Hacia el Ángel Solar – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de junio de 1977.

Vicente.— En nuestra conversación del mes anterior nos referimos concretamente a los triángulos cósmicos que inspiraron el proceso de la iniciación. Vimos así, en un rápido bosquejo, ideas que antaño pertenecían al entrenamiento iniciático de los discípulos del mundo y aquellos que estaban preparados para dar el salto que va del 4º Reino al 5º Reino de la Naturaleza, que va del Reino Humano al Reino de los Cielos. Asistimos así a la creación de nuestro Sistema Solar, con aquellas grandes conjunciones magnéticas que propiciaron el aspecto nacimiento de una gran Entidad psicológica perteneciente a la gran cadena de Sirio. Vimos después, siguiendo el hilo de estos grandes triángulos iniciáticos de nuestro Sistema Solar, cómo y de qué manera un triángulo constituido por ciertas definidas constelaciones como son la constelación de Sagitario, de Géminis y de Cáncer, que dieron la oportunidad de manifestación física de nuestro Logos planetario a través de aquella Entidad esotéricamente conocida como SANAT KUMARA, proveniente del esquema venusiano, es decir, de la cadena de Venus. Después asistimos al nacimiento del Reino Humano como tal, y entendiendo por Reino Humano al hombre-animal de aquellos tiempos, hace unos veinte millones de años, en que había conseguido un cuerpo físico de tremendas proporciones porque tenía que luchar contra un ambiente hostil y adverso de proporciones para las cuales nuestra mente no está capacitada para su comprensión. Y, una conjunción similar a la anterior, por medio del planeta Júpiter, Mercurio y Venus, propició una respuesta desde el Corazón Místico del Sol, tal como esotéricamente se dice, que dio como consecuencia la venida de los Ángeles Solares, aquellos que la tradición, la leyenda del más acendrado misticismo, nombra o denomina los Prometeos del Cosmos. Así que la bella leyenda de Prometeo, de aquel hijo de dioses, que apiadado de la oscuridad con que viven los hijos de los hombres, aprovecha el sueño de Júpiter, su padre -todo esto es simbólico-, para robarle el fuego creador y la luz para llevarla a los hombres de la Tierra que viven en la ignorancia y que viven en las tinieblas, y fruto de ello es el tremendo castigo que Júpiter impone a su hijo Prometeo, encadenándole a una roca en el espacio, siendo sus entrañas picoteadas por los buitres. Las entrañas, como ustedes saben, constituyen el aspecto conflictivo de la humanidad por cuanto tiene relación con el plexo solar, que es donde está luchando actualmente toda la humanidad. Bien, entonces, siguiendo la derivación de esos triángulos, quizás sería útil también interpretar el valor del triángulo cósmico constituido por tres grandes Entidades que están actualmente canalizando las energías de la Constelación de Acuario. Estos excelsos seres son: el Avatar de Síntesis, conectado con la Constelación de la Osa Mayor; tiene relación también con el Espíritu de la Paz, un excelso Ser psicológico que está tratando de llevarle a la Tierra las energías que proceden de Sirio; y tenemos también al Señor Buda, que está tratando de llevarle a la humanidad las energías que proceden del Gran Centro Planetario de SHAMBALLA, en el desierto de Gobi. En el centro de este triángulo se halla, como siempre, la legendaria imagen del Cristo, aquel que en los lenguajes orientales se denomina el Señor Maitreya, pero que cíclicamente reencarna para llevarles a los hombres, cual otro Prometeo, la luz y el amor que existen en el Corazón del Logos solar. Bien, habiendo llegado a este punto, ustedes se preguntarán, quizás, si todo cuanto estamos diciendo a cerca de los Rayos puede tener alguna importancia práctica para el hombre moderno inmerso en situaciones conflictivas, viviendo dentro de las tensiones propias de esta era técnica y ver si es posible realmente que podamos captar un significado de tal naturaleza, que podamos incorporarla a nuestra conducta cotidiana, constituyendo puntos de luz para esta luz del Cosmos que es el centro y la guía de nuestras voluntades. Ustedes objetarán, quizá, que no tenemos nada que ver como seres humanos con las grandes Constelaciones anteriormente reseñadas, y que lo que nuestro mundo moderno precisa singularmente es un equilibrio de valores sociales. Yo tengo que decirles a ustedes que una gran parte de los males que asolan a la humanidad es porque la mente de la humanidad está cristalizada. Está cristalizada en valores que pertenecen al pasado, está cristalizada en valores que viven y se mueven dentro de la órbita de lo tradicional, de aquello que fue, y yo me pregunto si no podemos ensanchar un poco la órbita de nuestros conocimientos, si no podemos ensanchar nuestra mente al extremo de poder captar siquiera en una débil medida esta luz del Cosmos de la cual es portador Prometeo. Entonces, ustedes también se preguntarán, cómo y de qué manera podemos ser conscientes del Prometeo que está dormido en el corazón del hombre. Yo les diría que la humanidad está pasando ahora por una gran crisis iniciática que debe conducirle al umbral del 5º Reino de la Naturaleza, y que esta crisis forzosamente tiene que producir grandes dificultades en el orden espiritual y también en el aspecto psicológico. Todo cuanto existe por doquier es una obra dentro de la cual siempre se ve una imagen de Prometeo, si se nos dice que Dios está en todas las cosas, este Dios está latente en el corazón del átomo como está latiendo en el corazón de la más esplendente de las galaxias. Solamente es la conciencia que cada cual hace de la forma que le envuelve lo que dificulta su apreciación del Cosmos, y si les hablo, precisamente, de abrir la mente al Cosmos, es para evitar el proceso de cristalización al cual está expuesta la humanidad siguiendo las líneas de mínima resistencia de lo tradicional o de lo arcaico o de aquellos valores trascendidos. Nuestra mente está capacitada para crear, entonces, sólo falta restituirle a nuestra vida psicológica aquella luz que en el principio de los tiempos, en el principio de nuestra vida como entidad de Reino, debemos conquistar. Así, que toda la problemática social se halla circunscrita en la relación que podemos establecer conscientemente con el Prometeo que, según se nos dice, es el Ángel Solar, al cual nos hemos referido anteriormente. En todo caso, todo cuanto existe en la naturaleza es la obra de una luz que nosotros debemos captar en la medida de nuestras fuerzas hasta constituir un valor permanente en nuestra vida y, al propio tiempo, que tenga una efectividad práctica para que al esoterista no se le tenga que tildar de visionario, de romántico de las cosas superiores. El proceso normal y real del espíritu se inicia con el contacto que puede establecer nuestra entidad psicológica humana, constituida por una mente, por una sensibilidad emocional, y por un cuerpo físico, con esta entidad que llamamos el Ángel Solar. Ustedes saben que la representación de la estrella de cinco puntas es el símbolo de Cristo en la Nueva Era, los valores fundamentales del espíritu están siempre depositados en manos de los grandes Maestros que están viviendo dentro del 5º Reino y están tratando de aproximar a todas aquellas unidades de conciencia de la humanidad que den el esfuerzo requerido dentro de su naturaleza psicológica y que vivan en armonía con los demás. Entonces, el primer paso para la conquista de Prometeo es el equilibrio de valores psicológicos. ¿Por qué se le representa a la personalidad integrada en forma de triángulo equilátero? Porque cuando existe un triángulo equilátero perfecto se está reproduciendo en pequeña escala, pero, completamente y a su propia medida, la luz que vive dentro de lo más esencial de nuestra naturaleza divina que es el espíritu. Tal como decía Pablo de Tarso, el hombre, el ser humano, para ser más exactos, está constituido de espíritu, de alma y de cuerpo, podríamos decir -según las técnicas modernas de apreciación psicológica- que el hombre es un compuesto de mente, de sensibilidad y de actuación o de conducta, o si ustedes prefieren de voluntad de acción, que es la que lleva a la conducta. Entonces, si estamos realmente interesados en mejorar el ambiente social tendremos que mejorar nosotros esencialmente. ¿Por qué no podemos creer en milagros? Porque el milagro no existe, solamente existe un esfuerzo del ser humano buscando un arquetipo, una superación, una perfección, y es este gigantesco esfuerzo del hombre buscando el arquetipo de perfección lo que hace que el ambiente social tenga otro valor desde el punto de vista de la ética y de la moral. Simplemente esto.

Hacia el Ángel Solar

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Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 6 de mayo de 1982.

Leonor.–… entonces nos reuníamos en la hora exacta, unas veces a la una de la madrugada, en casa del presidente de la Sociedad Teosófica de entonces…,

Vicente.– Es importante, porque el hecho de estar en Wesak, o dentro de Wesak es una cosa que hay que reconocer muy bien individualmente, aparte que después se realice en grupo, mejor que sea a una hora que pudiese acudir gente, como el sábado por la tarde.

Sra.– Siempre se puede conectar.

Vicente.– Sí, hay una conexión, además las energías están durando después de la proyección tres días. Hay dos días de preparación, un día de recepción y dos días de distribución. Estamos ahora en período de preparación, estamos preparando hablando sobre toda la problemática nuestra, sometiendo así —lo hace el alma de la humanidad— al Señor del Mundo todas las necesidades mundiales, incluidas las guerras y todas las cosas que están pasando estos días. Entonces viene la distribución de fuerza, que dice dura todo el año, en todos los niveles, y da una sensación de paz y bienestar. Yo hace muchos años que lo siento, antes no sabía lo que era, pero me sentía siempre inspirado por esas fechas, me sentía en gracia, era una cosa tremenda, y luego más tarde me enteré que había sido el festival de Wesak, entonces supe que estaba conectado subjetivamente. No hay necesidad de estar pendiente, el alma está conectada siempre con la Jerarquía. Es el pequeño yo separatista el que crea la separatividad, a lo cual hicimos referencia ayer.

Sra.– Yo quería comentarte que hay cosas, como cuando hablamos del amor y de la paz, que se refieren a un estado. No es decir provocar “estoy en paz”, o “tengo amor” porque cada uno tenemos nuestra medida, o sea, es un estado que se crea; pero de alguna forma cuando estás en sintonía espiritual, y quieres realmente estar en él y rectificar algunas cosas, con esa voluntad, en esa rectificación, yo creo que es tan importante la humildad, tanto más que los conocimientos, porque siempre queremos saber más incluso de lo que podemos asimilar, y la humildad en todas sus facetas, que yo quisiera preguntar si ¿esto, con un buen propósito, se va arreglando a través de equis cosas, o es también un estado que sólo se adquiere cuando es el momento de que tengas esa humildad?

