Causas muy antiguas de la crisis actual (2ª parte) – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 16 de junio de 2018, sobre las causas a la crisis que actualmente atraviesa la humanidad.

El actual conflicto entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de la oscuridad. La manera de trabajar de los Maestros de Sabiduría. La emisión de energía de los Siete Rayos. La ciencia de los Avatares. La libertad genuina del ser humano. La actual crisis humana y la exteriorización de la Jerarquía.

Causas muy antiguas de la crisis actual (1ª parte) – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 12 de mayo de 2018, sobre las causas a la crisis que actualmente atraviesa la humanidad.

Los tres aspectos de la manifestación, de esencial comprensión para entender y explicar la actualidad. Periodos cósmicos de tiempo. Aparición de la Jerarquía en la Tierra y venida de los Señores de la Llama. La individualización del actual reino humano. La libertad, aspecto esencial del ser humano. La historia de la evolución del género humano a lo largo de las diferentes razas. Los errores esenciales de la 3ª y 4ª razas. El mal individual, el mal planetario y el mal cósmico.

El cumplimiento de la Ley – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 14 de abril de 2018, sobre las leyes y su cumplimiento.

La responsabilidad individual del ser humano con respecto a las leyes. La obediencia a la Ley. La Voluntad de Dios. La realidad de los hecho acerca del cumplimiento de las leyes por parte de los gobernantes. La conciencia pisceana y la conciencia acuariana. La necesidad de libertad.

 

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Chelas y Chelas Laicos – H. P. Blavatsky

Dado que la Teosofía ha introducido, entre muchos otros términos, la palabra: Chela en la nomenclatura de la metafísica occidental y puesto que la circulación de nuestra revista está en constante ascenso, sería oportuno dar una explicación más definida referente al sentido del término Chela y acerca de las reglas del estado de Chela (Chelaship, en inglés), para el beneficio de los miembros europeos si no orientales. Entonces: un “Chela” es aquella persona que se ha entregado como discípulo para aprender, prácticamente, “los misterios ocultos de la Naturaleza y los poderes psíquicos latentes en el ser humano.” En la India, con el término Gurú, se indica el maestro espiritual al cual él propone su candidatura y el Gurú auténtico es siempre un Adepto en la Ciencia Oculta. Es un ser con un profundo conocimiento exotérico y esotérico, especialmente en lo que concierne a este último. Ha controlado, por medio de su Voluntad, la naturaleza carnal; ha desarrollado, en sí, tanto el poder (Siddhi) para controlar las fuerzas de la naturaleza, como la capacidad de hurgar sus secretos, valiéndose de los poderes de su ser que, anteriormente, estaban latentes; pero ahora son activos. Este es el verdadero Gurú. Ofrecerse como candidato al estado de Chela es suficientemente fácil; mientras que, desarrollarse en un Adepto, es la tarea más ardua que algún ser pueda emprender. Hay una profusión de poetas, matemáticos, mecánicos y estadistas “congénitos”; sin embargo, un Adepto congénito es algo prácticamente imposible. Pues, aunque muy raramente se oye hablar de alguien que tiene una extraordinaria capacidad innata para adquirir el conocimiento y el poder ocultos, también este individuo debe experimentar las mismas pruebas que adiestran a la personalidad y pasar por la misma autodisciplina que cualquier otro compañero aspirante menos dotado. En este aspecto, es una verdad diamantina que no existe ningún camino rápido a lo largo del cual, los privilegiados pueden viajar.

Durante siglos, los Mahatmas himaláyicos han seleccionado los Chelas fuera del grupo hereditario dentro del gon-pa (templo), entre la profusa clase de místicos congénitos Tibetanos. Las únicas excepciones han sido los casos de hombres occidentales como Fludd, Thomas Vaughan, Paracelso, Pico de la Mirandola, Conde de St. Germain, etc., cuya afinidad temperamental con esta ciencia celestial indujo, más o menos, a los Adeptos distantes, a entablar relaciones personales con ellos, dándoles la oportunidad de obtener una porción, más o menos pequeña, de la verdad plena, según era posible divulgar en su medio ambiente social. En el cuarto Libro de Kiu-te, en el Capítulo concerniente a “Las Leyes de los Upasanas,” aprendemos que las calificaciones necesarias en un Chela son:

