La Idea Geométrica del Universo – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de diciembre de 1978.

Vicente. — Nuestra conversación anterior osciló sobre la actividad de los átomos permanentes. Los átomos permanentes son el registro de las memorias acumuladas en el tiempo y que sirven de identificación, por así decirlo, de toda alma en un proceso de encarnación cíclica. El hecho de que la persona pueda recordar, y como ustedes saben la memoria es algo aparte de nosotros mismos, actúa con plena independencia de nuestro yo, lo cual significa que la memoria tiene su propia personalidad. De ahí también que hay que aceptar que los registros akásicos pertenecientes a la memoria cósmica de la naturaleza son también la obra de una entidad angélica, psicológica, como ustedes quieran llamarla, pero que permite que vida tras vida la persona pueda perpetuarse, crear su propia conciencia, elaborar sus reacciones, y a través de cada una de estas reacciones llega un día a establecer un punto de contacto con la Divinidad. Entonces, los recuerdos, a través de los átomos permanentes, han situado al ser humano, al alma humana en proceso de encarnación, en el lugar donde se halla actualmente situado.

Esto solamente para iniciar nuestra conversación de hoy; esta tiene caracteres más profundos, diría yo, porque se trata, nada más y nada menos, que tratar de buscar los orígenes de todo ser, de toda cosa manifestada. El proceso que va de la Divinidad al hombre no puede ser estructurado ni medido si no existen previamente formas adecuadas para contener la conciencia, así que cuando en el misterio de toda posible religión, de toda posible liturgia, se nos presenta el símbolo del cáliz y del verbo, se nos está diciendo claramente en forma esotérica que el espíritu sin la materia no podría comunicarse. Entonces, tan santa es la materia como el espíritu, y el que tiene que darse cuenta de la santidad de la materia es el alma que nace del contacto del espíritu con la materia, de la vida con la forma, y esta conciencia, que es la nuestra, cada cual en su proceso de evolución, tiene como deber ineludible redimir la substancia, redimir la materia, y convertir la materia en espíritu, y esto no es posible si el individuo no elabora sus propias reacciones psicológicas empezando desde el principio, empezando desde el fundamento de lo que es materia, porque si se conoce lo que es materia, automáticamente conocerá lo que es el espíritu.

Dense cuenta de que no existe ninguna cosa en la vida que no tenga una forma geométrica. La geometría es la base fundamental del universo. Esotéricamente se nos ha explicado que nuestro sistema solar, nuestro universo con todo su contenido de planos, jerarquías, reinos, planetas, funciones y especies, están ubicados siempre dentro de cuerpos de forma, dentro de cuerpos geométricos y, naturalmente, si nuestro universo, tal y como se nos dice, es el cuerpo físico de una entidad cósmica que al propio tiempo que nuestro universo está utilizando otros seis universos, igual que nuestro sistema solar se manifiesta a través de siete planos de manifestación, tendremos una idea bastante acertada, o aceptable, del porqué Platón decía que Dios geometriza.

Entonces, la base del sistema solar es geométrica, no podemos concebir un espíritu sin que sea contenido en una forma geométrica, de la clase y de la dimensión que sea, pero al fin y al cabo corpórea. Hasta aquí hemos considerado como forma lo objetivo en el plano físico denso, pero si partimos del punto de vista esotérico de que el Sistema Solar, con todos sus planos, reinos y dimensiones es el cuerpo físico de una Entidad Cósmica, automáticamente vemos que la ciencia solamente está elaborando cosas del plano físico denso, pero que la forma existe en todos los planos, ya sea en el plano emocional, en el mental, el búdico, el átmico, hasta llegar al plano de la propia Divinidad.

El caso es que nos demos cuenta de que realmente la base del sistema universal es objetiva, y sobre la objetividad, sobre la figura geométrica, se estructuran todas las leyes de la evolución. Sabemos también, a partir de este principio, que el esoterista está educiendo facultades internas de percepción de las formas que existen en los planos considerados como arrúpicos, es decir, subjetivos o sin forma, y el hecho de que tenga desarrollados ciertos órganos en el cerebro, o ciertas zonas definidas en su cuerpo mental, indica realmente que puede percibir estas formas. Y para el esoterista, para el investigador esotérico, todo son formas sea cual sea el plano o la dimensión en donde estas formas se manifiesten. Así, el principio geométrico del universo es la forma fundamental de todo cuanto existe, y el esoterista comprende, visualiza y puede también percibir a aquellos que son responsables dentro del universo de la creación de todas las formas existentes.

Por lo tanto, hoy vamos a hablar de tres categorías de entidades angélicas que son las que presiden la evolución en los tres mundos de nuestro sistema solar, es decir, el nivel físico, el nivel emocional y el nivel mental. Más allá de estos niveles no poseemos desarrollados todavía órganos de percepción, por lo tanto, sería presentar algo que no tiene consistencia, y por lo tanto no estaría al alcance de nuestra comprensión y entendimiento.

Tenemos en el plano mental una categoría específica de ángeles que llamamos los Agnisvattas, en el plano emocional tenemos los Agnisuryas, y en el plano físico los Agnischaitas. Los primeros, esotéricamente, son denominados los ángeles de los arquetipos, y también los Señores de la Visión, porque a Ellos pertenece la obra de visualizar los arquetipos que la mente de Dios desarrolla en forma de ideas para llevar a la perfección la forma en cada uno de los reinos de la Naturaleza y en cada una de sus especies. Mantiene este ideal que percibe de los planos monádicos utilizando un proceso alquímico de visualización, y mantiene durante todo el curso de la evolución del planeta y del universo estas formas arquetípicas para que puedan ser percibidas por los ángeles, los Agnisuryas, que también son denominados las Huestes de la Voz, o los Ángeles de los Diseños. La obra de los Ángeles de los Diseños es recoger aquella idea arquetípica de los mundos mentales, recogerla, envolverla con el aura etérica de sus propias vidas, de fuego eléctrico, diría yo, y una vez manifestados, colocarlos delante de los constructores de las formas, es decir, los Agnischaitas. Los Agnischaitas son los constructores de las formas, son en estos en donde descansa el proceso máximo de la geometría del universo.

La Idea Geométrica del Universo

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El Misterio del Más Allá – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de noviembre de 1978.

Vicente. — En nuestra conversación del pasado mes analizamos la idea de la muerte desde un ángulo de vista más asequible a las oportunidades de esta nueva era. Habitualmente la muerte causa pavor, es algo misterioso que intriga a las gentes, precisamente – yo creo – debido a las enseñanzas tradicionales acerca de la muerte que han brindado las distintas religiones del mundo, que han situado la muerte en un plano casi diría que de aniquilación del yo, en un plan dentro del cual el ser humano quedaba pendiente de unas leyes universales que aparentemente no podía controlar. De acuerdo, no obstante, con la presión de los tiempos, hemos de considerar la muerte como un elemento vital del proceso de vivir, o de la vida, habida cuenta que anteriormente habíamos concebido la muerte como la oposición o antítesis al nacimiento. Para mí, la muerte y el nacimiento forman un círculo sin fin, no sabes dónde empieza el nacimiento, no sabes dónde termina la muerte, o viceversa, pero, desde el ángulo de vista esotérico, la muerte y el nacimiento existen por doquier, son los fenómenos principales de la vida, es decir, que nacer es prepararse para morir, y morir es prepararse para nacer, así que todo el problema queda circunscrito al gran axioma hermético: “Igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba.” Igual es el nacimiento que la muerte, igual es la muerte que el nacimiento, solamente es un efecto de perspectiva, y es esta perspectiva la que debe tratar de descubrir en su justo valor y significado el hombre inteligente de nuestros días.

