lleve en sí ya su gran capacidad de paz interior, sino porque la paz que está más allá de toda comprensión, es la paz que surge del corazón de Sanat Kumara. Entonces, es una creación, es una emanación que surge del corazón del Logos Planetario, y es canalizada a través del propósito del Señor del Mundo. El problema solamente es el individuo que está en el sendero y habla de la paz como una meta; pero la paz, como la verdad, es un constante devenir, un constante movimiento, que se acerca a nosotros en cualquier momento del tiempo y en cualquier situación, de no importa qué estado de conciencia tenga el hombre, simplemente se presenta y el hombre es libre de acogerlo. De ahí que siempre reitero la atención, la observación serena de los hechos, porque nunca sabemos cuándo surgirá el maestro, la paz, o la verdad. Simplemente hay que estar investigando, como hace el científico. El científico realmente no busca un resultado definido, está simplemente investigando. Y todos tenemos que tener en una cierta medida esta mentalidad científica de investigar los hechos sin esperar ni pretender resultados, simplemente investigar, porque entonces adquirimos el poder que nos hace superiores al destino; el destino se forja constantemente porque el hombre está apegado al fruto de sus acciones, cuando el hombre se apega al fruto de sus acciones crea karma. Cuando el hombre investiga sin darse cuenta de los resultados, o cuando hace el bien y no se preocupa tampoco de los resultados, sin buscar ganancia alguna a sus actividades, simplemente por el anhelo de hacerlo bien, entonces se produce el resultado este que es siempre la conformación al destino marcado por el Señor del Mundo.

Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak

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