  1. Una salud física perfecta.
  2. Una pureza mental y física absolutas.
  3. Propósito inegoísta, caridad universal, compasión para todos los seres animados.
  4. Verdadera lealtad y una fe diamantina en la ley de Karma, independiente de cualquier poder en la naturaleza que pudiera interferir: una ley cuyo curso no puede obstruirse por ningún agente, ni ser desviado por oración, o por ceremonias exotéricas propiciatorias.
  5. Una osadía intrépida en toda emergencia, aun a costo de la vida.
  6. Una percepción intuitiva de que él es el vehículo de Avalokitesvara manifestado o Atma Divino (Espíritu.)
  7. Una calmada indiferencia; pero una justa apreciación, para todo lo que constituye el mundo objetivo transitorio, en su relación con las regiones invisibles.

Estas deben ser, al menos, las calificaciones de uno que aspira al estado de Chela perfecto. Sólo la primera, en casos raros y excepcionales, puede ser modificada, mientras las demás son objetos de insistencia irrevocable y todas deben haber sido, más o menos, desarrolladas en la naturaleza interna por los Esfuerzos autoinducidos del Chela, antes de que pueda ser puesto, verdaderamente, a prueba.

Cuando el asceta, según su capacidad natural a lo largo del camino autoevolutivo, tanto dentro del mundo activo o fuera de él, ha dominado y se ha colocado sobre su (1) Sarira, cuerpo; (2) Indriya, sentidos; (3) Dosha, limitaciones; (4) Dukkha, dolor; y está listo para hacerse uno con su Manas, la mente; Buddhi, el intelecto o inteligencia espiritual y Atma, el alma suprema o espíritu y además reconoce en Atma el regente más elevado en el mundo de las percepciones y en la voluntad, la energía (o poder) ejecutiva suprema, entonces, conforme a las reglas venerables, puede ser tomado bajo la égida de uno de los Iniciados. Ahora se le podrá mostrar el camino misterioso a cuyo final, al Chela se le enseña el discernimiento infalible de Phala o los frutos de causas producidas, entregándole los medios para alcanzar Apavarga, la emancipación de la miseria de los renacimientos cíclicos (en cuya determinación el ignorante es impotente), evitando, así Pratya-bhava, la transmigración.

Desde el advenimiento de la Sociedad Teosófica, una de cuyas arduas tareas consistía en volver a despertar en la mente aria la memoria latente de la existencia de esta ciencia y de estas capacidades humanas trascendentales, las reglas de la selección del Chela, desde un punto de vista, se han hecho levemente menos austeras. Muchos miembros de la Sociedad Teosófica se postularon como candidatos al estado de Chela porque la prueba práctica que se les dio, sobre los puntos anteriores, los convenció y justamente pensaron que, si otros seres humanos han alcanzado la meta, también ellos, si estaban inherentemente preparados, podrían realizarla, siguiendo el mismo camino. Vista su insistencia, se les otorgó la oportunidad de, al menos, comenzar; ya que hubiera sido una interferencia con el Karma negársela. Hasta la fecha, los resultados han sido muy poco alentadores y se ordenó la recopilación de dicho artículo a fin de mostrar a estos desdichados la causa de su fracaso y poner alerta a otros que, sin pensar, quisieran precipitarse en un destino similar.

A pesar de que los candidatos en cuestión fueron advertidos con anticipación, empezaron cometiendo el error de mirar egoístamente al futuro, perdiendo de vista el pasado. Se olvidaron que no habían hecho nada para merecer el raro honor de la selección, nada que les garantizara tal privilegio al cual sentían tener derecho y que no podían ufanarse de ninguno de los méritos enumerados. Como seres humanos del mundo sensual y egoísta, casados o solteros, comerciantes, empleados, soldados o catedráticos, todos habían pasado por una escuela más calculada para asimilarlos con la naturaleza animal que para desarrollar en ellos las potencialidades espirituales. Sin embargo, cada uno de ellos era tan vanidoso que suponía que, en su caso, se haría una excepción a la ley establecida en un pasado remoto, como si, en realidad, en su persona ¡hubiese nacido un nuevo Avatar en el mundo! Todos esperaban que se les enseñaran las cosas ocultas y que se les entregaran poderes extraordinarios sólo por haberse unido a la Sociedad Teosófica. Sin embargo debemos ser justos y decir que algunos determinaron mejorar sinceramente sus vidas, abandonando la mala conducta.

