Escritos inéditos de Alice Bailey – Viernes, 30 de abril de 1943

Fuente: Escuela de Estudios Esotéricos

Charla a los estudiantes de la Escuela Arcana

Viernes, 30  de abril de 1943

AAB: Me gustaría hacer algo diferente esta tarde. He estado pensando mucho y he sugerido una o dos veces en estas charlas, tratar la relación de todos los que estamos en este grupo con los Maestros. Voy a decir cosas que quizás puedan sugerirles preguntas; quiero que anoten las preguntas que les vengan a la mente y permítanme responderlas si puedo. Me gustaría que lo que voy a decir se tome exactamente en su valor aparente; será la verdad hasta donde yo sé. No hay simbolismo o sugerencia sutil en lo que voy a decir; estoy diciendo exactamente los hechos.

He observado la Escuela por más o menos veinte años, y a los estudiantes de la Escuela les han sucedido cosas que han justificado el trabajo que hemos hecho. Los estudiantes siempre están escribiendo y contando sobre sus maravillosas experiencias y sobre estar en contacto con los Maestros, y aquellos de nosotros que tratamos esas cartas nos abstenemos de juzgar esto. Hay estudiantes en la Escuela, uno o dos, que he puesto directamente en el Grado de Discípulos, que definitivamente han contactado con los Maestros. Habitualmente están bastante perplejos y perturbados por el suceso. Tienen miedo del psiquismo, de la autosugestión, de la credulidad, y una de las cosas que he tenido que hacer es decir, “Sí, usted ha contactado con el Maestro. Siga adelante”. Ustedes se sorprenderían bastante si supieran quienes eran. Hay otros en la Escuela que son definidamente conscientes de que están bajo supervisión pero todavía no han registrado en su conciencia del plano físico una relación con los Maestros. El testimonio, como ando por diferentes países, es que hay hombres y mujeres en cada país que han hecho contacto definido con los Maestros y lo saben. Hay otros que son conscientes de ser discípulos y están esperando el momento de registrarlo. Tengo la impresión, cuando trabajo en la Escuela, que prácticamente detrás de todos ellos subyace una esperanza. Desean saber por sí mismos que los Maestros son un hecho. Sueñan con el momento en que un Maestro se les acerque y les diga que son discípulos.

Me parece que una de las cosas que tenemos que hacer en la Escuela es dar testimonio de la realidad de los Maestros porque nosotros lo sabemos. Quiero plantearles, toando en cuenta el interés y las preguntas del grupo, cómo pueden saberlo; y no me refiero a vaguedades, sino a hechos. Lo segundo que tenemos que hacer en la Escuela, algo que el Tibetano me dijo de hacer hace algunos años y que he tratado en un cierto modo de hacer, es hablar de la Jerarquía a todo el mundo, no en términos de “Sé que hay una Jerarquía, por lo tanto estoy justificada para hablar”, sino hablar sobre la Jerarquía de manera que aparezca como un propuesta razonable y basada en la evidencia de los hombres y mujeres de buena reputación de todo el mundo que creen en los Maestros. Cuando ustedes puedan hablar desde el punto de contacto con un Maestro (no por declaraciones sobre los Maestros) sus palabras tendrán poder, aunque no digan nada sobre ustedes mismos. El resultado mayor de que un Maestro entre en relación con un discípulo no es llevar al discípulo a decir. “aquí estoy; un Maestro me ha reconocido”, sino que el poder que emana del Maestro será de tal naturaleza que afectará al discípulo y le capacitará, primero para pensar claramente sobre el tema, luego para saber lo que debe hacer y después a reconocer lo que él contacta.

