El Destino del Hombre y su Liberación – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 1 de noviembre de 1977.

Vicente. — Vamos a reanudar nuestra eterna conversación. Desde hace un tiempo venimos investigando las leyes esotéricas de la vida tratando de comprender el destino del hombre; desde su iniciación, ya partiendo del tercer Reino -el Reino Animal- hasta la esperanza más plena de liberación del hombre en el 5º Reino de la Naturaleza, aquel que místicamente se denomina el Reino de los Cielos. En nuestra conversación del mes anterior tratamos de descubrir el destino del hombre analizando aquel término descriptivo en esoterismo llamado karma, tratando también de descubrir el significado del destino en lo que corresponde al ser humano aquí y ahora, y no siguiendo la historia del pasado con sus tradiciones, ni tampoco las ilusiones del presente que nacen cuando la persona está constantemente mirando hacia el futuro, pero, sin tener una imagen clara de lo que ocurre en el presente.

Descubrimos así, que a medida que la investigación esotérica va penetrando en el mundo de los significados se va haciendo científica, es decir, ya no podremos hablar del karma, de la reencarnación, de lo que ocurre después de la muerte, del Devachán, del misterio de los Rayos, o de la propia vida de Dios que crea el Universo, en los términos místicos del pasado. Siendo esta era, singularmente técnica, debemos enfrentar técnicamente estos significados tratando de profundizar y tratando de controlar cada uno de los aspectos místicos según su contraparte científica. Así, nos introducimos en la vida misteriosa del pasado hurgando la historia y tratando de descubrir cuál era el significado exacto de la historia, (de) aquellas energías que están creando dentro de la humanidad este afán supremo de liberación, y así, progresando, estuvimos estudiando la bella leyenda oriental de Krishna y Arjuna; el primero como símbolo del poder creador, lo innombrable, lo indescriptible, lo eterno, y a Arjuna como aquel aspecto de Krishna que encarna cíclicamente tratando de revelar el secreto de la creación. Y para que esta bella leyenda oriental tuviese un carácter científico, apuntábamos ya como algo certero, como algo lícito y algo realmente comprobable, según el sentido del principio de gravedad. Este principio que hasta aquí creíamos (inicialmente, al menos) limitado ocultamente al aspecto físico de la vida, pero, es una ley universal que la gravedad crea las situaciones kármicas o el destino, ya sea el destino de un Dios manifestado a través del universo, ya sea el destino de un ser humano a través de su cuerpo triple de expresión -la mente, la sensibilidad y el cuerpo físico-, ya sea la envoltura de un átomo, en el centro del misterio de la creación siempre encontraremos la dualidad Krishna y Arjuna, el espíritu y la materia, y como un engarce perfecto de ambos elementos el alma universal que todo lo vivifica y que a todo le presta conciencia. Dijimos también, que el hombre ha perdido la fe en los valores absolutos, ha perdido, por así decirlo, el aliento de síntesis, se ha hecho muy intelectual, fruto de este desapego de los valores inmortales. Es la materialidad del momento que estamos viviendo, pero, el destino que estamos viviendo como humanidad y como individuo dentro de esta sociedad moderna también puede ser conceptuado en términos de gravedad. El intelecto es un peso de la mente, y la fe sin razonamiento es un peso dentro del corazón, y así lo ha comprendido la religión organizada dentro de todos sus matices descriptivos, y así lo ha reconocido también la propia ciencia que ya está hurgando en las zonas de misterio que corresponden a la cuarta dimensión.

La era pasada se distinguió precisamente por el hábito dogmático de las cosas, se trató de aprender la Divinidad solamente a través del dogma, en lo que al aspecto religioso se refiere, y no fue menos dogmático el aliento científico del pasado. Hay aspectos de la vida organizada de nuestra humanidad que es la comprensión del aspecto religioso en lo que tiene de científico como la comprensión de lo científico es lo que tiene de religioso. Lo interesante es que el individuo surja o resurja como ave fénix de sus propias cenizas dogmáticas y se apreste a librar la batalla del tiempo enfrentando por primera vez en su vida aquello que denominamos inseguridad. Solamente en la inseguridad se halla la liberación del hombre y, por lo tanto, la liberación de su destino. Pero, en un mundo moderno lleno de comodidades y en donde aparentemente la ciencia tenga la última palabra, debemos arrostrar la indiferencia, o quizás arrostrar la falta de investigación de muchos seres humanos que están hablando de una Nueva Era, pero, sin haber perdido todavía los estigmas que pertenecen al pasado. Estamos viviendo, creo yo, un momento solemne dentro de nuestra vida psicológica, y se nos presenta, yo creo que ustedes se darán cuenta, (de) una gran alternativa en nuestras vidas que nos obligará a realizar un gran esfuerzo de selección para elegir aquello que corresponde exactamente a nuestra propia era, a esta era que ha sido descrita como la era de tecnicismo y como la era de la búsqueda de la propia realidad. Es decir, que cuanto aquí, siempre hablando en términos de karma y de destino, fue considerado una meta, por ejemplo, buscar la resolución de los problemas sociales siempre a través de motivos de fe, ha sido un fracaso, y ustedes se darán cuenta de ello cuando examinen el estado de las religiones en la actualidad, y ahora no hay más remedio de que la religión se haga científica y aprenda aquello que rehuyó constantemente y que constituyó, desgraciadamente, una de las más duras etapas en la vida de la humanidad, aquella etapa de oscurantismo religioso que obligó a Galileo a decir que la Tierra no se movía por las presiones de la Santa Inquisición. Lo mismo ha ocurrido en el terreno religioso por parte de lo científico, negando a priori todo cuanto no puede ser comprobado todavía por la ciencia porque todavía no existen aparatos científicos de la alta precisión necesaria para poder dar fe y testimonio de la cuarta, de la quinta, de la sexta dimensión del espacio. Entonces, el pecado ya no es de la ciencia ni de la propia religión, sino del propio espíritu del hombre que no ha sabido comprender exactamente cuál era su misión en la vida y cuál era el aliento de la propia fraternidad.

El Destino del Hombre y su Liberación

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La Ley del Karma – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 8 de octubre de 1977.

Vicente.— Ustedes recordarán que en nuestra conversación del pasado mes nos referimos, concretamente, a los espacios intermoleculares que existen en toda materia organizada, y aún dentro de todos los planos de la naturaleza y entre los reinos. Todo cuanto existe en la naturaleza posee este espacio intermolecular, un espacio intermolecular que da lugar a aquello que psicológicamente describimos como Ley de Inseguridad. El ser humano por su tendencia gravitatoria, si puedo emplear esta expresión, está constantemente buscando seguridades, y me pregunto si hay alguna seguridad espiritual para el ser humano, habida cuenta que místicamente la inseguridad rige la vida espiritual. Entonces, el concepto dinámico de la vida impuesto por la tradición y por los últimos acontecimientos, constituyendo un núcleo de poder enaltecedor de la conciencia, está actuando en virtud de los espacios intermoleculares, y sirve de vehículo a aquella ley gravitatoria que permite la expresión de los mundos.

Quisiera hoy conversar con ustedes sobre un tema, a mi entender apasionante, que está en la base de toda formulación, de toda interrogante, y que una vez comprendido este punto podemos decir que el individuo se ha encontrado realmente a sí mismo y puede ascender por las alturas misteriosas de la iniciación, me refiero concretamente a la Ley de Karma. Todos estamos sujetos a karma, pero el sentido que tenemos de karma es, a mi entender, de un tipo meramente analítico, hipotético, pero, ¿qué sabemos realmente del karma? El karma y el destino son la misma cosa. Sabemos que el hombre forma parte de
su destino y que el destino forma parte del hombre, y la pregunta inmediata es: ¿qué papel juega realmente el individuo ante esta ley gravitatoria de karma? Al hablar de karma en un sentido realmente científico, tal como debe ser en nuestra nueva era de grandes avances técnicos, es (necesario) el considerar en toda su expresión esotérica la ley de gravedad, esta ley que Newton enjuició de esta manera empírica de que los cuerpos se atraen en virtud de la densidad de sus masas y en una relación inversa al cuadrado de la distancia. Significa que todo el proceso manifestado de la vida obedece únicamente a la ley de gravedad, siendo la gravedad el principio expresivo del Universo, y aunque un planeta, un sistema planetario, un sistema solar, o la totalidad de una galaxia, contenga mundos siderales, mundos etéricos, no significa esta particularidad el que sobre estas masas siderales de tipo etérico no tengan también su propia gravedad. Todo cuanto vemos es una expresión del karma y todo cuanto vemos es una expresión de la ley de gravedad, y para enjuiciar la ley de gravedad en su verdadera dimensión hay que remontarse al principio del Universo y, naturalmente, se nos puede tachar de soñadores de mente nebulosa, o quizá demasiado mística, cuando empezamos locuciones de tipo cósmico, tal como debe ser en el sentido del estudio esotérico. Entonces, más que un misticismo acendrado, o más que una potencialidad dinámica de la acción, (lo importante) es el reconocimiento de ciertas verdades y es la consideración de si el karma es realmente un destino inapelable, implacable, sujeto a la acción e interacción de los astros en movimiento, tal como nos dice la astrología, o bien será la expresión libre de un ser cuya voluntad está más allá y por encima de las estrellas. Entonces, al preguntarse las causas de la ley de gravedad empezamos a preocuparnos ya por aquellas causas que contienen una tremenda voluntad dinámica, que contiene el poder aglutinante de los éteres para producir un universo. Se nos dice esotéricamente que existe un espacio cósmico que contiene una entidad, o mejor dicho, que el espacio es una entidad, y aparentemente al decir que el espacio que nos envuelve es una entidad, si no analizamos científicamente esta palabra puede conducirnos a muchos errores. Tengan en cuenta que la ley universal es la de que un universo mayor contiene a otro menor; existen el continente y el contenido, existe el poder aglutinante, el que crea una galaxia, empezando por la nebulosa, y existe el principio de la concepción en un ser humano, que es la misma cosa. En todo caso, dense cuenta de la particularidad de que no existe el acaso o el destino ciego o algo que pasa sin que intervenga la voluntad libre del hombre, y cuando hablo de la voluntad libre del hombre me refiero al poder que tiene el hombre sobre su propio destino, por cuanto, en su esencia, el hombre es el creador absoluto de su propio destino. ¿Cómo y de qué manera se puede establecer la base esotérica de esta afirmación? Ustedes deben considerar algo muy importante, por bello que sea el universo estrellado que podemos contemplar durante la noche, cuando todo son fulgores de luz en el cosmos que podemos localizar con nuestra percepción física, hay que darse cuenta automáticamente de que todo aquello es karma en expresión, que todo es un punto gravitatorio, o una serie de puntos gravitatorios, sobre los cuales la vida extiende su manto y procura vehículos para el ser manifestado. Cuando el alma quiere manifestarse, cuando el Logos quiere crear un universo, el proceso es idéntico. Existe ante todo una proyección de la voluntad monádica –la del Logos y la del ser humano– sobre un punto determinado del espacio, un punto previamente elegido como campo de experimentación, un punto sideral donde convergen todas las fuerzas del cosmos, y muy particularmente ciertas constelaciones y ciertos planetas. Una vez el campo ha sido elegido, lo que podemos decir es la concepción de lo que será un vehículo, lo que será la expresión kármica del hombre, surge el aspecto, digamos, constructivo, que es el que trae el karma a la existencia. El karma es algo aparte del ser, es algo que proyecta voluntad, puede hacerlo, porque comparando el karma con el ser, es tan tremenda la distancia en tiempo y espacio que nuestra mente no puede llegar a analizarlo en su totalidad; solamente fragmentos de la historia del Cosmos pueden llegar a nuestras débiles mentes. Pero, si ustedes leen atentamente el Bhagavad-Gita, con la leyenda maravillosa de Krishna y Arjuna se darán cuenta dónde ustedes pueden situar el karma, teniendo en cuenta que Krishna es el Ser por excelencia y Arjuna es el pequeño fragmento que contiene el karma en su corazón. Entonces, ¿qué es lo que realmente encarna o reencarna o se manifiesta a través del espacio? Es aquella partícula que llamamos “Arjuna”, el Arjuna cósmico, el Arjuna humano y el Arjuna atómico, si ustedes me permiten esta expresión, porque estamos tratando con la ley hermética de analogía, que nos dice constantemente que “igual es arriba que abajo e igual es abajo que arriba”. Entonces, la leyenda misteriosa de Krishna y Arjuna, simbolizada en aquella frase esotérica por excelencia que dice que “después de llenar el Universo con un pequeño fragmento de mí mismo, Yo persisto en la totalidad de mi Ser”. Dense cuenta que el karma es el producto del pasado; el pasado ata, pesa en la conciencia, por glorioso que haya sido, y la tendencia que tiene la persona de ir hacia el pasado es robustecer los lazos del karma, es crear puntos de tensión constantes, o puntos de gravitación dentro de su propio ser que le obligan a encadenarse a un centro determinado dentro de sí sujeto a gravitación.