Espero que tengamos muchas ideas acerca de la muerte, pero empezando de un nuevo punto de vista, desde una perspectiva superior, no contaminada por la hipnosis de la tradición, no contaminada por todo cuanto sabemos acerca de la muerte a través de las creencias religiosas de todos los tiempos. Ustedes saben que el nacimiento es un proceso de absorción de materia a través de las cuatro edades – me refiero al ser humano – que lleva por finalidad un cumplimiento kármico de la vida. Todos estamos tratando de descubrir las necesidades psicológicas a través del karma, yo creo que la nueva psicología estudiará estas cosas como materias principales, yo diría como artículos de fe. Estamos empezando de nuevo, partimos de cero, y la idea de la muerte debe ser considerada, pues, como un elemento de vida. Hay que desterrar de la conciencia el temor, el miedo, la desconfianza, el sentido de soledad que la muerte causa en nuestro corazón. Estamos tratando entonces de ver las cosas en su justa dimensión, y al proceso de absorción de materia que desde el momento del nacimiento hasta la edad madura está trabajando, dotando al individuo de toda clase de vehículos necesarios para su evolución, hasta el momento en el que empieza un movimiento natural de restitución de todo cuanto la naturaleza nos entregó en custodia y para que sirviese de manifestación a nuestra Alma.

Así que analizaremos ante todo lo que dijimos el mes anterior, es decir, que hay un punto de paso que va entre el nacimiento y la muerte, porque el nacimiento proviene del plano astral y la muerte vuelve al plano astral, y si pudiéramos percibir estas cosas veríamos que en el plano mental sucede exactamente lo mismo, hay una segunda muerte, y una tercera muerte, hasta que el individuo penetra en una zona misteriosa – que tocaremos de paso – que es el Devachán, el Devachán del ser humano.

El tema de hoy tiene como temática principal el Misterio del Más Allá. ¿Qué es el más allá? Si nos atenemos al dictado hermético de ley de analogía, igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba, tenemos que el plano mental, el plano astral y el plano físico están compenetrados, y lo que pasa aquí pasa allí, y arriba pasa lo mismo. Y cuando, por ejemplo, Cristo hablando con Pedro le estaba diciendo: “Lo que tú atares en la Tierra será atado en el Cielo, y lo que tú desatares en la Tierra también será desatado en el Cielo”, se estaba refiriendo a esta ley cósmica, esta ley de analogía que hace que igual sea arriba que abajo e igual sea abajo que arriba.

Bien, esto quizás sea muy filosófico, y ustedes quizás querrán algo más práctico, algo más sustancial donde afirmar el intelecto. Hay materias espirituales en las que el intelecto poca cosa puede hacer, solo observar, estar atento. La atención es básica para estos asuntos – metafísicos por excelencia – en los cuales el ser humano queda, por así decirlo, desguarnecido de todos los poderes y facultades psicológicas hasta aquí adquiridos. Cuando el individuo, por ejemplo, en el proceso de restitución – que está en todos los planos – debe dejarlo todo a la naturaleza, implica aquello que debe dejar no solamente los elementos físicos o moleculares que constituyen su organismo, sino que tiene que dejar sus más queridas ilusiones, sus más acendrados afectos, sus más potentes estímulos del deseo, y significa también que tendrá que dejar los pensamientos, porque es una materia inútil desde un punto de vista esotérico.

El Misterio del Más Allá

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La Ley de Restitución – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de octubre de 1978.

Vicente. — El Señor Buda había dicho que los males del mundo eran tres: la vejez, la enfermedad y la muerte. El epílogo de la vida parece ser que es la muerte, pero, esotéricamente sabemos que la muerte no existe, que es solamente un fenómeno de la vida, no es lo opuesto a la vida sino que es el complemento del nacimiento. El nacimiento y la muerte se complementan.

Durante la conversación del mes de Julio tratamos uno de los males del mundo que es la enfermedad, llegamos a la conclusión, sin ser por ello dogmáticos sino expresando una de las tónicas de esta Nueva Era en la cual progresivamente nos vamos introduciendo, de que las enfermedades no son algo como corrientemente se cree sino que es alguien. ¿Se dan cuenta ustedes de la tremenda diferencia que existe entre considerar la enfermedad como algo, a considerarla como una entidad psicológica creada psíquicamente por nuestros pensamientos y por nuestras emociones? La ciencia actual ya ha reconocido que no existe una enfermedad puramente física sino que es psicosomática, se da una importancia tremenda a la psique, y la psicología moderna tendrá que introducirse en el campo de estudio esotérico si quiere estar a tono con las exigencias de esta Nueva Era, la cual se iniciará considerando a la enfermedad como una creación mental del hombre, dotada de una personalidad psíquica y reaccionando en todos los planos del ser, y que un complejo, una tensión, será considerada siempre como el resultado de un mal enfoque mental o de una desvirtualización del aspecto emocional. La sensibilidad en el hombre moderno choca evidentemente contra la técnica que impera en nuestros días, y esta sensibilidad refugiándose en los mundos psíquicos crea también enfermedades, son las enfermedades nerviosas propias de los discípulos de esta Nueva Era, ¿y quién no se siente asaeteado por esta fuerza psíquica ambiental, esta fuerza con la cual aparentemente como en el caso del cáncer no se puede luchar. Cuando la medicina, la psicología, trabajando conjuntamente tal como ha de ser, penetren en el campo astral conscientemente y pueden localizar allí esta gigantesca estructura, esta entidad psicológica o psíquica que llamamos el cáncer, se habrá cumplimentado una de las principales exigencias de nuestra Era, de esta Nueva Era de Acuario en la cual progresivamente vamos introduciéndonos.

Esto es en síntesis lo que dijimos el mes de Julio. Durante el mes de Septiembre analizamos las causas psíquicas y cómo evitar estas causas mediante el sistema de la invocación, teniendo en cuenta que el hombre posee un gran poder en la mente que todavía no ha desarrollado, y es el alma de la cual debemos usar para poder luchar y para finalmente destruir todas las entidades psíquicas que en el plano astral y en los bajos estratos del plano mental están actuando sobre nuestra humanidad. A partir de aquí se le ofrece al hombre moderno la posibilidad de luchar cara a cara y frente a frente desde sus más remotas raíces, desde sus fundamentos, la causa de las enfermedades físicas y de los desequilibrios psíquicos, para llegar a penetrar progresivamente en el mundo mental de los significados, y desde allí barrer todos los gérmenes mentales que causan perturbación ambiental y son los elementos del malestar social en todos sus niveles.

El tema que vamos a tratar hoy bajo el título genérico de la Ley de Restitución, tiene que ver con el segundo de los males que el Señor Buda había descubierto en su más tierna infancia, entonces vamos a referirnos hoy a un tema siempre interesante precisamente por la importancia que tiene desde el ángulo de visión de la raza entera como es el fenómeno de la muerte. La muerte técnicamente hablando no es ausencia de vida sino que la conciencia se refugia en otros niveles de su constitución interna, deja de ser en el plano físico y pasa a ser completamente con plena libertad de movimiento en otro nivel de conciencia, en el mundo astral. Si ustedes analizan este gráfico que tenemos aquí, a mi mano derecha, verán que existe un mundo espiritual y existe un mundo material, cuando esotéricamente hablamos del mundo material nos referimos a los niveles mentales, astrales y físicos, es decir, que el conjunto de la mente, de las emociones y del cuerpo constituyen el mundo material, el campo de experiencia del yo, el campo donde actúan, simbólicamente hablando, los Señores del Karma. Y ustedes preguntarán: ¿quiénes son los Señores del Karma? Son los Grandes Señores del equilibrio cósmico, que ajustan la ley cuando la ley ha sido alterada, no premian ni castigan, está fuera de duda que no existe pasión en los Señores del Karma, pero enseñan al hombre a ser responsable de sus actos, el que siembra vientos recoge tempestades, y aquel que a hierro mata a hierro muere, esto lo dijo Cristo hace dos mil años pero anteriormente los grandes filósofos griegos, y anteriormente los grandes sabios del antiguo Egipto y de la eminentísima Grecia ya lo habían dicho. El hombre es el promotor de todas sus acciones, él crea el campo de sus situaciones, el campo llamado Kurukshetra, que es el campo donde precisamente se gesta la potencia, la vivencia espiritual para una futura vida, si es que ustedes aceptan noblemente que pueda existir otra vida más allá de la presente, con sus dificultades sociales, con sus temores, con sus conflictos, etc, etc. Cuando los Señores del Karma se manifiestan se crea lo que podemos llamar la cruz kármica de la vida. La cruz kármica tiene cuatro sectores, en el lado del nacimiento, y progresando del yo haciendo esta forma de ocho simbólica desde el punto de vista de la numerología de la Kábala de los caldeos, es que del punto más alto del espíritu sale una línea de luz que se introduce en la materia mediante el fenómeno del nacimiento, este es el punto de paso de las energías que a través del nacimiento dan un arco que depende del tiempo que el ser humano está encarnado en la Tierra, dan una progresión proporcional a este diámetro, o a este radio, y finalmente llega el fenómeno de la muerte. ¿Se dan cuenta que el nacimiento y la muerte son esencialmente la misma cosa? En este fenómeno de restitución el alma deja a la Naturaleza todo cuanto la Naturaleza le ha conferido, ¿qué es lo que nos ha conferido la Naturaleza? Un cuerpo físico, un vehículo astral, o emocional, y una mente capaz de coordinar, son los tres elementos de los que el Yo, que está encerrado en la cárcel de la materia, aprenda a distinguir el ambiente y a experimentar con el ambiente hasta finalmente cerrar su carrera y volver al mundo espiritual.

