El Retorno a las Fuentes – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de diciembre de 1977.

Vicente. — Vamos a iniciar como de costumbre nuestra conversación esotérica correspondiente a este mes. Si ustedes recuerdan, en nuestra conversación del mes pasado nos referimos exactamente al tema, para mí muy interesante, y creo que para ustedes también, que fue de la liberación del destino. Hablar de la liberación del destino en un mundo conflictivo en donde aparentemente solamente existe el caos, el odio, y la destrucción, puede parecer quizá algo muy hipotético, sujeto sin duda a la calenturienta imaginación de un hombre místico dedicado solamente a las cosas del espíritu; pero, hablamos de un mundo social, hablamos de un mundo sujeto a las mil transformaciones que exige la evolución técnica de nuestros tiempos. Estamos viviendo, pues, una era dentro de la cual existe la gran oportunidad y el gran desafío a la conciencia del investigador. Dijimos también que la liberación del destino era un problema espiritual, pero supremamente técnico o científico; todo se refería exclusivamente a la liberación de las leyes de gravitación dentro de las cuales todo cuanto exige peso, medida, y dimensión está sujeto al destino. Cuando la persona agravita, cuando la persona por su propia ley de afinidad espiritual se sacude del peso de los sentidos, del entendimiento y de las emociones, pierde esotéricamente peso, y, por lo tanto, entra en el sendero de renuncia que conduce a la liberación. Esto como primicia y, naturalmente, la liberación es incesante, es un movimiento que está ocurriendo aquí y ahora, no es algo que pertenezca al futuro, que sea hipotético, o que obedezca solamente a las razones de un místico que solamente ve el espíritu en todas las cosas. Hay que ver el espíritu pero dentro de una gran dimensión técnica o científica, y, naturalmente, para esto se le exige al investigador esotérico de nuestros días una mentalidad netamente y profundamente científica a fin de que pueda absorber dentro de sí, no sólo la aspiración superior que tiene que elevarlo hacia las alturas donde prácticamente no existe gravedad, sino que debe estar henchido de una gran intelectualidad, de un gran sistema de valores mentales que le capaciten para ver esta divinidad en todas las cosas de una manera exclusivamente técnica.

Hoy nos vamos a referir a otro tema que se fundamenta en el interior y que quizás es también un tremendo desafío a nuestra condición de aspirantes espirituales de la Nueva Era. Se trata de aquel término eminentemente místico definido como “el retorno a las fuentes”, o si ustedes lo prefieren, “el retorno al paraíso terrenal”. Son conceptos también místicos, pero, el investigador esotérico debe hallar su contraparte científica para que la mente intelectual pueda reconocerla como verdad, y también como el principio para una serie de actividades o de actitudes frente a la vida que deben convertir nuestro mundo de caos en un mundo de orden social.