La Ley del Karma

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Los Signos de los Tiempos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de septiembre de 1977.

Vicente.— Vamos a hacer un breve recordatorio de lo que dijimos durante el curso del año pasado acerca de la absoluta temática de los Siete Rayos, teniendo en cuenta que al hablar de los Siete Rayos nos introducimos en el secreto de la creación y que es un tema eterno que no podremos jamás dejar de tenerlo en mente, y penetrar constantemente en su significado constituirá el centro de gravedad de todas las aspiraciones de las personas asistentes a estas reuniones, interesadas enormemente en el dilema de su propio yo y de su propio destino. Así, pudimos entrever que el individuo es un resultado del Cosmos y que disfruta de los mismos derechos que el Cosmos, y que todo cuanto hemos realizado hasta aquí no es sino un intento de darle forma psicológica a todo aquel conjunto de verdades presentidas pero que todos sabemos que están al alcance de nuestra mente y de nuestra sensibilidad. Hoy haremos solamente un intento de unirnos en pensamiento, ya para reemprender, como digo, el nuevo curso con un nuevo estímulo y con una nueva sonrisa a flor de labios.

La temática general de nuestra conversación de hoy es la de los signos de los tiempos, que podríamos dividir en cuatro temas principales como pueden ser: la Edad de Oro, el Karma Planetario, la Fraternidad Cósmica y el Misterio de la Eterna Inseguridad. Todos estamos familiarizados ocultamente con ese término vago aunque absolutamente dinámico de “la Edad de Oro”, y me pregunto qué es lo que podemos desarrollar mentalmente para tener una comprensión plena y acabada de lo que es la Edad de Oro. Desde hace mucho tiempo los esoteristas entrenados, los astrólogos y los místicos nos están hablando de una Nueva Era, de una Nueva Era de oportunidades para el género humano y para todo el contenido planetario. Me pregunto qué puede significar el término descriptivo la Edad de Oro o la Nueva Era para el hombre corriente, para la persona atenta solamente al fluir de lo cotidiano o de lo inmediato, me pregunto también cuántos de entre nosotros sabremos enjuiciar críticamente, lógicamente, podríamos decir, el sentido de la Nueva Era, ¿qué es, qué significa?, y en todo caso si la Nueva Era es una verdad, ¿cómo acogerla en nuestra mente y corazón? Se nos dice que debido a este movimiento de retrogradación de nuestro planeta en su curso alrededor del Sol llega siempre con cincuenta segundos de retraso a una cita que tiene con el punto vernal de Aries, y este retraso a través de las edades, en este movimiento de retrogradación, está poniéndonos en contacto con ciertas constelaciones; la que tiene que ver con nuestra actualidad se denomina la Era de Acuario, porque la zona zodiacal por donde vamos penetrando está potentemente polarizada por estas energías que proceden de esta constelación, siendo dirigidas por un planeta tremendamente dinámico cual es Urano, y se nos dice que la potencia dinámica de este astro debe ser como un revulsivo en la mente de los pensadores y en el corazón de los místicos, trayendo a nuestro mundo bellezas y armonías hasta aquí desconocidas. Continúo pensando qué es lo que puede significar exactamente para nosotros, teniendo en cuenta, esotéricamente, que los astros no envían solamente energía etérica o sustancia magnética sino que nos traen vida psicológica perteneciente a una Entidad espiritual de alta trascendencia que utiliza la Constelación entera de Acuario como cuerpo de expresión. También me preguntó qué es lo que hay que entender por Era Pasada o por la negatividad de lo que llamamos Era de Piscis, con sus tradiciones, con sus anhelos, con el crecimiento de la individualidad del hombre, y quisiera que nos diésemos cuenta de que ahora en el presente somos el resultado de aquella tradición y que no podemos matar el pasado ni desconfiar de Piscis o tratar de sofocarlo en nuestro corazón, ya que la civilización, la historia de Piscis, tiene cúspides maravillosas de entendimiento grupal y de expresión creadora, como pueden ser por ejemplo el nacimiento y el mensaje de Cristo, como puede ser la gloria del Renacimiento o quizás el maquinismo industrial de finales del siglo XIX. Todo esto es algo que ha llegado a nosotros en virtud del esfuerzo de todas aquellas generaciones que durante la Era de Piscis se esforzaron, lucharon, sufrieron, y nos legaron su experiencia. Me pregunto también qué vamos a hacer con esta experiencia. ¿Vamos a sofocar toda esta gloria en nuestro corazón porque se nos dice en ciertos manuales teosóficos o filosóficos que hay que destruir el pasado, que hay que matar la tradición y que hay que vivir el futuro con fines redentivos? Yo digo que no se puede matar a una era sin que al mismo tiempo dejemos nosotros de existir, por cuanto somos el resultado del pasado. Lo único que nos cabe como elementos dinámicos y constructivos conscientes de nuestra misión psicológica en la vida es mantener en nuestro corazón la belleza inenarrable de aquel legado histórico y tratar de conformarlo de acuerdo a nuestra psicología del presente, siendo esto el camino que nos llevará al futuro con plena independencia de visión y con un sentido muy profundo de los valores universales. Dense cuenta de que toda forma de energía es impersonal y ha procedido de Piscis o de Acuario o anteriormente de Capricornio; solamente repercute en la conciencia en evolución del ser humano o de la entera naturaleza, lo cual significa que lo que traen las eras está en proporción con la evolución del hombre y que mientras que a unos estas energías les llevarán a la liberación a los demás les sume en el temor, la duda y la desesperanza. Todo depende del mecanismo de expresión, todo depende de la evolución humana, en definitiva todo depende de nosotros, y en nosotros que guardamos el patrimonio del pasado se halla también la oportunidad del presente y la gloria del futuro. Se trata solamente de un sistema psicológico de visión y de enfoque, y es así que al llegar a este punto que podemos introducirnos en esto que hemos venido en llamar como karma planetario, siendo el karma, como ustedes saben, la gravitación sobre la naturaleza entera de un estigma, de un sello que proviene del pasado, como ustedes verán el karma es un legado histórico del cual participa toda la naturaleza, los reinos, las entidades angélicas y los seres humanos. Dentro de ese tremendo fluir de fuerzas y energías en movimiento sobre el planeta Tierra, existe ahora esta ocasión que nos ofrece la Era de Acuario con sus magníficas oportunidades y hay que preguntarse constantemente cómo hay que comportarse mental, psicológica y emocionalmente para que estas energías no cristalicen en nuestro corazón por efecto de haber desdeñado la experiencia pisceana. En realidad todos somos pisceanos, somos muy poco acuarianos; quizás en un momento estelar de nuestra vida hemos sentido en nuestro corazón la gloria profunda de un eterno devenir, pero, ¿qué hemos hecho con ello?, ¿hemos sido capaces de integrar este contenido en nuestra conducta o se ha convertido simplemente en una teoría, en una simple inspiración que desaparece luego por falta de consistencia en la conducta? Yo digo que las energías que las energías que provienen de Acuario y de todas las Constelaciones del zodíaco y de todo el firmamento estelar son oportunidades para el individuo, y que es entonces la manera en cómo nos comportamos individual y colectivamente cómo tales energías pueden cuajar en nosotros transformando nuestra vida en términos de realización. Ahí está el problema y ahí está el tremendo desafío a nuestra conciencia. Si aceptamos el reto de los hechos nuestra conducta entera debe de cambiar radicalmente, porque no basta decir que hay que abandonar el pasado y afrontar el futuro a través del presente, sino que hay que darse cuenta hasta qué punto participamos todavía de la tradición, de la historia, del mito, o hasta qué punto somos capaces de vivir mística o esotéricamente. Se trata de ser muy poco indulgentes para con nosotros mismos y afrontar, como digo, el reto de los hechos. Es muy bonito hablar del Cosmos, y aquí hemos hablado frecuentemente del Cosmos tratando -en un intento creador de investigación esotérica- de medir las consecuencias del Cosmos sobre el individuo; entonces, todo cuanto hemos realizado, si somos autocríticos realmente, tendrá que reflejarse en la conducta y darse cuenta de si nuestra conducta cotidiana responde al ideal que nos formamos anteriormente tras medir con nuestra mente inquisitiva e investigadora la luz del Cosmos. Hablamos de fraternidad de relaciones y hablamos de un sentido espiritual latente en todas las cosas, y cuando en nuestros momentos de gran iluminación vemos clara una idea, un concepto y nos posesionamos de alguna verdad, podemos decir que nuestra vida puede cambiar fundamentalmente, siempre y cuando tengamos la suficiente audacia para llevar aquello a la acción. Así que Acuario es acción, es dinamismo trepidante, es el poder, diría yo, que nos ciñe a todos, a ustedes y a mí, en este momento, aquí, tratando de comprender algo más nuestra vida psicológica o tratando muy honradamente de ser consecuentes en la acción. Ahí está el proceso; en todo caso, podemos eliminar el dilema mediante la acción, pues hay un sistema de acción, si ustedes me permiten esta locución, que hace que el hombre pueda siempre, en todos los momentos, surgir triunfante de sí mismo como el Ave Fénix, de las propias cenizas del karma, a fin de que podamos todos… [corte de sonido] … si somos consecuentes en la acción veremos cómo existe una potencialidad en nosotros, entonces, todo el sistema de verdades en movimiento que hayamos logrado adquirir en nuestra vida y que hayamos podido introducir tan profundamente en nuestra mente y corazón, que nos ha hecho responsables de nuestra conducta, puede ser el punto de partida de una nueva búsqueda interior, a fin de que todo cuanto hayamos adquirido en forma abstracta, o como un sistema mental de información, o intelectual, se convierta realmente en un acto positivo en la conducta, y, de esta manera, continuar adelante tratando siempre de vivir de acuerdo con nuestra conciencia y con nuestros conocimientos. Dense cuenta de algo muy importante, que la persona que adquiere una verdad o un sistema de verdades, o de conocimientos, y no es capaz de llevarlos a la práctica, el conocimiento se convierte en una sutil atadura que le convierte en un irresponsable en un momento crucial de la historia que kármicamente le toca vivir. Hablamos de karma, ¿verdad?, y el karma es todo cuanto fuimos y todo cuanto somos, y ahora estamos trabajando por aquello que seremos un día. Yo creo que está en la mente de todos ustedes que lo que pretendemos es la Liberación. ¿No estaríamos si no aquí, verdad? Esto es radicalmente lo que vamos a buscar. Y me pregunto también, porque constantemente debemos preguntarnos, qué es lo que realmente podemos hacer con el equipo que poseemos actualmente, con nuestro mecanismo de expresión, para poder llevar adelante con éxito nuestro karma. Teniendo en cuenta lo que esotéricamente se nos dice, que el karma, o el destino del individuo, es la gravitación de una serie de circunstancias que hemos adquirido y que no queremos desechar. El karma es siempre una cristalización de actitudes, entonces, si estamos apegados a la tradición o a un sistema de hechos del pasado, sin un previo sentido de valores, el pasado nos atará por glorioso que haya sido. Hay que ser muy discriminativos y muy inteligentes para poder soportar el karma y llevar adelante el peso de la vida ante este fragor de energías que están actuando ahora sobre la Tierra.