En el encuentro de comentadores de hace dos años, toqué un poco el tema de la Jerarquía y del discipulado. Hice una distinción entre discípulo aceptado y discípulo mundial, y adopté la posición de que yo era un discípulo mundial. Es la única vez que tuve esa pretensión y la única que la tendré. La afirmación de estar en el discipulado es legítima porque la cadena de discípulos oscila todo el camino desde el discípulo aceptado que es aceptado en esta vida por primera vez, hasta el de un gran y liberado discípulo como el Maestro KH, que es un discípulo de Sanat Kumara. Afirmar ser parte del discipulado es algo que se puede siempre hacer, a quien se quiera. Los demás pueden no interpretarla con el significado que tiene para ustedes, pero la interpretarán correctamente porque la religión Cristiana y la poesía están llenas de la idea del discipulado. Somos críticos con la Iglesia, pero la Iglesia ha hecho algunas contribuciones muy valiosas al pensamiento del mundo. Ha preservado para nosotros el hecho de Dios en una era de materialismo; ha preservado para nosotros el hecho del Cristo, la creencia en la inmortalidad, en el Alma, y siempre ha hablado del discipulado. Son contribuciones maravillosas no importa lo que podamos pensar de la Iglesia.

Sinceramente, me gustaría que los estudiantes veteranos de la Escuela pudieran afirmar de estar en el discipulado. Como les he dicho antes, algunos de ustedes con muy poco esfuerzo podrían tener éxito. No saben lo cerca que pueden estar del discipulado.

¿Cuál es la diferencia entre un discípulo aceptado y un discípulo mundial? ¿Por qué puedo decir sin duda alguna que soy un discípulo mundial y reto a cualquiera a decir que no lo soy? Los diferentes grados internos de discipulado están caracterizados por un único hecho – el grado de influencia. Actualmente hay un montón de personas en este país y en otros que dirán que son discípulos o altos iniciados, y sin embargo su influencia es muy limitada. Porque ellos aman el sentido de poder y como sienten que la gente responde a su influencia, se sobreestiman. Pero un discípulo mundial es una persona que a pesar de sí mismo influencia a miles. Yo he influenciado a miles en mi vida, y puedo decir eso porque no presto atención a si lo hago o no. Yo no soy un Cristo; no soy un iniciado de alto grado. Un gran iniciado influencia a millones. Los Avatares influencian a todo el planeta hasta el espécimen humano más inferior. ¿Cómo sucede eso? Les diré otra diferencia entre el discípulo aceptado y el discípulo mundial. Un discípulo aceptado coopera con el Plan. El Plan le es presentado y él coopera con el mismo. Un discípulo mundial conoce el Plan y su cooperación es de un tipo diferente. No está basada en la obediencia, está basada en la inevitabilidad. Quiero ver a la Escuela entrenando y desarrollando discípulos mundiales.

Los discípulos mundiales raramente reciben instrucción de otros discípulos mundiales. Generalmente tienen que llegar al fondo de todo por ellos mismos con un pequeño ejemplo dado por una persona sin importancia. Algunas veces pienso que todos ustedes han tenido demasiada información. ¿Saben lo que quiero decir? Saben demasiado, y la masa de su conocimiento elimina los pocos puntos esenciales que necesitan tener y que nadie puede darles; tienen que conseguirlos por ustedes mismos. Nadie me ha enseñado nunca acerca de la Jerarquía. Tuve mucha enseñanza sobre planos y energía y fuerzas, mucho conocimiento académico. Lo que tuve que conseguir por mí misma desde que tuve 15 años hasta los 35, fue sin que un alma me prestara ninguna asistencia. Lo interesante es que ustedes pueden tener un contacto directo con un Maestro y simplemente no reconocerlo, no saber que es él, y no comprender la esencia de lo que les ha dicho. Únicamente la vida revela el significado de lo que él dijo. La gente está a menudo bajo la impresión de que el Maestro viene a ellos y les dice que han alcanzado el punto de desarrollo en el que pueden hacer cosas, que allí hay un futuro de servicio por delante, que un importante futuro puede ser suyo, alimentando el orgullo. Ese algo sutil en todos nosotros que busca reconocimiento. Supongo que en mi última vida como discípulo aceptado pequé mucho en esa línea, porque he estado tan aterrorizada de hacer reivindicaciones, de falta de humildad, de auto satisfacción, que en esta vida he ido al extremo opuesto.