Bien, si ustedes analizan el proceso místico y esotérico de la vida, me refiero a los grandes investigadores del espíritu que ustedes pueden interpretar muy bien, (me refiero) a los grandes mitos de la historia mundial que han venido segregados a través de los múltiples pensamientos de los grandes filósofos, de los grandes artistas, de los hombres, en fin, que lo dieron todo por la humanidad. Estos hombres escribieron con símbolos en arte, en ciencia, en religión, en todas partes y, por doquier, aquello que significaba una aclaración de lo que realmente era el hombre, de lo que el hombre pretendía, y cuál era el supremo objetivo del hombre, y así, al introducirnos en los grandes mitos universales, debemos forzosamente prestar nuestra atención a todos aquellos que por su naturaleza tienen un orden universal, como pueden ser los que están escritos en el Génesis, como por ejemplo en los puranas del Vishnú, porque todos ellos, cada cual dentro de su temática, ideas, o simplemente de sus puntos de vista, pueden aclarar para el observador inteligente lo que el hombre busca, lo que el hombre realmente es, y adónde el hombre se dirige. Esto, como inicio de la conversación en la cual participaremos todos. ¿Qué es exactamente un mito? Un mito es siempre una verdad presentada de una manera velada y solamente para uso de personas inteligentes, investigadores de la verdad, de personas que han hecho de su vida una investigación y que, por lo tanto están dentro de este proceso matemático de la vida que conduce a la redención. El mito mayor, el que con mayor intensidad conocemos aquí en Occidente, es el mito relacionado con el ser humano en sus orígenes, hablándonos del paraíso terrenal, hablándonos de Adán y Eva, hablándonos del pecado original, y hablándonos del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuyas contrapartes esotéricas hallamos en cualquier religión del mundo con la suficiente garantía de verdades porque fueron escritas por grandes hombres, de hombres que sabían lo que se decían porque habían sabido interpretar justamente las leyes universales que regían el Cosmos y que, por lo tanto, pudieron expresar aunque en forma simbólica las grandes verdades universales. Así, a través del tiempo, y durante estas conversaciones esotéricas mes tras mes, hemos considerado estos mitos, o estos símbolos legados por la tradición y por la historia, de una manera científica y tratando de comparar con todo cuanto sabíamos intelectualmente para que nuestra mente no rechazase verdades que son realmente el fruto, la experiencia de los hombres que vivieron en tiempos anteriores a nosotros. El misterio de la creación, como dijimos en una de nuestras conversaciones, se refiere exactamente a los días de la creación, que después nos dimos cuenta que eran edades, edades cíclicas dentro de las cuales se movía el Espíritu de Dios sobre las aguas, como se lee en todos los grandes libros sagrados del mundo, y tratando de poner orden en todo cuanto existía y en todo cuanto todavía no existía como fórmula para garantizar el proceso de la evolución. Cuando, por ejemplo, al hablar de la genealogía de nuestro universo nos referimos a conjunciones cósmicas trascendentes, las cuales por su propia elevación trascienden el entendimiento del hombre, pero que la ciencia está incorporando prácticamente, día tras día, en el contexto de sus averiguaciones, nos dimos cuenta de que realmente podía ser así, de esta manera, y no de otra. Así que el nacimiento de nuestro universo, aparentemente algo solamente en la mente calenturienta de un observador de poesía pura o de música abstracta, como puede ser, por ejemplo, la unificación de dos constelaciones entre sí, representando cada cual un principio masculino o femenino para crear, a la manera que lo hace el ser humano, un universo, como el hombre y la mujer crean otro nuevo elemento dentro de la especie, y poder de esta manera seguir adelante tratando de medir los conceptos y las verdades de acuerdo con estos conocimientos, quizás tendríamos que darnos cuenta y vivir de acuerdo con esta realidad, y aceptar lo que nos dijeron los escritores orientales o los grandes iluminados con respecto a la Osa Mayor y a las Pléyades, y lo que se nos dice con respecto a todos los mitos solares, aquellos que reencarnan cíclicamente para demostrar al mundo la razón de ser y la razón de existir de una soberana Entidad a quien reconocemos como Dios, pero que en su esencia no es más que el ser humano elevado a una enésima potencia más allá de las dimensiones conocidas, pero que actúa y reacciona psicológicamente como nosotros, y que, naturalmente, para un Logos, o para un Dios, como ustedes prefieran denominarle, existe también la ley de la evolución, y un Logos evoluciona como evoluciona un átomo de materia. Todo está dentro de la ley de la evolución, y cuando nos referimos al mito de Adán y Eva nos estamos representando genéricamente lo que es el hombre, el principio masculino y el principio femenino que están dentro del ser humano, y que cuando actúa con mayor profusión se convierte en hombre o en mujer. Es el símbolo de lo que fueron los primeros pobladores del planeta, partiendo de un paraíso donde existe el andrógino, donde no hay sexo naturalmente, pero que al ir condensándose, al ir diversificándose, estaban creando los polos positivo y negativo y dando con esta polaridad el principio de la vida organizada tal como la conocemos a través de todas las especies conocidas. Naturalmente, no podemos comprobar que el hombre fue andrógino en sus orígenes, pero si analizamos el contexto mundial en el presente estamos viendo claro cómo existe un proceso de bipolarización de los principios, que un hombre se puede convertir científicamente en mujer o que una mujer se pueda convertir científicamente en un hombre, esto está aquí delante de nosotros y aquí en este momento. Por lo tanto, en el principio del paraíso terrenal y la despedida de Adán y Eva del paraíso terrenal una vez cumplido el principio de polaridad que ha dado vida a todas las cosas, no es ni más ni menos que la representación exacta de la manifestación del Universo, y todos nosotros somos universos que estamos proyectándonos a través del tiempo y del espacio, y el pecado original, o si ustedes que saben de esoterismo le asignan el nombre de karma, es lo mismo, en todo caso vemos que es algo realmente científico como puede ser la propia ley de gravedad, hay un peso y ese peso desciende a lo más hondo y hay algo que se eleva incesantemente desde la materia buscando el espíritu, ya tenemos la ley de involución. La ley de evolución, o el principio de gravedad centrípeta, o el principio de gravedad de la fuerza centrífuga.

