Los Señores del Karma – 1ª Parte – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 13 de septiembre de 1980.

Vicente.— En nuestra conversación del mes de Julio analizamos un tema profundamente esotérico, que hasta hace unos cincuenta años constituía un secreto iniciático: se trata del misterio del Ángel Solar, el cual tiene que ver con la leyenda de Prometeo. La leyenda mítica de Prometeo tiene que ver con el Hijo de los Dioses, que, apiadado de la oscuridad en la cual vivían los seres humanos, asciende al Olimpo y arrebata a Júpiter la luz de la mente, que la trae a la humanidad, es decir, atrae al tercer reino de la naturaleza, que estaba capacitado para poder adquirir la iniciación de la individualización.

En aquel momento, Prometeo, que realiza el sacrificio de dar la luz que corresponde al Olimpo a los seres humanos, cae en la desgracia de Júpiter, el cual lo mantiene atado sobre una peña del Olimpo, condenado eternamente a que los buitres devoren sus entrañas. Esto, naturalmente, es meramente simbólico, pero se trata del sacrificio de los Ángeles Solares: aquellos que, en la Doctrina Secreta, Madame Blavatsky denomina los Dyanes del Fuego, es decir, los hijos de la mente, aquellos que son perfectos desde un universo anterior y que traen, por la misma razón, la luz conquistada en aquel universo. Y el castigo al cual se somete voluntariamente, Prometeo, el Hijo de los Dioses, el Hijo de la Mente, es permanecer en el plano causal durante los millones de años que dure la evolución del ser humano, desde que adquiere la luz de la autoconciencia, hasta que se convierte en un maestro de compasión y de sabiduría. Naturalmente, la leyenda de Prometeo, y el trabajo que han realizado los Ángeles Solares a través del tiempo y, sobre todas las humanidades de nuestro sistema solar, ¿qué significa?, y es a través de los grandes intermediarios cósmicos que la luz de la mente de los hombres va fructificando hasta adquirir la inspiración necesaria para gobernar sabiamente su destino y convertirse en unos testimonios de la luz y en unos servidores del plan.

Dijimos también para que se vea claro el proceso que el plano causal, esotéricamente comprendido, corresponde a los tres subplanos superiores del plano de la mente, y que la mente humana, tal como la conocemos en su aspecto concreto e individualizado, está trabajando, actuando activamente en los cuatro subplanos inferiores del plano mental. Entonces, la relación que existe, la vinculación a través de una serie infinita de meditaciones y de trabajos internos de Prometeo en Géminis, que es el ser humano y será estudiado en próximas conversaciones, tiene que ver con el sentido íntimo de la meditación superior: la transportación de Prometeo hacia el plano causal venciendo la inercia de los vehículos inferiores y de la mente cualificada, es evidente en todos los aspirantes espirituales y en todos lo discípulos de esta nueva era. Y, seguramente, que muchos de los que estamos aquí estamos trabajando ya en tal sentido, estamos acercándonos progresivamente al plano causal, estamos encendiendo la hoguera de la luz en nuestro corazón en virtud de la inspiración causal, y, por tal motivo, nos estamos aproximando al Prometeo cósmico. Estamos convirtiéndonos por obra y gracia del espíritu de vinculación cósmica con el propio Ángel Solar, y todas las conversaciones que tengamos ahora y siempre, tendrán que ver sutilmente de una u otra manera con el contacto del yo inferior, el conocido, con el Yo Superior o el Ángel Solar que encarna Prometeo constantemente, siguiendo el libro de la leyenda y también el poder de los mitos a través de los símbolos.

En nuestra conversación de hoy, vamos a apartarnos aparentemente un poco de todo cuanto hemos dicho hasta aquí, en un sentido puramente metafísico, y vamos a ver si, cuando hablamos de estos grandes señores que llamamos los Señores del Karma, que será el tema de nuestra conversación de hoy, podamos tener una idea muy ajustada de lo que realmente representan los Señores del Karma en la vida del universo, en la vida del planeta, y naturalmente, en la vida psicológica del ser humano.