Recuerdo que hice un gran trabajo en la India. Fui allí cuando tenía 22 años, y a los seis meses, porque no había nadie mejor (de hecho no había nadie para hacerlo), me pusieron a cargo de seis casas de soldados. Tenía que hacer la comida para esas seis casas con 600 hombres en cada una, todos los días de la semana. En la semana dirigía quince encuentros de oración y de evangelio. Hice un buen trabajo, y creía que era como resultado de mi carácter, pero ahora pienso que fue porque era joven y bien parecida y llena de vida y los hombres estaban solos y no tenían con quién hablar. Este es el punto que quiero señalar. Fui a cuarenta regimientos británicos; tenía una clase de Biblia de 600 hombres cada domingo; tuve miles de cartas. Todas eran elogiosas. Un día las saqué de los cajones y cajas y las apilé en medio de la habitación y me senté, las miré y dije: “Esto es donde estoy empezando a deteriorarme. ¿Qué haría para aprender una lección de humildad que nunca olvidara? Entonces las quemé todas como símbolo de que la personalidad no importa; es la influencia espiritual la que cuenta, y los valores espirituales no son una posesión personal. Son algo que, por la amarga experiencia de las edades, uno aprende a cultivar. Se los utiliza como mejor se pueda y entonces llega el momento en que se tiene la suficiente y necesaria experiencia para que fluya a través de uno e influencien a la gente. La visión cambia todo el tiempo. Pensamos que un punto alcanzado es maravilloso, una experiencia gratificante, el lograr un punto de esfuerzo – un clímax – y entonces vemos algo más. Después, todo lo que se ha logrado parece nada, porque más adelante hay otra meta que hace que el logro parezca poca cosa, muy poca cosa. Puedo recordar una época en la India cuando se escribía sobre mí en todos los periódicos y de los comedores de oficiales de un pueblo salían y me escuchaban hablar y cantar. Pero yo era consciente de que había alcanzado un punto en el que no llegaba a ningún lado. Había agotado todo lo que sabía. Estaba harta de enseñar y de ser ortodoxa. Un viejo porteador hindú iba conmigo donde quiera que yo iba. Acostumbraba a observarme con una expresión divertida. Viajé por toda la India sola, y este hombre siempre iba conmigo. Un día él se me acercó y como rayo caído del cielo dijo: “Haga el favor de darse cuenta de que el mismo Dios nos ama como la ama a usted, nos ama mucho antes de que usted viniera a la India”. El viejo hindú dijo en efecto que el fundamentalismo es un error. Dios es amor.

Charla a los estudiantes de la Escuela Arcana – Viernes 30 de abril de 1943

Escuela de Estudios Esotéricos

 

El empleo de la Gran Invocación – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 20 de mayo de 2017.

Los siete puntos como camino del discípulo dentro de nosotros. La soledad del discípulo. El mal individual, el mal planetario y el mal cósmico. La precipitación kármica que generó la 1ª Guerra Mundial. La Gran Invocación. La primera estrofa. La 2ª Guerra Mundial y la intervención jerárquica. La segunda estroda. La tercera estrofa. El trabajo previo para el retorno de Cristo y la energía de Shamballa. El empleo correcto de la Gran Invocación, como instrumento de la Voluntad del Logos, desde la mente iluminada por el Alma.

La iniciación, un nuevo nacimiento

Entrevista en el programa Luces en la Oscuridad a José Rubio Sánchez, historiador e investigador de religiones, mitologías y filosofías comparadas, especialista en nuevas tecnologías multimedia, y escritor, acerca del proceso de la iniciación.

Lo que significa la iniciación desde el punto de vista de la conciencia. Pasos de discípulo a iniciado. Los diferentes grados de iniciación.

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Escritos inéditos de Alice Bailey – Viernes, 23 de abril de 1943

Fuente: Escuela de Estudios Esotéricos

Charla a los estudiantes de la Escuela Arcana

Viernes, 23  de abril de 1943

MW: ¿Podríamos finalmente tratar algunos de los temas que tienen que ver con las escuelas esotéricas del futuro?