El Retorno a las Fuentes

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Shamballa, la Resplandeciente

Conferencia de de José Rubio Sánchez, el lunes 30 de octubre en la Asociación naturista Tanit de Valencia, acerca de Shamballa.

Enfoque histórico de Shamballa. Distintas denominaciones de Shamballa. Etimología de Shamballa. Blavatsky fue la primera persona en occidente que habló de Shamballa. Sedes de entrada a los recintos de Shamballa. Los Roerich y sus expediciones a Shamballa. Shamballa y Agarthi. Vicente Beltrán Anglada y su trabajo literario sobre Shamballa. Representación en el cine del mito de Shamballa. Relato histórico de la aparición de Shamballa, y la venida de los Señores de la Llama y los Ángeles Solares al planeta Tierra. Las Siete Esferas de Shamballa. Funciones de Shamballa. Visión mística de Shamballa.

 

Los papas de la iglesia y su vínculo con la magia

Entrevista en el programa Luces en la Oscuridad a José Rubio Sánchez, historiador e investigador de religiones, mitologías y filosofías comparadas, especialista en nuevas tecnologías multimedia.

El concepto de Magia. Relaciones entre la Magia y la Iniciación. Los ritos antiguos en la iglesia cristiana. El sacerdote y el mago. Magia blanca y Magia negra. Vínculos entre el Papado y la magia. El Papa Silvestre II. El Papa Formoso.

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Psicología, Alma y evolución de las naciones – Rafael Mateu Sanz

Charla impartida por Rafael Mateu Sanz, el viernes 27 de octubre de 2017 en Valencia.

Una nación tiene su propia psicología, que es el conjunto de todos los seres humanos que configuran esa nación. El alma de los reinos de la naturaleza y el alma de las naciones determinada por el conjunto de características psicológicas de todos los seres humanos. Los Rayos de las Naciones y el espíritu nacional. La energía psíquica del ambiente o egregor. Los devas encargados de los ambientes laborales, familiares y sociales. Shamballa y el nacimiento de una nación. Los tres niveles de los Rayos, el nivel emocional, el mental y el espiritual, que se manifiestan a través de las personas y las naciones. Rayos del Alma y de la personalidad de las naciones.

Nuestro Trabajo en la Sociedad Teosófica (2ª parte) – N. Sri Ram

Artículo traducido al castellano por la Revista El Teósofo de The Theosophist.

Vol. 127 – nº 7 – Abril 2006

Nuestro trabajo en la Sociedad Teosófica – 2ª parte

N. Sri Ram

El movimiento Teosófico es esencialmente un impulso espiritual que ha abierto el camino a aquellas fuerzas que moldearán el futuro. Le ha dado a gente de todo el mundo una visión espiritual, una visión de lo que es la espiritualidad que es muy diferente de lo que la gente cree. Los miembros de la Sociedad Teosófica no son extraordinariamente inteligentes, cultos o influyentes, sin embargo han sido sensibles al mensaje de la Teosofía y a determinadas fuerzas que han sido liberadas a través de este movimiento. Su respuesta a la belleza de la Teosofía los habilita a ser el canal de aquellas fuerzas.

En La Clave de la Teosofía, H.P.B. dijo en su vigoroso y gráfico lenguaje que la Sociedad debe tener cuidado de no quedar encallada por el sectarismo o el dogma. Pero no significa que cuando sabemos algo de la verdad de las cosas no debamos hablar o escribir sobre ello, porque el mundo necesita hoy de la Teosofía, tanto como siempre. Por Teosofía me refiero a las verdades fundamentales, a lo esencial de la Teosofía, no a muchos detalles con referencia a los cuales las personas podrían discrepar.

Ha habido una gran controversia en si Marte o Mercurio pertenecen a la cadena terrestre, o si son elementos de otras cadenas independientes. Pero no estando en posición de responder esa pregunta por mí mismo, permanezco perfectamente feliz, sin formar opiniones en esa materia, y sin perder siquiera una noche de sueño por este asunto. ¿Qué nos importa? Cuando seamos capaces de saber, nos daremos cuenta. Algo como eso no es verdaderamente importante desde el punto de vista de nuestra propia vida, nuestros deberes y responsabilidades. No digo que no pueda ser interesante saberlo, pero partiendo de que no estamos a la altura de responder esa pregunta, dejemos permanecer a nuestras mentes en feliz suspenso. Hay innumerables preguntas para las cuales no podemos hallar una respuesta inmediata, entonces podríamos aceptar nuestra ignorancia y quedar perfectamente felices.