Los Signos de los Tiempos

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El Sendero del Cumplimiento – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de julio de 1977.

Vicente. — Hemos tenido interés en ponernos en contacto con el Ángel Solar cuya vida y cuyo ambiente habíamos tratado de ver y de comprender durante el curso de nuestras conversaciones esotéricas. En la primera conversación acerca del Ángel Solar establecimos aquello que en lenguaje esotérico podríamos definir como El Sendero de Reconocimiento. En la segunda conversación cuyo título, ustedes recordarán, era Hacia el Ángel Solar, intentábamos establecer contacto con él, yo quisiera que esta conversación de hoy tuviese un carácter eminentemente práctico, siempre desde el ángulo de vista esotérico. Yo a esta conversación la denominaría El Sendero del Cumplimiento. Si tenemos en cuenta que todo cuanto estamos realizando en la vida tiene tres grandes vertientes: la vertiente de la visión, la vertiente del contacto, y, lógicamente hemos de pensar que la tercera vertiente es la de la acción. Y ustedes se preguntarán, ¿qué es acción?, habida cuenta de que cuando estamos pensando estamos realmente actuando, que cuando estamos sintiendo estamos también actuando, y que cuando estamos actuando físicamente también es un motivo de acción. Pero, aquí se ha presentado la incógnita de si realmente una conversación esotérica puede inducir a la acción, a la acción social, y contribuir con el esfuerzo colectivo a un nuevo mundo para todos. Y, se me ha preguntado muchas veces por qué no doy técnicas ni estoy preconizando un tipo determinado de yoga para que esto que llamamos esoterismo se pueda complementar en la acción cotidiana. Yo les pregunto a ustedes si el hecho de estar aquí escuchando atentamente, si el hecho de estar pensando de vez en cuando en todo cuanto aquí estamos diciendo, no es ya por sí una acción práctica desde el ángulo de vista esotérico, que hace que la aspiración hacia lo alto se convierta en una acción de la más alta envergadura y de consecuencias realmente impresionantes. Entonces, el hecho de que seamos un correcto ciudadano en la acción cotidiana, que no seamos entidades antisociales en un mundo antisocial, que cuando establecemos como motivo principal de nuestra conducta la correcta relación o que cuando aspirando hacia lo alto erigimos un campo de servicio tratando siempre de ser útil a la humanidad de la cual formamos parte, o, en una elevada síntesis, tratar de penetrar en aquel sendero que conduce a un ashrama de la Jerarquía para establecer contacto con un ciudadano del 5º Reino de la Naturaleza. Me pregunto si esto en sí no es acción, si esto en sí ya no comporta un motivo esencial de yoga, si esto no es una meditación, si el tratar de vivir ya es una meditación y que toda la naturaleza está meditando al compás del Creador. Entonces, ¿por qué hablamos de que no hay práctica en el aspecto esotérico? Estamos meditando constantemente, no estamos eligiendo al azar unos momentos al día para ponernos en contacto con el Creador, estamos tratando simplemente de vivir de acuerdo con una realidad que presentimos y que debe forzosamente convertirse en acción y conducta cotidiana, lo más práctico en nuestra vida, la relación con todo cuanto nos rodea, en el campo familiar, en el profesional, en el cultural y en el colectivo, el grupal.

Bien, esto (es) como una síntesis de base para tratar de establecer el camino que debe conducir a una acción todavía más práctica, si ustedes quieren aceptar esta locución. Como puede ser, por ejemplo, el vivir de acuerdo con las motivaciones del Ángel Solar reflejadas a través de nuestra Alma y que debe ser precisamente este contacto lo que facilitará la conducta, aquello que llamamos correcta ciudadanía. Pero, ¿qué sabemos del Ángel Solar? Se nos dice ocultamente que la persona no puede hacer nada que previamente no haya pasado por su pensamiento y que no haya sido sancionado por su sensibilidad, y que, por tanto, si no sabemos cómo es el Ángel Solar, cómo es el cuerpo causal, por ejemplo, cuáles son sus cualidades, cuál es su imagen, cuál es su forma, (qué vamos a hacer) para poder establecer entonces la base de la acción. Pero, ¿es que realmente necesitamos ver objetivamente al Ángel Solar? Sabemos todos que existe algo en nosotros que está más allá y por encima de nosotros mismos, pues bien, esto es el Ángel Solar: el Señor de nuestro destino, el que ve el fin desde el principio, el que manipula, por así decirlo, nuestro destino, el que nos convierte en seres inteligentes tal como lo demostró hace millones de años cuando nos dotó de la gloria de la mente. Dense cuenta que el mismo interés que tiene el ser humano en ser consciente del Ángel Solar para establecer las bases de una nueva acción, lo tiene el Ángel Solar con respecto a nosotros, no se trata de un proceso unitario en el sentido individual sino que se trata de un contacto consciente entre dos naturalezas, una naturaleza humana que trata de dignificarse y un ser divino que trata de humanizarse. Existe, entonces, un punto medio en donde se produce el contacto entre el Ángel Solar y nosotros, el individuo que realmente busca el Reino. Este punto, como ustedes podrán suponer, varía con las personas, varía con el ambiente, varía el karma, varía con la tradición, con los estudios, con la cultura de los pueblos y las personas, así que, habida cuenta de que este punto no tiene una orientación fija, no puede ser elegido para cada ser humano un camino general, un yoga que sea de tipo colectivo, ni un pranayama, ni tampoco un mundo de acción social idéntico, y es esto quizás lo que han olvidado a través del tiempo la multitud de personas que se han sentido impelidas a la ayuda, al servicio a los demás, por medio del yoga, por medio de la meditación esotérica o la meditación trascendental, o por el camino que sea. Dense cuenta que una persona es singular en su esencia y que esta singularidad no debe ser afectada por la pluralidad de conceptos envolventes, y que su karma, su Rayo característico en la acción, el Rayo espiritual de su vida y los Rayos menores que condicionan su personalidad, su mente, su emoción y su cuerpo, son los que tienen que hacerse resaltar para hallar finalmente el camino que conduce al corazón del Maestro. Precisamente es por esto que la línea ejecutoria, la línea verdadera que conduce al ashrama y más allá del ashrama debe iniciarse con la búsqueda de la propia singularidad, y ustedes preguntarán, ¿qué es singularidad?, yo diría que es la capacidad de ser libre, la capacidad de vivir si es posible sin esperanza en todo cuanto nos envuelve, la capacidad de afrontar el silencio de una vida atormentada, la capacidad de vivir más allá de los conceptos temporales, las cualidades de vida que nacen como desarrollo de la intuición, el poder de situarse por encima de los mecanismos del trabajo que tenemos entre manos, cuál es nuestro karma y nuestro destino espiritual, y el poder de relacionarnos interiormente sin intermediario alguno con aquella potencia superior que es el Dios que nos da vida. Esto es singularidad. Y, naturalmente, dentro de esta línea ejecutoria surge la dificultad, dense cuenta que si existe un peligro de regresión al pasado es estudiar esoterismo sin tener la mente capacitada para la acción. Dense cuenta también que hasta aquí hemos estado flirteando con los valores esotéricos trascendentes, y hemos hablado de la Divinidad, tal como debe hacer el buen esoterista, y tal como debe ser, pero démonos también que el romanticismo espiritual es negativo y que hay que darse cuenta de que no se trata de un flirteo sino de una comunión, de un matrimonio. Y es esto lo que hay que tratar de buscar, esto es lo que hay que tratar de deducir, esto es lo que hay que interpretar para que nuestra vida sea acción, que no sea simplemente un vagar, una nebulosidad por los mundos bellos de la espiritualidad que arde en nuestro corazón, pero que tan fácilmente se convierte en un espejismo o en un maya, ya sea de los sentidos, de la emoción o del propio pensamiento.