AAB: Se está refiriendo a Cartas sobre Meditación Ocultista. Creo que la Escuela Arcana es previa a las escuelas preparatorias, y no creo que vayamos a tomar en la Escuela un entrenamiento especializado para la iniciación, porque eso es para lo que son las escuelas especializadas. Tengo esta cuestión en mente porque no estoy segura de que haya suficientes personas en el mundo para organizar y poner en marcha esas escuelas. El Tibetano nos dijo hace diez o doce años que había solo 400 discípulos en el planeta. Recientemente nos dijo que el número había aumentado a miles. Si en pocos años hemos saltado de tres cifras a cuatro, debe representar un tremendo paso adelante para la raza. Esos números en relación con los billones de seres humanos es un porcentaje tan pequeño que difícilmente cuenta, y no contaría para nada si no fuera por el hecho de que los discípulos aceptados (los de larga data, no los aceptados recientemente) que trabajan conscientemente, ejercen el poder en proporción a su número. El único discípulo aceptado que realmente llega a algo y se convierte en una fuente de poder es el que ha salido del centro dramático de su propia vida. Pueden tener sus momentos de introspección, y egoísmo pero sus vidas se han exteriorizado y no están interesados en ellos mismos. El principiante nunca olvida que él es un discípulo aceptado. Es todo tan nuevo para él. Le lleva mucho tiempo superar el interés del Maestro por él. Cuando ese es el caso él se abre como un vórtice de fuerza, y eso es por lo que el discípulo medio al comienzo es tan terrible. Cada falta que tiene es traída a la superficie y exteriorizada, y lo bueno que hace a menudo es negado porque la personalidad está sobre estimulada por el discipulado.

No creo que las escuelas ocultistas sean fundadas hasta que hayamos asimilado y utilizado la información que tenemos ahora y que ahora sabemos que es el ABC. Sé que hay un montón que sé que no he utilizado. Hay información y conocimiento en mi cabeza que no he utilizado en el plano físico. Eso es verdad en relación con cada uno de nosotros. En conexión con nuestras debilidades sabemos cómo deshacernos de ellas y sin embargo no lo hacemos. Estamos cansados; la vida espiritual es tremendamente fatigosa. No sé si todos estarían dispuestos a escribir en el espacio de una página lo que piensan acerca de lo que significa para ustedes la iniciación, lo que sería para ustedes dar el siguiente paso. Podríamos reunir las respuestas y ponerlas en The Beacon. Aquí hay un grupo de personas que han tenido mucha enseñanza sobre el discipulado, y nosotros somos discípulos de un grado u otro, y en el momento en que se reclama humildemente que se es un discípulo, en ese momento se tiene realmente que decir a su Alma y a los otros discípulos, “Estoy preparado para la iniciación”. Eso es lo que tienen que decir, y es un pensamiento tremendamente solemne. El momento en el que salimos del rango de aspirantes y adoptamos cierta posición en nuestras mentes – que somos discípulos – en ese momento hemos dicho, “Vamos a tomar la iniciación y a anunciar a los discípulos de nuestro propio rango que vamos a tomar la iniciación”.

Aquí hay algunos párrafos de los escritos inéditos del Tibetano [NT: publicados posteriormente en DNE I, p. 86, ed. inglés]:

Por lo tanto, ¿a qué está dispuesto el iniciado? A reconocer instantáneamente lo nuevo…
No está tratando de la purificación, de la construcción del carácter, del conocimiento técnico académico. Ustedes tienen que tener eso para interpretar lo que es nuevo:

A captarlo inmediatamente y dar un nuevo paso para desarrollar la conciencia humana precursora y revelar los nuevos y subsiguientes conceptos que constante e inevitablemente se le presentan, los cuales poseen el poder expulsor dinámico y satisfacen debidamente la necesidad humana del ciclo inmediato. También está dispuesto a abandonar instantáneamente cuanto parece inútil, innecesario o inadecuado para la necesidad del momento, a recibir desde lo alto el poder que rompe y destruye lo que se ha cristalizado, y es anticuado e inútil porque ya ha servido a su propósito; está dispuesto a trabajar como ocultista práctico (no como místico idealista) en los niveles de la visión y en el de los asuntos prácticos humanos.

El secreto de la revelación es que la revelación solo llega a aquellos que son reveladores. Eso es un iniciado. Al leerlo casualmente hubiera dicho que eran instrucciones para los discípulos. Cuanto más pensaba en ello más cuenta me daba de que eran más que eso.