El período presente es de un sorprendente desarrollo mental, pero a pesar de que ha habido maravillosos avances en varios campos de la ciencia moderna,  por lo general, encontramos que este desarrollo mental ha hecho a la gente superficial y cerrada. Ha ocasionado también la intensificación del individualismo y la separatividad, a causa de los cuales existe tanto sufrimiento e infelicidad en el mundo.

Para ayudar en la presente situación, debemos mostrar a las personas, si es que lo comprendemos nosotros mismos, que la mente es sólo un instrumento y tiene sus limitaciones. También hay muchas otras cosas de las que la gente necesita darse cuenta, por ejemplo, del carácter sagrado de la vida; de que toda forma de vida es divina; la unidad esencial de la humanidad, detrás de todas las diferencias que están en la superficie; el camino hacia la felicidad que yace profundamente, en el interior de uno mismo y no fuera; el significado de la verdadera libertad -de corazón y de mente-, no sólo libertad de ésta o aquella cosa, sino la libertad en sí misma; y el significado de la muerte. Hay muchos asuntos en los cuales la Teosofía derrama una luz maravillosa. Por consiguiente, ¿No es acaso nuestra tarea compartir nuestra comprensión, aunque limitada, con otras personas que tal vez no hayan dado con las visiones que sostenemos? Pero siempre en nuestra presentación, debemos ayudar a la gente a sentir que la Teosofía no es una doctrina peculiar: es la verdad de las cosas; que trata sobre cómo la vida es y se expande y lo que la muerte significa.

La Teosofía no es peculiar, pero diversas cosas contradictorias a la visión absolutamente lógica y razonable que la Teosofía presenta resultan extrañas. La Biblia dice: “La verdad os hará libres”. Nos libera de supersticiones y miedos, y sea cual sea la verdad que presentemos, debe estar relacionada a la vida y nuestras experiencias diarias. Si hablamos solamente sobre algo abstracto y no relacionado a nuestro vivir y nuestras actitudes, entonces tendrá un pequeño efecto o impacto sobre la vida de la gente. Asimismo, si la gente no es sensible a la verdad que se les expone,  tratándose de la verdad, se debe aguardar hasta un momento propicio para su comprensión. Debemos tener algo de paciencia en nuestras naturalezas, porque por el sólo hecho de agitar una vara teosófica, no vamos a convertir al mundo entero.

La verdad que propongamos no sufrirá si la manifestamos desde nuestra propia comprensión, sea cual sea esa comprensión, incluso si es limitada. Pero si usted entiende determinadas cosas, seguramente puede expresar su entendimiento. La sabiduría debe ser propagada por aquellos que tienen dentro de sí el espíritu de la sabiduría, que significa tener entendimiento, entendimiento de las personas y de lo que se dice. En la exposición de nuestra verdad, podemos volvernos tan dogmáticos, que una resistencia natural es provocada hacia el modo de presentación y, por consiguiente, también hacia la verdad. Debemos ser cuidadosos siempre en adoptar una perspectiva que esté abierta a nuevas realidades y nuevas reflexiones. Esta actitud de la mente es imprescindible para el éxito de nuestro trabajo en la Sociedad Teosófica.

La mente debe estar abierta a la verdad donde sea que ésta se encuentre y no debemos tomar la actitud que muchas personas toman: “Esto no está en el Corán, por lo tanto es o superfluo o completamente falso”, o “Esto no está en la Biblia” o “Esto no está en la Doctrina Secreta”. El conjunto de la revelación dada a través de Las Cartas de los Mahatmas y La Doctrina Secreta es sólo un fragmento de la verdad. Ha sido dicho qué sólo una punta del velo ha sido levantada. Uno de los Maestros dijo que ellos no podían transmitir más de la verdad porque uno debe encontrarla por sí mismo. Entonces no ayudaría, cuando uno se encuentra con alguna otra presentación o forma de mirar una cosa, el decir que esto no concuerda con su Biblia particular.