El Sendero del Cumplimiento

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Hacia el Ángel Solar – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de junio de 1977.

Vicente.— En nuestra conversación del mes anterior nos referimos concretamente a los triángulos cósmicos que inspiraron el proceso de la iniciación. Vimos así, en un rápido bosquejo, ideas que antaño pertenecían al entrenamiento iniciático de los discípulos del mundo y aquellos que estaban preparados para dar el salto que va del 4º Reino al 5º Reino de la Naturaleza, que va del Reino Humano al Reino de los Cielos. Asistimos así a la creación de nuestro Sistema Solar, con aquellas grandes conjunciones magnéticas que propiciaron el aspecto nacimiento de una gran Entidad psicológica perteneciente a la gran cadena de Sirio. Vimos después, siguiendo el hilo de estos grandes triángulos iniciáticos de nuestro Sistema Solar, cómo y de qué manera un triángulo constituido por ciertas definidas constelaciones como son la constelación de Sagitario, de Géminis y de Cáncer, que dieron la oportunidad de manifestación física de nuestro Logos planetario a través de aquella Entidad esotéricamente conocida como SANAT KUMARA, proveniente del esquema venusiano, es decir, de la cadena de Venus. Después asistimos al nacimiento del Reino Humano como tal, y entendiendo por Reino Humano al hombre-animal de aquellos tiempos, hace unos veinte millones de años, en que había conseguido un cuerpo físico de tremendas proporciones porque tenía que luchar contra un ambiente hostil y adverso de proporciones para las cuales nuestra mente no está capacitada para su comprensión. Y, una conjunción similar a la anterior, por medio del planeta Júpiter, Mercurio y Venus, propició una respuesta desde el Corazón Místico del Sol, tal como esotéricamente se dice, que dio como consecuencia la venida de los Ángeles Solares, aquellos que la tradición, la leyenda del más acendrado misticismo, nombra o denomina los Prometeos del Cosmos. Así que la bella leyenda de Prometeo, de aquel hijo de dioses, que apiadado de la oscuridad con que viven los hijos de los hombres, aprovecha el sueño de Júpiter, su padre -todo esto es simbólico-, para robarle el fuego creador y la luz para llevarla a los hombres de la Tierra que viven en la ignorancia y que viven en las tinieblas, y fruto de ello es el tremendo castigo que Júpiter impone a su hijo Prometeo, encadenándole a una roca en el espacio, siendo sus entrañas picoteadas por los buitres. Las entrañas, como ustedes saben, constituyen el aspecto conflictivo de la humanidad por cuanto tiene relación con el plexo solar, que es donde está luchando actualmente toda la humanidad. Bien, entonces, siguiendo la derivación de esos triángulos, quizás sería útil también interpretar el valor del triángulo cósmico constituido por tres grandes Entidades que están actualmente canalizando las energías de la Constelación de Acuario. Estos excelsos seres son: el Avatar de Síntesis, conectado con la Constelación de la Osa Mayor; tiene relación también con el Espíritu de la Paz, un excelso Ser psicológico que está tratando de llevarle a la Tierra las energías que proceden de Sirio; y tenemos también al Señor Buda, que está tratando de llevarle a la humanidad las energías que proceden del Gran Centro Planetario de SHAMBALLA, en el desierto de Gobi. En el centro de este triángulo se halla, como siempre, la legendaria imagen del Cristo, aquel que en los lenguajes orientales se denomina el Señor Maitreya, pero que cíclicamente reencarna para llevarles a los hombres, cual otro Prometeo, la luz y el amor que existen en el Corazón del Logos solar. Bien, habiendo llegado a este punto, ustedes se preguntarán, quizás, si todo cuanto estamos diciendo a cerca de los Rayos puede tener alguna importancia práctica para el hombre moderno inmerso en situaciones conflictivas, viviendo dentro de las tensiones propias de esta era técnica y ver si es posible realmente que podamos captar un significado de tal naturaleza, que podamos incorporarla a nuestra conducta cotidiana, constituyendo puntos de luz para esta luz del Cosmos que es el centro y la guía de nuestras voluntades. Ustedes objetarán, quizá, que no tenemos nada que ver como seres humanos con las grandes Constelaciones anteriormente reseñadas, y que lo que nuestro mundo moderno precisa singularmente es un equilibrio de valores sociales. Yo tengo que decirles a ustedes que una gran parte de los males que asolan a la humanidad es porque la mente de la humanidad está cristalizada. Está cristalizada en valores que pertenecen al pasado, está cristalizada en valores que viven y se mueven dentro de la órbita de lo tradicional, de aquello que fue, y yo me pregunto si no podemos ensanchar un poco la órbita de nuestros conocimientos, si no podemos ensanchar nuestra mente al extremo de poder captar siquiera en una débil medida esta luz del Cosmos de la cual es portador Prometeo. Entonces, ustedes también se preguntarán, cómo y de qué manera podemos ser conscientes del Prometeo que está dormido en el corazón del hombre. Yo les diría que la humanidad está pasando ahora por una gran crisis iniciática que debe conducirle al umbral del 5º Reino de la Naturaleza, y que esta crisis forzosamente tiene que producir grandes dificultades en el orden espiritual y también en el aspecto psicológico. Todo cuanto existe por doquier es una obra dentro de la cual siempre se ve una imagen de Prometeo, si se nos dice que Dios está en todas las cosas, este Dios está latente en el corazón del átomo como está latiendo en el corazón de la más esplendente de las galaxias. Solamente es la conciencia que cada cual hace de la forma que le envuelve lo que dificulta su apreciación del Cosmos, y si les hablo, precisamente, de abrir la mente al Cosmos, es para evitar el proceso de cristalización al cual está expuesta la humanidad siguiendo las líneas de mínima resistencia de lo tradicional o de lo arcaico o de aquellos valores trascendidos. Nuestra mente está capacitada para crear, entonces, sólo falta restituirle a nuestra vida psicológica aquella luz que en el principio de los tiempos, en el principio de nuestra vida como entidad de Reino, debemos conquistar. Así, que toda la problemática social se halla circunscrita en la relación que podemos establecer conscientemente con el Prometeo que, según se nos dice, es el Ángel Solar, al cual nos hemos referido anteriormente. En todo caso, todo cuanto existe en la naturaleza es la obra de una luz que nosotros debemos captar en la medida de nuestras fuerzas hasta constituir un valor permanente en nuestra vida y, al propio tiempo, que tenga una efectividad práctica para que al esoterista no se le tenga que tildar de visionario, de romántico de las cosas superiores. El proceso normal y real del espíritu se inicia con el contacto que puede establecer nuestra entidad psicológica humana, constituida por una mente, por una sensibilidad emocional, y por un cuerpo físico, con esta entidad que llamamos el Ángel Solar. Ustedes saben que la representación de la estrella de cinco puntas es el símbolo de Cristo en la Nueva Era, los valores fundamentales del espíritu están siempre depositados en manos de los grandes Maestros que están viviendo dentro del 5º Reino y están tratando de aproximar a todas aquellas unidades de conciencia de la humanidad que den el esfuerzo requerido dentro de su naturaleza psicológica y que vivan en armonía con los demás. Entonces, el primer paso para la conquista de Prometeo es el equilibrio de valores psicológicos. ¿Por qué se le representa a la personalidad integrada en forma de triángulo equilátero? Porque cuando existe un triángulo equilátero perfecto se está reproduciendo en pequeña escala, pero, completamente y a su propia medida, la luz que vive dentro de lo más esencial de nuestra naturaleza divina que es el espíritu. Tal como decía Pablo de Tarso, el hombre, el ser humano, para ser más exactos, está constituido de espíritu, de alma y de cuerpo, podríamos decir -según las técnicas modernas de apreciación psicológica- que el hombre es un compuesto de mente, de sensibilidad y de actuación o de conducta, o si ustedes prefieren de voluntad de acción, que es la que lleva a la conducta. Entonces, si estamos realmente interesados en mejorar el ambiente social tendremos que mejorar nosotros esencialmente. ¿Por qué no podemos creer en milagros? Porque el milagro no existe, solamente existe un esfuerzo del ser humano buscando un arquetipo, una superación, una perfección, y es este gigantesco esfuerzo del hombre buscando el arquetipo de perfección lo que hace que el ambiente social tenga otro valor desde el punto de vista de la ética y de la moral. Simplemente esto.

Hacia el Ángel Solar

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Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 6 de mayo de 1982.

Leonor.–… entonces nos reuníamos en la hora exacta, unas veces a la una de la madrugada, en casa del presidente de la Sociedad Teosófica de entonces…,

Vicente.– Es importante, porque el hecho de estar en Wesak, o dentro de Wesak es una cosa que hay que reconocer muy bien individualmente, aparte que después se realice en grupo, mejor que sea a una hora que pudiese acudir gente, como el sábado por la tarde.

Sra.– Siempre se puede conectar.

Vicente.– Sí, hay una conexión, además las energías están durando después de la proyección tres días. Hay dos días de preparación, un día de recepción y dos días de distribución. Estamos ahora en período de preparación, estamos preparando hablando sobre toda la problemática nuestra, sometiendo así —lo hace el alma de la humanidad— al Señor del Mundo todas las necesidades mundiales, incluidas las guerras y todas las cosas que están pasando estos días. Entonces viene la distribución de fuerza, que dice dura todo el año, en todos los niveles, y da una sensación de paz y bienestar. Yo hace muchos años que lo siento, antes no sabía lo que era, pero me sentía siempre inspirado por esas fechas, me sentía en gracia, era una cosa tremenda, y luego más tarde me enteré que había sido el festival de Wesak, entonces supe que estaba conectado subjetivamente. No hay necesidad de estar pendiente, el alma está conectada siempre con la Jerarquía. Es el pequeño yo separatista el que crea la separatividad, a lo cual hicimos referencia ayer.