La Ley de Restitución

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El Servicio a la Raza – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 7 de octubre de 1978.

Vicente.— …otra cosa de tipo místico, trascendente y elevado, y no corresponde al día de hoy como conferencia; pero se podría hablar también de la muerte espiritual, y ya hemos hablado aquí del fenómeno de la iniciación, o del proceso de la iniciación, en el cual en cada paso obligado el hombre deja jirones de su ser, hasta quedar sin nada, y cuando no tiene nada ya es el todo, porque el cero es igual en el infinito que en lo finito, es nada. Si esta pizarra no tiene nada es el vacío, completamente, es la mente creadora, si hay alguna cosa ya hay algo, y este algo forzosamente tiene que atraer la atención del yo; el yo ya no está con Dios está con las cosas. Pues bien, como no es un solo punto de atención el que se exige sino que todo cuanto ocurre al ser humano es un punto exigido de atención, entonces resulta que la técnica suprema de la vida, que es la ley natural, es estar siempre atentos, ver qué es lo que ocurre, mirándolo todo con fruición, con devoción, diría yo, con profundidad, sin análisis, sin intelecto, solamente observando. Cuando se llega a este momento seguramente se terminó para siempre el trabajo de los médicos y los psicólogos, no habrá problemas ya, el hombre será su propio Maestro, su propio médico, su propio psicólogo, falta mucho todavía, diría yo.

Interlocutor.— Yo quería ver si es una fantasía mía, en mi mente, o es una realidad lo que he descubierto mediante, en principio la retribución había que restituir todas las partículas devolverle a la naturaleza lo que nos había prestado y cuando dijo que el iniciado debía empezar la retribución de joven, me surgió a mí sobre una retribución de servicios que nos presta la naturaleza cuando nacemos, creándonos, un servicio a través de los servidores, y como lo debemos devolver creando, dando cuerpo a los demás, esto es muy importante para el iniciado, por lo menos lo enfoqué yo así en ese momento, esta devolución de servicio, y como lo escapamos incluso los iniciados a esta prestación de servicio, esto sólo es creando niños, se me hizo ver esto, y si lo escapamos a ese servicio, y yo y mi señora nos juntamos, la naturaleza nos ha prestado un servicio a cada uno y nosotros creamos un hijo sólo debemos medio servicio cada uno, dejamos ahí un déficit en la retribución. Ahora usted si ve esto importante, si ve realidad en esto, pues…

Vicente.— Dese cuenta que cuando hablamos de creación lo hacemos en un sentido total; por ejemplo, hay personas que tienen muchos hijos y les dan premio por tener muchos hijos, bien, estas personas ¿qué están dando a la naturaleza?, están dando solamente oportunidad de otras personas para que no tengan muchos estudios y que no tengan grandes capacidades y oportunidades en la vida porque que son muchas gentes que tienen que repartirse un patrimonio único. Así que el fenómeno social de retribuir a la naturaleza es un arma de dos filos. Una persona puede ser un gran creador sin tener hijos, y sin plantar un árbol, y sin escribir un libro. Pero, lo interesante es esto, que el servicio de restitución, es un servicio naturalmente: ¿cómo serviríamos a la raza que es la culminación de todos los reinos subhumanos de la naturaleza? Simplemente sirviendo a la raza, ¿cómo podemos servir a la raza si no estamos atentos a sus necesidades? ¿Y si después de estar atentos no prescindimos de nuestro yo, y trabajamos en este sentido de que aquél yo se sienta beneficiado de una palabra, de un pensamiento, de una sonrisa, o de otra forma de servicio? Es decir, es una ley que tenemos de retribución con la naturaleza que nos ha creado, le damos las gracias en el fenómeno de retribución cuando dejamos a ella todo aquello que nos prestó, pero, ¿cuál es el servicio del iniciado?, que da cien y más por uno que recibe, porque toda la energía, toda la materia de sus cuerpos la ha divinizado, y aquello que la naturaleza le entregó con un índice de quince se lo devuelve con cien por cien, y entonces aquello es un servicio. No hay mejor servicio a la humanidad que la persona que constantemente está entregándose a ella, a la humanidad, ¿de qué manera?: en el trabajo, en la amistad, en la familia, en el mundo social, no gritando libertad sino sintiéndose libre, y dando a esta libertad un cariz, no social, sino psicológico y trascendente, de manera que allí donde exista un ser realmente integrado en funciones espirituales habrá un campo magnético de paz que será un servicio para todos los seres humanos que contacten aquel ambiente, ¿y quién no puede hacer esto? Si tenemos paz comunicaremos paz y si tenemos problemas comunicaremos problemas, como hay más problemas que estados de paz existen las guerras, las enfermedades, la vejez y la muerte. Con el tiempo los tres males de la humanidad a los cuales se refirió el Señor Buda no existirán para la raza porque no tendrán cuerpo de necesidades, encarnará en cuerpos etéricos puros y radiantes, no tendrán necesidad de esta ley gravitatoria de absorción, estará constantemente retribuyendo a la naturaleza todo cuanto la naturaleza le esté dando paso a paso, día a día, instante en instante.

Bien, como siempre, es un tratado aparentemente intelectual, pero en su esencia hay un tremendo desafío a nuestra cualidad de investigadores esotéricos, o personas de buena voluntad simplemente, que si una persona tiene buena voluntad ya es esotérico, no hay que preocuparse del conocimiento. Hay personas que tienen muchos conocimientos y no son esotéricos, hay que vivir esotéricamente, hay que vivir retribuyendo todo cuanto la naturaleza pródigamente nos está ofreciendo a cada paso, por esto se dice que el Adepto es una bendición del cielo, es realmente un ser liberado, un foco de paz que comunica la paz al ambiente social de nuestros días.

El Servicio a la Raza

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La Raíz de las Enfermedades y su Extinción – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de septiembre de 1978.

Vicente. — Ustedes recordarán que en nuestra conversación del mes de Julio conversamos acerca de un tema, a mi entender muy interesante y de lo más cualificado de nuestra Nueva Era, como por ejemplo el de asignarle a las enfermedades una característica meramente de entidad psicológica. Ya no se trata de buscar la enfermedad solamente en el conjunto celular sino que el conjunto celular cuando se desequilibra es siempre obedeciendo a una causa interna, a una causa psíquica o psicológica, y que por lo tanto todo el proceso de desequilibrio orgánico se debe ante todo a un factor psíquico. En la medicina, como Uds. saben en la actualidad, ya no adopta solamente el término de enfermedades físicas sino psicosomáticas, es decir, que la mente y el cuerpo unificados constituyen toda clase de entidades que denominamos enfermedades.