Hay un libro de Max Müller titulado La Teosofía de los Upanishads. Es un libro hermosamente escrito, publicado antes de la constitución de la Sociedad Teosófica. Todos respetamos y reverenciamos a HPB, y no cederé ante nadie en mi respeto hacia ella, pero no estoy de acuerdo con las personas que dicen que la palabra “Teosofía” debería ser restringida a los escritos de HPB. Si hiciéramos eso, estaríamos creando una secta alrededor de estos escritos y haciendo precisamente lo que HPB advirtió que no se hiciese en La Clave de la Teosofía.

La sabiduría es verdad en acción. Cuando hay acción de acuerdo con la verdadera naturaleza de las cosas, es sabio desde el punto de vista de la Naturaleza, de la realidad. La sabiduría no es mera información. La palabra “sabiduría” tiene en sí una referencia a la acción, y también a la vida. La vida involucra a ambos: experiencia y acción. Entonces cuando la acción no está basada en falsas premisas o en un panorama ilusorio de las cosas, entonces es acción sabia, o una expresión de la sabiduría. Verdad significa, la verdad acerca de la vida y todos sus fenómenos. Esa es la verdad que necesitamos saber, e incluye la verdad sobre nosotros mismos, porque somos también manifestaciones de la Vida Una. Y la vivencia de esta verdad en nuestro pensamiento y su expresión en la acción, es sabiduría, no la acción basada en ideas que son fantásticas, falsas, o simples supersticiones o imaginaciones de un cerebro acalorado. Entonces sabiduría es la acción de la verdad o la verdad en acción.

La Teosofía, para nosotros, no debería ser meramente una Teosofía de libros, cualesquiera sean esos libros; debe significar, más que ninguna otra cosa, una forma de vida y acción. De esta manera, nunca nos sentiremos aburridos de la Teosofía. Cuando sólo se posee una información, el entusiasmo por ello se desgastará luego de un tiempo, se solicitará más información, y más tarde, aún más información. No hay final para esta sed de información que sólo estimula y excita la mente de las personas. Pero si tenemos una postura creativa, la Teosofía no devendrá en algo falto de novedad o poco interesante.

Si se le muestra a un artista pinturas en una galería, nunca dirá, “¿Es todo?, ¿no hay más pinturas para ver?” Su mente no trabaja de esa manera, porque está determinada a crear algo más allá de su propio talento, de su propia capacidad. Nosotros también podemos crear algo valioso, que no necesariamente significa crear algo tangible: una pintura, un poema, una conferencia, o lo que fuere. Debe haber algo en nosotros mismos, en el interior de nuestro propio ser, puesto en movimiento por medio de nuestro contacto con esta sabiduría, que a partir de entonces ya no habrá más nada viejo o anticuado. Nunca nos cansaremos de ello, porque la vida entonces será siempre una aventura. Iremos hacia delante, aprendiendo cada día, de todo, cambiándonos constantemente a nosotros mismos, cambiando nuestra visión de las cosas, perfeccionando nuestra propia expresión, a fin de que tomemos parte en convertirnos en una personificación de esta sabiduría. Y aquella es, por supuesto, una tremenda tarea, pero una tarea que será fascinante para cualquiera que la asuma. El espíritu de esa sabiduría debe entrar en nuestros corazones y cambiar nuestra forma de vida, la forma en que hablamos, nuestras relaciones con todas las personas, lo que pensamos de ellas, cómo actuamos en una crisis o en una dificultad. No existe un aspecto en la vida que no pueda ser modificado por la Teosofía cuando comprendemos lo que la Teosofía es en su interioridad y esencia.

Si perdemos ese espíritu creativo, después de un tiempo la Teosofía dejará de ser emocionante y devendrá en aburrida y mecánica. De modo que debe haber en todas partes teósofos que hagan conocer en su vida, su manera de pensar y perspectiva sobre la vida, la creatividad de la sabiduría. Recordemos que no es la mente la que crea. La mente es un artífice. Es capaz de cierto tipo de realizaciones, pero el impulso de la creación brota de algún lugar más allá de la mente, en la Naturaleza o tal vez nuestra conciencia. O, para exponerlo de manera sencilla, la creación comienza desde las profundidades de nuestro ser, nuestra naturaleza más profunda cuando esa naturaleza está vívida, porque es totalmente diferente de aquella naturaleza que presentamos al mundo, modificada y modelada en formas particulares por contacto con el mundo exterior.