Vicente.– Bueno, lo interesante es la persistencia en una actitud. La actitud y el propósito; el individuo se propone realizar algo en su interior. Claro que cuando digo esto es que ya involucro una idea que nada tiene que ver con la meta, y todos buscamos una meta. Porque si, por ejemplo, de la paz hacemos una meta, seguramente que no la alcanzaremos. Ahora bien, si estamos investigando constantemente, siempre a través del propósito espiritual, y no nos preocupamos mucho ni demasiado por los resultados, viene un día en que se llega a un estado de paz. Ya no digo la paz como un estado. La paz tal y como la siente el Señor del universo es paz; nosotros somos paz dentro de la paz, esto nos indica ya la idea de un estado de conciencia. Y naturalmente, cuando se habla, por ejemplo, de dejar la mente vacía, porque se tiene que llenar de algo que no es lo que tenemos habitualmente, tendrá que ser algo de una estirpe superior, y este algo forma parte consustancial con el propósito. Entonces, mantener el propósito es de una u otra manera incorporar cada vez más paz, más estados de paz dentro de uno. Siempre habrá lagunas, las inevitables lagunas de los problemas kármicos, porque el karma solamente puede liquidarse cuando hay paz; la paz no tiene nada que ver con la Jerarquía, la Jerarquía es solamente una expresión de amor, la paz viene de Shamballa. Así que naturalmente hay que ligar el principio del propósito, que es de Shamballa, con la finalidad de Shamballa, que es la paz. Y el Logos Planetario, el Observador Silencioso, es el depositario de la paz santa, es un océano de paz. Y la paz, tal y como yo la concibo, no tal como seguramente es, se halla confinada en un plano específico del universo. Yo diría que es donde el compás cósmico de Sanat Kumara clava la punta para crear un círculo infranqueable, o un ringpass-not, un círculo-no-se-pasa, como es la expresión característica del Maestro Tibetano. Si se refiere al planeta será el cuarto subplano del cuarto plano planetario. Si es con referencia al Logos Solar, será el cuarto subplano del cuarto plano solar, es decir, que en el centro de un universo septenario, la paz, el equilibrio, la síntesis, como se ha preguntado hoy aquí, se halla confinada siempre en un lugar definido, y de ahí se irradia hasta abarcar la totalidad del círculo-no-se-pasa. Entonces, el problema del individuo es o bien hacerse receptivo desde el lugar donde ocupa su lugar kármico en la evolución, haciéndose responsable de sus actos, y receptivo a la paz, o bien trata fundamentalmente de alcanzar la paz que se alcanza a través de la iniciación, lo cual si lo analizamos bien, es la misma cosa, pero vista de distinta manera. Os digo que la paz no es nada que se refiera con la Jerarquía, no porque el amor no lleve en sí ya su gran capacidad de paz interior, sino porque la paz que está más allá de toda comprensión, es la paz que surge del corazón de Sanat Kumara. Entonces, es una creación, es una emanación que surge del corazón del Logos Planetario, y es canalizada a través del propósito del Señor del Mundo. El problema solamente es el individuo que está en el sendero y habla de la paz como una meta; pero la paz, como la verdad, es un constante devenir, un constante movimiento, que se acerca a nosotros en cualquier momento del tiempo y en cualquier situación, de no importa qué estado de conciencia tenga el hombre, simplemente se presenta y el hombre es libre de acogerlo. De ahí que siempre reitero la atención, la observación serena de los hechos, porque nunca sabemos cuándo surgirá el maestro, la paz, o la verdad. Simplemente hay que estar investigando, como hace el científico. El científico realmente no busca un resultado definido, está simplemente investigando. Y todos tenemos que tener en una cierta medida esta mentalidad científica de investigar los hechos sin esperar ni pretender resultados, simplemente investigar, porque entonces adquirimos el poder que nos hace superiores al destino; el destino se forja constantemente porque el hombre está apegado al fruto de sus acciones, cuando el hombre se apega al fruto de sus acciones crea karma. Cuando el hombre investiga sin darse cuenta de los resultados, o cuando hace el bien y no se preocupa tampoco de los resultados, sin buscar ganancia alguna a sus actividades, simplemente por el anhelo de hacerlo bien, entonces se produce el resultado este que es siempre la conformación al destino marcado por el Señor del Mundo.

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El Sendero de Reconocimiento – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de mayo de 1977.

Vicente.—… que no tiene principio ni puede tener fin, y estamos tratando conjuntamente de descubrir dentro de nosotros aquel punto de unificación que hace que todos los seres humanos se sientan unos, compenetrados en mente y en corazón con aquellos principios cósmicos que se expresan por doquier. Se trata, pues, de vivir muy atentamente, profundizando en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida, de nuestras circunstancias, de nuestros ambientes, para llegar finalmente a descubrir que en todo solamente existe el Yo supremo del Cual participamos todos, y la búsqueda, el descubrimiento y la conquista de este Yo, se llama técnicamente esoterismo, de ahí que tratamos de abarcar conjuntamente, como digo, esta Vida de la Cual todos participamos, que nos hermana y que nos distingue como seres humanos.

Desde siempre el ser humano ha tratado de descubrir su procedencia. La triple interrogante: ¿quién soy?, ¿de dónde procedo? y ¿adónde me dirijo? Este mandato délfico para todos los seres que aman realmente, descubrir este Yo antes aludido, constituye la norma de todo verdadero investigador y matiza su vida de un peculiar sentido de valores psicológicos que tienen que hacer del hombre corriente un aspirante espiritual, del aspirante un discípulo entrenado en los misterios de la divinidad, y este discípulo se convertirá progresivamente en un iniciado, en uno que comprende exactamente el valor del Yo superior, para culminar, finalmente, en aquello que la tradición esotérica y mística denomina Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría. Todos estamos empeñados en esta búsqueda, cada cual según su propio nivel, según su propia medida, según su propia evolución, pues todos estamos sujetos a la ley jerárquica de la evolución y cada cual ve las cosas desde allí, donde esta evolución lo ha situado y desde donde trata de comprender las cosas. Quisiera conversar con ustedes hoy sobre uno de los grandes misterios esotéricos: el que corresponde a este Yo supremo tal como se expresa en un ser humano, entendiendo por ser humano esta entidad psicológica representativa de valores eternos que piensa, que siente y que vive, y que trata constantemente de proyectarse hacia adelante, hendiendo las fronteras que separan el presente del futuro y tratando de comprender desde este punto de tensión los beneficios del pasado con sus tradiciones, recogiendo de la tradición lo mejor, lo que puede ser aprovechado místicamente en el presente para constituir la estructura de un noble futuro. Si ustedes viven atentamente el fluir de los acontecimientos actuales se darán cuenta de una verdad fundamental, en lo que respecta a la evolución suprema del hombre tras la conquista de este Yo ha fracasado la política, la economía y la propia religión, no han sabido encauzar, cada cual dentro de su estructura, esta verdad sencilla que hermana a todos los hombres, y vemos por doquier división política, división económica y división religiosa. De ahí que subsista la lucha de clases, la lucha religiosa, la lucha por la hegemonía de los pueblos, la lucha por obtener los beneficios económicos de la propia civilización técnica que estamos viviendo. Entonces, se impone para la mente organizada de nuestros días, para el hombre que realmente busca la verdad, actuar de una manera distinta a cómo lo ha hecho hasta hoy. Tiene que existir forzosamente una reversión de valores psicológicos y hacer que la psicología moderna se complemente con las verdades esotéricas y hagan que el ser humano se convierta realmente en aquello que debe ser, y se le encare de frente al futuro de acuerdo con el beneficio de un destino que, como digo, es común a todos, y comprendido este razonamiento, el hecho de que ustedes estén aquí puede significar que ustedes están interesados profundamente en descubrir estos valores. Entonces, supongo, casi estoy seguro, que más de una vez ustedes se han preguntado: “¿quién soy, de dónde vengo y a dónde voy?” Y me pregunto hasta qué punto han recibido una adecuada respuesta, una respuesta que satisfaga las ansias de sus almas anhelantes. Entonces, cuando en nuestras conversaciones les hablo del cosmos, poniéndolo casi, por así decirlo, al alcance inmediato de una mente corriente, es porque realmente existe una presión cósmica sobre nuestro planeta que hace que todos sintamos esta Presencia augusta, este Yo supremo, rector de nuestro Universo, a quien llamamos Dios, y que es nuestro único Dios, habida cuenta que nuestra mente finita y nuestro corazón angustiado solamente puede hallar su tesoro dentro del corazón de esta Entidad Divina. Démonos cuenta de que a través del tiempo han habido seres humanos que se han sacrificado por los demás tratando de orientar las mentes y los corazones de los demás hacia estas verdades ocultas, y también tenemos que reconocer que a través del tiempo el ser humano de mente anhelante y de corazón augusto, se ha encontrado sujeto a la presión de las estructuras dominantes en cualquier edad y en cualquier situación, y el hombre que buscaba realmente a Dios, la mayoría de las veces ha sido sacrificado en aras de este ideal que él presentía en lo profundo de su corazón. Siendo este enlace magnético aquello que esotéricamente definimos el Ángel Solar, o el Ángel de la Presencia, o el Yo superior de los teósofos, o el Gran Arquitecto manifestado en el hombre de la masonería, el Cristo universal de las Iglesias cristianas, todo esto nos lleva a un punto dentro de la órbita de nuestras consideraciones, dentro de las cuales exigimos ya por primera vez en la historia planetaria una participación consciente en los misterios de la Divinidad, para ver si es posible reconocer dentro de los repliegues del tiempo y de la historia los datos que deben conectarnos con esta entidad denominada el Ángel Solar. El Ángel Solar ha dado vida y belleza descriptiva a la Leyenda de Prometeo, el liberador de la luz del cosmos para el ser humano, de uno que se ha sacrificado a través de las edades para llevarle a los hombres la antorcha de la fe, que está introducido místicamente en su corazón y que es la esencia de su mente, y que es el inductor de toda posible búsqueda de lo superior. Bien, antiguamente el Ángel Solar era un misterio iniciático, lo mismo que las fórmulas mantrámicas del OM Sagrado, lo mismo que la existencia de los Maestros de Compasión y de Sabiduría, lo mismo que la existencia de la Magia Organizada en nuestro planeta, lo mismo que la solidaridad del cosmos entre sí, y su estrecha vinculación con nuestro Sistema Solar y con nuestro planeta Tierra. Y se dice, que es a través del sacrificio augusto de las grandes entidades cósmicas que a través de las edades lograron la liberación de la luz, las que transportan la luz al hombre, al ser humano. Y, dense cuenta, a pesar de que la orientación cósmica de nuestras disertaciones haga que podamos sentir a veces un temor a estas verdades cósmicas, que es realmente la aprehensión de estas verdades las que pueden hacer fructificar en nuestro corazón la fe ardiente de la búsqueda, entonces, cuando esta fe se convierte en voluntad, podemos decir que hemos creado un hilo de luz que nos contacta, que nos conecta con el Ángel Solar. Entonces, ¿quién es el Ángel Solar realmente?, ¿cuál es su esencia?, ¿cuál es su vinculación?, ¿de dónde procede el Ángel Solar?, ¿y qué relación tiene con nosotros, los seres humanos? Hay, místicamente hablando, una tradición esotérica conducida por todos aquellos que a través del tiempo se sacrificaron y legaron su mensaje de amor y de comprensión para los seres humanos. El sacrificio de las entidades superiores que cíclicamente, tal como esotéricamente se nos dice, encarnan en un cuerpo de materia, ya sea un conjunto de universos, un universo, un planeta, un ser humano, siempre está regido por la Ley de sacrificio, de ahí, que el sólo hecho de haber nacido es un sacrificio de parte del Alma que nos infunde vida, comprensión, afecto, y finalmente resolución. Siempre, desde el ángulo de vista de lo que puede constituir una hipótesis de trabajo mental, se nos asegura, y será la intuición definidamente la que orientará nuestras pesquisas en este sentido, de que el Dios de nuestro Universo –como los Dioses de no importa qué universo en el cosmos– está sujeto también a evolución, que dentro de su elevada esfera de perfección, allende nuestra razón y entendimiento, existe su problema, su lucha, su karma y su destino. Se nos dice, también, que el hecho de que un Logos o un Dios se manifieste es siempre sujetándose a la Ley del sacrificio, el sacrificio místico de la cruz kármica del cual Cristo fue un elevado exponente universal. Entonces, para llegar a la procedencia de nuestro Ángel Solar y para saber cuál es su contacto místico con nosotros, tenemos que remontarnos al principio de los tiempos, al principio de nuestro universo y repetir, aunque sea de paso, lo que hemos dicho aquí en anteriores conversaciones, haciendo hincapié en un punto muy importante, para que nos demos cuenta de lo que significa el karma, que lo estamos orientando siempre en el sentido humano sin darnos cuenta que es una Ley cósmica, y esta Ley cósmica aplicada al Dios de nuestro Universo hace que nos demos cuenta de cómo en el principio de los principios hubo un Universo dentro del cual este Dios al cual reverenciamos adquirió el poder de la inteligencia; se le denomina el 1er Universo de nuestro Logos. Este universo actual, dentro del cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, es la participación activa de los elementos cósmicos del amor, y no es en vano que en nuestro universo Dios es Amor y Dios es Sabiduría, Dios es Compasión y Dios es Sacrificio.