Los Señores del Karma han constituido desde el principio de los tiempos la culminación de una serie de esfuerzos por parte del investigador esotérico, el cual debe hurgar en las oquedades de lo cósmico para extraer la sabiduría necesaria para adueñarse de su destino, porque no podemos hablar de los Señores del Karma sin hablar del destino. Ahora bien, ¿qué es el destino? Hay que hacer una distinción: hay el destino de los Dioses, o de los Logos Creadores, hay el destino de los Ángeles, hay el destino de los planos del universo, hay el destino de los reinos de la naturaleza, hay el destino de las razas, hay el destino de las especies, y hay el destino de los seres humanos. El destino de los seres humanos, filosóficamente, podríamos definirlo como la incapacidad que tiene el hombre de ver más allá de la esfera de sí mismo. Está limitado constantemente, dentro de una esfera que él mismo se ha creado a través de los hechos contraídos en cualquier época del tiempo. Está condicionado por sus pensamientos, por sus emociones, por sus deseos. Y el movimiento que realiza el hombre, invariablemente, dentro de esta esfera que le sigue y le condiciona y constantemente limita, es el destino. Se echará de ver muy luego, que el destino del hombre, sigue fatalmente un curso, ¿cuál es este curso? El curso que marca la ley, el curso que marcan los actos contraídos en el pasado, teniendo presente que un pensamiento desde el ángulo esotérico es un acto y que un deseo es un acto, y que los actos no son solamente físicos sino que son cualificadores de cualquier actividad que realiza el ser humano en el ambiente donde vive, se mueve y tiene el ser. Por tanto, el destino del hombre está uncido invariablemente al destino que le marcan las estrellas, tal como astrológicamente se dice, sin aparentemente tener otra opción que seguir ciegamente este destino sin poder variarlo, y que lo que está escrito en las estrellas forzosamente tendrá que cumplirse en el destino o en el corazón del ser humano. ¿Es justo esto?, es la ley, simplemente. El hombre ha creado aquella esfera, el hombre se ha encerrado dentro de una capa de egoísmo, dentro de una capa de limitaciones, y no puede hacer otra cosa que luchar contra las limitaciones que él mismo se ha creado a través del tiempo; es decir, que cuando dices, la obra de los Señores del Karma quizás sería mejor que dijese, los Karmas, interpretando mis limitaciones, me ofrecen el destino que yo mismo me he creado. Entonces, los Señores del Karma son la justicia infinita del Cosmos y, naturalmente, si queremos empezar husmeando algo el destino de los Dioses podemos empezar estudiando la Cruz, porque la imagen simbólica de la cruz simboliza a los Señores del Karma. Los cuatro Señores del Karma constituyen el principio y el fin de cualquier tipo de universo, no importa cuán elevado, cuán perfecto sea el Logos que dará vida a aquel sistema. Y aquí tendremos seguramente, aquí lo verán ustedes (muestra sobre una pizarra), una Cruz. Antes de la creación de cualquier universo, los Señores del Karma, tal como dicen los libros védicos, tienen sobre el espacio la Cruz Kármica que pertenece a aquel Logos y crean lo que esotéricamente se denomina “el círculo no se pasa“, el círculo infranqueable, a partir del cual el Logos está imposibilitado de seguir adelante porque corresponde a su propia e íntima evolución. Entonces, fíjense bien, una vez que el Logos, los Grandes Ángeles del Karma, han tendido la Cruz que les corresponde por ley con sus cuatro brazos bien estratificados, bien concretos, bien definidos, tal como ustedes verán, están presentes en toda actividad logoica desde el principio de los tiempos. La primera actividad está en el centro de la Cruz: allí está, de una manera misteriosa, el Corazón del Logos.

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La Constitución Esotérica del ser humano (Parte 2)

Cuarta clase del “Curso de Teosofía”, estructurada en un ciclo de ocho clases, que la Sociedad Teosófica en Argentina difunde online en las que se desarrollan los aspectos principales de las enseñanzas teosófica. Esta tercera sesión está presentada por María Belén Sender.

La Constitución Esotérica del ser humano (Parte 1)

Tercera clase del “Curso de Teosofía”, estructurada en un ciclo de ocho clases, que la Sociedad Teosófica en Argentina difunde online en las que se desarrollan los aspectos principales de las enseñanzas teosófica. Esta tercera sesión está presentada por María Belén Sender.