Sra.– Yo quería comentarte que hay cosas, como cuando hablamos del amor y de la paz, que se refieren a un estado. No es decir provocar “estoy en paz”, o “tengo amor” porque cada uno tenemos nuestra medida, o sea, es un estado que se crea; pero de alguna forma cuando estás en sintonía espiritual, y quieres realmente estar en él y rectificar algunas cosas, con esa voluntad, en esa rectificación, yo creo que es tan importante la humildad, tanto más que los conocimientos, porque siempre queremos saber más incluso de lo que podemos asimilar, y la humildad en todas sus facetas, que yo quisiera preguntar si ¿esto, con un buen propósito, se va arreglando a través de equis cosas, o es también un estado que sólo se adquiere cuando es el momento de que tengas esa humildad?

Vicente.– Bueno, lo interesante es la persistencia en una actitud. La actitud y el propósito; el individuo se propone realizar algo en su interior. Claro que cuando digo esto es que ya involucro una idea que nada tiene que ver con la meta, y todos buscamos una meta. Porque si, por ejemplo, de la paz hacemos una meta, seguramente que no la alcanzaremos. Ahora bien, si estamos investigando constantemente, siempre a través del propósito espiritual, y no nos preocupamos mucho ni demasiado por los resultados, viene un día en que se llega a un estado de paz. Ya no digo la paz como un estado. La paz tal y como la siente el Señor del universo es paz; nosotros somos paz dentro de la paz, esto nos indica ya la idea de un estado de conciencia. Y naturalmente, cuando se habla, por ejemplo, de dejar la mente vacía, porque se tiene que llenar de algo que no es lo que tenemos habitualmente, tendrá que ser algo de una estirpe superior, y este algo forma parte consustancial con el propósito. Entonces, mantener el propósito es de una u otra manera incorporar cada vez más paz, más estados de paz dentro de uno. Siempre habrá lagunas, las inevitables lagunas de los problemas kármicos, porque el karma solamente puede liquidarse cuando hay paz; la paz no tiene nada que ver con la Jerarquía, la Jerarquía es solamente una expresión de amor, la paz viene de Shamballa. Así que naturalmente hay que ligar el principio del propósito, que es de Shamballa, con la finalidad de Shamballa, que es la paz. Y el Logos Planetario, el Observador Silencioso, es el depositario de la paz santa, es un océano de paz. Y la paz, tal y como yo la concibo, no tal como seguramente es, se halla confinada en un plano específico del universo. Yo diría que es donde el compás cósmico de Sanat Kumara clava la punta para crear un círculo infranqueable, o un ringpass-not, un círculo-no-se-pasa, como es la expresión característica del Maestro Tibetano. Si se refiere al planeta será el cuarto subplano del cuarto plano planetario. Si es con referencia al Logos Solar, será el cuarto subplano del cuarto plano solar, es decir, que en el centro de un universo septenario, la paz, el equilibrio, la síntesis, como se ha preguntado hoy aquí, se halla confinada siempre en un lugar definido, y de ahí se irradia hasta abarcar la totalidad del círculo-no-se-pasa. Entonces, el problema del individuo es o bien hacerse receptivo desde el lugar donde ocupa su lugar kármico en la evolución, haciéndose responsable de sus actos, y receptivo a la paz, o bien trata fundamentalmente de alcanzar la paz que se alcanza a través de la iniciación, lo cual si lo analizamos bien, es la misma cosa, pero vista de distinta manera. Os digo que la paz no es nada que se refiera con la Jerarquía, no porque el amor no lleve en sí ya su gran capacidad de paz interior, sino porque la paz que está más allá de toda comprensión, es la paz que surge del corazón de Sanat Kumara. Entonces, es una creación, es una emanación que surge del corazón del Logos Planetario, y es canalizada a través del propósito del Señor del Mundo. El problema solamente es el individuo que está en el sendero y habla de la paz como una meta; pero la paz, como la verdad, es un constante devenir, un constante movimiento, que se acerca a nosotros en cualquier momento del tiempo y en cualquier situación, de no importa qué estado de conciencia tenga el hombre, simplemente se presenta y el hombre es libre de acogerlo. De ahí que siempre reitero la atención, la observación serena de los hechos, porque nunca sabemos cuándo surgirá el maestro, la paz, o la verdad. Simplemente hay que estar investigando, como hace el científico. El científico realmente no busca un resultado definido, está simplemente investigando. Y todos tenemos que tener en una cierta medida esta mentalidad científica de investigar los hechos sin esperar ni pretender resultados, simplemente investigar, porque entonces adquirimos el poder que nos hace superiores al destino; el destino se forja constantemente porque el hombre está apegado al fruto de sus acciones, cuando el hombre se apega al fruto de sus acciones crea karma. Cuando el hombre investiga sin darse cuenta de los resultados, o cuando hace el bien y no se preocupa tampoco de los resultados, sin buscar ganancia alguna a sus actividades, simplemente por el anhelo de hacerlo bien, entonces se produce el resultado este que es siempre la conformación al destino marcado por el Señor del Mundo.

Sobre la Bendición del Buda y el Festival de Wesak

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El Sendero de Reconocimiento – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de mayo de 1977.

Vicente.—… que no tiene principio ni puede tener fin, y estamos tratando conjuntamente de descubrir dentro de nosotros aquel punto de unificación que hace que todos los seres humanos se sientan unos, compenetrados en mente y en corazón con aquellos principios cósmicos que se expresan por doquier. Se trata, pues, de vivir muy atentamente, profundizando en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida, de nuestras circunstancias, de nuestros ambientes, para llegar finalmente a descubrir que en todo solamente existe el Yo supremo del Cual participamos todos, y la búsqueda, el descubrimiento y la conquista de este Yo, se llama técnicamente esoterismo, de ahí que tratamos de abarcar conjuntamente, como digo, esta Vida de la Cual todos participamos, que nos hermana y que nos distingue como seres humanos.

Desde siempre el ser humano ha tratado de descubrir su procedencia. La triple interrogante: ¿quién soy?, ¿de dónde procedo? y ¿adónde me dirijo? Este mandato délfico para todos los seres que aman realmente, descubrir este Yo antes aludido, constituye la norma de todo verdadero investigador y matiza su vida de un peculiar sentido de valores psicológicos que tienen que hacer del hombre corriente un aspirante espiritual, del aspirante un discípulo entrenado en los misterios de la divinidad, y este discípulo se convertirá progresivamente en un iniciado, en uno que comprende exactamente el valor del Yo superior, para culminar, finalmente, en aquello que la tradición esotérica y mística denomina Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría. Todos estamos empeñados en esta búsqueda, cada cual según su propio nivel, según su propia medida, según su propia evolución, pues todos estamos sujetos a la ley jerárquica de la evolución y cada cual ve las cosas desde allí, donde esta evolución lo ha situado y desde donde trata de comprender las cosas. Quisiera conversar con ustedes hoy sobre uno de los grandes misterios esotéricos: el que corresponde a este Yo supremo tal como se expresa en un ser humano, entendiendo por ser humano esta entidad psicológica representativa de valores eternos que piensa, que siente y que vive, y que trata constantemente de proyectarse hacia adelante, hendiendo las fronteras que separan el presente del futuro y tratando de comprender desde este punto de tensión los beneficios del pasado con sus tradiciones, recogiendo de la tradición lo mejor, lo que puede ser aprovechado místicamente en el presente para constituir la estructura de un noble futuro. Si ustedes viven atentamente el fluir de los acontecimientos actuales se darán cuenta de una verdad fundamental, en lo que respecta a la evolución suprema del hombre tras la conquista de este Yo ha fracasado la política, la economía y la propia religión, no han sabido encauzar, cada cual dentro de su estructura, esta verdad sencilla que hermana a todos los hombres, y vemos por doquier división política, división económica y división religiosa. De ahí que subsista la lucha de clases, la lucha religiosa, la lucha por la hegemonía de los pueblos, la lucha por obtener los beneficios económicos de la propia civilización técnica que estamos viviendo. Entonces, se impone para la mente organizada de nuestros días, para el hombre que realmente busca la verdad, actuar de una manera distinta a cómo lo ha hecho hasta hoy. Tiene que existir forzosamente una reversión de valores psicológicos y hacer que la psicología moderna se complemente con las verdades esotéricas y hagan que el ser humano se convierta realmente en aquello que debe ser, y se le encare de frente al futuro de acuerdo con el beneficio de un destino que, como digo, es común a todos, y comprendido este razonamiento, el hecho de que ustedes estén aquí puede significar que ustedes están interesados profundamente en descubrir estos valores. Entonces, supongo, casi estoy seguro, que más de una vez ustedes se han preguntado: “¿quién soy, de dónde vengo y a dónde voy?” Y me pregunto hasta qué punto han recibido una adecuada respuesta, una respuesta que satisfaga las ansias de sus almas anhelantes. Entonces, cuando en nuestras conversaciones les hablo del cosmos, poniéndolo casi, por así decirlo, al alcance inmediato de una mente corriente, es porque realmente existe una presión cósmica sobre nuestro planeta que hace que todos sintamos esta Presencia augusta, este Yo supremo, rector de nuestro Universo, a quien llamamos Dios, y que es nuestro único Dios, habida cuenta que nuestra mente finita y nuestro corazón angustiado solamente puede hallar su tesoro dentro del corazón de esta Entidad Divina. Démonos cuenta de que a través del tiempo han habido seres humanos que se han sacrificado por los demás tratando de orientar las mentes y los corazones de los demás hacia estas verdades ocultas, y también tenemos que reconocer que a través del tiempo el ser humano de mente anhelante y de corazón augusto, se ha encontrado sujeto a la presión de las estructuras dominantes en cualquier edad y en cualquier situación, y el hombre que buscaba realmente a Dios, la mayoría de las veces ha sido sacrificado en aras de este ideal que él presentía en lo profundo de su corazón. Siendo este enlace magnético aquello que esotéricamente definimos el Ángel Solar, o el Ángel de la Presencia, o el Yo superior de los teósofos, o el Gran Arquitecto manifestado en el hombre de la masonería, el Cristo universal de las Iglesias cristianas, todo esto nos lleva a un punto dentro de la órbita de nuestras consideraciones, dentro de las cuales exigimos ya por primera vez en la historia planetaria una participación consciente en los misterios de la Divinidad, para ver si es posible reconocer dentro de los repliegues del tiempo y de la historia los datos que deben conectarnos con esta entidad denominada el Ángel Solar. El Ángel Solar ha dado vida y belleza descriptiva a la Leyenda de Prometeo, el liberador de la luz del cosmos para el ser humano, de uno que se ha sacrificado a través de las edades para llevarle a los hombres la antorcha de la fe, que está introducido místicamente en su corazón y que es la esencia de su mente, y que es el inductor de toda posible búsqueda de lo superior. Bien, antiguamente el Ángel Solar era un misterio iniciático, lo mismo que las fórmulas mantrámicas del OM Sagrado, lo mismo que la existencia de los Maestros de Compasión y de Sabiduría, lo mismo que la existencia de la Magia Organizada en nuestro planeta, lo mismo que la solidaridad del cosmos entre sí, y su estrecha vinculación con nuestro Sistema Solar y con nuestro planeta Tierra. Y se dice, que es a través del sacrificio augusto de las grandes entidades cósmicas que a través de las edades lograron la liberación de la luz, las que transportan la luz al hombre, al ser humano. Y, dense cuenta, a pesar de que la orientación cósmica de nuestras disertaciones haga que podamos sentir a veces un temor a estas verdades cósmicas, que es realmente la aprehensión de estas verdades las que pueden hacer fructificar en nuestro corazón la fe ardiente de la búsqueda, entonces, cuando esta fe se convierte en voluntad, podemos decir que hemos creado un hilo de luz que nos contacta, que nos conecta con el Ángel Solar. Entonces, ¿quién es el Ángel Solar realmente?, ¿cuál es su esencia?, ¿cuál es su vinculación?, ¿de dónde procede el Ángel Solar?, ¿y qué relación tiene con nosotros, los seres humanos? Hay, místicamente hablando, una tradición esotérica conducida por todos aquellos que a través del tiempo se sacrificaron y legaron su mensaje de amor y de comprensión para los seres humanos. El sacrificio de las entidades superiores que cíclicamente, tal como esotéricamente se nos dice, encarnan en un cuerpo de materia, ya sea un conjunto de universos, un universo, un planeta, un ser humano, siempre está regido por la Ley de sacrificio, de ahí, que el sólo hecho de haber nacido es un sacrificio de parte del Alma que nos infunde vida, comprensión, afecto, y finalmente resolución. Siempre, desde el ángulo de vista de lo que puede constituir una hipótesis de trabajo mental, se nos asegura, y será la intuición definidamente la que orientará nuestras pesquisas en este sentido, de que el Dios de nuestro Universo –como los Dioses de no importa qué universo en el cosmos– está sujeto también a evolución, que dentro de su elevada esfera de perfección, allende nuestra razón y entendimiento, existe su problema, su lucha, su karma y su destino. Se nos dice, también, que el hecho de que un Logos o un Dios se manifieste es siempre sujetándose a la Ley del sacrificio, el sacrificio místico de la cruz kármica del cual Cristo fue un elevado exponente universal. Entonces, para llegar a la procedencia de nuestro Ángel Solar y para saber cuál es su contacto místico con nosotros, tenemos que remontarnos al principio de los tiempos, al principio de nuestro universo y repetir, aunque sea de paso, lo que hemos dicho aquí en anteriores conversaciones, haciendo hincapié en un punto muy importante, para que nos demos cuenta de lo que significa el karma, que lo estamos orientando siempre en el sentido humano sin darnos cuenta que es una Ley cósmica, y esta Ley cósmica aplicada al Dios de nuestro Universo hace que nos demos cuenta de cómo en el principio de los principios hubo un Universo dentro del cual este Dios al cual reverenciamos adquirió el poder de la inteligencia; se le denomina el 1er Universo de nuestro Logos. Este universo actual, dentro del cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, es la participación activa de los elementos cósmicos del amor, y no es en vano que en nuestro universo Dios es Amor y Dios es Sabiduría, Dios es Compasión y Dios es Sacrificio.