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Los Ashramas de la Jerarquía – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 2 de abril de 1977.

Vicente.—… nuestra eterna conversación. Desde hace varios meses estamos tratando conjuntamente de investigar esta idea esotérica de los Siete Rayos. En nuestra última conversación abordamos dicho tema desde el ángulo del chakra Cardíaco, que es el centro de la vida dentro del cuerpo y, al propio tiempo, el enlace magnético con el 2º Rayo de Amor y de Sabiduría, tratando de establecer un nexo de conexión con el Cosmos. Vimos que el chakra Cardíaco construye en materia etérica, (que) es a la manera de un pequeño universo, con un Sol central y doce constelaciones, o doce pétalos, tal como se define en la literatura esotérica hindú, oriental. Todo cuanto existe en el universo y todo cuanto se manifiesta en nuestro planeta, está vinculado por ciertas leyes y por ciertos principios que tienen que ver con una Entidad psicológica, trascendente, a la que llamamos Dios. Cuando nos referimos a la Divinidad, el tema es tan extenso, esta Entidad es tan extraordinaria, que forzosamente escapa a nuestros sentidos y a nuestra percepción intelectual. Por tal motivo, en el análisis esotérico de todo cuanto pueda ocurrir en esta relación que va entre esta Entidad psicológica que llamamos Dios y el ser humano, ha de ser medido forzosamente por ciertos puntos de interés colectivo que son idénticos en su expresión aunque sea infinita la distancia que existe entre un ser humano, tal como lo consideramos en la actualidad, con esta tremenda potestad cósmica. De todas maneras, el esoterista utiliza la clave de la analogía hermética, aquella que se puede concebir de una manera intelectual como que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”. A pesar de la distancia de la inmensidad de la evolución entre ambas entidades, el proceso es idéntico en todas sus fases y en todos sus principios, por tanto, la ley de analogía o el principio hermético de analogía, puede ser para todos nosotros el punto de interés intelectual, y también espiritual, que puede conectarnos con las grandes verdades cósmicas, comprender todo cuanto existe más allá y por encima de nuestras percepciones habituales, que existen motivaciones que están más allá y por encima de nuestros conceptos actuales e incluso de nuestra más profunda intuición. Pero, si el análisis es objetivo, es decir, que consideramos a la Divinidad como algo muy cercano, como algo que está dentro de nosotros, y que nosotros participamos de Su vida y de sus principios creadores, entonces, la raíz de la evolución aparece como un mapa claro y muy bien definido. Se pueden medir todas las verdades cósmicas a partir del análisis analógico de todo cuanto produce la imaginación y de todo cuanto está llevando adelante el ritmo del propio pensamiento; es decir, que si con el chakra Cardíaco hemos visto la representación de un sistema cósmico, siendo el botón central, o la Joya en el Loto, el motor de la vida y de la propia conciencia, vemos también que cada uno de los pétalos es la representación de todas y cada una de las constelaciones siderales, de manera que vemos la representación en todo cuanto existe en el individuo psicológicamente y físicamente considerado. Y si hoy, por ejemplo, el tema que hemos escogido –que espero sea de interés general– también tiene una representación objetiva en nuestra vida, es porque realmente existe esta analogía. Así que si el tema de los Ashramas de la Jerarquía tiene que tener alguna validez psicológica y acercar este tema a nuestra mente y a nuestro corazón, forzosamente, también, tiene que seguir las mismas reglas de analogía que hemos seguido hasta aquí, y continuar de aquí en adelante ya, tratando no ya de potestades cósmicas que están presentes por doquier, sino de la entidad humana tal como la conocemos actualmente, tratando de considerar o de medir el universo a través de todo cuanto ocurre dentro de nosotros.

Dijimos en el principio de nuestras conversaciones que la evolución marca la pauta de la vida, es una ley del universo, de manera que la evolución que corresponde al ser humano en la presente Era es de preparación para aquel estado de conciencia que llamamos de iniciado. Dicho de otra forma, de la misma manera que el reino mineral progresa hacia el reino vegetal, que el reino vegetal lo hace hacia el reino animal, y que la superación del reino animal trajo un día el reino humano a la existencia, de la misma manera, siguiendo la evolución, es lógico suponer que el cuarto reino, o reino humano, se está preparando para el quinto gran reino de la Naturaleza, aquel reino que Cristo definió como el Reino de los Cielos. Pero, es un reino matizado de formas, de vidas y de cualidades desconocidas para nosotros, si bien tenemos el testimonio en todos los tiempos de que ha habido individuos de nuestra humanidad que han logrado acceder a este punto de confluencia de la evolución y que han podido dar testimonio de este reino inconmensurable. Y de este reino, precisamente, es de lo que vamos a hablar hoy, porque al referirnos al tema de los ashramas, lo hacemos a ciertos grupos existentes en nuestro planeta en donde se da un entrenamiento especial para ciertas personas preparadas para que accedan a este reino a partir del cuarto reino y a partir de sus posibilidades de conciencia. Un ashrama es siempre un grupo de entrenamiento espiritual. Hoy día se hace un uso, y yo diría un abuso del término ashrama, se ha vulgarizado el ashrama quitándole quizá esta frescura de eternidad que tiene en sí la idea de ashrama como un grupo selectivo de personas que se preparan para ingresar conscientemente en el 5º Reino de la Naturaleza. En (la actualidad) los ashramas, ahora ya por antonomasia y, casi, generalmente, se aplica a todo pequeño maestro, mentor, o gurú, que tiene a su cargo un pequeño grupo a quien enseña yoga o meditación de la clase que sea, esto presupone que de la misma manera que verdades que antaño fueron iniciáticas como, por ejemplo, la astrología, han caído dentro de la vulgaridad en un afán de ser puestas ante la mente concreta del individuo verdades de tipo esotérico. En sí esto no hace daño a la idea, pero sí al funcionamiento de las cualidades que lleva en sí esta idea, habida cuenta de que un ashrama, este grupo selectivo de unión espiritual dentro del cual se imparte un conocimiento superior a un tipo determinado de individuos, es realmente, desde el punto de vista esotérico, una minoría o, digamos, un destello limitado de aquella gran participación cósmica que es un ashrama. Hoy día, de la misma manera que hemos podido hablar de las Jerarquías cósmicas hasta llegar al ser humano, podemos establecer también una relación de analogía entre los seres humanos en el sentido de jerarquía. Naturalmente, que jerarquía siempre indica un estado de evolución superior o inferior, poniendo, por ejemplo, un tipo medio. De acuerdo con un tipo medio existen siete caracteres psicológicos bien definidos de personas hoy día que están realizando su evolución dentro del 4º Reino de la Naturaleza. Es la Escalera de Jacob, estos peldaños (son los) que van desde los rudimentos de la conciencia embrionaria en el ser humano hasta el ser más exaltado, dentro y a través de una civilización de tipo floreciente. Se puede precisar, entonces, algunos tipos principales, he elegido siete, como por ejemplo, los seres involucionados, los salvajes, sin ningún intento peyorativo de mi parte, solamente tratando de enjuiciar lo más críticamente posible el proceso que va del hombre incivilizado al hombre supercivilizado. El ser, digamos, incivilizado por falta de medios, quizás, o porque tal es su estado kármico en el momento presente, el hombre involucionado yo diría que es el soporte de la evolución, son las raíces que están hundidas en la tierra, dentro del árbol de la vida. Existe también lo que llamamos esos tipos que denominamos la humanidad corriente, el hombre común de nuestros días, que lo vemos por doquier dentro de grandes estructuraciones de orden social. Tenemos ya surgiendo de esta gran masa de hombres y mujeres de tipo corriente a aquellos individuos cuya mente empieza a funcionar a un ritmo superior y que hasta cierto punto han logrado vencer ciertas limitaciones físicas y algunos aspectos emocionales de su naturaleza. Naturalmente, existen gradaciones de seres dentro de esta gama inmensa de mente que va evolucionando, cuya circunferencia se va extendiendo a partir del punto del cerebro humano, (y que) va siguiendo adelante el proceso teniendo en cuenta, precisamente, que lo que define de sí el aspecto ashrámico, esta tendencia natural del hombre a acceder a los lugares prominentes de la civilización, (son) estos individuos, (es) este tipo clásico que casi en todas las lenguas se define como discípulo o chela en el aspecto, digamos, en la terminología oriental. Chela y discípulo tienen una apreciación similar: es aquel individuo que por méritos propios y por el ritmo de la evolución y porque han logrado vencer ciertas limitaciones kármicas de su propia naturaleza, han logrado desarrollar, hasta cierto punto, algunos pétalos del centro Sahasrara o el centro Coronario. Esto produce a la vista del inteligente observador espiritual una curiosa singularidad que es una florescencia que surge de la cabeza y que puede ser observada por estas personalidades insignes que están dentro del 5º Reino de la Naturaleza. Y de estos tres tipos de discípulo y por grados de intensidad en el brillo de la luz en la cabeza, se distinguen, por ejemplo, el discípulo en probación a quien se está observando, al discípulo aceptado que ha sufrido las pruebas y ha vencido y, finalmente, aquel discípulo que participa ya en cierta manera y hasta cierto punto de los intereses colectivos de la Gran Logia Blanca del Planeta o de la Jerarquía planetaria y que de una manera, digamos, esotérica y mística se denominan discípulos en el Corazón del Maestro, están dentro del corazón, participan de sus ideas, conocen sus planes y se esfuerzan por llevarlos a cabo.