Entonces considero que no deberíamos sólo manifestar nuestra opinión a través de libros, sino a través de nuestra comprensión. Debemos actuar desde esa naturaleza más profunda, hablar desde nuestros corazones, vivir desde nuestras profundidades. Sólo cuando hemos sido transformados por lo que llamamos Teosofía, descubrimos que, ser un teósofo, es ser muy feliz. Es una forma de continua liberación de muchas fuerzas dentro de nosotros, por las cuales vamos siendo transformados casi de momento a momento, aunque no seamos conscientes de esa transformación.

Es sólo de esa manera que cada teósofo puede volverse un fluir de la vivencia de la influencia teosófica. No le resulta necesario siquiera hablar mucho, pero se volverá distinguido en el sentido de que vive de manera diferente, tiene una actitud de la mente diferente, un espíritu diferente que de forma natural lo distingue de otros. La distinción surge naturalmente,  como la dignidad natural en el caminar del león, sin ponerse en algún tipo de pose o buscar ser respetado.

En la naturaleza hay belleza de muchas clases. Maravillosa belleza, dignidad, luminosidad vienen a la existencia como resultado de los procesos de la vida. Ningún ser humano puede producir las maravillas de las cuales la naturaleza es capaz. Pero la naturaleza puede trabajar desde dentro de nosotros también, ya que en nuestro interior existe una naturaleza que no ha sufrido el dominio de una mente condicionada. Si esa naturaleza más profunda fuese vivificada, también produciría maravillas que se manifestarían a través de nuestra vida, en todas nuestras formas, y a través de nuestras mentes. La Sociedad Teosófica tiene grandes posibilidades siempre que tengamos el enfoque correcto y comprendamos cuáles son las posibilidades y cómo llevarlas a cabo. De otra manera, sólo seremos teósofos rutinarios o por costumbre, simplemente llevando una etiqueta.

Sin ningún tipo de etiqueta, deberíamos ser capaces de salirnos de los surcos en los que normalmente estamos hundidos -los surcos de pensamiento, de comportamiento, etc. Deberíamos ser capaces de actuar desde un centro que esté fuera de nuestras rutas habituales. Es decir, debemos ser capaces de considerar todo en la vida, lo que leemos en un diario, una situación doméstica, un problema en la Rama, un problema personal, desde un punto de vista que no sea simplemente una repetición de los viejos procesos de pensamiento. En cierta medida esto es posible para todo el mundo, y si comprendemos que estas posibilidades existen, serán realizadas. El simple hecho de que pensemos que una cosa determinada es posible y deseable, muestra que dentro de nosotros un cierto impulso ha brotado, y nos lleva a esa realización.

La Sociedad Teosófica podrá ser en el futuro lo que hagamos de ella ahora. Puede ser que haya cierto dinamismo que viene del pasado, pero al mismo tiempo no deberíamos vivir meramente del pasado o de los pensamientos hacia el futuro que pueden haber sido manifestados por alguien. Debemos darnos cuenta de que somos los consignatarios para este trabajo en el tiempo que transcurre y, por lo tanto, debemos dejar nuestra organización de la mejor forma posible, y entregar en manos de quienquiera que venga después de nosotros, una Sociedad llena de vida y vigor, en la que cada uno trate de vivir un tipo de vida diferente y pensar a lo largo de líneas de verdad.

El intelecto con todas sus ramificaciones, con todos sus deseos, ambiciones, búsquedas, debe dejar de ser para que el amor nazca. ¿No sabe usted que cuando ama, coopera, no está pensando en usted mismo?…

Es sólo cuando sabemos cómo amarnos unos a otros que puede haber cooperación, que puede haber un operar inteligente, un abordaje conjunto de alguna cuestión. Sólo entonces es posible darse cuenta de lo que es Dios, de lo que es la verdad. Ahora estamos intentando llegar a la verdad a través del intelecto, a través de la imitación  -lo cual es idolatría. Sólo cuando nos deshacemos completamente, a través del entendimiento, de la totalidad de la estructura del ego, puede aquello que es eterno, sin tiempo, inmensurable, comenzar a ser. No puedes ir hacia aquello; aquello vendrá hacia ti.

J. Krishnamurti, La Primera y Última Libertad

Revista El Teósofo

Los grandes problemas de la Humanidad – Rafael Mateu Sanz

Charla impartida por Rafael Mateu Sanz, el viernes 6 de octubre de 2017 en Valencia.