La iniciación puede ser definida en este punto como el momento de crisis en el que la conciencia se cierne en el límite de la revelación.

El iniciado es el hombre que ha respondido a la enseñanza, la ha reconocido intuitivamente, y además ha dado el siguiente paso que le conducirá del límite de la revelación a la revelación.

Quizás se consideren las demandas del alma y las sugerencias del Maestro, como antagónicas a las demandas de tiempo y espacio, centradas en la personalidad u hombre inferior. Por consiguiente, en esta situación los pares de opuestos ejercerán una enorme atracción; el campo de tensión o el foco de esfuerzo reside en el discípulo “que se encuentra en el punto medio”. ¿Responderá o reaccionará conscientemente a la atracción superior y pasará a nuevas y superiores zonas de experiencia espiritual? O ¿se hundirá nuevamente en el espejismo del tiempo y del espacio y en la esclavitud de la vida personal? ¿Se mantendrá en condición pasiva y estática donde no le afecten la tendencia superior ni la atracción inferior?

¿Responderá y reaccionará conscientemente al tirón, caerá en el espejismo del tiempo y el espacio, o permanecerá en una condición estática y pasiva? Una y otra vez me encuentro con personas que están en esa condición estática y pasiva, y sé que si dieran el paso más allá del límite tomarían la iniciación.

Una de estas tres condiciones debe caracterizarlo y deriva de una vacilante experiencia anterior, donde el discípulo vibra entre la decisión superior y la inferior. El Maestro preside este proceso, en el que nada puede hacer, porque el problema debe resolverlo el discípulo. Solo podrá intensificar el deseo del alma mediante el poder de Su pensamiento dirigido. La personalidad nada puede hacer, porque en esta etapa el cuerpo físico y el vehículo astral son simples autómatas que esperan responder a la decisión del discípulo que actúa en su cuerpo mental.

Los tres aspectos de un ser son: Alma, Personalidad, Discípulo. La correspondencia en el discipulado es: Mónada, Alma, Personalidad. Es el Alma en su propio plano, el discípulo en un punto de fusión, y entonces está la personalidad de la que el discípulo es consciente. Creo que es un punto que deberíamos debatir un poco porque es un punto esotérico extremadamente importante.

En esta etapa de esfuerzo el discípulo puede actuar únicamente en el nivel mental de la conciencia. Una vez hecho, la suerte está echada. O avanza hacia el portal de la luz donde el Maestro le toma de la mano, y el Ángel de la Presencia se hace potente y activo en forma indescriptible, o retrocede temporalmente a las condiciones de vida del hombre inferior; espejismo y maya descienden nuevamente sobre él y el Morador en el Umbral se interpone entre el discípulo y la luz que afluye por el portal, renovando sus actividades. El discípulo despierta súbitamente a una más amplia captación de la realidad y a una más profunda comprensión del Plan y de la parte que le corresponde desempeñar en él, o “los velos de la tierra” se cierran sobre su cabeza; entonces la visión se desvanece y retoma la vida de un ser humano común, probablemente durante todo el período de la encarnación en la que se le ofreció la oportunidad. No obstante, si traspusiera el portal, entonces (de acuerdo a la iniciación correspondiente) así será la revelación y las consecuencias resultantes. No se le revelarán posibilidades. Es una experiencia efectiva cuyo resultado es la evocación de nuevos poderes y capacidades y el reconocimiento de nuevos métodos y campos de servicio. Tales poderes están condicionados por los desarrollos anteriores y la presencia de estas facultades, concediéndose además la plena libertad de movimiento “dentro de los límites” de la Jerarquía que está más allá de lo que él pudo haber soñado.

Charla a los Estudiantes de la Escuela Arcana – Viernes, 23 de abril de 1943

Escuela de Estudios Esotéricos

La ciencia futura y su relación con Shamballa

Entrevista en el programa Luces en la Oscuridad a José Rubio Sánchez, historiador e investigador de religiones, mitologías y filosofías comparadas, especialista en nuevas tecnologías multimedia, y escritor, acerca de los conocimientos científicos que se pueden llegar a revelar en el futuro y la relación que tiene Shamballa con ellos.