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El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de marzo de 1977.

Vicente. — Vamos a continuar nuestro estudio acerca de los Siete Rayos. Tengan ustedes presente que cuando nos referimos a los Siete Rayos no solamente nos estamos refiriendo al ser humano en su constitución psicológica septenaria sino que se puede abarcar por analogía el sistema cósmico. También es necesario insistir sobre el hecho de que empleamos en nuestro estudio el método esotérico que consiste en estudiar lo universal y hacer que lo universal converja en lo particular, teniendo presente que todo cuanto ocurre en las altas esferas cósmicas se reproduce en el corazón del hombre, y nuestro estudio de hoy tendrá por objeto el hablar sobre el corazón del hombre, pero no del corazón físico sino de aquella parte del corazón enlazado con el 2º Rayo del Amor Universal, también como centro psicológico de la vida, y motor de la evolución planetaria dentro del ser humano.

Desde hace unos meses venimos insistiendo acerca de las Jerarquías espirituales que se inician en el cosmos absoluto y que van descendiendo a través de las Jerarquías de cada plano hasta la pequeña individualidad que llamamos ser humano. Hoy insistiremos, precisamente, sobre la Jerarquía espiritual dentro del 4º Reino de la Naturaleza, teniendo en cuenta algunos de los grandes axiomas esotéricos, que son el patrimonio vivo de la historia de la evolución humana y que pueden ser sintetizados el uno, por ejemplo, en este axioma de que “el 9 es el número del hombre”, ya que el otro que dice –también, esotéricamente hablando–, que “el 10 es el número de la perfección”. En el primer caso tenemos que el ser humano y su proyección dentro del 4º Reino, el reino humano como una unidad, es el resultado de una gran conjunción de tipo universal dentro del contexto planetario o dentro de la vida de este ser psicológico que utiliza el planeta Tierra para su expresión, esta conjunción fue, como dijimos el mes anterior, la posición estelar de la Tierra en relación con los planetas Mercurio y, Júpiter en la cúspide, teniendo como oponente, como aspecto femenino, al planeta Venus. Como consecuencia de esta unión de fuerzas, de este triángulo planetario, se produjo el hecho insólito de la aparición dentro del planeta Tierra del 4º Reino de la Naturaleza, el cual analizado desde el punto de vista planetario, era la creación o la vivificación mediante el Kundalini cósmico del Centro de la Garganta del Logos planetario. Naturalmente, estas cosas hay que seguirlas con una mente muy atenta y nada intelectual, por cuanto el intelecto –ustedes lo saben bien– es el resultado de la percepción de las cosas materiales, y el pensamiento no es otra cosa que estas cosas materiales que han tomado una forma dentro de la mente. Así, cuando hablamos de las grandes manifestaciones cósmicas y cuando hablamos de aquello que está más allá y por encima de las estrellas, debemos dejar a un lado el intelecto para que sea la intuición la que guíe el contexto general de nuestra vida psicológica. Si lo hacemos así, quizá podremos entrever en algún sentido, hasta un cierto punto, aquello que es la meta inmediata del ser humano en esta presente Ronda planetaria, y que es la conversión de muchos seres humanos en ciudadanos del 5º Reino de la Naturaleza; es, simbólicamente, el paso que va del Centro de la Garganta al Centro del Corazón. Esto es lo que se trata de hacer en esta presente Ronda planetaria. Tengan ustedes presente que el 9 es el número del hombre porque aquella manifestación de Mercurio como un elemento distribuidor de las energías solares pertenecientes al 4º Rayo tenían como réplica las energías que desde Sirio y a través de Venus traían las energías del 5º Rayo. El 5º Rayo emana del quinto gran principio cósmico de la mente universal, entonces, la Tierra que se hallaba entre Mercurio y Venus, equidistante, mirado este triángulo desde las esferas cósmicas y no desde el punto de vista de un observador del planeta Tierra, daba como consecuencia la suma del 4º Reino más el 5º Rayo, este es el 9 de la evolución planetaria, simbolizada esta evolución –en el aspecto físico– en los 9 meses de gestación de una criatura en el claustro materno; y, en esferas cósmicas, ya cuando el individuo ha trascendido la etapa humana, es aquel raro impulso que lleva a determinar la evolución de 9 edades cósmicas en el corazón humano, lo cual significa, que lo que en el ser físico es el alumbramiento, en el ser espiritual es la iluminación, y tengan ustedes en cuenta que todas las religiones del mundo, sin distinción alguna, nos están hablando de la iluminación espiritual. Esta iluminación que aparentemente debe producirse en la mente intelectual es un grave error, por cuanto la iluminación procede directamente de la evolución de los chakras primero y cuarto, es decir, el cuarto -que es el corazón-, el cual visto desde elevadas zonas de proyección causal aparece como una flor de doce pétalos radiantes con todos los colores del arco iris, pero, con unos colores que la mente humana no puede detallar ni imaginar, por cuanto pertenecen a una quinta dimensión, y nuestra mente intelectual solamente es capaz de abarcar aquello que está en una tercera dimensión, en un espacio vital de tres dimensiones, que es donde se utiliza la geometría del espacio, la conocida por todos nosotros. Existe una forma de geometría que está más allá y por encima de los sentidos intelectuales del hombre. Pues bien, la evolución de cada uno de los pétalos del corazón ha dado como consecuencia que el ser humano se está dividiendo en varios aspectos dentro de su contexto psicológico que tienen que ver con la evolución de todos y cada uno de estos pétalos, y podemos medir la intensidad de vida espiritual de un ser humano por la cantidad de pétalos que ha desarrollado o desenvuelto dentro del propio corazón. Así, cuando esotéricamente se nos habla de Hércules, el Gran Discípulo, se está refiriendo precisamente al trabajo que el Alma humana, cuyo símbolo es Hércules, está realizando doce trabajos en el corazón que están relacionados con cada una de las doce constelaciones dentro de las cuales se haya inmerso nuestro Sistema Solar. Entonces, Hércules, el Alma humana, a través del corazón, que es el receptor de la energía de vida monádica o espiritual, se reparte por todos los centros de acuerdo con la magnitud, o del desarrollo, o de la medida del propio corazón. Así que para un discípulo entrenado conocer exactamente la posición de cualquier alma en el sendero es relativamente fácil con sólo mirar dos aspectos: primero, allí donde está trabajando el Fuego de Kundalini; segundo, la cantidad de pétalos que ha desarrollado en el corazón. El centro Cardíaco, el centro del corazón, es el centro del universo planetario, a partir del corazón empieza la vida, ya sea la vida que da vida a los instintos y a las emociones y a los pensamientos, o bien aquella Vida esplendente que da vida a la intuición, o que da vida a la más elevada iluminación que pueda sostener un ser humano en este presente ciclo de vida. El hecho de que el corazón esté situado en el centro de la evolución planetaria, o en el centro vital a partir del cual se divide la vida en dos aspectos, el espiritual y el material, nos indica el punto clave que constituye para nosotros el centro de atención para futuras investigaciones en el orden esotérico. Por ejemplo, el 4º Rayo dentro del Sistema Solar es el que permite la afluencia de los tres primeros Rayos: el de la Voluntad Dinámica, el del Amor atrayente, y el de la Filosofía… o desbordante, utilizando un término místico de la más lejana antigüedad, separándola ya de los centros inferiores que son los que están relacionados con la materia. Es decir, que el Fuego de Fohat, o el Fuego del Espíritu, y el Fuego de Kundalini, o el Fuego de la Materia, en las partes bajas del individuo, tienen que unificarse con el Fuego Solar del Corazón, y digo, Fuego Solar, porque el centro del corazón está misteriosamente vinculado con el Corazón Central, con el Gran Corazón de Dios, o con aquel impulso de amor que un día dio vida al Universo. Y, el 4º Rayo, en su elevada medida, es el que lleva adelante el proceso de la Divinidad a través de aquellas siete cualidades que forman parte consustancial con su energía vital, o de vida universal. Entonces, vemos que el corazón se halla en el centro de la Vida y que es, dentro de su medida, la medida que define la evolución de cualquier ser humano en el sendero espiritual, aquello que lo vincula con todos los grandes cuaternarios que se agitan gozosos por el Cosmos. El 4º Rayo, la 4ª Ronda, el 4º Planeta de la 4ª Ronda, el 4º Centro es el Corazón, la 4ª Jerarquía Creadora que ha dado vida a la humanidad, y todo el cuaternario –incluida la cruz de la materia– está regido por la ley cíclica de la armonía estelar. Así que cuando hablamos del individuo en cualquier estado de evolución en el sendero, nos estamos refiriendo a un Hércules en potencia, que a través del corazón trata de ascender desde los centros inferiores hasta los centros superiores tratando de hacer lo que hace el 4º Rayo, en nuestro Sistema Solar, o el 4º plano, el plano Búdico del Sistema, para unificar los aspectos espirituales con los aspectos psicológicos más unidos de la materia. Por otra parte, también, la contraparte que existe cuando Hércules, el Alma humana, ha desarrollado el espíritu de investigación al extremo de que puede ascender a un ritmo trepidante por esta inmensa Escalera de Jacob que va de los Reinos subhumanos hasta el más elevado Reino espiritual, está medido por la capacidad que tiene el corazón de acoger dentro de sí la simiente divina, y ahí empieza el trabajo del ser humano.