Principales problemas que afectan a millones de personas. El propio ser humano es el que debe de resolver los propios problemas. Los obstáculos a la resolución de los grandes problemas. La guerra y su repercusión, el sufrimiento. El odio y el racismo. El egoísmo, base de todos los problemas. Los egregores y la energía del miedo. El terrorismo. Los hermanos del sendero de la izquierda. La creación del miedo psicológico. La vinculación kármica entre el colectivo humano y sus gobernantes.

El Destino del Hombre y su Liberación – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 1 de noviembre de 1977.

Vicente. — Vamos a reanudar nuestra eterna conversación. Desde hace un tiempo venimos investigando las leyes esotéricas de la vida tratando de comprender el destino del hombre; desde su iniciación, ya partiendo del tercer Reino -el Reino Animal- hasta la esperanza más plena de liberación del hombre en el 5º Reino de la Naturaleza, aquel que místicamente se denomina el Reino de los Cielos. En nuestra conversación del mes anterior tratamos de descubrir el destino del hombre analizando aquel término descriptivo en esoterismo llamado karma, tratando también de descubrir el significado del destino en lo que corresponde al ser humano aquí y ahora, y no siguiendo la historia del pasado con sus tradiciones, ni tampoco las ilusiones del presente que nacen cuando la persona está constantemente mirando hacia el futuro, pero, sin tener una imagen clara de lo que ocurre en el presente.

Descubrimos así, que a medida que la investigación esotérica va penetrando en el mundo de los significados se va haciendo científica, es decir, ya no podremos hablar del karma, de la reencarnación, de lo que ocurre después de la muerte, del Devachán, del misterio de los Rayos, o de la propia vida de Dios que crea el Universo, en los términos místicos del pasado. Siendo esta era, singularmente técnica, debemos enfrentar técnicamente estos significados tratando de profundizar y tratando de controlar cada uno de los aspectos místicos según su contraparte científica. Así, nos introducimos en la vida misteriosa del pasado hurgando la historia y tratando de descubrir cuál era el significado exacto de la historia, (de) aquellas energías que están creando dentro de la humanidad este afán supremo de liberación, y así, progresando, estuvimos estudiando la bella leyenda oriental de Krishna y Arjuna; el primero como símbolo del poder creador, lo innombrable, lo indescriptible, lo eterno, y a Arjuna como aquel aspecto de Krishna que encarna cíclicamente tratando de revelar el secreto de la creación. Y para que esta bella leyenda oriental tuviese un carácter científico, apuntábamos ya como algo certero, como algo lícito y algo realmente comprobable, según el sentido del principio de gravedad. Este principio que hasta aquí creíamos (inicialmente, al menos) limitado ocultamente al aspecto físico de la vida, pero, es una ley universal que la gravedad crea las situaciones kármicas o el destino, ya sea el destino de un Dios manifestado a través del universo, ya sea el destino de un ser humano a través de su cuerpo triple de expresión -la mente, la sensibilidad y el cuerpo físico-, ya sea la envoltura de un átomo, en el centro del misterio de la creación siempre encontraremos la dualidad Krishna y Arjuna, el espíritu y la materia, y como un engarce perfecto de ambos elementos el alma universal que todo lo vivifica y que a todo le presta conciencia. Dijimos también, que el hombre ha perdido la fe en los valores absolutos, ha perdido, por así decirlo, el aliento de síntesis, se ha hecho muy intelectual, fruto de este desapego de los valores inmortales. Es la materialidad del momento que estamos viviendo, pero, el destino que estamos viviendo como humanidad y como individuo dentro de esta sociedad moderna también puede ser conceptuado en términos de gravedad. El intelecto es un peso de la mente, y la fe sin razonamiento es un peso dentro del corazón, y así lo ha comprendido la religión organizada dentro de todos sus matices descriptivos, y así lo ha reconocido también la propia ciencia que ya está hurgando en las zonas de misterio que corresponden a la cuarta dimensión.