El Sendero de Reconocimiento

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Los Ashramas de la Jerarquía – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 2 de abril de 1977.

Vicente.—… nuestra eterna conversación. Desde hace varios meses estamos tratando conjuntamente de investigar esta idea esotérica de los Siete Rayos. En nuestra última conversación abordamos dicho tema desde el ángulo del chakra Cardíaco, que es el centro de la vida dentro del cuerpo y, al propio tiempo, el enlace magnético con el 2º Rayo de Amor y de Sabiduría, tratando de establecer un nexo de conexión con el Cosmos. Vimos que el chakra Cardíaco construye en materia etérica, (que) es a la manera de un pequeño universo, con un Sol central y doce constelaciones, o doce pétalos, tal como se define en la literatura esotérica hindú, oriental. Todo cuanto existe en el universo y todo cuanto se manifiesta en nuestro planeta, está vinculado por ciertas leyes y por ciertos principios que tienen que ver con una Entidad psicológica, trascendente, a la que llamamos Dios. Cuando nos referimos a la Divinidad, el tema es tan extenso, esta Entidad es tan extraordinaria, que forzosamente escapa a nuestros sentidos y a nuestra percepción intelectual. Por tal motivo, en el análisis esotérico de todo cuanto pueda ocurrir en esta relación que va entre esta Entidad psicológica que llamamos Dios y el ser humano, ha de ser medido forzosamente por ciertos puntos de interés colectivo que son idénticos en su expresión aunque sea infinita la distancia que existe entre un ser humano, tal como lo consideramos en la actualidad, con esta tremenda potestad cósmica. De todas maneras, el esoterista utiliza la clave de la analogía hermética, aquella que se puede concebir de una manera intelectual como que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”. A pesar de la distancia de la inmensidad de la evolución entre ambas entidades, el proceso es idéntico en todas sus fases y en todos sus principios, por tanto, la ley de analogía o el principio hermético de analogía, puede ser para todos nosotros el punto de interés intelectual, y también espiritual, que puede conectarnos con las grandes verdades cósmicas, comprender todo cuanto existe más allá y por encima de nuestras percepciones habituales, que existen motivaciones que están más allá y por encima de nuestros conceptos actuales e incluso de nuestra más profunda intuición. Pero, si el análisis es objetivo, es decir, que consideramos a la Divinidad como algo muy cercano, como algo que está dentro de nosotros, y que nosotros participamos de Su vida y de sus principios creadores, entonces, la raíz de la evolución aparece como un mapa claro y muy bien definido. Se pueden medir todas las verdades cósmicas a partir del análisis analógico de todo cuanto produce la imaginación y de todo cuanto está llevando adelante el ritmo del propio pensamiento; es decir, que si con el chakra Cardíaco hemos visto la representación de un sistema cósmico, siendo el botón central, o la Joya en el Loto, el motor de la vida y de la propia conciencia, vemos también que cada uno de los pétalos es la representación de todas y cada una de las constelaciones siderales, de manera que vemos la representación en todo cuanto existe en el individuo psicológicamente y físicamente considerado. Y si hoy, por ejemplo, el tema que hemos escogido –que espero sea de interés general– también tiene una representación objetiva en nuestra vida, es porque realmente existe esta analogía. Así que si el tema de los Ashramas de la Jerarquía tiene que tener alguna validez psicológica y acercar este tema a nuestra mente y a nuestro corazón, forzosamente, también, tiene que seguir las mismas reglas de analogía que hemos seguido hasta aquí, y continuar de aquí en adelante ya, tratando no ya de potestades cósmicas que están presentes por doquier, sino de la entidad humana tal como la conocemos actualmente, tratando de considerar o de medir el universo a través de todo cuanto ocurre dentro de nosotros.

Dijimos en el principio de nuestras conversaciones que la evolución marca la pauta de la vida, es una ley del universo, de manera que la evolución que corresponde al ser humano en la presente Era es de preparación para aquel estado de conciencia que llamamos de iniciado. Dicho de otra forma, de la misma manera que el reino mineral progresa hacia el reino vegetal, que el reino vegetal lo hace hacia el reino animal, y que la superación del reino animal trajo un día el reino humano a la existencia, de la misma manera, siguiendo la evolución, es lógico suponer que el cuarto reino, o reino humano, se está preparando para el quinto gran reino de la Naturaleza, aquel reino que Cristo definió como el Reino de los Cielos. Pero, es un reino matizado de formas, de vidas y de cualidades desconocidas para nosotros, si bien tenemos el testimonio en todos los tiempos de que ha habido individuos de nuestra humanidad que han logrado acceder a este punto de confluencia de la evolución y que han podido dar testimonio de este reino inconmensurable. Y de este reino, precisamente, es de lo que vamos a hablar hoy, porque al referirnos al tema de los ashramas, lo hacemos a ciertos grupos existentes en nuestro planeta en donde se da un entrenamiento especial para ciertas personas preparadas para que accedan a este reino a partir del cuarto reino y a partir de sus posibilidades de conciencia. Un ashrama es siempre un grupo de entrenamiento espiritual. Hoy día se hace un uso, y yo diría un abuso del término ashrama, se ha vulgarizado el ashrama quitándole quizá esta frescura de eternidad que tiene en sí la idea de ashrama como un grupo selectivo de personas que se preparan para ingresar conscientemente en el 5º Reino de la Naturaleza. En (la actualidad) los ashramas, ahora ya por antonomasia y, casi, generalmente, se aplica a todo pequeño maestro, mentor, o gurú, que tiene a su cargo un pequeño grupo a quien enseña yoga o meditación de la clase que sea, esto presupone que de la misma manera que verdades que antaño fueron iniciáticas como, por ejemplo, la astrología, han caído dentro de la vulgaridad en un afán de ser puestas ante la mente concreta del individuo verdades de tipo esotérico. En sí esto no hace daño a la idea, pero sí al funcionamiento de las cualidades que lleva en sí esta idea, habida cuenta de que un ashrama, este grupo selectivo de unión espiritual dentro del cual se imparte un conocimiento superior a un tipo determinado de individuos, es realmente, desde el punto de vista esotérico, una minoría o, digamos, un destello limitado de aquella gran participación cósmica que es un ashrama. Hoy día, de la misma manera que hemos podido hablar de las Jerarquías cósmicas hasta llegar al ser humano, podemos establecer también una relación de analogía entre los seres humanos en el sentido de jerarquía. Naturalmente, que jerarquía siempre indica un estado de evolución superior o inferior, poniendo, por ejemplo, un tipo medio. De acuerdo con un tipo medio existen siete caracteres psicológicos bien definidos de personas hoy día que están realizando su evolución dentro del 4º Reino de la Naturaleza. Es la Escalera de Jacob, estos peldaños (son los) que van desde los rudimentos de la conciencia embrionaria en el ser humano hasta el ser más exaltado, dentro y a través de una civilización de tipo floreciente. Se puede precisar, entonces, algunos tipos principales, he elegido siete, como por ejemplo, los seres involucionados, los salvajes, sin ningún intento peyorativo de mi parte, solamente tratando de enjuiciar lo más críticamente posible el proceso que va del hombre incivilizado al hombre supercivilizado. El ser, digamos, incivilizado por falta de medios, quizás, o porque tal es su estado kármico en el momento presente, el hombre involucionado yo diría que es el soporte de la evolución, son las raíces que están hundidas en la tierra, dentro del árbol de la vida. Existe también lo que llamamos esos tipos que denominamos la humanidad corriente, el hombre común de nuestros días, que lo vemos por doquier dentro de grandes estructuraciones de orden social. Tenemos ya surgiendo de esta gran masa de hombres y mujeres de tipo corriente a aquellos individuos cuya mente empieza a funcionar a un ritmo superior y que hasta cierto punto han logrado vencer ciertas limitaciones físicas y algunos aspectos emocionales de su naturaleza. Naturalmente, existen gradaciones de seres dentro de esta gama inmensa de mente que va evolucionando, cuya circunferencia se va extendiendo a partir del punto del cerebro humano, (y que) va siguiendo adelante el proceso teniendo en cuenta, precisamente, que lo que define de sí el aspecto ashrámico, esta tendencia natural del hombre a acceder a los lugares prominentes de la civilización, (son) estos individuos, (es) este tipo clásico que casi en todas las lenguas se define como discípulo o chela en el aspecto, digamos, en la terminología oriental. Chela y discípulo tienen una apreciación similar: es aquel individuo que por méritos propios y por el ritmo de la evolución y porque han logrado vencer ciertas limitaciones kármicas de su propia naturaleza, han logrado desarrollar, hasta cierto punto, algunos pétalos del centro Sahasrara o el centro Coronario. Esto produce a la vista del inteligente observador espiritual una curiosa singularidad que es una florescencia que surge de la cabeza y que puede ser observada por estas personalidades insignes que están dentro del 5º Reino de la Naturaleza. Y de estos tres tipos de discípulo y por grados de intensidad en el brillo de la luz en la cabeza, se distinguen, por ejemplo, el discípulo en probación a quien se está observando, al discípulo aceptado que ha sufrido las pruebas y ha vencido y, finalmente, aquel discípulo que participa ya en cierta manera y hasta cierto punto de los intereses colectivos de la Gran Logia Blanca del Planeta o de la Jerarquía planetaria y que de una manera, digamos, esotérica y mística se denominan discípulos en el Corazón del Maestro, están dentro del corazón, participan de sus ideas, conocen sus planes y se esfuerzan por llevarlos a cabo.