El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida

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La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de febrero de 1977.

Vicente. —… tratamos el tema de las jerarquías espirituales de acuerdo con las energías de los Siete Rayos. Así, asistimos al nacimiento de nuestro Sistema Solar y estudiamos las analogías existentes entre aquellas entidades psicológicas que constituyen el centro de un Esquema Cósmico, sus derivaciones solares y, finalmente, llegamos a la conclusión de que, siguiendo la ley hermética de la analogía, existía también una jerarquía planetaria. Y, hoy, extendiendo todavía más nuestro razonamiento, tenemos que analizar lo que significa la jerarquía espiritual en el mundo de los seres humanos, en la humanidad, entendiendo que el hombre es el microcosmos del gran macrocosmos, y que si estudiamos el Cosmos, forzosamente tendremos que estudiar al individuo y viceversa, porque todo está unificado, no existe una separatividad en el Cosmos, solamente es la mente intelectual del ser humano la que divide, separa y analiza. Les invité a seguir para nuestro estudio esotérico la regla mística de los iniciados, con aquellas cualidades básicas que constituyen el propósito de vida de todo ser nacido, que es el querer, el saber, la audacia en la búsqueda y, finalmente, el silencio, la humildad. Con estas cuatro cualidades, la del interno propósito perseverantemente sostenido, con la sed de conocimiento superior buscado siempre en forma impersonal; la intrepidez o la valentía, la audacia en penetrar en las regiones desconocidas de la conciencia; y finalmente, aquella silenciosa humildad del hombre que ha conquistado una verdad y se limita a reverenciar a la Divinidad y no se vanagloria de aquella verdad contenida en su interior ya como fruto de una experiencia. Teniendo ya como base de nuestra búsqueda interior este propósito sostenido, esta sed de conocimiento, esta intrepidez en la búsqueda y esta humildad sostenida también, vamos a analizar aquello que constituye la esencia, la raíz, la interrogante de todo ser humano cuando en determinado momento de su vida se pregunta quién es, de dónde proviene y adónde se dirige.

Bien, siguiendo el proceso analítico de la analogía hermética, hoy estudiaremos lo que puede ser el principio del 4º Reino de la Naturaleza, de lo que es el reino humano, teniendo en cuenta que todo cuanto vamos diciendo no debe ser interpretado en forma intelectual, siguiendo un razonamiento más o menos lógico, sino tratando de profundizar en aquel océano desconocido de verdad que es la intuición. No acepten tampoco nada de lo que se diga aquí por el hecho de que tengan confianza en la persona que está exponiendo tales ideas, sino teniendo en cuenta el que si algo es verdad, la verdad se sostiene por sí misma, no necesita defensores. Por lo tanto, solamente hay que seguir muy atentamente todas y cada una de las ideas que iremos exponiendo y tratando, dentro de esta atención, de dejar que la mente intelectual quede automáticamente paralizada o suspendida en sus funciones a fin de permitir que la atención sea tan profundamente analítica que pueda comprender si realmente hay verdad o, por el contrario, hay una deformación de esta verdad en estas palabras.

Siguiendo pues el proceso de analogía, les voy a insinuar que conforme vaya hablando vayan ustedes mirando estos gráficos que están en la pizarra, empezando ya por el lado derecho de la imagen, a la izquierda de ustedes, verán en el primer triángulo qué es lo que esotéricamente se denomina como el triángulo iniciático. No sé hasta qué punto Uds. saben algo, por sus lecturas o por su propia comprensión intelectual o espiritual, de lo que significa la iniciación referida al ser humano. Cuando hablamos de iniciación nos estamos refiriendo concretamente al esfuerzo que realiza el ser humano para penetrar en zonas más elevadas de su propia naturaleza divina. Así, en el cuarto reino, como en todo, deberá penetrar un día en el quinto reino, y como que existe tanta diversidad de experiencia y de evolución entre los seres humanos es lógico que la entrada en estas iniciaciones hacia el 5º Reino de la Naturaleza se vaya realizando en forma muy selectiva y de acuerdo con los merecimientos espirituales y por la experiencia de estas entidades humanas que están preparadas para ello. Pero, si se analiza el fondo de la cuestión iniciática, se verá que existe una gran relación con el fenómeno eléctrico que produce la luz, evidentemente, existe un foco de energía potencial que envía su radiación, su proyección, su fuerza, hacia un punto determinado, pero este punto determinado, que es el ser humano, tal como lo estamos tratando, no podía sostener la fuerza que dimana de estas potencialidades cósmicas que transmiten su fuerza para preparar a un ser humano para un nuevo estado de conciencia o para la iniciación, se precisa siempre de dos polos como en todas las cosas de la vida, por cuanto vivimos materialmente bajo la ley de la polaridad. Entonces, cuando el candidato, el ser humano que está preparado, tiene que entrar ya en otra expresividad superior de su naturaleza, tiene que estar avalado por dos entidades superiores que pertenecen precisamente al quinto reino. Son dos elementos del quinto reino que, en nuestros estudios esotéricos, llamamos Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría, son seres que en el pasado fueron seres humanos, pasaron bajo la técnica de la iniciación, bajo un entrenamiento muy severo, según las leyes del tiempo, hacia el quinto reino, se convirtieron en seres humanos libres del tiempo y del espacio, adquirieron la capacidad de ver las cosas bajo el punto de vista de una nueva dimensionalidad, y son estos, precisamente, los que ayudan al ser humano en esta tarea de entrar, de penetrar dentro de los misterios de la Divinidad a través del ejercicio o del proceso de la iniciación. Así que, el ser potencialmente eléctrico que dirige, que canaliza la fuerza hacia el candidato, se denomina técnicamente el Hierofante o el Iniciador, Él transporta la energía del Cosmos a través de una reducción muy selectiva de otros seres que asisten en el proceso que va desde el Logos Solar al Logos Planetario, a Aquél que representa en nuestro planeta al Logos Planetario que llamamos SANAT KUMARA, y viene después del Hierofante, que puede ser una entidad del 2º Rayo, el Bodhisattva o el Señor Maitreya, o aquél a quien esotérica o místicamente llamamos El Cristo. Es Éste, virtualmente, el que asiste, el que transporta la fuerza del Señor del Mundo hacia el candidato, siendo los dos Maestros los polos positivo y negativo que hacen que la vida del candidato no sufra peligro debido a la potencia eléctrica que transporta desde el Cosmos esta Entidad Crística. Pues bien, dense cuenta de que el fenómeno de la iniciación no solamente ocurre con esta entidad que llamamos el ser humano sino que es una ley de la naturaleza creativa de la Divinidad en cualquier plano o dimensión de la naturaleza, lo que ocurre con el fenómeno iniciático en lo que corresponde al individuo, ocurre asimismo en el Cosmos, así que cuando se habla del ser humano o del 4º Reino de la Naturaleza se sobreentiende que su nacimiento fue el producto, el resultado, de un proceso iniciático de carácter cósmico en el cual intervenían poderes cósmicos y no poderes individuales. Se nos dice, esotéricamente, que la humanidad en su conjunto constituye el centro Laríngeo del Logos Planetario, entonces, se nos da cuenta que cuando vino la iniciación de ciertas unidades del 3er Reino de la Naturaleza -el reino animal- buscando su proyección en el ser humano, fue una energía transportada desde el plexo solar del Logos Planetario hacia el centro Laríngeo en virtud del hecho iniciático. No sé si estarán de acuerdo con el tiempo, esotéricamente se nos habla de veinte millones de años que la humanidad posee mente, es decir, que una serie de individualidades concretas provenientes del reino animal a través del proceso de la iniciación se convirtieron en seres humanos. En aquel tiempo, se nos dice, el hombre-animal…, y al decir el hombre-animal hay que hacer una distinción que también viene avalada por la interpretación y la experiencia de aquellos que pueden leer en el Akasha, en la Memoria Cósmica de la Naturaleza, para los cuales no existe edad, no existe tiempo, veinte millones de años no es, digamos, un obstáculo para ver un hecho, existe este poder de penetrar mediante el ejercicio de una intuición muy depurada aquello que pertenece a la memoria del propio Logos Planetario, o también del propio Logos Solar, en la conciencia cósmica de la Naturaleza. Se nos dice que en aquel tiempo se produjo una conjunción magnética estelar entre tres grandes planetas sagrados: Júpiter, Mercurio y Venus, y que por una, digamos, casualidad, estaba nuestro planeta Tierra situado entre Mercurio y Venus. Sabemos que Mercurio es un planeta de tipo positivo o masculino y que Venus es de tipo femenino, siendo la potencia que venía, digamos, de Júpiter, de carácter potencial, era el fuego eléctrico de la Divinidad, y Júpiter no hacía sino interpretar la Voluntad del Logos Solar de acuerdo con aquel centro, dentro de Su propio Esquema planetario.