La era pasada se distinguió precisamente por el hábito dogmático de las cosas, se trató de aprender la Divinidad solamente a través del dogma, en lo que al aspecto religioso se refiere, y no fue menos dogmático el aliento científico del pasado. Hay aspectos de la vida organizada de nuestra humanidad que es la comprensión del aspecto religioso en lo que tiene de científico como la comprensión de lo científico es lo que tiene de religioso. Lo interesante es que el individuo surja o resurja como ave fénix de sus propias cenizas dogmáticas y se apreste a librar la batalla del tiempo enfrentando por primera vez en su vida aquello que denominamos inseguridad. Solamente en la inseguridad se halla la liberación del hombre y, por lo tanto, la liberación de su destino. Pero, en un mundo moderno lleno de comodidades y en donde aparentemente la ciencia tenga la última palabra, debemos arrostrar la indiferencia, o quizás arrostrar la falta de investigación de muchos seres humanos que están hablando de una Nueva Era, pero, sin haber perdido todavía los estigmas que pertenecen al pasado. Estamos viviendo, creo yo, un momento solemne dentro de nuestra vida psicológica, y se nos presenta, yo creo que ustedes se darán cuenta, (de) una gran alternativa en nuestras vidas que nos obligará a realizar un gran esfuerzo de selección para elegir aquello que corresponde exactamente a nuestra propia era, a esta era que ha sido descrita como la era de tecnicismo y como la era de la búsqueda de la propia realidad. Es decir, que cuanto aquí, siempre hablando en términos de karma y de destino, fue considerado una meta, por ejemplo, buscar la resolución de los problemas sociales siempre a través de motivos de fe, ha sido un fracaso, y ustedes se darán cuenta de ello cuando examinen el estado de las religiones en la actualidad, y ahora no hay más remedio de que la religión se haga científica y aprenda aquello que rehuyó constantemente y que constituyó, desgraciadamente, una de las más duras etapas en la vida de la humanidad, aquella etapa de oscurantismo religioso que obligó a Galileo a decir que la Tierra no se movía por las presiones de la Santa Inquisición. Lo mismo ha ocurrido en el terreno religioso por parte de lo científico, negando a priori todo cuanto no puede ser comprobado todavía por la ciencia porque todavía no existen aparatos científicos de la alta precisión necesaria para poder dar fe y testimonio de la cuarta, de la quinta, de la sexta dimensión del espacio. Entonces, el pecado ya no es de la ciencia ni de la propia religión, sino del propio espíritu del hombre que no ha sabido comprender exactamente cuál era su misión en la vida y cuál era el aliento de la propia fraternidad.

El Destino del Hombre y su Liberación

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Agni Yoga – El Yoga del Futuro

Conferencia de de José Rubio Sánchez, el lunes 25 de septiembre en la Asociación naturista Tanit de Valencia, acerca del Agni Yoga.

Literatura del Agni Yoga. El legado de Krishnamurti. Significado de Agni y de Yoga. Los siete principales Yogas. Los átomos permanentes y el antahkarana. Desarrollar el corazón. El fuego y el proceso iniciático. Desapego y salto de Fe. Significado del Cáliz.

Presentación: La Dama del Ensueño

Presentación del libro de Don Mario Roso de Luna, “La Dama del ensueño”, el lunes 18 de septiembre en la Asociación naturista Tanit de Valencia, a cargo de José Rubio Sánchez.

Este proyecto ha sido realizado por el grupo de Compiladores de la obra de don Mario Roso de Luna, el Grupo de estudios Teosóficos, y la ONG Junts Si Podem, organización a la que irán los beneficios originados por la venta de este libro. Don Mario Roso de Luna fue una personalidad con excepcionales capacidades en muchas facetas de la vida, escritor, periodista, astrónomo, científico, abogado, experto en historia, música, filosofía, religiones comparadas, conferenciante, etc. pero ante todo, Teósofo y Ateneísta. Mario Roso de Luna perteneció a la Generación del 98. Aparición de las enseñanzas teosóficas a través de H. P. Blavatsky en el siglo XIX. Desde el momento que Don Mario conoció la Teosofía y las obras de H. P. B. éste dedicó todos sus esfuerzos en la difusión de las enseñanzas teosóficas.

Compiladores de la obra de don Mario Roso de Luna

Grupo de Estudios Teosóficos

Associació Junts Si Podem

 

Amor, la Fuerza que mueve el Universo

Conferencia de José Rubio Sánchez, en el Grupo de Estudios Teosóficos de Valencia, dentro del ciclo Mensajeros, acerca del tema del Amor.

Shamballa y los Maestros de la Jerarquía. La visión de Krishnamurti del Amor. Visión profana del amor. Platón y el amor. El mito de Prometeo. Los grados del Amor. Bahkti Yoga, el camino del místico. Visión sagrada del Amor. La energía de Amor-Sabiduría. La Gran Invocación  y el Amor.