Los Ashramas de la Jerarquía

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El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de marzo de 1977.

Vicente. — Vamos a continuar nuestro estudio acerca de los Siete Rayos. Tengan ustedes presente que cuando nos referimos a los Siete Rayos no solamente nos estamos refiriendo al ser humano en su constitución psicológica septenaria sino que se puede abarcar por analogía el sistema cósmico. También es necesario insistir sobre el hecho de que empleamos en nuestro estudio el método esotérico que consiste en estudiar lo universal y hacer que lo universal converja en lo particular, teniendo presente que todo cuanto ocurre en las altas esferas cósmicas se reproduce en el corazón del hombre, y nuestro estudio de hoy tendrá por objeto el hablar sobre el corazón del hombre, pero no del corazón físico sino de aquella parte del corazón enlazado con el 2º Rayo del Amor Universal, también como centro psicológico de la vida, y motor de la evolución planetaria dentro del ser humano.

Desde hace unos meses venimos insistiendo acerca de las Jerarquías espirituales que se inician en el cosmos absoluto y que van descendiendo a través de las Jerarquías de cada plano hasta la pequeña individualidad que llamamos ser humano. Hoy insistiremos, precisamente, sobre la Jerarquía espiritual dentro del 4º Reino de la Naturaleza, teniendo en cuenta algunos de los grandes axiomas esotéricos, que son el patrimonio vivo de la historia de la evolución humana y que pueden ser sintetizados el uno, por ejemplo, en este axioma de que “el 9 es el número del hombre”, ya que el otro que dice –también, esotéricamente hablando–, que “el 10 es el número de la perfección”. En el primer caso tenemos que el ser humano y su proyección dentro del 4º Reino, el reino humano como una unidad, es el resultado de una gran conjunción de tipo universal dentro del contexto planetario o dentro de la vida de este ser psicológico que utiliza el planeta Tierra para su expresión, esta conjunción fue, como dijimos el mes anterior, la posición estelar de la Tierra en relación con los planetas Mercurio y, Júpiter en la cúspide, teniendo como oponente, como aspecto femenino, al planeta Venus. Como consecuencia de esta unión de fuerzas, de este triángulo planetario, se produjo el hecho insólito de la aparición dentro del planeta Tierra del 4º Reino de la Naturaleza, el cual analizado desde el punto de vista planetario, era la creación o la vivificación mediante el Kundalini cósmico del Centro de la Garganta del Logos planetario. Naturalmente, estas cosas hay que seguirlas con una mente muy atenta y nada intelectual, por cuanto el intelecto –ustedes lo saben bien– es el resultado de la percepción de las cosas materiales, y el pensamiento no es otra cosa que estas cosas materiales que han tomado una forma dentro de la mente. Así, cuando hablamos de las grandes manifestaciones cósmicas y cuando hablamos de aquello que está más allá y por encima de las estrellas, debemos dejar a un lado el intelecto para que sea la intuición la que guíe el contexto general de nuestra vida psicológica. Si lo hacemos así, quizá podremos entrever en algún sentido, hasta un cierto punto, aquello que es la meta inmediata del ser humano en esta presente Ronda planetaria, y que es la conversión de muchos seres humanos en ciudadanos del 5º Reino de la Naturaleza; es, simbólicamente, el paso que va del Centro de la Garganta al Centro del Corazón. Esto es lo que se trata de hacer en esta presente Ronda planetaria. Tengan ustedes presente que el 9 es el número del hombre porque aquella manifestación de Mercurio como un elemento distribuidor de las energías solares pertenecientes al 4º Rayo tenían como réplica las energías que desde Sirio y a través de Venus traían las energías del 5º Rayo. El 5º Rayo emana del quinto gran principio cósmico de la mente universal, entonces, la Tierra que se hallaba entre Mercurio y Venus, equidistante, mirado este triángulo desde las esferas cósmicas y no desde el punto de vista de un observador del planeta Tierra, daba como consecuencia la suma del 4º Reino más el 5º Rayo, este es el 9 de la evolución planetaria, simbolizada esta evolución –en el aspecto físico– en los 9 meses de gestación de una criatura en el claustro materno; y, en esferas cósmicas, ya cuando el individuo ha trascendido la etapa humana, es aquel raro impulso que lleva a determinar la evolución de 9 edades cósmicas en el corazón humano, lo cual significa, que lo que en el ser físico es el alumbramiento, en el ser espiritual es la iluminación, y tengan ustedes en cuenta que todas las religiones del mundo, sin distinción alguna, nos están hablando de la iluminación espiritual. Esta iluminación que aparentemente debe producirse en la mente intelectual es un grave error, por cuanto la iluminación procede directamente de la evolución de los chakras primero y cuarto, es decir, el cuarto -que es el corazón-, el cual visto desde elevadas zonas de proyección causal aparece como una flor de doce pétalos radiantes con todos los colores del arco iris, pero, con unos colores que la mente humana no puede detallar ni imaginar, por cuanto pertenecen a una quinta dimensión, y nuestra mente intelectual solamente es capaz de abarcar aquello que está en una tercera dimensión, en un espacio vital de tres dimensiones, que es donde se utiliza la geometría del espacio, la conocida por todos nosotros. Existe una forma de geometría que está más allá y por encima de los sentidos intelectuales del hombre. Pues bien, la evolución de cada uno de los pétalos del corazón ha dado como consecuencia que el ser humano se está dividiendo en varios aspectos dentro de su contexto psicológico que tienen que ver con la evolución de todos y cada uno de estos pétalos, y podemos medir la intensidad de vida espiritual de un ser humano por la cantidad de pétalos que ha desarrollado o desenvuelto dentro del propio corazón. Así, cuando esotéricamente se nos habla de Hércules, el Gran Discípulo, se está refiriendo precisamente al trabajo que el Alma humana, cuyo símbolo es Hércules, está realizando doce trabajos en el corazón que están relacionados con cada una de las doce constelaciones dentro de las cuales se haya inmerso nuestro Sistema Solar. Entonces, Hércules, el Alma humana, a través del corazón, que es el receptor de la energía de vida monádica o espiritual, se reparte por todos los centros de acuerdo con la magnitud, o del desarrollo, o de la medida del propio corazón. Así que para un discípulo entrenado conocer exactamente la posición de cualquier alma en el sendero es relativamente fácil con sólo mirar dos aspectos: primero, allí donde está trabajando el Fuego de Kundalini; segundo, la cantidad de pétalos que ha desarrollado en el corazón. El centro Cardíaco, el centro del corazón, es el centro del universo planetario, a partir del corazón empieza la vida, ya sea la vida que da vida a los instintos y a las emociones y a los pensamientos, o bien aquella Vida esplendente que da vida a la intuición, o que da vida a la más elevada iluminación que pueda sostener un ser humano en este presente ciclo de vida. El hecho de que el corazón esté situado en el centro de la evolución planetaria, o en el centro vital a partir del cual se divide la vida en dos aspectos, el espiritual y el material, nos indica el punto clave que constituye para nosotros el centro de atención para futuras investigaciones en el orden esotérico. Por ejemplo, el 4º Rayo dentro del Sistema Solar es el que permite la afluencia de los tres primeros Rayos: el de la Voluntad Dinámica, el del Amor atrayente, y el de la Filosofía… o desbordante, utilizando un término místico de la más lejana antigüedad, separándola ya de los centros inferiores que son los que están relacionados con la materia. Es decir, que el Fuego de Fohat, o el Fuego del Espíritu, y el Fuego de Kundalini, o el Fuego de la Materia, en las partes bajas del individuo, tienen que unificarse con el Fuego Solar del Corazón, y digo, Fuego Solar, porque el centro del corazón está misteriosamente vinculado con el Corazón Central, con el Gran Corazón de Dios, o con aquel impulso de amor que un día dio vida al Universo. Y, el 4º Rayo, en su elevada medida, es el que lleva adelante el proceso de la Divinidad a través de aquellas siete cualidades que forman parte consustancial con su energía vital, o de vida universal. Entonces, vemos que el corazón se halla en el centro de la Vida y que es, dentro de su medida, la medida que define la evolución de cualquier ser humano en el sendero espiritual, aquello que lo vincula con todos los grandes cuaternarios que se agitan gozosos por el Cosmos. El 4º Rayo, la 4ª Ronda, el 4º Planeta de la 4ª Ronda, el 4º Centro es el Corazón, la 4ª Jerarquía Creadora que ha dado vida a la humanidad, y todo el cuaternario –incluida la cruz de la materia– está regido por la ley cíclica de la armonía estelar. Así que cuando hablamos del individuo en cualquier estado de evolución en el sendero, nos estamos refiriendo a un Hércules en potencia, que a través del corazón trata de ascender desde los centros inferiores hasta los centros superiores tratando de hacer lo que hace el 4º Rayo, en nuestro Sistema Solar, o el 4º plano, el plano Búdico del Sistema, para unificar los aspectos espirituales con los aspectos psicológicos más unidos de la materia. Por otra parte, también, la contraparte que existe cuando Hércules, el Alma humana, ha desarrollado el espíritu de investigación al extremo de que puede ascender a un ritmo trepidante por esta inmensa Escalera de Jacob que va de los Reinos subhumanos hasta el más elevado Reino espiritual, está medido por la capacidad que tiene el corazón de acoger dentro de sí la simiente divina, y ahí empieza el trabajo del ser humano.