La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos

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La Ley de Jerarquía y los Rayos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de enero de 1977.

Vicente.— [En relación con] nuestro estudio de los 7 Rayos, ante todo vamos a considerar, siquiera brevemente, lo que tratamos el mes anterior, acerca de la relación que existe entre los Rayos y los yogas. Definimos a la humanidad en tres grandes sectores como son personas mentalmente polarizadas, aquellas que sienten los impulsos mayormente emocionales, y otras que dirigen aparentemente toda su atención hacia el mundo físico. Bien, cada uno de estos grandes sectores, sin que se lo proponga, está actualizando un tipo específico de yoga. Aquellas personas polarizadas en el mundo físico, seguramente se sentirán atraídos por el Hatha yoga; las personas polarizadas en el mundo emocional, seguramente practicarán consciente o inconscientemente un Bakti yoga, el yoga de la devoción; y las personas mentalmente polarizadas, seguramente que adoptarán, sin darse cuenta de ello, –si se dan cuenta es porque ya están dentro del camino espiritual– el Raja yoga. El Raja yoga obedece siempre a la línea del 5º Rayo, tal como dijimos; el yoga de la devoción obedece a la línea del 6º Rayo, y todo cuanto tiene que ver al mundo físico obedece al 7º Rayo. Existen también yogas superiores a los antes referidos, son aquellos que nacen cuando la persona se ha polarizado no solamente en el mundo mental, concreto, intelectual, sino que viven en zonas netamente intuitivas; para estas personas ha nacido un nuevo yoga que es Agni yoga, el yoga de Síntesis o el yoga de Fuego. Para los grandes iniciados de la raza existe el Devi yoga, el contacto consciente con el plano búdico. Y existen dos yogas por desarrollar que tendrán su cumplimiento en razas futuras mejor dispuestas que las nuestras, por ejemplo las que corresponden al mundo Átmico y al mundo Monádico. Esto, naturalmente, no dice gran cosa a las personas que no han estudiado previamente esoterismo, sea por medio de la teosofía, sea por el budismo, el budismo zen también, sea porque mentalmente no estén polarizadas todavía en el mundo mental superior. Lo interesante es comprender que todos pertenecemos, queramos o no, porque forma parte de la raíz de nosotros mismos, a un tipo muy definido de Rayo, y que de acuerdo con este Rayo, el Rayo que condiciona nuestra vida espiritual se manifestará, indefectiblemente, según un tipo determinado de yoga, y este yoga es el camino, el sendero que conduce al cumplimiento de nuestra vida humana, a la búsqueda incesante del Arquetipo, siendo el arquetipo siempre el tipo mejor o con mejores cualidades y mejor dispuesto que puede presentar cualquier tipo de raza en un momento determinado del tiempo y en cualquier civilización humana.

Bien, hoy vamos a interesar nuestra atención hacia aquello que denominamos Jerarquía o Jerarquías dentro de los Rayos. La idea de jerarquía no está elegida al azar, por cuanto pertenece al equipo mundial, al equipo planetario, al equipo solar y al equipo cósmico. La jerarquía existe por doquier, está en todas las cosas; sin darnos cuenta todos obedecemos a la Ley de Jerarquía. Y aquí no me refiero a una función jerárquica. Cualquier persona puede tener una función jerárquica en el tiempo para la cual evidentemente no está capacitada; lo veremos en el campo de la política, de la economía, de la ciencia, del arte, en todas partes vemos personas que cumplen funciones jerárquicas pero que carecen de Jerarquía. Cuando me refiero a Jerarquía de acuerdo con los Rayos me refiero simplemente a la Ley general, universal que podemos definir como jerarquía en funciones de Jerarquía, las personas capacitadas que por sus valores psicológicos, morales, éticos y espirituales están por encima del resto de la humanidad. La humanidad en sus múltiples sectores psicológicos está ofreciendo la imagen de jerarquía, desde el salvaje, el hombre primitivo sin alicientes psicológicos apenas hasta el propio Señor del Universo; desde este hombre incivilizado hasta lo más grande a lo que podemos llegar con la imaginación existe lo que podemos llamar una Escalera de Jacob ocupada cada tramo por un ser específico de ser humano que está siendo condicionado por la Ley de Jerarquía. Hoy vamos a atrevernos –si ustedes me permiten esta expresión- a develar el secreto del hombre y tratar de dilucidar aquellas eternas preguntas del ser inteligente –¿quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? – que han motivado a todo tipo de civilización y han marcado los cauces de la historia. Para nuestra investigación deberemos utilizar, sin duda, aquellas grandes cualidades que se exigen a todo aquél que realmente quiere descorrer el Velo de Isis y presentar al mundo una imagen del hombre totalmente desconocida, una imagen que tiene que ver no solamente con lo individual sino mayormente con lo cósmico. Ya hemos dicho en procesos anteriores que el método del esoterista es captar primero el universo y después descender hasta el hombre para tener una imagen psicológica completa de lo que es el ser humano, a diferencia del método místico que consiste en aportar detalles sobre detalles glosando así un gran conjunto. Pero aquí, nuestras conversaciones y su título esotérico indican que damos una preferencia al camino que va desde las cumbres hasta el valle y no al sistema que va desde el valle hacia las cumbres. Es decir, vamos a indagar en la vida del propio Dios descendiendo en sus cualidades y atributos hasta converger en un ser humano, para darnos cuenta precisamente de que somos dioses y que debemos demostrarlo. Las cualidades requeridas son, tal como ha alegado la ciencia esotérica de todos los tiempos, el querer, el saber, el osar y el callar, lo cual traducido psicológicamente significa que hay que tener una gran resolución para poder hurgar en los misterios de la divinidad; hay que ser personas realmente bien dispuestas, con potentes ideales y propósitos creadores. De no ser así fracasará en el intento. ¿Y qué es lo que buscamos? El saber, el conocimiento claro y real de quiénes realmente somos y qué es lo que realmente pretendemos dentro de esta sociedad, dentro de la cual estamos inmersos y la cual, seguramente, hemos creado o hemos ayudado a producir. Existe, a su vez, la audacia, la valentía que necesitamos adquirir para poder penetrar en los misterios decididamente, con el ánimo sereno y tranquilo, y la convicción de que no vamos a retroceder, para finalmente, una vez hayamos descubierto un mundo de misterios y hasta cierto punto los hayamos educido en nuestra vida particular y personal, tengamos la suficiente humildad para callar, para ser humildes, pues el conocimiento engendra siempre ambición y poder. Pero, dentro de la línea espiritual, los términos posesivos no tienen valor, por tanto deben ser desechados. Solamente viven las cualidades; las ambiciones y las pequeñas ilusiones humanas tienen que desaparecer. Solamente debe quedar la realidad, y esta realidad somos nosotros. Así que estamos intentando, conjuntamente, la gran aventura de la conciencia. Cada uno de nosotros deberá reconocer cuál es su Rayo típico de poder para establecer firmemente y en forma psicológica su propio sendero, el sendero que tiene que llevar directamente, a través de un hilo de luz que ha creado de sí mismo al propio Señor de su Rayo, a Aquél que, como iremos considerando, corresponde a la esencia misma y mística de nuestra vida. Adquiridas las cuatro cualidades, y estoy seguro de que todos las poseemos en alguna medida, podemos emprender la gran búsqueda, la gran aventura de la conciencia que debe revelarnos el secreto del cosmos, empezando, naturalmente, por el secreto que subyace en la creación de nuestro universo, un universo –ustedes lo saben bien– es un sol o un conjunto de soles con planetas oscilantes a su alrededor que constituyen su expresión vital. Los universos, con el tiempo, y utilizando la lógica de la analogía hermética, pueden ser considerados como grandes familias; no existe separación cósmica. Bien mirado los hombres entre sí, sólo [están] separados por muchos muros y por fronteras convencionales, pero los grandes espacios universales habitados por estos grandes universos están unidos y compenetrados por esta gran Ley de Fraternidad de la cual tan poco sabemos. Así que todo el proceso de nuestra investigación esotérica tiene que ver con el estudio, con la raíz de aquello que fue, desde un principio de los principios, Causa y Vida de nuestro universo. Conforme vaya hablando, ustedes pueden ir siguiendo los gráficos que hemos pintado aquí en la pizarra, para que tengan una mejor comprensión de lo que se trata de demostrar. Primero, la explicación del porqué nuestro universo es septenario y por qué el hombre es septenario, como una expresión microcósmica del gran macrocosmos. Pues bien, vamos a iniciar nuestra pequeña aventura dentro de la conciencia tratando de descubrir este misterio universal que trajo en su día a la existencia nuestro Sistema planetario. Se nos dice, esotéricamente, –y esto queda al arbitrio de ustedes su resolución posterior, por cuanto no puedo ofrecerles prueba alguna de lo que voy a decirles, y a pesar de que aparentemente hable con cierta autoridad, ustedes deben aceptar solamente aquello que esté en la línea de su entendimiento; solamente hay que aceptar aquello que una persona asume noble, radicalmente, porque ha sido comprendido; que no sea la autoridad de una persona que afirma solemnemente una verdad, para que esta verdad sea completamente aceptada y reconocida. No se trata de esto, se trata de ser honestos para con nosotros mismos y aceptar, únicamente, aquello que realmente podamos comprender.

La Ley de Jerarquía y los Rayos

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El Hombre y su Arquetipo de Rayo – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de diciembre de 1976.

Vicente. — Vamos a insistir sobre la temática de los Siete Rayos. Como se da el caso frecuente de que vienen aquí muchas personas nuevas que no han asistido a anteriores conversaciones, tengo interés en señalar, que cuando hablamos de los Siete Rayos, en sentido esotérico, nos estamos refiriendo a siete corrientes distintas de energía, o de cualidades, que fluyen del corazón de aquella Entidad cuya vida da vida a nuestro Universo. El origen de los Siete Rayos, naturalmente, es cósmico, no puede ser analizado en consecuencia con la mente intelectual o concreta, habremos de agudizar todos la intuición, tratar de seguir estas conversaciones más allá de la mente concreta, y a esto se llega solamente cuando existe una gran atención, no simplemente a las palabras sino al significado, al trasfondo, al espíritu que llenan las palabras.