Al principio fueron rechazados todos, empezando por el Coronel Olcott, el Presidente y no hacemos ningún mal en decir que no fue aceptado formalmente como Chela hasta que probó, por más de un año de duro trabajo devoto y una determinación inquebrantable, que podía ser puesto a prueba sin peligro. Entonces, por todos lados se oyeron quejas: de los hindúes, que debían haber sido más perceptivos y de los europeos, los cuales, obviamente, no estaban en la condición de saber nada acerca de las reglas.

Se concitaba que: si no se daba la oportunidad de probar a unos pocos teósofos, la Sociedad homóloga no podía sobrevivir. Todo otro aspecto noble y altruista de nuestro programa fue ignorado y en la febril carrera hacia el adeptado, se pisotearon y se perdieron de vista el deber de uno hacia su prójimo, su país, su deber de ayudar, iluminar, alentar y elevar a los más débiles y menos afortunados que él. En todo círculo resonaba el pedido por los fenómenos y sólo los fenómenos; los Fundadores no podían llevar a cabo su verdadero trabajo porque se les importunaba a fin de que intercedieran con los Mahatmas, la fuente de la verdadera queja, aunque fueron sus pobres agentes el blanco de todo ataque. Al final; las autoridades superiores accedieron que unos pocos de los candidatos más insistentes, podían ser aceptados por lo que eran.

Quizá el resultado del experimento muestre de forma más clara que cualquier sermón, lo que implica el estado de Chela y cuáles son las consecuencias del egoísmo y de la temeridad. Cada candidato fue advertido que debía esperar años antes de que se probara su idoneidad y que debía pasar por una serie de pruebas que llevarían a la superficie todo lo que había de bueno o malo en él. La mayoría eran hombres casados, por eso se les denominó “Chelas Laicos,” un neologismo en español; sin embargo, su sinónimo era muy antiguo en los idiomas asiáticos. Un Chela Laico es una persona del mundo que anhela, firmemente, convertirse en un sabio en las cosas espirituales. Virtualmente, cada miembro de la Sociedad Teosófica que acepte el segundo de los tres “Principios Declarados,” es un Chela Laico. Sin embargo, aunque no pertenezca al número de los Chelas auténticos, tiene la posibilidad de convertirse en tal, porque ha atravesado el confín que lo separaba de los Mahatmas y podríamos decir que se ha hecho notar por Ellos. Al unirse a la Sociedad Teosófica y al comprometerse en ayudar al trabajo, ha dado su promesa de actuar, en cierto grado, en armonía con esos Mahatmas, por cuya instancia se organizó la Sociedad y bajo cuya protección condicional permanece. Unirse a ella es, simplemente, la introducción; todo el resto depende plenamente del miembro, que nunca deberá esperar el más pequeño “favor” por parte de uno de nuestros Mahatmas o de algún otro Mahatma en el mundo y si este último decidiera hacerse conocer, esto no sería el fruto completo del mérito personal. Los Mahatmas son los servidores de la Ley de Karma y no los árbitros.

El estado de Chela Laico no otorga ningún privilegio a nadie: excepto aquel de trabajar para el mérito, bajo la observación de un Maestro. Que el Chela vea o no el Maestro no altera el resultado: sus pensamientos, sus palabras y acciones buenas fructificarán, así como las malas. Ufanarse por ser un Chela Laico u ostentarlo, es la manera más cierta para reducir la relación con el Gurú a algo simplemente nominal; ya que sería una prueba tajante de vanidad e incapacidad para un progreso ulterior. Durante años hemos enseñado siempre la máxima: “Primero merece y luego desea” una relación íntima con los Mahatmas.

Ahora bien: en la naturaleza obra una ley terrible, inalterable y cuya operación aclara el aparente misterio de la selección de ciertos “Chelas” que en estos años pasados han resultado ser tristes ejemplos morales.