Naturalmente, ustedes se darán cuenta que estamos presentando una idea revolucionaria aun dentro del campo esotérico, y el hecho de que nos introduzcamos ya en esta Nueva Era en un campo magnífico de oportunidades como es el de considerar que una enfermedad no es una cosa sino que es algo, alguien, y que se puede luchar con este alguien utilizando la misma fuerza psíquica con la cual ha sido creada, nos introducimos en unos nuevos valores psicológicos de la vida y también en un nuevo campo más fecundo de la medicina de nuestros tiempos modernos. Todos podemos colaborar como dijimos en nuestra conversación a que desaparezca de la Tierra todas las enfermedades, las que provienen del más remoto pasado, por ejemplo, aquella que se denomina el pecado original o el pecado lemur, o sea, el pecado del sexo, la desvirtualización, el condicionamiento y el empobrecimiento de los recursos del sexo han llevado como consecuencia a través de las edades esta terrible enfermedad que rebrota todavía en nuestra era moderna de la sífilis y, naturalmente, es espantoso considerar que pese al tiempo transcurrido, y hablamos de muchos millones de años, la humanidad continúa con los mismos vicios atlantes. Existe la pornografía ambiental, no nos damos cuenta de que esta pornografía alimentada por la propaganda no es sino una cosa psíquica, algo psíquico que podemos destruir si nuestra mente, si nuestro corazón está de acuerdo en que realmente tenemos recursos psicológicos y psíquicos para poder luchar con ellas.

Naturalmente, al enfrentar la enfermedad bajo este nuevo punto de vista, démonos cuenta esotéricamente que exige de nosotros un trabajo de asimilación de otras energías que no están constantemente a nuestra inmediata reserva o a nuestro inmediato alcance, por lo tanto, estas energías que yo denomino energías individualizadas, por no decir siempre ángeles, por no decir, por ejemplo, esta energía cualificada de la Naturaleza que lo produce todo y, naturalmente, al introducirnos en este nuevo campo ya nos encontramos con la resistencia de nuestros vehículos, de nuestros pensamientos tradicionales, de nuestros sentimientos inhibitorios, esta inhibición constante, este temor, la incerteza frente al enorme problema de la vida, hasta llegar a un punto en que realmente nos damos cuenta de que hasta aquí hemos sido incapaces de resolver vitalmente cualquier problema humano. Tenemos guerras desde hace millones de años, y seguramente que si no le ponemos nosotros un remedio continuará hasta la finalidad obsoleta de los tiempos. Las enfermedades igual que las guerras se fraguan aquí, en la mente de los hombres, son entidades, y la moderna psicología irá introduciéndose lentamente en un campo fecundo dentro del cual las capacidades de la memoria, el entendimiento, la voluntad, todo cuanto significa poder psíquico será considerado como una entidad, una entidad que gravita sobre nosotros y que nosotros no podemos todavía controlar. ¿Se dan cuenta? Estamos tratando de vivir de acuerdo con los dictados de la Nueva Era con su absoluto campo de oportunidades, y como exige de nosotros algo a lo cual no estamos acostumbrados, habituados, estamos sintiendo la resistencia de nuestros vehículos; por ejemplo, el día que el individuo se dé cuenta de que la memoria es una entidad, como el cuerpo físico en su totalidad es una entidad que se escapa por completo de nuestro control por cuanto es una entidad psicológica que tiene sus propias reacciones, o cuando la emoción o el cuerpo emocional nos demos cuenta de que también es una entidad que va por su propio camino, y lo mismo pasa con la mente, ¿o es que ustedes han logrado detener el curso de su mente, de controlar sus pensamientos? Desde el momento que una cosa se escapa de nuestro control es porque es una entidad, tiene más fuerza que nosotros, ¿se dan cuenta?, ahí está la raíz de la cuestión. Si nos damos cuenta de que la entidad memoria, la entidad voluntad, la entidad…, cualquier entidad, cualquier característica, la subconciencia misma, o la conciencia, o la supra conciencia, son entidades que están a nuestro alcance, que las podemos controlar, ya estaremos en el principio de resolución de los grandes problemas vitales de la humanidad, problemas que están desde los principios de los tiempos como estamos diciendo. Ya no se trata solamente de ver la cosa sino se trata de qué podemos hacer frente a las oportunidades que tenemos, frente a esta invasión de energías de la Nueva Era. Para mí existe solamente un término: el término es invocación, y ustedes preguntarán: “¿invocación de qué?” Invocación de aquellas reservas ocultas de entidades también de carácter positivo que existen en nuestro interior, y están esperando también el momento de su oportunidad para manifestarse.

La Raíz de las Enfermedades y su Extinción

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La Causa Oculta de las Enfermedades – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de julio de 1978.

Vicente.— En nuestra conversación del pasado mes abarcamos un extenso tema, de carácter universal, como era el que tiene que ver con la evolución de las facultades psíquicas del ser humano, entendiendo por facultades psíquicas una extensión o prolongación de los sentidos físicos. Cada raza nueva que aparece sobre la Tierra tiene como primera misión desarrollar un sentido, de manera que al llegar a la 7 ª subraza de la 7ª Raza en la evolución de nuestro Esquema terrestre existan plenamente desarrollados siete sentidos. Estamos ahora, físicamente, desarrollando el 6º sentido, el sentido común, el menos común de los sentidos, como ustedes saben, porque está en los comienzos de su desarrollo, que es la mente. Las razas futuras conocerán un nuevo sentido que será de síntesis, y lo único que sabemos de este sentido sintético de la 7ª subraza de la 7ª Raza es la intuición. Cada vez más el ser humano se vuelve intuitivo, esto significa que ciertas parcelas de su cerebro se sienten estimuladas por otros Rayos de energía superiores en intensidad y en vibración a las energías que hasta aquí han venido actuando sobre nuestro planeta. Dijimos también que en cada plano existe una contraparte de los sentidos físicos, por ejemplo, el sentido del oído, el primero que desarrolla el ser humano, tiene su contraparte en el plano emocional, en el oído astral, y en el mundo o plano mental, en la clariaudiencia mental. Lo mismo pasa con la psicometría que corresponde al sentido del tacto, al segundo de los que desarrolla el ser humano en su evolución, desvirtuado en su función específica y en su desarrollo superior, este sentido se convierte en aquello que llamamos mediumnidad astral, porque es contacto, el tacto y el contacto están siempre actuando en el ser humano, y el contacto astral en forma de mediumnidad con entidades psíquicas pertenecientes al plano astral y también con el cuerpo emocional de todo cuanto nos rodea, se denomina técnicamente mediumnidad. Pero la mediumnidad ha sido trascendida en su aspecto inferior, y tal como les decía el mes anterior, lo que el hombre debe desarrollar ahora es la telepatía, que es el contacto en el mundo mental. Llegará un día en nuestro planeta que las personas podrán conversar telepáticamente, podrán sentirse, interpenetrarse, (que) es la única manera de conocerse y la única manera de amarse. Por lo tanto, todo cuanto vayamos desarrollando en los otros planos, aparte del sentido caótico que se le ha ido dando a las facultades psíquicas en su aspecto inferior, tendremos que desarrollar nuevas técnicas de aprovechamiento en la vida espiritual para convertirnos en aquello que dijimos en un médium de la propia Divinidad. El hombre será un médium porque todos somos médium, como dije el otro día, pero lo que interesa es que la mediumnidad sea espiritual y no simplemente astral. Así que las facultades psíquicas que conoce el ser humano son todavía de tipo inferior, y podemos asegurar que el propio Cristo fue un médium de la propia Divinidad, representando aquí en la Tierra la fuerza del Logos Solar en su aspecto del 2ª Rayo. Bien, todo esto presupone para el individuo un esfuerzo de adaptación a las nuevas situaciones, no puede haber desarrollo de ningún equipo del individuo en su aspecto superior si no hay un previo esfuerzo de adaptación, y ahora, ustedes saben bien, estamos siendo bombardeados, técnicamente hablando, por las fuerzas que provienen de la Constelación de Acuario, de gran intensidad, de gran frecuencia vibratoria, y al incidir sobre nuestros vehículos aviva aquellas facultades que desarrollamos anteriormente, hace millones de años en las épocas Lemur y Atlante. Pero lo que intentan estas energías, o lo que intentan estas grandes Entidades que manipulan estas energías con destino a la Tierra, es que pasemos del plano etérico y del plano astral al plano mental superior y establezcamos contacto con este ser que llamamos el Yo superior, el Yo espiritual o también el Ángel Solar.