Diferencias entre ciencia y Ciencia. Las diferentes vías de conocimiento. Los nuevos descubrimientos en la era de Acuario. El propósito de Shamballa en el aspecto científico. El conocimiento del pasado que todavía está oculto y que está por descubrirse en un próximo futuro. El futuro desarrollo de las capacidades ocultas en el ser humano.

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El problema mundial del terror y la seguridad – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 18 de febrero de 2017.

Los tres niveles de Yoes. Los derechos y deberes de todo ser humano como base fundamental para manifestar el amor. La liberación del temor. La ubicación del temor dentro de la conciencia humana. El miedo y las fuerzas de la oscuridad. Las diferentes clases de miedos. El miedo como arma para esclavizar. El trabajo  y deber de todo conocedor de las leyes divinas para con la actitud del miedo.

 

 

Planos de la Naturaleza – Cuerpo físico-etérico

Conferencia de Ramón Llucià, el 28 de octubre de 1981 en Amigos de la India.

Los diferentes planos de la naturaleza y el cuerpo físico. Los diferentes grados de vibración del cuerpo físico. Los cuatro subplanos etéricos. Funciones del cuerpo etérico. El cuerpo físico no es principio, y el etérico es un canal de energía. Los chakras, centros de conciencia. Los tres fuegos.

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Qué hay tras la muerte según la Sabiduría Antigua

Entrevista en el programa Luces en la Oscuridad a José Rubio Sánchez, historiador e investigador de religiones, mitologías y filosofías comparadas, especialista en nuevas tecnologías multimedia, y escritor, acerca del proceso de la muerte desde el punto de vista de la Sabiduría Antigua.

La muerte según la República de Platón y el mito de Er. El nivel evolutivo y el grado de elección de las próximas encarnaciones. La muerte según la sabiduría antigua. Constitución septenaria del hombre. El átomo permanente. El por qué de no recordar las vidas pasadas. El arte de morir.

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Escritos inéditos de Alice Bailey – Viernes, 9 de abril de 1943

Fuente: Escuela de Estudios Esotéricos

Charla a los estudiantes de la Escuela Arcana

Viernes, 9  de abril de 1943

AAB: La novena charla sobre el Discipulado (ver “Las seis etapas del discipulado” en DNE I) tiene cuatro o cinco párrafos que creo que son de gran valor para todos nosotros que estamos aspirando al discipulado y que quizás somos discípulos, ya sea consciente o inconscientemente. El Tibetano trata de la etapa del discipulado en la que al discípulo se le denomina “Chela en el Aura”, o discípulo dentro del aura del Maestro. Mucha gente cree que cuando se es un discípulo aceptado se está inmediatamente dentro del aura del Maestro. En realidad, es una de las etapas finales. Ahí el Tibetano define el aura:

El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay solo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. (DNE1, pág. 752, ed. inglés)

Una persona que ve las auras en una sala de sesiones solo ve las auras de la gente que está en su propio nivel de desarrollo. Acostumbraba a dar charlas en Londres a un grupo espiritualista, y eran las personas de grado más inferior de la audiencia las que parecían tener auras. Los tipos altamente mentales parecían no tener ninguna (NT: es decir, desde el punto de vista de quien veía las auras).

La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas “expansiones de conciencia”, a las que puede responder la mente del hombre, registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundos de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. (Ibíd., pág. 752-753, ed. inglés)

Si estuviéramos todos en el punto de desarrollo de un iniciado o de un Maestro, no necesitaríamos ir a un Ashram. Seríamos capaces de ver correctamente aquí porque aquí hay luz.

El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Solo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo –ocultamente comprendido.

La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama. (Ibíd., pág. 753, ed. inglés)

Creo que es una de las expresiones más claras que he encontrado de cómo llegamos a conocer al Maestro.

Los tipos altamente mentales como los iniciados y los Maestros no ven auras. Solo hay color en el plano astral, no hay color en el plano mental, solo formas geométricas. El color no existe por encima del astral tal como entendemos el color. La ciencia del color es uno de los temas más difíciles que hay.