¡Recuerda, el lector, el antiguo proverbio: “dejar lo bueno en paz”! Este encierra un mundo de verdad oculta. Ningún ser humano conoce su fuerza moral hasta que es puesto a prueba. Millares llevan vidas respetables porque jamás se han visto acorralados. No cabe duda que esta es una verdad común; pero es muy pertinente en el caso en cuestión.

Aquél que trata de emprender el estado de Chela, despierta y exacerba, hasta la desesperación, toda pasión latente de su naturaleza animal. Este es el comienzo de una lucha por el dominio de nosotros, en la cual no hay espacio para la indulgencia; ya que implica, de una vez por todas: “Ser o No ser.” La victoria conduce al Adeptado; la derrota a un Martirio innoble, porque caer víctima de la lujuria, el orgullo, la avaricia, la vanidad, el egoísmo, la cobardía o cualquier otra de las tendencias inferiores es, en realidad, algo innoble para el parámetro de un verdadero ser humano. El Chela, no sólo es llamado a encarar todas las proclividades malas latentes en su naturaleza, sino también todo el poder maléfico acumulado por la comunidad y la nación a las cuales pertenece; ya que es parte integrante de esos agregados y lo que influencia al ser humano individual o a la colectividad (ciudad o nación), repercute sobre el otro. En este caso, la batalla que ha librado en favor de la bondad, desarmoniza todo el conjunto de la maldad en su ambiente, la cual reacciona precipitando su furia sobre él. Si está satisfecho con seguir la corriente de sus semejantes, siendo casi como ellos, quizá un poco mejor o algo peor de lo ordinario, no atraerá la atención de nadie. Sin embargo, tan pronto como se sabe que ha podido detectar la vaciedad del teatro de la vida social, su hipocresía, egoísmo, sensualidad, codicia y otros aspectos negativos y ha tomado la determinación de levantarse a un nivel superior, inmediatamente se convierte en el objeto de odio y toda naturaleza negativa, fanática o malévola, le envía una corriente de malquerencia que se opone a su poder de voluntad. Si el Chela es inherentemente fuerte la domina, así como el poderoso nadador se desliza por la corriente impetuosa que arrastraría a uno más débil. Sin embargo, en esta lucha moral, si el Chela tiene una sola limitación, haga lo que haga, ésta aflorará. El barniz de las convencionalidades que la “civilización” sobrepone a todos nosotros, debe disiparse hasta su último vestigio para que el Yo Interno pueda expresarse libre y exento del más leve velo que oculta su realidad.

Bajo la presión del estado de Chela, es posible que se olviden los hábitos sociales que, hasta cierto punto, mantienen la humanidad bajo un freno moral, obligándola a pagar tributo a la virtud, aparentando una bondad que puede ser o no ser genuina y, al mismo tiempo, estos frenos pueden desintegrarse. Ahora, el Chela se encuentra en una atmósfera ilusoria, Maya. El vicio asume su máscara más cautivante y las pasiones tentadoras tratan de embelesar al aspirante inexperto en las anfractuosidades del degrado psíquico. Lo antedicho no es análogo al cuadro de un gran artista donde Satán está jugando ajedrez con un hombre que ha apostado su alma, mientras el ángel de la guarda lo asiste y lo aconseja. Pues, en el caso del Chela, la lucha es entre su Voluntad y su naturaleza carnal y el Karma prohibe que algún ángel o Gurú interfiera hasta que se sepa el resultado. En “Zanoni,” obra que los ocultistas siempre apreciarán, Bulwer Lytton idealiza todo esto con una vívida fantasía poética; mientras, en Una Historia Extraña, se vale de la misma facundia para mostrar el lado negro de la búsqueda oculta y sus peligros mortales. El otro día, un Mahatma definió el estado de Chela como un “disolvente psíquico que carcome toda la incrustación, dejando aflorar el oro puro”.

Si el candidato tiene un deseo latente por el dinero, el embrollo político, el materialismo escéptico, la ostentación vana, la mentira, la crueldad y la gratificación sensual de cualquier tipo, es casi cierto que esta semilla brotará, análogamente a las cualidades nobles de la naturaleza humana. Emerge lo que en realidad somos.