Llegado a este punto, vamos a empezar ya el tema de hoy que tendrá como objeto resumir, lo más brevemente que podamos, uno de los temas más interesantes, más difíciles y al propio tiempo más desdichado para la humanidad como es el de las enfermedades. Naturalmente, la temática de hoy tiene que ver con lo que podríamos llamar la causa oculta de las enfermedades. Conocemos las enfermedades físicas tal como se manifiestan en nuestro mundo y en nuestro organismo, en nuestro pequeño esquema, pero cuando estamos tratando de investigar las causas promotoras de las enfermedades nos encontramos que tenemos que ascender vía un antakarana, que se desarrolla en los investigadores esotéricos, viendo cómo existe en un determinado nivel del plano astral o psíquico aquellos fenómenos o aquellas entidades que determinan las enfermedades en toda su extensión. Como consideración general de lo que implica la enfermedad quizá tengamos que rememorar lo que es la enfermedad en sí retrotrayéndonos a sus principios universales, y dándonos cuenta de que nuestro planeta no es un planeta sagrado, como ocurren con Venus y Mercurio, por ejemplo, sino que está sujeto a la presión del mal planetario, un mal que proviene Dios sabe de dónde, según se nos dice de fuentes cósmicas; entonces, el mal existe en todas las parcelas de los planos etéricos de nuestro Sistema planetario, hasta el momento en que en virtud del esfuerzo espiritual de todos y cada uno de los seres humanos, de los discípulos principalmente y de los hombres y mujeres de buena voluntad, se puede atacar directamente al mal planetario, actuando precisamente contra las larvas astrales que provocan las enfermedades y que nosotros estamos alimentando con nuestros pensamientos erróneos, con nuestros pensamientos de odio, con nuestras antipatías y con nuestras tensiones emocionales, con este poder inmenso que no controlamos y que naturalmente tienen que hacer impacto en cualquier parte que desconocemos. Y la segunda cuestión que se presenta, después de analizar que el mal es un karma que corresponde al planeta, habida cuenta de que el Logos Plantario está sujeto a la evolución, ha tenido que encarnar precisamente para redimir todo su contenido psíquico, espiritual y físico, del mal planetario o de su karma particular, si somos conscientes, llegaremos a la consecuencia de que podemos liberar en nosotros y a través de nosotros, mediante la invasión de las energías cósmicas las causas que producen las enfermedades, determinar por nosotros mismos de una manera inteligente y sin duda alguna que el ser creador que existe en todos nosotros ahora está en disposición de unas tremendas fuerzas universales que puede aprovechar, precisamente, para extirpar definitivamente de nuestro organismo y del planeta entero los gérmenes de las enfermedades, justamente aquellas enfermedades consideradas médicamente como incurables, tales como los dolores reumáticos, el cáncer, este azote terrible de la humanidad. Haciendo historia, remontándonos hacia el pasado, vemos que existen enfermedades propias de cada era, como en el desarrollo de los centros etéricos del individuo surgen por el mal empleo, la mala utilización de las energías que deben coincidir en aquel centro, la mayoría de aspectos volitivos del ser humano. Así, tenemos, por ejemplo, que la raza lemur nos legó esta enfermedad que llamamos la sífilis, pero tiene una explicación científica, habida cuenta de que en aquel entonces la raza evolucionaba según el sentido del centro sacro, es decir, Svadhisthana, y tenía que realizar la función sexual como un método de liberación y, naturalmente, lo que ocurre por la falta de previsión ya que se estaba al principio de una raza, se había perdido el contacto con los ángeles que hasta entonces habían mantenido al hombre convertido en un andrógino y al venir la división de los sexos, cuando hubo una división que convirtió a un aspecto del andrógino en mujer y al otro aspecto en hombre, y entonces empezó a actuar el centro sacro con el sexo para canalizar las energías propias de aquella era, vino una especie de alteración del orden por falta de adaptabilidad, por falta de poder espiritual y porque los ángeles habían abandonado circunstancialmente a la humanidad para que ésta empezase a recobrar algo de lo que es la vida espiritual, mediante el proceso del karma. Así que lo que hizo aquella raza, en sus primeras subrazas, fue utilizar en forma inmoderada e irracional la energía sexual, lo cual trajo como consecuencia la sífilis, una sífilis que acompaña a los ejércitos en las batallas, donde hay multitudes y donde no hay higiene; y son precisamente las causas más atrayentes de las enfermedades como de la clase que estoy citando, la higiene, la falta de higiene y la inadaptabilidad a las nuevas corrientes de energías que tienden a desarrollar el centro de la garganta y el uso inadecuado del sexo, que como ustedes saben, de acuerdo a ciertas reglas cíclicas, está actuando hoy día en forma inmoderada e incontrolada en muchos seres humanos. Esto es causa de que exista un rebrote de esta terrible enfermedad en todos los estratos sociales, debido a que el hombre no ha comprendido que la función del sexo era sagrada y que no tenía por objeto más que recoger en sí, en forma pletórica y en forma universal, las energías primarias del sexo, que son las que provienen en el aspecto sexual masculino de la Osa Mayor y las que provienen en su aspecto femenino de la Constelación de las Pléyades, entonces, ahí está el principio del sexo en lo que corresponde a nuestro universo. Pues bien, la vida de los lemures al trasladarse mediante las encarnaciones ha llevado también los genes todavía inconsumados.

La Causa Oculta de las Enfermedades

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Acerca de Vicente Beltrán Anglada – José Tarrazó

Charla de José Tarrazó,  Casimiro y Rafa Mateu acerca de la vida y aspectos importantes de Vicente Beltrán Anglada, el 10 de octubre de 2010.

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El Hombre y las Facultades Psíquicas Superiores – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de junio de 1978.

Vicente. — En nuestra conversación del mes anterior estudiamos la idea de los ángeles en relación con el ambiente social de la humanidad. Hay que darse cuenta desde un principio que en estas conversaciones esotéricas cuando nos refiramos o hablemos de los ángeles estamos dando una noción del término científico de energía, nada tiene que ver con los ángeles de la tradición tal como han venido a nosotros a través de las Iglesias organizadas y místicas de la humanidad en el mundo; por tanto, cuando empleemos el término ángeles ustedes pueden automáticamente asignarle el término científico de energía, la energía de la luz, la energía del sonido, la energía que produce por cristalización todas las formas conocidas de la naturaleza. Por tanto, dense cuenta de algo muy importante, cuando estamos pensando estamos creando unas ciertas formas en el éter, estamos removiendo creativamente el éter produciendo sonidos, colores y formas geométricas. Cuando estamos sintiendo, cuando nuestras emociones surgen del plexo solar, o del corazón en un caso de sentimiento muy agudo, estamos también removiendo creativamente los éteres constituyendo las formas que conformarán lo que podríamos denominar el ambiente emocional del mundo, y cuando estamos pensando también en ciertos momentos de exaltación estamos creando las bases de los arquetipos. Pero, en un resumen de todo cuanto se puede decir en torno a ideas humanas, todo cuanto el hombre hace, piensa, siente, habla o dice está creando el ambiente de la humanidad, habida cuenta de que el éter está poblado por elementos desconocidos dotados de una inteligencia peculiar que recogen nuestros pensamientos y acciones, y están llevándolos a la actividad formando un ambiente que puede ser negativo o positivo, lo cual dependerá de la forma que adopten los humanos para manifestarse. Aquí estamos reunidos siempre en un plan de investigación profunda, tratando de resolver problemas básicos de la humanidad, problemas pues que están en la base de nosotros mismos, que constituyen la estructura de nuestros futuros ambientes y por lo tanto de aquello que técnicamente llamamos el karma. El karma es, por así decirlo, la recopilación de todo cuanto hemos pensado, sentido, dicho o hecho a través de las edades; me refiero a la humanidad como un todo. No podemos quejarnos de los ambientes que hemos producido, hemos segregado de nosotros la materia que confecciona el ambiente, y esta materia confeccionada por obra y gracia del Espíritu Santo, que es la forma típica de trabajar de los ángeles, se ha convertido en todo cuanto conocemos, en todo cuanto poseemos y, en un caso muy elevado, en aquello que nosotros intentamos hacer del mundo, un mundo mejor para todos nosotros, un mundo en el cual todos podamos vivir en paz, un mundo creado por la luz del pensamiento y por el color más vivo de nuestros sentimientos creadores. Así será posible que vengan a nosotros las nuevas formas geométricas, las que deben dilucidar dentro del mundo la estructura de la nueva civilización y que debe escribir por lo tanto la nueva historia de la humanidad.