El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida

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La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de febrero de 1977.

Vicente. —… tratamos el tema de las jerarquías espirituales de acuerdo con las energías de los Siete Rayos. Así, asistimos al nacimiento de nuestro Sistema Solar y estudiamos las analogías existentes entre aquellas entidades psicológicas que constituyen el centro de un Esquema Cósmico, sus derivaciones solares y, finalmente, llegamos a la conclusión de que, siguiendo la ley hermética de la analogía, existía también una jerarquía planetaria. Y, hoy, extendiendo todavía más nuestro razonamiento, tenemos que analizar lo que significa la jerarquía espiritual en el mundo de los seres humanos, en la humanidad, entendiendo que el hombre es el microcosmos del gran macrocosmos, y que si estudiamos el Cosmos, forzosamente tendremos que estudiar al individuo y viceversa, porque todo está unificado, no existe una separatividad en el Cosmos, solamente es la mente intelectual del ser humano la que divide, separa y analiza. Les invité a seguir para nuestro estudio esotérico la regla mística de los iniciados, con aquellas cualidades básicas que constituyen el propósito de vida de todo ser nacido, que es el querer, el saber, la audacia en la búsqueda y, finalmente, el silencio, la humildad. Con estas cuatro cualidades, la del interno propósito perseverantemente sostenido, con la sed de conocimiento superior buscado siempre en forma impersonal; la intrepidez o la valentía, la audacia en penetrar en las regiones desconocidas de la conciencia; y finalmente, aquella silenciosa humildad del hombre que ha conquistado una verdad y se limita a reverenciar a la Divinidad y no se vanagloria de aquella verdad contenida en su interior ya como fruto de una experiencia. Teniendo ya como base de nuestra búsqueda interior este propósito sostenido, esta sed de conocimiento, esta intrepidez en la búsqueda y esta humildad sostenida también, vamos a analizar aquello que constituye la esencia, la raíz, la interrogante de todo ser humano cuando en determinado momento de su vida se pregunta quién es, de dónde proviene y adónde se dirige.

Bien, siguiendo el proceso analítico de la analogía hermética, hoy estudiaremos lo que puede ser el principio del 4º Reino de la Naturaleza, de lo que es el reino humano, teniendo en cuenta que todo cuanto vamos diciendo no debe ser interpretado en forma intelectual, siguiendo un razonamiento más o menos lógico, sino tratando de profundizar en aquel océano desconocido de verdad que es la intuición. No acepten tampoco nada de lo que se diga aquí por el hecho de que tengan confianza en la persona que está exponiendo tales ideas, sino teniendo en cuenta el que si algo es verdad, la verdad se sostiene por sí misma, no necesita defensores. Por lo tanto, solamente hay que seguir muy atentamente todas y cada una de las ideas que iremos exponiendo y tratando, dentro de esta atención, de dejar que la mente intelectual quede automáticamente paralizada o suspendida en sus funciones a fin de permitir que la atención sea tan profundamente analítica que pueda comprender si realmente hay verdad o, por el contrario, hay una deformación de esta verdad en estas palabras.

Siguiendo pues el proceso de analogía, les voy a insinuar que conforme vaya hablando vayan ustedes mirando estos gráficos que están en la pizarra, empezando ya por el lado derecho de la imagen, a la izquierda de ustedes, verán en el primer triángulo qué es lo que esotéricamente se denomina como el triángulo iniciático. No sé hasta qué punto Uds. saben algo, por sus lecturas o por su propia comprensión intelectual o espiritual, de lo que significa la iniciación referida al ser humano. Cuando hablamos de iniciación nos estamos refiriendo concretamente al esfuerzo que realiza el ser humano para penetrar en zonas más elevadas de su propia naturaleza divina. Así, en el cuarto reino, como en todo, deberá penetrar un día en el quinto reino, y como que existe tanta diversidad de experiencia y de evolución entre los seres humanos es lógico que la entrada en estas iniciaciones hacia el 5º Reino de la Naturaleza se vaya realizando en forma muy selectiva y de acuerdo con los merecimientos espirituales y por la experiencia de estas entidades humanas que están preparadas para ello. Pero, si se analiza el fondo de la cuestión iniciática, se verá que existe una gran relación con el fenómeno eléctrico que produce la luz, evidentemente, existe un foco de energía potencial que envía su radiación, su proyección, su fuerza, hacia un punto determinado, pero este punto determinado, que es el ser humano, tal como lo estamos tratando, no podía sostener la fuerza que dimana de estas potencialidades cósmicas que transmiten su fuerza para preparar a un ser humano para un nuevo estado de conciencia o para la iniciación, se precisa siempre de dos polos como en todas las cosas de la vida, por cuanto vivimos materialmente bajo la ley de la polaridad. Entonces, cuando el candidato, el ser humano que está preparado, tiene que entrar ya en otra expresividad superior de su naturaleza, tiene que estar avalado por dos entidades superiores que pertenecen precisamente al quinto reino. Son dos elementos del quinto reino que, en nuestros estudios esotéricos, llamamos Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría, son seres que en el pasado fueron seres humanos, pasaron bajo la técnica de la iniciación, bajo un entrenamiento muy severo, según las leyes del tiempo, hacia el quinto reino, se convirtieron en seres humanos libres del tiempo y del espacio, adquirieron la capacidad de ver las cosas bajo el punto de vista de una nueva dimensionalidad, y son estos, precisamente, los que ayudan al ser humano en esta tarea de entrar, de penetrar dentro de los misterios de la Divinidad a través del ejercicio o del proceso de la iniciación. Así que, el ser potencialmente eléctrico que dirige, que canaliza la fuerza hacia el candidato, se denomina técnicamente el Hierofante o el Iniciador, Él transporta la energía del Cosmos a través de una reducción muy selectiva de otros seres que asisten en el proceso que va desde el Logos Solar al Logos Planetario, a Aquél que representa en nuestro planeta al Logos Planetario que llamamos SANAT KUMARA, y viene después del Hierofante, que puede ser una entidad del 2º Rayo, el Bodhisattva o el Señor Maitreya, o aquél a quien esotérica o místicamente llamamos El Cristo. Es Éste, virtualmente, el que asiste, el que transporta la fuerza del Señor del Mundo hacia el candidato, siendo los dos Maestros los polos positivo y negativo que hacen que la vida del candidato no sufra peligro debido a la potencia eléctrica que transporta desde el Cosmos esta Entidad Crística. Pues bien, dense cuenta de que el fenómeno de la iniciación no solamente ocurre con esta entidad que llamamos el ser humano sino que es una ley de la naturaleza creativa de la Divinidad en cualquier plano o dimensión de la naturaleza, lo que ocurre con el fenómeno iniciático en lo que corresponde al individuo, ocurre asimismo en el Cosmos, así que cuando se habla del ser humano o del 4º Reino de la Naturaleza se sobreentiende que su nacimiento fue el producto, el resultado, de un proceso iniciático de carácter cósmico en el cual intervenían poderes cósmicos y no poderes individuales. Se nos dice, esotéricamente, que la humanidad en su conjunto constituye el centro Laríngeo del Logos Planetario, entonces, se nos da cuenta que cuando vino la iniciación de ciertas unidades del 3er Reino de la Naturaleza -el reino animal- buscando su proyección en el ser humano, fue una energía transportada desde el plexo solar del Logos Planetario hacia el centro Laríngeo en virtud del hecho iniciático. No sé si estarán de acuerdo con el tiempo, esotéricamente se nos habla de veinte millones de años que la humanidad posee mente, es decir, que una serie de individualidades concretas provenientes del reino animal a través del proceso de la iniciación se convirtieron en seres humanos. En aquel tiempo, se nos dice, el hombre-animal…, y al decir el hombre-animal hay que hacer una distinción que también viene avalada por la interpretación y la experiencia de aquellos que pueden leer en el Akasha, en la Memoria Cósmica de la Naturaleza, para los cuales no existe edad, no existe tiempo, veinte millones de años no es, digamos, un obstáculo para ver un hecho, existe este poder de penetrar mediante el ejercicio de una intuición muy depurada aquello que pertenece a la memoria del propio Logos Planetario, o también del propio Logos Solar, en la conciencia cósmica de la Naturaleza. Se nos dice que en aquel tiempo se produjo una conjunción magnética estelar entre tres grandes planetas sagrados: Júpiter, Mercurio y Venus, y que por una, digamos, casualidad, estaba nuestro planeta Tierra situado entre Mercurio y Venus. Sabemos que Mercurio es un planeta de tipo positivo o masculino y que Venus es de tipo femenino, siendo la potencia que venía, digamos, de Júpiter, de carácter potencial, era el fuego eléctrico de la Divinidad, y Júpiter no hacía sino interpretar la Voluntad del Logos Solar de acuerdo con aquel centro, dentro de Su propio Esquema planetario.

La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos

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