H. P. Blavatsky – Un Adepto del siglo XIX

Conferencia de José Rubio Sánchez y Alberto Peris, del Grupo de Estudios Teosóficos de Valencia, el lunes 29 de junio de 2020 en en el Centro Médico Naturista Tanit de Valencia sobre la nueva publicación de Editorial Creación, el libro de Mario Roso de Luna “H. P. Blavatsky – un Adepto del siglo XIX”.

Pequeña biografía de H. P. Blavatsky. Fuentes biográficas de H. P. Blavatsky.

La Muerte. La Liberación y el Ángel Solar – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de julio de 1980.

Vicente.- Bien, en conversaciones anteriores hemos tratado de describir el proceso de la muerte dándole un sentido muy natural, despojándolo a ser posible de su sentido espectacular, liberándole del miedo, porque el peor de los miedos es el temor a la muerte.

La muerte ha sido considerada hasta aquí como un proceso irreversible, algo que desde luego no puede truncar las aspiraciones de tipo material pero sí las de tipo espiritual en ciertos momentos, por cuanto presupone el cortar de raíz aquellas avenidas que llevan a síntesis, a la vida espiritual. Este es el mayor de los temores, el que la persona piense en un sentido de aniquilación cuando habla de la muerte, de ahí el sentido de temor. Entonces, todo el proceso en torno a la muerte ha sido el activar el sentido vital de permanencia o de eternidad que es en sí el alma del ser humano, como es también eterna el alma de todas y cada una de las cosas de la naturaleza, entonces, el proceso llevado a su máxima complacencia mística daba como resultado final una síntesis de luz que no todos pueden aceptar íntegramente, debido precisamente a que el temor se ha adueñado del ser humano y hace que la muerte sea considerada como un hecho de aniquilación y no como un hecho de liberación.

El alma es eterna, solamente los vehículos del hombre, los mecanismos a través de los cuales se expresa, son temporales, son periódicos, son impermanentes, y el proceso de la muerte está simplemente en los planos físico, emocional y mental; siendo más concretos, los cuatro primeros subplanos del plano mental, ya que hoy hablaremos del plano causal, que son los tres planos superiores del plano mental, allí ya no existe a partir del cuarto subplano mental, allí la muerte ya prácticamente no existe, existe ya una línea de comunicación, diríamos, iniciática, que conecta al plano mental con el plano búdico y va ascendiendo el alma hasta alcanzar los reinos espirituales de la más alta trascendencia.
Dijimos también, que el proceso de la muerte es un proceso técnicamente de restitución. ¿Qué hay que entender por restitución? Es el proceso de restituir, de devolver a la naturaleza todo cuanto la naturaleza entregó al alma para que pudiera manifestarse en espacio y tiempo. Este proceso de restitución es lo que técnicamente llamamos muerte, pero, en un sentido de que llega un punto en que la restitución se convierte en otra ley, la ley de eliminación, por cuanto restitución pertenece únicamente al nivel físico, en tanto que el proceso de eliminación o de purificación pertenece a los planos astral y mental. Entonces, existe dentro del ser una potencia dormida que tenemos que tratar de descubrir y desarrollar al máximo, que es el sentido de permanencia vital o el sentimiento íntimo de eternidad que está dentro de nosotros. Si nos ponemos en contacto con este proceso místico que tiende hacia la síntesis, automáticamente la muerte dejará de aparecer como algo tenebroso, como algo oscuro dentro de un sentido de restitución pero con aniquilación, será simplemente un proceso de liberación, y la liberación constituirá el tema de nuestra conversación de hoy, porque vamos a hablar más allá de aquello que pertenece al reino de la muerte, vamos a hablar simplemente de vida, vamos a hablar de aquello que está más allá del entendimiento pero que constituye una promesa, porque si existe una promesa del alma del hombre es la de la eternidad, siendo la eternidad la que expresa el sentido de permanencia más el sentido de conciencia, es decir, que la muerte aparece como una aniquilación en tanto que la liberación se expresa como una expansión total de conciencia que lleva a la propia eternidad, en la cual el hombre y Dios constituyen una unidad. Hasta aquí existe una separatividad: el hombre y Dios, y todo el sentido de la evolución es el esfuerzo del hombre buscando a la Divinidad. En este proceso existe lo que podíamos llamar los grados en el Sendero, lo que es la jerarquía espiritual, porque evidentemente dentro de ese Sendero que va hacia síntesis, hacia la eternidad, existen multiplicidad de estados de conciencia y cada uno de nosotros ocupa un lugar establecido, concreto, dentro de la Escalera de Jacob, que va del reino inconsciente de la naturaleza hasta el reino de la omnipotencia divina, es decir, que siempre estamos ocupando un lugar definido dentro de la órbita de la evolución y a esto le llamamos técnicamente, jerarquía. La jerarquía llega el momento en que se hace iniciática, el hombre deja de pertenecer al cuarto reino y se convierte en un ciudadano del quinto reino de la naturaleza, aquel que se denomina místicamente “el Reino de los Cielos”; esto es lo que para mí, constituye la promesa de la humanidad “Cristo en ti esperanza es de Gloria.”