Hoy vamos a hablar también de los ángeles pero en un sentido muy peculiar, es no sólo el ambiente social de la humanidad sino aquello que significa para nosotros la extensión de todo cuanto somos y de todo cuanto anhelamos ser. Por lo tanto, nos vamos a referir a los sentidos tal como los conocemos físicamente, extendiéndolos a nuevas formas de vida, a nuevas situaciones, a nuevos hemisferios de vida o dimensionalidades en las cuales nosotros deberemos tener también una conciencia propia capaz de utilizar los resortes de la imaginación y de la telepatía colectiva para crear el ambiente social de la nueva era. Entonces, cuando nos refiramos a los sentidos nuevos que el hombre debe desarrollar para crear la nueva civilización y para escribir la nueva historia tendremos que referirnos a aquello que realmente es apetecible, a aquello que debemos abandonar por inservible y a la manera en cómo debemos formular nuestras intenciones para que se conviertan en las formas positivas que todos anhelamos producir.

¿Qué es exactamente un sentido en lo que se refiere al hombre físico al que todo conocemos? Son las avenidas de contacto con el mundo fenoménico que nos rodea, el sentido de la vista, del oído, del tacto, del gusto, el olfato, etc., son avenidas de contacto del Yo espiritual en el mundo físico, pero cuando los sentidos se extienden, se prolongan hacia los mundos ocultos, hacia los mundos sutiles, se convierten en aquello que técnicamente llamamos facultades psíquicas. Las facultades psíquicas no son ajenas al Yo, son la propiedad del Yo, no tienen que dominar al Yo, son por así decirlo avenidas de contacto en los mundos invisibles. Conocemos el mundo físico, empezamos a conocer algo del mundo emocional y, algunos grandes pensadores están introduciéndose en aquellas facultades psíquicas superiores que pertenecen al mundo mental, y así continúa progresando la vida desde lo físico hacia lo más elevado, tratando siempre de que estos sentidos sean utilizados correctamente en beneficio de la humanidad y para una mejor gloria del Yo espiritual. Y, naturalmente, para empezar a introducirnos en el tema de las facultades psíquicas tendremos que analizar la historia de la humanidad desde el principio de los tiempos. Ustedes han oído hablar de otras razas anteriores a la actual; efectivamente, antes de nuestra raza Aria han existido dos grandes razas, la raza Atlante, y anteriormente la raza Lemur. Cada una de estas dos razas desarrolló mediante el proceso cíclico de la historia algunas facultades; unas honraron aquélla civilización, otras la destruyeron como en el caso triste de la Atlántida; pero, lo que interesa al ser humano de nuestros días, al hombre con mente analítica capaz de discriminar y de discernir es buscar las avenidas del Yo espiritual pero en todas las dimensionalidades del ser en donde tiene creado un cuerpo. Actualmente tenemos creados tres cuerpos: el cuerpo físico, el vehículo emocional y la mente. Son vehículos tan completos como el cuerpo físico, están tratando de darnos noción de ciertas zonas de la vida de Dios en la naturaleza, y esto significa que existe una gran responsabilidad por parte de los investigadores esotéricos y por parte de los aspirantes espirituales, y por aquellos discípulos dentro de un plan científico y no simplemente místico que somos todos nosotros. Así, el proceso va desde los sentidos meramente físicos hasta su prolongación al mundo astral, extendiéndose al mundo mental y tratando allí de adueñarse del secreto de la historia que compete a la humanidad y que está escrita con caracteres de fuego en el corazón de todos los seres humanos. Y para hablar de estos sentidos tendremos que hablar de los átomos permanentes, de las espirillas dentro de cada uno de los átomos permanentes, y claro habrá que preguntarse qué es un átomo permanente. Un átomo permanente es un átomo que aparentemente no difiere de los demás átomos en un plano determinado, salvo que está compuesto de una materia sutilísima que se denomina técnicamente o esotéricamente energía atómica, atómica en un sentido real y completo, no solamente como cuando nos referimos a la bomba atómica, nos referimos al subplano atómico de cada plano constituido por una serie de energías de tan alta acuidad que son capaces de registrar dentro de un átomo elegido por el propio Espíritu al principio de los tiempos toda la historia del ser humano a través del tiempo. Entonces, aquí tenemos que empezar a hablar de aquello que es dimensión, y cómo la velocidad de la luz, cómo la velocidad del pensamiento, cómo la velocidad del sentimiento creador han impuesto un ritmo nuevo a la humanidad y este ritmo nuevo está caracterizado por la fuerza que surge del átomo permanente; es como si dentro del estuche causal existiese un triángulo formado por tres puntitos de luz, luz monádica que se refleja en el plano superior mental por el átomo permanente mental, en lo más superior del plano astral por el átomo permanente astral, y en la parte física y alojado en el corazón el átomo permanente físico creado con materia etérica de la más alta acuidad y pureza.

El Hombre y las Facultades Psíquicas Superiores

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El nacionalismo según la tradición esotérica y espiritual (1ª parte) – Vicente Beltrán Anglada

Inicio aquí una serie de tres artículos sobre un tema social y político muy de actualidad. Las opiniones vertidas aquí no son mías, ni porque las publique quiere decir que estoy de acuerdo o en desacuerdo, sino que todo debe ser analizado y reflexionado a la luz de la intuición, y de allí debemos sacar nuestras propias conclusiones. Son tres autoridades dentro de la tradición esotérica occidental y la espiritualidad, en las que su opinión clara y contundente queda fuera de toda duda. Empiezo este primer artículo con opiniones que dio Vicente Beltrán Anglada a lo largo de sus más de 400 conferencias. El segundo artículo que publicaré será sobre la visión del nacionalismo de la autora británica Alice A. Bailey, a través de sus libros, y terminaré con una tercera entrega con la visión del nacionalismo según Jiddu Krishnamurti.