En nuestra anterior conversación hablamos de las corrientes cíclicas que conducen a la actividad determinados tipos de rayos. Hay unos rayos que son típicamente cíclicos, es decir, la evolución misma de la naturaleza se está proyectando sobre nuestro planeta y, también, sobre el Sistema Solar. Hay también rayos de progresión invocativa, son aquellos rayos –siempre hablando en términos de energía– cualificados por la necesidad de la humanidad en un momento determinado de su historia. Entonces, nos encontramos que a los rayos de actividad cíclica se unen aquellos rayos que la humanidad en su conjunto ha invocado y que exigen una respuesta, la respuesta a la necesidad, siempre en orden al principio evolutivo, es la ley operando sobre la naturaleza y creando situaciones que pueden ser a veces de conflicto dentro de la propia humanidad. Y ahora nos encontramos, precisamente, en unos momentos cíclicos determinados, con la actividad de cinco rayos, que son: el 1º, el 2º, el 3º, el 4º y el 5º de proyección cíclica, existe también un rayo invocativo que es el 7º, que empieza a actuar siguiendo la programática de la Era de Acuario, y otro rayo que va desapareciendo por efecto de desgaste en el tiempo, ha perdido
fuerzas y se va extinguiendo allá a lo lejos. Pero, la separación de un rayo de su origen, de lo que significa civilización, y la entrada de un rayo nuevo cuyas características son completamente distintas del anterior, traen como consecuencia un roce, una fricción, y es lo que estamos viendo actualmente en la humanidad, ya que (por un lado existen) los cinco rayos actuantes por proyección cíclica y (además) están estos dos rayos en fricción, que constituyen una era de la cual nos vamos apartando, la era técnicamente denominada de Piscis, de la entrada de esta era magnífica con sus oportunidades magnificentes que es la Era de Acuario. Estamos, pues, empezando a trabajar con una energía de la cual prácticamente conocemos muy poco, y esta energía es la que va a dirigir el proceso de la civilización, de la historia y de la vida misma de la humanidad durante dos mil quinientos años.

Estamos, pues, al frente de un movimiento para el cual nosotros no estamos todavía debidamente preparados. Pero, el hecho de que existan en el mundo pequeños grupos de personas –como ustedes, por ejemplo– que están siguiendo la relación, el programa de una actividad completamente distinta de la que hasta aquí ha sido el norte, la guía de la humanidad, constituye la prueba de que realmente empieza a actuar ya en la humanidad el 7º Rayo con todas sus oportunidades magníficas de evolución, y a medida que ustedes –y yo, naturalmente– estemos atentos al proceso de la historia, al proceso de la civilización tal como se está produciendo, tendremos en nuestras manos el secreto del 7º Rayo, teniendo en cuenta que este rayo es un rayo de cumplimiento, significando esto que el 1er Rayo de actividad dinámica, la que produjo en su día el universo manifestado, debe llegar a su culminación, lo que fue espíritu, es espíritu, y será espíritu, se debe manifestar en la forma más densa, más material. Así que el Reino de los Cielos tendrá que manifestarse efectivamente dentro de la humanidad, siguiendo la tradición, resuenan las palabras de Cristo: “El Reino de los Cielos está en vuestro corazón para siempre, a través del tiempo y hasta la consumación de los tiempos”. Pues bien, pero, dense cuenta de algo muy importante, en la vida de la humanidad se produce un hecho muy importante, y este hecho ha marcado la historia de todos los tiempos, y es que existe un poder más allá del hombre que le incita, que le invita a penetrar en los destinos de su propia vida, aquella vida oculta, aquella vida humana que parece ser que es el arquetipo de toda posible civilización, y esta historia, esta civilización, el énfasis que el hombre deposita en los valores eternos, no es sino la prueba de que estamos penetrando ya dentro de la línea misteriosa y arquetípica de esta proyección de la Divinidad allá en el plano causal. Y la tarea para llegar a culminar, para llegar venciendo la resistencia del tiempo a culminar en el arquetipo que la Divinidad tiene programado para la vida del hombre, se llama técnicamente meditación. Cuando se habla de meditación, cuando se habla de yoga, y cuando se abre el proceso místico del ser humano, nos estamos refiriendo a este caudal inmenso de energía de la humanidad que está por encontrar su culminación en el arquetipo programado en el plano causal, entendiendo por plano causal el plano más elevado de la mente humana, allí donde el aire, por así decir místicamente, se convierte en fuego. Esto es algo esotérico que deben tratar de penetrar con una mente muy intuitiva, muy profundamente, porque el intelecto solamente puede llegar a abarcar todo cuanto se encuentra en el círculo-no-se-pasa del intelecto, y una vez el intelecto no puede monopolizar, no puede, digamos, concretar, no puede comparar, ni tiene todo el sentido de discernimiento, es porque estamos entrando en una zona donde eso prácticamente no tiene valor positivo. Estamos entonces entrando en una zona de actividad que utiliza la mente concreta solamente como un punto de comunicación, pero esta mente abstracta llevada, sostenida y condicionada por el fuego creador del pensador, es lo que tratamos de realizar constantemente cuando hablamos de meditación, y cuando hablamos de yoga, teniendo en cuenta, sin embargo, que el yoga y la meditación no es algo elaborado específica o técnicamente por la mente del ser humano, es la vida de la propia naturaleza intentando hallar su culminación en el arquetipo que le corresponde, ya sea el arquetipo de un plano de la naturaleza, de un reino, de una dimensión, de un átomo, de un electrón, o de un ser humano. La vida está proyectándose a través de la ley de la evolución, y esta ley de la evolución, la tarea incesante de todo ser nacido buscando su causa creadora, es técnicamente meditación, es técnicamente yoga. El yoga, pues, está constituido, ahora bien, existe un aforismo, un axioma atribuido a Pablo de Tarso que dice: “El Reino de los Cielos puede ser arrebatado por la violencia”, entendiendo por violencia no el carácter violento de cualquier persona, sino precisamente la fuerza de la voluntad, la fuerza del propósito, la fuerza del carácter que hace posible que el hombre pueda acelerar el ritmo de su propia vida meditativa, y aquello que es natural se convierte en algo artificial, pero impuesto por las necesidades íntimas del pensador de realizar su propio arquetipo.

El Hombre y su Arquetipo de Rayo

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Los Rayos en la Actualidad – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 13 de noviembre de 1976.

Vicente. —… que existe un Gobierno Oculto Planetario que dirige desde estos lugares misteriosos y secretos los destinos del planeta. En el año 1900, en un Concilio Planetario celebrado en SHAMBALLA –Shamballa es un lugar sagrado en el desierto de Gobi donde se nos dice, esotéricamente, que está ubicado el Señor del Mundo, el Gran Regente Planetario–, y en esta reunión de la Jerarquía Planetaria Oculta se decidió que los Rayos planetarios, en número de siete, como todos sabemos, reunieron su poder en tres Departamentos de trabajo a fin de facilitar la evolución del planeta como un todo. Es decir, se dividió todo el contexto, o la energía de los 7 Rayos, en 3 Departamentos principales: el campo de la política, el campo de la religión, y el campo de la educación y de la ciencia. En el primer campo trabajaron activa y simultáneamente en mutua fusión el 1er Rayo, el 6º y el 7º. En el Rayo de la Religión, en el campo o departamento de la religión, trabajaron conjuntamente el 2º y el 4º Rayo. El 4º Rayo –el Rayo del Arte Creador– unificó sus esfuerzos con el 2º Rayo –el Rayo del Amor Universal y Creador de la Religión–, esto facilitó una afluencia tremenda de energías en el campo de la religión. Y en el campo de la educación y en el campo de la ciencia, trabajaron activamente el 3er y el 5º Rayo, dando lugar así a que la vida planetaria tuviese un auge esplendoroso que se manifestó, como veremos después, en grandes acontecimientos mundiales que transformaron la faz del planeta. Pero, para todas aquellas personas que no asistieron a las primeras reuniones o conversaciones acerca de los Rayos, tengo interés en señalar que Rayo implica energía, y cuando hablamos de los 7 Rayos estamos refiriéndonos a 7 energías que condicionan la evolución de nuestro Universo. Es decir, que nuestro Universo es la expresión física de una Entidad psicológica a la que llamamos Dios. Este Dios, dentro del cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, se manifiesta en forma de 7 cualidades distintivas de su naturaleza divina, y a cada una de estas cualidades o energías le asignamos el nombre de Rayo. Así que tenemos que el 1er Rayo es el rayo de la voluntad dinámica; el 2º Rayo es el del amor incluyente; el 3er Rayo es el de la inteligencia creadora; el 4º Rayo es el de la belleza, la armonía del universo; el 5º Rayo es el de la investigación concreta o intelectual de las cosas; el 6º Rayo es el de la devoción a un ideal; y el 7º Rayo es el del cumplimiento, o técnicamente descrito como el de la Magia, o Ceremonial, mediante el cual el 1er Rayo de la voluntad dinámica o creadora se manifiesta en toda la naturaleza y en la forma expresiva. Bien, si tenemos en cuenta, entonces, que estamos regidos por rayos, y quizás nuestra mente no acaba de glosar este conjunto de energías que condicionan nuestro Universo y, por lo tanto, nuestro planeta, quizás será mejor que dirijamos la mente a todo el concepto septenario de nuestro planeta tal como lo consideramos. En su aspecto, por ejemplo, de luz, tenemos los 7 colores, o sea, el espectro solar, la luz blanca se divide en 7 colores distintos. Que el sonido original da origen también a 7 notas distintivas que son las notas de la música, no se puede pasar del 7. Sabemos también, como lo dicen casi todas las grandes religiones del pasado, que nuestro Universo fue creado en 7 días; naturalmente los 7 días se refieren a 7 estados evolutivos de tremenda cantidad de años que escapan por completo de nuestra indagación científica. Tenemos también que la ciencia descubre en el ser humano 7 glándulas endocrinas, y si estudiamos la vida del ser humano desde el ángulo oculto tenemos que el cuerpo etérico del ser humano está constituido por 7 chakras o 7 centros de energía que están conectados precisamente con 7 planetas sagrados, siendo cada uno de estos planetas la expresión de un Rayo. Llegamos, así, a la conclusión de que realmente, en forma esotérica, y también en forma objetiva, tenemos 7 modalidades de energía sometidas a la consideración del ser humano. También significa esto que tenemos 7 tipos psicológicos, cada uno de estos tipos psicológicos condicionados por su característica glandular, por la fuerza y energía o característica de su chakra respectivo, y también tenemos que todo el compuesto de cuanto rodea al ser humano es éter. Ya no hay duda posible, lo objetivo y lo subjetivo están de acuerdo en que el Universo es septenario, solamente falta saber qué es lo que podemos hacer con estos Rayos, con estas energías, para cambiar inteligentemente la faz de la Tierra. Esta es, evidentemente, la misión del hombre: tratar de utilizar conscientemennte los Rayos para transformar el planeta.