Entonces: ¡no es, quizá, la cumbre de la demencia, dejar el camino tranquilo de la vida común y corriente, para escalar los desfiladeros del estado de Chela sin estar seguro que uno posee en sí lo que se necesita? La Biblia dice: “Que aquel que está de pie ponga atención, si no quiere caerse.” Palabras que todo aspirante Chela debería tomar en seria consideración antes de precipitarse en el fuego. Para algunos de nuestros Chelas laicos, hubiera sido conveniente si lo hubiesen pensado dos veces antes de retar las pruebas.

Recordemos varios fracasos de los últimos doce meses. Uno enloqueció, negó los sentimientos nobles expresados sólo unas semanas anteriores y se hizo miembro de una religión que había, justa y desdeñosamente, comprobado ser falsa. Un segundo fue el reo de un delito y escapó con el dinero de su patrón, que es también un teósofo. Un tercero se entregó a una lujuria grosera, confesándola inútilmente, entre murmullos y sollozos, a su Gurú. Un cuarto se enredó con una persona del sexto opuesto y alienó sus amistades más queridas y verdaderas. Un quinto mostró síntomas de aberración mental y fue llevado a Corte bajo cargos de conducta vergonzosa. Un sexto, cuando estaba por ser capturado, se disparó para sustraerse a las consecuencias de su conducta criminal. La lista continúa. Todos eran, aparentemente, buscadores sinceros de la verdad y llevaban una vida respetable. Externamente y según las apariencias, eran buenos candidatos para el estado de Chela; sin embargo: “en el interior, todo era putrefacción y huesos de muertos.” La capa del mundo era tan densa que ocultaba la ausencia del oro atrás y el “disolvente,” haciendo su trabajo, mostró que, en cada caso, el candidato era una simple figura blanqueada de escorias morales, desde la circunferencia hasta el centro […]

En lo anterior hemos tratado, naturalmente, sólo los fracasos entre los Chelas Laicos; sin embargo ha habido, también, éxitos parciales que están pasando, gradualmente, por las primeras etapas de su prueba. Algunos tratan de ser útiles a la Sociedad Teosófica y al mundo en general mediante un buen ejemplo y la enseñanza. Si persisten, ellos y nosotros nos beneficiaremos. Les esperan pruebas muy arduas; pero nada “es Imposible para quien tiene Voluntad.” Las dificultades en el estado de Chela jamás se amortiguarán hasta que la naturaleza humana cambie, desenvolviendo una nueva. San Pablo, (en Romanos, Vii., 18, 19), debe haber pensado en un Chela cuando dijo: “la voluntad está presente en mí; pero no encuentro cómo poner en práctica lo que es bueno. Pues el bien que quisiera hacer no lo hago y el mal que no quisiera hacer, esto sí lo hago.” En el sabio Kiratarjuniya de Bharavi leemos:

Los enemigos que afloran dentro del cuerpo humano,
Las pasiones malas son de difícil dominio,
Si las combatiéramos con osadía, el que las conquista
Es comparable al conquistador de los mundos.
(XI, 32)

Chelas and Lay Chelas, The Theosophist, julio 1883

H. P. Blavatsky

Chelas y Chelas Laicos – H. P. Blavatsky

La segunda Ley del Alma, la Ley del Impulso Magnético – Ramón Llucià

Conferencia de Ramón Llucià en la Asociación Amigos de la India, el sábado 10 de marzo de 2018, sobre la segunda Ley del Alma, la Ley del Impulso Magnético.

Definición de magnetismo. La ley del impulso magnético es la ley que rige los contactos conscientes establecidos entre los múltiples aspectos del alma una. Ley del impulso magnético y ley de atracción magnética. La ley del impulso magnético rige la relación entre almas. Ley de la unión polar. El trabajo de la atención.

 

La Ley de Restitución – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de octubre de 1978.

Vicente. — El Señor Buda había dicho que los males del mundo eran tres: la vejez, la enfermedad y la muerte. El epílogo de la vida parece ser que es la muerte, pero, esotéricamente sabemos que la muerte no existe, que es solamente un fenómeno de la vida, no es lo opuesto a la vida sino que es el complemento del nacimiento. El nacimiento y la muerte se complementan.