…Y esto para todos los seres humanos dentro cualquier estructura social, política o religiosa, cuando la persona se coloca, se introduce en una estructura, ha dejado de ser, siempre y cuando no tenga la suficiente fuerza de voluntad e inteligencia para surgir audazmente, cuando crea innecesario la estructura, lo cual es muy difícil, porque cuando la persona se siente dentro de una estructura adquiere la conciencia de la propia estructura. Luego decimos, somos catalanes, somos vascos o somos españoles, lo cual quiere decir, que indica que hemos creado una barrera que nos separa de los demás, que es una barrera de recuerdos, de tradiciones, pero que son falsas en el fondo, porque la conciencia esta más allá del tiempo y del espacio, más allá de los nacionalismos, los que sean, más allá de la condición, solamente existe un punto eterno: el hombre o el ser humano, sin matiz. Si dijésemos: Yo soy, con toda la fuerza del verbo y no yo soy esto o soy aquello, ya estaríamos libres de la estructura condicionante, pero no podemos estar bajo la equidad de un verbo sin poner un adjetivo o un nombre subjetivo que lo preceda, ¿por qué?, porque tenemos miedo de ir solos ¿verdad? La soledad mística…

Psicología Transcendente, Vitoria 3 de mayo de 1982

Bueno, el conflicto está por doquier y cuando hablo de un gran conflicto siempre lo hago en términos generales o en términos mundiales, en términos internacionales. Para mí sería muy fácil hablar de Euskadi, por ejemplo, o hablar de Cataluña, que es mi región materna, pero esto sería algo analítico pero al propio tiempo conflictivo, hablo del hombre, y el hombre está por doquier, sin raza, sin religión o como sea, el hombre siempre es hombre, significa que es parte de la divinidad. Por lo tanto, yo cuando me refiero a que existe conflicto social, no aquí, ni allá, ni acullá, es porque el conflicto está en el corazón humano, que exista más conflicto en ciertas áreas del mundo, lo acepto, pero no hay que negar que todo viene producido porque el individuo sin darse cuenta se ha separado del contexto social, se ha empobrecido de tal manera que ha quedado reducido a una mera fracción de hombre, y cuando el hombre deja de ser total, lo cual implica creación, automáticamente surge la divergencia, surgen los estúpidos nacionalismos y surge inevitablemente la lucha, y cuando el hombre empieza a luchar, no lucha el hombre solamente, lucha toda la naturaleza, porque el hombre —el ser humano, me refiero— es el espejo donde se miran todos los reinos de la naturaleza, que cuando se dice que el hombre es el rey de la creación, se está utilizando un término total, significativo y sintético, porque si tal como se asegura y tal como toda la naturaleza parece que lo comprueba, el planeta septenario, el ser humano que ocupa el cuarto reino de la naturaleza, es el centro donde se debate el ser o no ser del propio planeta, no solamente ese pequeño centro que llamamos humanidad, hablamos en términos fundamentales, en términos generales, en términos de síntesis, en términos de un gran equilibrio, y verán ustedes que en todo el tiempo que he estado hablando con ustedes no me he referido a aspectos esotéricos de la cuestión, me he limitado a exponer ciertos hechos que todo el mundo puede comprobar, lo cual no sucede frecuentemente cuando hablamos del conocimiento esotérico en sí y en las áreas del conocimiento en cualquier parte, en cualquier estilo y en cualquier idioma, sino que estamos hablando de nuestra situación actual, para que tengamos conciencia de cómo podríamos actualizar nuestra aptitud, hacerla más creativa, más impersonal, más rica, menos aislantes del resto de la sociedad, simplemente esto. Y si lo hemos reconocido —repito, voy a terminar— si hemos comprendido esta cuestión, estamos contrayendo una grave responsabilidad si no utilizamos esta compresión aquí y ahora de inmediato. Trato de ser muy noble y muy honrado en mis afirmaciones y ustedes si aceptan mi nobleza de aptitud, reconocerán que tengo verdad y que la razón me asiste, porque todos ustedes en el fondo del corazón lo están reconociendo, sino no estarían ustedes tan expectantes, porque sin darse cuenta estoy retratando su propio espíritu, aquello que presienten, aquello que sienten y aquello que tratan de vivir.

La Incógnita del Hombre, Vitoria, 4 de mayo de 1982

Interlocutor. — ¿Podrías hablar del nacionalismo desde un punto de vista esotérico en España?
Vicente. — Es que el nacionalismo, por su propia esencia, por su propia idiosincrasia, no es esotérico, es muy mundano. No se trata de ser nacionalista, se trata de comprender hasta qué punto estamos ligados o apegados al nacionalismo; nacionalismo vasco, valenciano o catalán, cualquiera, siempre es separación, el espíritu nacionalista siempre frena los ímpetus del investigador esotérico. Si una persona por su propio karma ha nacido en cualquier nación que es nacionalista, tendrá que ser muy inteligente para poder subsistir dentro de esta nación sin que pierda ni se altere su vida espiritual, que no se conmuevan las fibras íntimas de su ser psicológico y, entonces, ¿qué sucederá?, que con el tiempo las fronteras serán destruidas, porque habrán desaparecido los nacionalismos que dicen “esto es mío”, es lo que está sucediendo con las Malvinas, o con Gibraltar, o con Ceuta y Melilla, por ejemplo, ¿por qué queremos tener algo que no es de nadie sino de Dios? Y, sin embargo, todo el mundo quiere tener cosas, y cuando existe un nacionalismo muy acusado, ¿qué sucede?, pues el enfrentamiento entre dos naciones, porque las dos están henchidas de nacionalismo, y vienen las guerras, las fronteras que encierran a las naciones entre si herméticamente, perdiéndose de vista la humildad de Dios en el corazón. El nacionalismo es la antítesis de la humildad y, sin embargo, estamos discutiendo por pequeñas porciones de tierra que solamente pertenecen al planeta Tierra y a los seres que la habitan, y no a los hombres y a las naciones. Es que parece imposible que el hombre no comprenda esta realidad, y que continúe amurallándose, cavando trincheras entre las naciones, impuestos de paso por las fronteras, esto crea separatividad entre las personas que pertenecen a una nación, las dificultades de comprensión por efecto del lenguaje, y más todavía, los intereses económicos, que hacen que las personas dentro de las naciones se estén odiando entre sí para supervivir, no para simplemente vivir, para vivir por encima de la vivencia de los demás, y aparece el desequilibrio entre las ricos y los pobres, entre aquellos que tienen de todo y aquellos que de todo carecen, y todo ¿por qué?, por el nacionalismo, por el apego a aquello que uno considera suyo. Cuando una persona dice: “esto es mío”, ha creado una fosa de muerte, una frontera entre él y las demás personas, y así nace el sentido de la propiedad, el sentido social del obrero contra el capitalista, y así vamos multiplicando los errores porque nos hemos afincado en una parte de la Tierra y decimos: “este es mi país”, “esta es mi nación”, “yo soy esto, yo soy lo otro”, y como que los demás piensan lo mismo no es extraño que existan guerras, conflictos y dificultades, y que habiendo naciones que tienen tanto poder económico se estén muriendo de hambre en Arabia, en África o en otros lugares. Si comprendemos esto veremos la inutilidad del nacionalismo, el peligro del ser nacionalista, del sentirse catalán, valenciano o aragonés. Cuando se pierda esta pequeña diferenciación que es solamente un débil tamiz, se abrirán las puertas de una nueva vivencia, de otra vida distinta de la que conocemos, no habrá problemas de integración social como existe ahora, no habrá problemas de integración racial, nacional o internacional, seremos siempre seres humanos simplemente. Ser humano es lo más hermoso que existe. Un ser humano no tiene por qué estar adherido a la tierra en que ha nacido u otras que le resulten familiares, sino que donde el discípulo se encuentre ahí estará su patria, los hermanos de aquel país serán sus hermanos, ahí esta la gracia, la ley, el orden, pero, claro, la gente todavía se afinca en las raíces de lo que fue su pasado y de esta manera nunca existirá una liberación en el corazón del ser humano. Estamos batiendo al tambor del tiempo como lo hicieron nuestros antepasados y así iremos comprendiendo el valor del karma, del karma nacional, creado por el karma de afecto hacia la tierra de los seres humanos que viven en aquel país. Las conquistas territoriales, el colonialismo, todo esto forma parte del nacionalismo, el querer absorber más tierra que los demás, más gente para subyugar, más esclavos a través de los cuales hacer trabajar la tierra, ¿es esto esotérico?, no el nacionalismo como idea ni como acción, sino la comprensión del peligro del nacionalismo, es a esto a lo que vamos, es a esto a lo que tendríamos que ir constantemente.