El tema que voy a someter hoy a la consideración de ustedes es el de los Rayos que intervienen en la estructuración de nuestro planeta. Naturalmente, hay que empezar por referirnos al Rayo de nuestro Sistema Solar, según se nos dice este Ser inteligente, incomprensible para nuestra naturaleza intelectual, llamado Dios, es una Entidad del 2º Rayo; implica esto que expresa Su vida en forma de amor incluyente, es el Rayo del Universo. Tenemos también que tener en cuenta el Rayo particular de nuestro planeta Tierra, el 3er Rayo de la Inteligencia Concreta. Estando trabajando activamente la Humanidad para adquirir el poder del 2º Rayo, están empezando recién ahora a amarse los unos a los otros. No es un cumplimiento, es solamente el inicio de un cumplimiento. Tenemos el Rayo del reino humano como un todo. El reino humano ha sido creado mediante la intervención de lo que esotéricamente se denomina la Cuarta Jerarquía Creadora, en el 4º Plano del Plano Monádico. Para las personas que no están habituadas a la terminología esotérica, les tendré que decir que en un lugar allende a nuestra razón humana existe un plano en donde el Espíritu es puro, incontaminado, por tanto, con toda su energía, y que esta energía es la que un día a través de la Cuarta Jerarquía Creadora inició el reino humano. Tenemos también el Rayo perteneciente a nuestra raza actual, que es el 5º Rayo de Inteligencia Concreta. Tenemos también el Rayo Nacional. España pertenece en su aspecto objetivo al 7º Rayo y, en su aspecto subjetivo, al 6º Rayo. Tenemos asimismo el Rayo de cada persona, entendiendo que la persona también tiene una modalidad subjetiva y otra modalidad objetiva. La objetiva es aquello que llamamos la personalidad, y la subjetiva o alma, es aquello que técnicamente definimos como el Ángel Solar. También tenemos, para que el asunto sea cada vez más complejo, que la mente del hombre obedece a la impresión de un rayo determinado, el cuerpo emocional también obedece a una reacción de rayo distinto y el cuerpo físico a otro rayo. Así que el individuo está condicionado actualmente por siete rayos. Esto, naturalmente, no sé hasta qué punto puede conducir nuestra indagación para saber qué es lo que podemos hacer con las energías. Yo diría que lo interesante es que nuestra mente viva abierta a esta realidad trascendente, que un día u otro hallará en su mente o en su corazón, aquella línea segura de actividad luminosa que le conducirá a descubrir cuál es el rayo que condiciona su mente, su emoción, su cuerpo físico, y más adelante, con un sistema de integración, descubrirá el Rayo de su Alma y un día más lejano todavía descubrirá cuál es el Rayo de su Espíritu. Entonces, habrá llegado a la síntesis de su perfección y se habrá convertido en un superhombre. ¿La meta es lejana? Yo diría que la meta está a nuestro alcance inmediato, el ser humano está capacitado para recoger las simientes del pasado animal que condiciona a una gran parte de la familia humana, pero, también está capacitada para dar aquel tremendo paso que va de lo humano a lo divino, que va del 4º al 5º Reino de la Naturaleza, aquel reino que Cristo definió como el Reino de los Cielos.

Los Rayos en la Actualidad

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La Actividad de los Siete Rayos en la Era Presente – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de octubre de 1976.

Vicente. — Vamos a continuar insistiendo sobre la temática de los Siete Rayos. Antes de iniciarnos decididamente en el tema de hoy, quisiera remarcar lo que dije en la conversación anterior acerca de la finalidad de estas conversaciones sobre los rayos, llegando a la conclusión de que si no podemos adquirir la unión psicológica a través de las distintas actividades mediante las cuales ha sido planeado este coloquio mensual y que tiene por objeto enaltecer la mente hasta donde sea posible, extendiendo el campo intelectual, y la segunda vertiente si estabilizamos el cuerpo emocional o nuestra sensibilidad, y finalmente, siguiendo la tercera gran vertiente, si seremos capaces un día de controlar el cuerpo físico. Si nuestros coloquios, nuestra íntima conversación cumple con esta finalidad, creo que habremos dado un paso gigantesco en el sentido de la comprensión del Yo que está más allá de nuestro alcance actual, el Yo Superior o trascendente.

En nuestra conversación de hoy, ya preparando el tema, quisiera decirles a ustedes –y esto no podré probarlo, tendrán que aceptarlo por intuición, o bien suspender el pensamiento en una duda inteligente, no aceptando ni rechazando, sino simplemente dudando con inteligencia-, que aquí y ahora, en nuestro planeta Tierra existe una Fraternidad Oculta, una corporación de mentes iluminadas que dirigen ocultamente el proceso de la evolución de todos los reinos de la naturaleza, y que esta Jerarquía no está, como digo, allende la razón y el entendimiento. Es un hecho que sucede aquí y ahora, y es aquí y ahora que debemos tratar de comprender el alcance de esta Fraternidad, de este Gobierno Oculto, y como vamos a referirnos a decisiones planetarias que surgen de este Gobierno Oculto, tendré que señalar, dejando siempre a ustedes en la duda inteligente, que el Gobierno Oculto se reúne cada veinticinco años para adoptar decisiones planetarias que afectan no solamente a la Humanidad, que es el cuarto reino de la naturaleza, sino a todos los demás reinos. Este Gobierno Oculto ocupa aquello que místicamente llamamos Reino de Dios, el quinto reino de la naturaleza está llevado, dirigido, controlado por fuerzas y energías que escapan a nuestra razón actual, pero, existen, son hechos. Y todo verdadero conocedor, todo verdadero filósofo o místico, todo gran pensador ha debido ponerse, siquiera una vez en su vida, en contacto con esta gran Fraternidad Oculta que es la que dirige el proceso evolutivo del planeta. En el año 1900, en un Concilio celebrado en SHAMBALLA, un lugar oculto en el desierto de Gobi, y donde se nos dice que existe la Gran Fraternidad Blanca, existe este núcleo, la Morada del Señor del Mundo, del Regente Planetario, se fundamentó, se proyectó, se puso en proyecto concreto lo que debía ser la evolución del planeta en lo que respecta a su totalidad para los próximos 2.500 años. Como digo, eso no puedo probarlo, pero lo sé. Consecuencia de esta actividad de la Jerarquía Oculta buscando el mayor bien para el mayor número de seres humanos fue que los Siete Rayos, que hasta aquel momento habían trabajado independientemente siguiendo la fuerza, el equilibrio, la razón, el poder de su propia característica, se uniesen en tres grandes bloques principales para unificar esfuerzos de acuerdo a ciertas posiciones astrológicas de los astros, para dar un impulso gigantesco a los tres grandes campos que la Gran Jerarquía creyó conveniente desarrollar hasta un máximo. Estos campos fueron el de la política, el campo de la religión, y el de ciencia. Significaba esto que el campo de la política, que corresponde al 1er Rayo, se vería robustecido por la actividad del 6º Rayo, que anteriormente se cuidaba de la religión, y del 7º Rayo que era el que dirigía toda la potencialidad del reino mineral de la naturaleza. Y en el aspecto de la religión se acordó que el 2º Rayo tuviese la adición del 4º Rayo, que hasta aquel momento se había cuidado de estimular el arte creador en todos sus aspectos descriptivos. Consecuencia de que el 4º Rayo dejase momentáneamente –hablamos de siglos- de intervenir en el arte creador fue la decadencia del arte actual, porque actualmente el 4º Rayo está todavía trabajando con el 2º Rayo en el aspecto de la religión, tratando de colaborar con la obra del Señor Maitreya, o Cristo, tal como se dice en los documentos místicos cristianos. El tercer gran departamento de trabajo sería el de la ciencia. Se vería robustecido el 5º Rayo de la ciencia por el 3er Rayo de la filosofía esotérica.

De manera que existen potencialmente hoy tres grandes departamentos que, si ustedes los analizan, se ven virtualmente envueltos en una nube de fuerzas proyectadas desde el Cosmos y que tienen que dar como resultado, primero, en el campo de la política una unidad internacional de la naciones, una comprensión de que las naciones tienen un alma y que esta alma es sagrada y que, por lo tanto, todo cuanto se trabaje hoy en día en política llevada por estos tres rayos, el 1º, el 6º y el 7º, tiene por objeto vitalizar a las Naciones Unidas y a todos sus departamentos de trabajo. En el campo de la religión, el 2º Rayo, el del Amor que vivifica nuestro Universo, y el 4º Rayo de Belleza y Armonía trabajando conjuntamente tienen que producir la religión universal. Todas las religiones a través de la belleza y a través del sentido religioso que posee todo ser humano, tiene por finalidad contribuir a la construcción de un gigantesco edificio espiritual, no una estructura dentro de la cual todos los seres que posean un alma religiosa puedan adorar a Dios sin pelearse entre ellos como ha sucedido hasta ahora. En el campo de la ciencia, el poder de la educación superior, el poder de la actividad inteligente y creadora del 3er Rayo unido a la fuerza expansiva, investigadora, controladora y concreta del 5º Rayo, debe producir una ciencia que no se ocupe única y exclusivamente de todo aquello que puede ser pesado y medido y catalogado, sino que va a penetrar audazmente ya en la 4ª y en la 5ª dimensión, y todo esto solamente viene determinado por una fusión de rayos que ha vivificado este triple departamento de trabajo de la Jerarquía Planetaria por este Gobierno Oculto del Mundo, y que tiene por objeto la perfección total del Universo, empezando e iniciándose en nuestro planeta.

La Actividad de los Siete Rayos en la Era Presente

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