Espero que todos comprendamos que no estamos aquí reunidos simplemente para captar ideas sino que estamos aquí para captar realidades y vivir realidades. Quizá las realidades puedan venir a través de la conciencia, esta conciencia que tenemos separativa, pero es a través del sentimiento de integridad espiritual que el hombre se va acercando progresivamente a la fuente espiritual de todas las cosas, es decir, la Divinidad, o la Potencia Creadora, o la Energía de Síntesis, como ustedes quieran llamarlo. Entonces, existe en todos los planos de la naturaleza desde el momento crítico de la muerte, un sentido progresivo de purificación, un sentido de purificación que en unas personas queda reducido —como en los seres atrasados en la escala de evolución sin afán peyorativo— en los últimos subplanos de cada plano de la naturaleza, y aquí no hay opción a tener una vislumbre de lo que es la luz inmortal del Cosmos, ni saber lo que es la naturaleza divina, está simplemente marcando el compás del tiempo o el tambor del tiempo, está simplemente viviendo una vida vegetativa, pero el hombre moderno —todos somos hombres modernos y mujeres modernas—, estamos tratando de llegar a un punto en el cual aquel sentido de inconsistencia o de inconsciencia del hombre primitivo, se convierta en una conciencia plenamente establecida dentro del orden de la evolución, es decir, una conciencia de integración dentro de la cual la mente que piensa, que ordena, que establece diferenciaciones entre todas las cosas, el corazón que expresa la sensibilidad del hombre hacia todo cuanto le rodea, y el cuerpo físico, se convierten en una unidad al servicio del alma. Cuando se ha llegado a este punto, cuando se ha establecido un contacto entre el hombre mortal y el Ángel Solar, o el punto intermedio de la evolución, del cual hablaremos seguidamente, esta potencia integradora en el plano de la mente causal, entonces, puede decirse que el hombre ha entrado en la corriente. Entrar en la corriente, esotéricamente hablando, significa entrar en un mar embravecido donde no existen pasiones, solamente existe la omnipotencia de la propia Divinidad, es un curso de dificultades por cuanto la corriente tumultuosa de la Divinidad viene hacia nosotros con fuerza avasalladora y nosotros debemos atravesar esta potencia integradora de la Divinidad utilizando el arma del espíritu, de la razón, del entendimiento y de la voluntad, porque luchamos contracorriente, porque la Voluntad de Dios en el centro que llamamos la Raza de los Hombres, todavía aparece ante la vista de los grandes responsables del Cosmos como una potencia que altera y modifica el Plan de salvación de la humanidad, y el hombre que busca la Divinidad está yendo siempre contra la corriente, de ahí que no puede hablarse de dificultades, no puede hablarse de crisis, no puede hablarse de sufrimientos, sin contar con que éste es el hombre que está luchando contra la corriente, es el hombre que está luchando constantemente contra sí mismo, está luchando —al decir contra sí mismo— con todo cuanto hace contacto consigo mismo que es el ambiente circundante, es decir, que cuando se ve a una persona que sufre, y la gente no sabe nunca el motivo de sus sufrimientos, y este sufrimiento está provocado porque marcha contra la corriente, estamos diciendo, o podemos decir íntegramente, que se trata de un iniciado que está buscando en línea recta la propia Divinidad.

La Muerte, la Liberación y el Ángel Solar

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Blavatsky y Roso de Luna, máximos exponentes de la Teosofía – José Rubio Sánchez

Entrevista en el programa Luces en la Oscuridad a José Rubio Sánchez, historiador e investigador de religiones, mitologías y filosofías comparadas, y miembro del Grupo de Estudios Teosóficos de Valencia, acerca de estas dos figuras clave de la Teosofía.

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