El Agni Yoga y el Momento Actual de la Humanidad, Barcelona, 29 de noviembre de 1986

Bueno, es que nosotros hablamos no de un fracaso del discípulo, el fracaso del discípulo fue debido a que durante el período de la Guerra Mundial no hicieron el esfuerzo necesario para evitarla, cada uno se sintió nacionalista y, entonces, unos discípulos lucharon contra otros discípulos simplemente porque estaban todavía cristalizados en la idea del nacionalismo. Entonces, todo esto ha pesado, ha gravitado, sobre la herencia colectiva de la humanidad, y aún sin darnos cuenta somos nacionalistas. Por un lado somos discípulos, o tratamos de serlo, por otro lado tenemos esta angustiosa situación de regresión al pasado, marcada por las tradiciones que nos están impidiendo elevar nuestra visión al plano causal.

El Plan de Shamballa para la Presente 4ª Ronda, Onteniente, 30 de noviembre de 1986

La misión de los Ángeles en la creación de los ambientes sociales de la Humanidad – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 13 de mayo de 1978.

Vicente.—… llegando progresivamente a la convicción de que iniciación desde el ángulo de vista esotérico implica siempre la entrada en un nuevo campo de valores psicológicos en lo que respeta al hombre, o en otra dimensión del espacio en lo que corresponde a los planos de la Naturaleza, o simplemente entrar en nuevas zonas de la conciencia hasta aquí desconocidas o ignoradas.

El triángulo equilátero, tal como podemos demostrarlo, es la figura por excelencia que ha simbolizado la iniciación, y para que tengamos una idea lo más concreta posible de la iniciación en lo que respecta al hombre en el momento actual de la sociedad, démonos cuenta de que no está integrado en sus valores psicológicos, es decir, que el pensamiento, el sentimiento y la acción no están plenamente coordinados, lo cual significa que no existe un triángulo equilátero perfecto sino que puede ser isósceles o escaleno, o quizás otra forma de triángulo que desconocemos en otras dimensiones del espacio, pero, en todo caso, a medida que el ser humano va evolucionando la integración es más perfecta, y cuando cíclicamente la mente, la emoción y la conducta entera del individuo forman un triángulo equilátero, es decir, que están plenamente compensados o equilibrados, automáticamente se produce la iniciación, la entrada del ser humano en otro reino superior de la Naturaleza.

Esto es en síntesis lo que fue el tema del otro día, y ahora, para empezar la conversación de hoy, voy a hacer observar, como siempre es mi costumbre, que a menos que se presenten científicamente los temas esotéricos las personas conscientes de nuestros días quizás no lo van a aceptar, porque vivimos, ustedes lo saben bien, una era rigurosamente técnica, lo cual significa que solamente en forma científica podemos presentar las altas verdades del espíritu y que las gentes las comprendan en su justa dimensionalidad y tal como debe ser, tal como es la ley.

He elegido como tema de conversación de hoy: la misión de los ángeles en la creación de los ambientes sociales de la humanidad, y he dividido esta conversación en cuatro partes que son: primero, una pregunta que puede ser un desafío a nuestra conciencia de investigadores, que es: ¿qué es el espacio? Un tema como verán rigurosamente científico, con sus apartados, la teoría de los campos magnéticos, el aura etérica del ser humano, un espacio dentro del espacio, lo cual aunque parezca metafísico puede ser presentado en forma muy dinámica y en forma muy científica también, que es el éter como campo de expresión del ser humano, como campo de expresión de todos los seres de la Naturaleza. Así que con la teoría del espacio, porque teoría es todo aquello que no puede ser comprobado científicamente, cuando algo científicamente es comprobado la teoría se convierte en algo objetivo, algo concreto, intelectivo, podríamos decir, que podemos todos mirar de una manera muy objetiva y, por lo tanto, muy comprensiva a nuestros sentidos y a la percepción de nuestra mente intelectual. Entonces: ¿qué es el espacio? Todo aquello que aparentemente no está ocupado por cuerpos físicos es espacio, ¿pero es que el espacio es solamente un espacio físico?, ¿no existe un espacio dentro de otro espacio hasta la inmensidad de lo cósmico?, porque cuando hablamos del espacio lo hacemos siempre en términos de una tercera dimensión que es la que podemos percibir casi objetivamente, con la dificultad de que si intentamos representar gráficamente la tercera dimensión solamente podemos observar completamente dos, significa esto que para emitir la idea del espacio tal como el espacio es, no como algo absolutamente abstracto, sino como el lugar, por así decirlo, en donde se realiza la evolución de no importa qué conciencia psicológica en tiempo y espacio, con lo cual tenemos que penetrar no sólo en el espacio humano, o campo magnético, o aura etérica, si ustedes lo prefieren, sino que tenemos que profundizar en la vida de aquello que llamamos dioses, siendo los dioses aquellas poderosas entidades psicológicas que gobiernan una porción de espacio mayor para contener su universo, y dentro de este universo hay los planetas, los satélites y ciertos asteroides desconocidos por la ciencia astronómica porque no son objetivos, o al menos están en una posición que no pueden ser percibidos. Entonces, cuando existe una proyección desde un centro dinámico, psicológico, hacia la totalidad del espacio cósmico se produce un círculo infranqueable, un círculo-no-se-pasa, más allá de esto, el Logos, el hombre, el átomo, ya no puede pasar, es su campo magnético. Y si vamos penetrando en la teoría de los campos magnéticos sabremos porqué unas personas son simpáticas y otras son antipáticas, según nuestro punto de vista, según nuestro temperamento y condición, y también sabremos cómo un ambiente social, un ambiente determinado, no es más que el resultado, la suma de muchos campos magnéticos en este espacio que al ser inundado de la fuerza psicológica de tanta gente, de tantos seres humanos, y otros seres no humanos, están constituyendo una participación activa allí donde aparentemente existe el vacío, existe la nada. No existe la nada, existe solamente un espacio desconocido que según se nos dice ocultamente posee una entidad psicológica, lo cual hace penetrar al científico en otras dimensiones, bien a su pesar, porque él vive de las comprobaciones objetivas, porque de hecho hay reacciones en el espacio que la ciencia no puede controlar indica que existe en el espacio una  fuerza poderosa, una inteligencia dinámica, que aparte del ser y aparte quizás de los propios dioses está trabajando, está actuando, está condicionando, está evolucionando, así, de una manera total y libre, tal como lo hace un ser humano. Pues bien, el éter, cuando hacemos una distinción entre el espacio y el éter, podemos decir que esotéricamente el éter físico no tiene mucha importancia, interesa el éter dinámico que surge de la conciencia psicológica, cuando empieza a crear en el espacio aquellas ondas concéntricas que van desde el centro del corazón psicológico, puesto que nuestro universo se basa en el corazón hasta las fronteras en donde se choca con el aura magnética de otro universo. Durante este proceso existe lo que llamamos evolución. La evolución se realiza pues en espacio y tiempo, siendo el tiempo la cantidad de espacio que puede ser medido en determinadas fracciones que la mente intelectiva ha tomado como ejecutoria de acuerdo con la duración del día, o sea, veinticuatro horas, y de ahí el reloj y la apremiante impaciencia del hombre moderno que está conteniendo más tiempo que espacio y que, por lo tanto, no tiene tiempo, le falta tiempo, porque le sobra espacio, porque no sabe lo que es el espacio. Bien, si esotéricamente podemos llegar a la conclusión de que el espacio vital, el ambiente lo estamos creando nosotros, que somos nosotros los responsables de todo cuanto existe, de las condiciones ambientales, de la forma cómo opera el dinamismo creador sobre esta substancia que llamamos éter, cómo el éter es comprimido en ciertos sectores de la humanidad creando campos magnéticos negativos, y cómo hay grupos de personas de buena fe, de buena voluntad, que en vez de comprimir el espacio por medio del tiempo, disuelven el tiempo en su corazón y van creciendo en el espacio, siendo cada vez más libres en pensamiento, en emoción y en conducta, llegaremos a la conclusión de que como seres humanos creadores podemos crear el ambiente requerido que está determinando cualquier tipo de evolución superior o cualquier tipo de civilización pretendida o cualquier cultura que necesiten las personas para convertirse en verdaderos hijos de Dios.

La misión de los Ángeles en la creación de los ambientes sociales de la Humanidad

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