Durante la conversación del mes de Julio tratamos uno de los males del mundo que es la enfermedad, llegamos a la conclusión, sin ser por ello dogmáticos sino expresando una de las tónicas de esta Nueva Era en la cual progresivamente nos vamos introduciendo, de que las enfermedades no son algo como corrientemente se cree sino que es alguien. ¿Se dan cuenta ustedes de la tremenda diferencia que existe entre considerar la enfermedad como algo, a considerarla como una entidad psicológica creada psíquicamente por nuestros pensamientos y por nuestras emociones? La ciencia actual ya ha reconocido que no existe una enfermedad puramente física sino que es psicosomática, se da una importancia tremenda a la psique, y la psicología moderna tendrá que introducirse en el campo de estudio esotérico si quiere estar a tono con las exigencias de esta Nueva Era, la cual se iniciará considerando a la enfermedad como una creación mental del hombre, dotada de una personalidad psíquica y reaccionando en todos los planos del ser, y que un complejo, una tensión, será considerada siempre como el resultado de un mal enfoque mental o de una desvirtualización del aspecto emocional. La sensibilidad en el hombre moderno choca evidentemente contra la técnica que impera en nuestros días, y esta sensibilidad refugiándose en los mundos psíquicos crea también enfermedades, son las enfermedades nerviosas propias de los discípulos de esta Nueva Era, ¿y quién no se siente asaeteado por esta fuerza psíquica ambiental, esta fuerza con la cual aparentemente como en el caso del cáncer no se puede luchar. Cuando la medicina, la psicología, trabajando conjuntamente tal como ha de ser, penetren en el campo astral conscientemente y pueden localizar allí esta gigantesca estructura, esta entidad psicológica o psíquica que llamamos el cáncer, se habrá cumplimentado una de las principales exigencias de nuestra Era, de esta Nueva Era de Acuario en la cual progresivamente vamos introduciéndonos.

Esto es en síntesis lo que dijimos el mes de Julio. Durante el mes de Septiembre analizamos las causas psíquicas y cómo evitar estas causas mediante el sistema de la invocación, teniendo en cuenta que el hombre posee un gran poder en la mente que todavía no ha desarrollado, y es el alma de la cual debemos usar para poder luchar y para finalmente destruir todas las entidades psíquicas que en el plano astral y en los bajos estratos del plano mental están actuando sobre nuestra humanidad. A partir de aquí se le ofrece al hombre moderno la posibilidad de luchar cara a cara y frente a frente desde sus más remotas raíces, desde sus fundamentos, la causa de las enfermedades físicas y de los desequilibrios psíquicos, para llegar a penetrar progresivamente en el mundo mental de los significados, y desde allí barrer todos los gérmenes mentales que causan perturbación ambiental y son los elementos del malestar social en todos sus niveles.

El tema que vamos a tratar hoy bajo el título genérico de la Ley de Restitución, tiene que ver con el segundo de los males que el Señor Buda había descubierto en su más tierna infancia, entonces vamos a referirnos hoy a un tema siempre interesante precisamente por la importancia que tiene desde el ángulo de visión de la raza entera como es el fenómeno de la muerte. La muerte técnicamente hablando no es ausencia de vida sino que la conciencia se refugia en otros niveles de su constitución interna, deja de ser en el plano físico y pasa a ser completamente con plena libertad de movimiento en otro nivel de conciencia, en el mundo astral. Si ustedes analizan este gráfico que tenemos aquí, a mi mano derecha, verán que existe un mundo espiritual y existe un mundo material, cuando esotéricamente hablamos del mundo material nos referimos a los niveles mentales, astrales y físicos, es decir, que el conjunto de la mente, de las emociones y del cuerpo constituyen el mundo material, el campo de experiencia del yo, el campo donde actúan, simbólicamente hablando, los Señores del Karma. Y ustedes preguntarán: ¿quiénes son los Señores del Karma? Son los Grandes Señores del equilibrio cósmico, que ajustan la ley cuando la ley ha sido alterada, no premian ni castigan, está fuera de duda que no existe pasión en los Señores del Karma, pero enseñan al hombre a ser responsable de sus actos, el que siembra vientos recoge tempestades, y aquel que a hierro mata a hierro muere, esto lo dijo Cristo hace dos mil años pero anteriormente los grandes filósofos griegos, y anteriormente los grandes sabios del antiguo Egipto y de la eminentísima Grecia ya lo habían dicho. El hombre es el promotor de todas sus acciones, él crea el campo de sus situaciones, el campo llamado Kurukshetra, que es el campo donde precisamente se gesta la potencia, la vivencia espiritual para una futura vida, si es que ustedes aceptan noblemente que pueda existir otra vida más allá de la presente, con sus dificultades sociales, con sus temores, con sus conflictos, etc, etc. Cuando los Señores del Karma se manifiestan se crea lo que podemos llamar la cruz kármica de la vida. La cruz kármica tiene cuatro sectores, en el lado del nacimiento, y progresando del yo haciendo esta forma de ocho simbólica desde el punto de vista de la numerología de la Kábala de los caldeos, es que del punto más alto del espíritu sale una línea de luz que se introduce en la materia mediante el fenómeno del nacimiento, este es el punto de paso de las energías que a través del nacimiento dan un arco que depende del tiempo que el ser humano está encarnado en la Tierra, dan una progresión proporcional a este diámetro, o a este radio, y finalmente llega el fenómeno de la muerte. ¿Se dan cuenta que el nacimiento y la muerte son esencialmente la misma cosa? En este fenómeno de restitución el alma deja a la Naturaleza todo cuanto la Naturaleza le ha conferido, ¿qué es lo que nos ha conferido la Naturaleza? Un cuerpo físico, un vehículo astral, o emocional, y una mente capaz de coordinar, son los tres elementos de los que el Yo, que está encerrado en la cárcel de la materia, aprenda a distinguir el ambiente y a experimentar con el ambiente hasta finalmente cerrar su carrera y volver al mundo espiritual.