La cuestión que me parecía interesante que debatiéramos es acerca de las palabras “cualidad” y “esfera de influencia” y “la esfera de influencia de un Maestro”.

¿Por qué estamos todos aquí esta tarde? Porque estamos, como grupo, reaccionando a la esfera de influencia de ese algo que llamamos Jerarquía. Es una cualidad vibratoria radiatoria o esfera de influencia desde el otro lado que esta tarde nos mantiene juntos. Ese es el gran argumento para el hecho de los Maestros y sus grupos – la única manera de demostrar que están.

El grupo de un Maestro en su propio plano es una esfera de influencia de tan poderosa radiación que podría incluir a un grupo como nosotros y fundirnos. Comprenden de esta manera lo que sucede en el Festival de Wesak, cuando los aspirantes cooperan con la Jerarquía para crear una esfera de influencia tan poderosa que atraerán fuerza de una naturaleza muy elevada. Me pregunto si somos conscientes de la expansión de conciencia que estamos engendrando en nosotros mismos.

En estos encuentros me gustaría ver que cada uno de ustedes obtiene una captación mayor de la que teníamos antes acerca de la realidad de los Maestros y sus grupos, porque a menudo la gente como nosotros cree en esas cosas teóricamente como hipótesis razonables. Tiene que ser más que eso, y necesitamos profundizar en el tema y tener una base más firme sobre la que mantenernos.
Esas teorías que hemos mantenido por 25 años deberían comenzar a materializarse en conocimiento. Creo que la mayoría de la gente tiene teorías e hipótesis pero no conocimiento. Quiero ver los conocimientos adquiridos de manera que ya no haya más preguntas.

M: ¿Cómo obtenemos el conocimiento?

AAB: Pueden apoyarse en las teorías de otras personas, pueden apoyarse en una suposición cómoda, o pueden razonar de los efectos a las causas. ¿Cuál es el efecto de este grupo? ¿Qué es lo que nos reúne? Juntos venimos a debatir estos temas que son tan vitales. El hecho de que vengamos juntos significa que esos temas nos atraen.

No creo que la gente conozca. La gente utiliza el conocimiento que tiene lo mejor que puede, pero ese conocimiento se detiene ahí. Les aseguro que si preguntara: «¿Saben que los Maestros existen?» Encontraría que ustedes creen que los Maestros existen. Tenemos que obtener para nosotros mismos la autoridad de la experiencia y no solo albergar una feliz creencia.

RK: Recuerdo la frase de En las horas de Meditación de Alexander. La respuesta que llega en la hora de meditación es que para conocer al Maestro no hay que haber visto su forma sino haber comprendido su voluntad. Eso es “conocer” al Maestro. Esto no significa una comprensión mental, sino abrirse a su voluntad y dejarle trabajar a través de uno mismo.

Charla a los Estudiantes de la Escuela Arcana – Viernes, 9 de abril de 1943

Escuela de Estudios Esotéricos

La espiritualidad desde la relación entre la ciencia y la mística. La dualidad – Eloy Millet Monzó

Articulo extraído de la página de Eloy Millet Monzó ANALOGÍAS

Una dualidad se nos manifiesta en todos los tiempos.
Espíritu y materia son dos antagónicos que han coexistido enzarzados en lucha, y también han convivido armónicamente.
Tanto separados como unidos, han permanecido y permanecen siempre.

Si la parte espiritual se separa de la material, se manifiesta como creencia y como una propuesta imposible.
Si consideramos a la parte material aislada, da lugar a la experimentación y a lo empírico, con el peligro de quedar sin propósito.
Ambas actitudes son inconscientes, y la inconsciencia es la base de la ignorancia.

Cuando la creencia y la experiencia se han combinado, han gestado hipótesis posibles que constituyen la base de la magia creadora de formas, bien sea como ideas, como sentimientos o como actitudes, lo que equivale a afirmar que se ha creado algo nuevo y que ello ha sido posible mediante el mecanismo de proponer y de realizar.
Respecto de la creencia y de la experiencia, tanto los científicos como los místicos, mantienen dos criterios diferenciados.

Un sector de la ciencia piensa que es capaz de explicar totalmente las leyes universales, por lo que manifiestan una tendencia hacia la experimentación física, y paralelamente, otro sector místico se aventura en afirmaciones acerca del origen cósmico y de nuestro destino, afirmaciones de alguien que, de manera análoga en la mayoría de estos personajes, comunica su verdad como si fuese la más verdadera de todas, y ello no produciría reacción en contra alguna si no fuese porque se acompaña del desprecio y de la negación de las otras verdades, perdiendo, por lo tanto, el derecho a ser consideradas.
Las medias verdades son más dañinas que la ausencia de la verdad.

Afortunadamente, una parte de la mística realiza su propia autocrítica e intenta responder por qué, penetrando en los territorios científicos, al intentar racionalizar su creencia.

Asimismo, también el científico irrumpe en los dominios de la mística, cuando afirma la existencia de un agente que no es captado por la investigación racional y empírica, se trata de un elemento metafísico y sobrenatural, al que se intuye como complementario de la acción humana, para que el mundo objetivo sea tal cual es. La ciencia también construye teorías acerca de las leyes universales que, en forma de hipótesis, intentan explicar y pueden llegar a comprender una parte de aquello que la creencia solo sustenta mediante la fe.

De esta manera, el místico y el científico actuales pisan un terreno común, en el que la acción se torna racional para el místico e irracional para el científico, manifestándose en dos cualidades compartidas por ambos, que son la comprensión y la lógica.

Acabamos de contemplar nuestra propia dualidad actual, y podemos observar que ha permanecido así en nuestros antepasados, dualidad a la que hemos definido de múltiples maneras, tales como espíritu y materia, dios y el demonio, el bien y el mal, Fohat y Kundalini, Buda y Cristo, o polaridad positiva y negativa.

¿Existiría el espíritu sin la materia? ¿acaso no resulta más interesante el posible contacto entre las dos polaridades, es decir, entre la ciencia y la mística?

Si la ciencia se corresponde con la realización material, o polaridad negativa, y si la creencia tiene su correspondencia con una hipótesis, con una proposición o polaridad positiva, ¿no se hace la luz cuando entran en contacto ambas polaridades? Creencia y ciencia deberían dialogar.

El hombre está constituido por átomos y estos por elementos eléctricos diferenciados, tales como los protones y los electrones, por lo que ambas polaridades están integradas en nuestras propias estructuras humanas, así que somos duales, como los elementos que nos confieren la forma material y, también, como nuestra propia historia y realidad, somos espíritu y materia, somos lo positivo y lo negativo.

Cualquier acción humana, pensando, sintiendo o actuando, constituye un movimiento.
Este movimiento es provocado por el desplazamiento de cargas eléctricas desde un lugar hacia otro y produce un efecto, tal como que opinemos, critiquemos, reaccionemos a favor o en contra o cuando imitamos.

El resultado de estos movimientos es idéntico al fenómeno científico del magnetismo, ese magnetismo que genera una acción individual y que induce a que los demás también actúen, tanto a favor como en contra, lo que constituye la inmensa mayoría de nuestras acciones.

Sin embargo, en una acción llevada a cabo desde el impreciso lugar en el que se equilibran la acción a favor y la de en contra, ni existiría aceptación ni rechazo, y esta podría constituir la base de la libertad, porque cada acción tendría la cualidad que integra la energía de la aceptación y la del rechazo, es decir, dispondría de la máxima potencia energética.

Así pues, un movimiento llevado a cabo por la suma de lo que atrae y de lo que repele resulta completo, ya que no predomina ninguno de ellos sino que permanecen integrados, como en nuestra historia, que al separar lo que nos atrae de lo que nos repele hemos originado batallas, pero cuando se han combinado ambos movimientos, ha surgido una dorada época como la del Renacimiento.

La espiritualidad desde la relación entre la ciencia y la mística. La dualidad – Eloy Millet Monzó

Eloy Millet Monzó
Hostalets de Balenyá
21 de Noviembre, 2009

ANALOGÍAS