La Ley de Restitución

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El Servicio a la Raza – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 7 de octubre de 1978.

Vicente.— …otra cosa de tipo místico, trascendente y elevado, y no corresponde al día de hoy como conferencia; pero se podría hablar también de la muerte espiritual, y ya hemos hablado aquí del fenómeno de la iniciación, o del proceso de la iniciación, en el cual en cada paso obligado el hombre deja jirones de su ser, hasta quedar sin nada, y cuando no tiene nada ya es el todo, porque el cero es igual en el infinito que en lo finito, es nada. Si esta pizarra no tiene nada es el vacío, completamente, es la mente creadora, si hay alguna cosa ya hay algo, y este algo forzosamente tiene que atraer la atención del yo; el yo ya no está con Dios está con las cosas. Pues bien, como no es un solo punto de atención el que se exige sino que todo cuanto ocurre al ser humano es un punto exigido de atención, entonces resulta que la técnica suprema de la vida, que es la ley natural, es estar siempre atentos, ver qué es lo que ocurre, mirándolo todo con fruición, con devoción, diría yo, con profundidad, sin análisis, sin intelecto, solamente observando. Cuando se llega a este momento seguramente se terminó para siempre el trabajo de los médicos y los psicólogos, no habrá problemas ya, el hombre será su propio Maestro, su propio médico, su propio psicólogo, falta mucho todavía, diría yo.

Interlocutor.— Yo quería ver si es una fantasía mía, en mi mente, o es una realidad lo que he descubierto mediante, en principio la retribución había que restituir todas las partículas devolverle a la naturaleza lo que nos había prestado y cuando dijo que el iniciado debía empezar la retribución de joven, me surgió a mí sobre una retribución de servicios que nos presta la naturaleza cuando nacemos, creándonos, un servicio a través de los servidores, y como lo debemos devolver creando, dando cuerpo a los demás, esto es muy importante para el iniciado, por lo menos lo enfoqué yo así en ese momento, esta devolución de servicio, y como lo escapamos incluso los iniciados a esta prestación de servicio, esto sólo es creando niños, se me hizo ver esto, y si lo escapamos a ese servicio, y yo y mi señora nos juntamos, la naturaleza nos ha prestado un servicio a cada uno y nosotros creamos un hijo sólo debemos medio servicio cada uno, dejamos ahí un déficit en la retribución. Ahora usted si ve esto importante, si ve realidad en esto, pues…

Vicente.— Dese cuenta que cuando hablamos de creación lo hacemos en un sentido total; por ejemplo, hay personas que tienen muchos hijos y les dan premio por tener muchos hijos, bien, estas personas ¿qué están dando a la naturaleza?, están dando solamente oportunidad de otras personas para que no tengan muchos estudios y que no tengan grandes capacidades y oportunidades en la vida porque que son muchas gentes que tienen que repartirse un patrimonio único. Así que el fenómeno social de retribuir a la naturaleza es un arma de dos filos. Una persona puede ser un gran creador sin tener hijos, y sin plantar un árbol, y sin escribir un libro. Pero, lo interesante es esto, que el servicio de restitución, es un servicio naturalmente: ¿cómo serviríamos a la raza que es la culminación de todos los reinos subhumanos de la naturaleza? Simplemente sirviendo a la raza, ¿cómo podemos servir a la raza si no estamos atentos a sus necesidades? ¿Y si después de estar atentos no prescindimos de nuestro yo, y trabajamos en este sentido de que aquél yo se sienta beneficiado de una palabra, de un pensamiento, de una sonrisa, o de otra forma de servicio? Es decir, es una ley que tenemos de retribución con la naturaleza que nos ha creado, le damos las gracias en el fenómeno de retribución cuando dejamos a ella todo aquello que nos prestó, pero, ¿cuál es el servicio del iniciado?, que da cien y más por uno que recibe, porque toda la energía, toda la materia de sus cuerpos la ha divinizado, y aquello que la naturaleza le entregó con un índice de quince se lo devuelve con cien por cien, y entonces aquello es un servicio. No hay mejor servicio a la humanidad que la persona que constantemente está entregándose a ella, a la humanidad, ¿de qué manera?: en el trabajo, en la amistad, en la familia, en el mundo social, no gritando libertad sino sintiéndose libre, y dando a esta libertad un cariz, no social, sino psicológico y trascendente, de manera que allí donde exista un ser realmente integrado en funciones espirituales habrá un campo magnético de paz que será un servicio para todos los seres humanos que contacten aquel ambiente, ¿y quién no puede hacer esto? Si tenemos paz comunicaremos paz y si tenemos problemas comunicaremos problemas, como hay más problemas que estados de paz existen las guerras, las enfermedades, la vejez y la muerte. Con el tiempo los tres males de la humanidad a los cuales se refirió el Señor Buda no existirán para la raza porque no tendrán cuerpo de necesidades, encarnará en cuerpos etéricos puros y radiantes, no tendrán necesidad de esta ley gravitatoria de absorción, estará constantemente retribuyendo a la naturaleza todo cuanto la naturaleza le esté dando paso a paso, día a día, instante en instante.

Bien, como siempre, es un tratado aparentemente intelectual, pero en su esencia hay un tremendo desafío a nuestra cualidad de investigadores esotéricos, o personas de buena voluntad simplemente, que si una persona tiene buena voluntad ya es esotérico, no hay que preocuparse del conocimiento. Hay personas que tienen muchos conocimientos y no son esotéricos, hay que vivir esotéricamente, hay que vivir retribuyendo todo cuanto la naturaleza pródigamente nos está ofreciendo a cada paso, por esto se dice que el Adepto es una bendición del cielo, es realmente un ser liberado, un foco de paz que comunica la paz al ambiente social de nuestros días.

El Servicio a la Raza

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Sobre Teosofía y su historia: Miradas personales. Mahandra y Shashi Shingal

Programa producido por el Grupo de Estudios Teosóficos de Sevilla y Derviche Films, la productora de contenidos audiovisuales de la Asociación Cultural Hinneni. Presentado por Emilio Carrillo, entrevistando a Mahandra Shingal, ex Vicepresidente Internacional, Sociedad Teosófica de Adyar y su esposa, Shashi Shingal.

Sobre Teosofía y su historia: Miradas personales. Herman Vermeulen

Programa producido por el Grupo de Estudios Teosóficos de Sevilla y Derviche Films, la productora de contenidos audiovisuales de la Asociación Cultural Hinneni. Presentado por Emilio Carrillo, entrevistando a Herman Vermeulen, Presidente de la Fundación ISIS Blavatsky House en La Haya, Holanda.

El estudio de la Teosofía y la vida teosófica. la Teosofía en Point Loma. El nacimiento de la sección americana de la Sociedad Teosófica. El nacimiento de Point Loma. La actual interrelación entre la Sociedad Teosófica de Adyar y la de Point Loma. La sección de Point Loma en Holanda durante la época de la represión nazi.