La Perfecta Condición Meditativa – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de marzo de 1979.

Vicente. — En nuestra conversación del pasado mes analizamos el tema práctico, y científico al propio tiempo, del cuerpo humano como un contenedor de misterios. Vimos, así, que todo cuanto representa el cuerpo físico del hombre en relación con el universo da siempre la medida exacta del pensador, del hombre en el tiempo que está tratando de seguir las huellas de aquellos que, en tiempo y espacio, llegaron antes que nosotros a la meta espiritual. Así, siendo el cuerpo un contenedor de misterios, vimos en primer lugar que la columna vertebral del hombre está constituida por treinta y tres segmentos. La importancia del número está en función con el aspecto espiritual que representa, por lo tanto, el hueso coxal, formado por cuatro segmentos significa el aspecto kármico del individuo que está en relación con el chakra Muladhara de cuatro pétalos como ustedes saben. Le seguía después el aspecto cortical del segmento sacro, constituido por cinco de estos segmentos, que unidos a los cuatro (del coxis) dan el nueve, que es el número del hombre, en el sentido de que realmente el nueve es el número de la iniciación cósmica pero al propio tiempo es el número de meses que el hombre está en el claustro materno; es la ley cíclica de la naturaleza. Ascendiendo hacia arriba, en la región lumbar veíamos cinco segmentos más enlazados con el centro del plexo solar, teniendo como cometido el contacto con el plano astral de la naturaleza o del Sistema Solar. Y ascendiendo ya, en la región dorsal, teníamos doce segmentos que están en relación con el plexo del corazón o el centro cardíaco, que está formado por doce pétalos. Como verán ustedes hay una relación numérica entre los huesos de la columna vertebral y los pétalos de cada uno de los centros de la naturaleza del hombre, en aspecto etérico; y al final había siete segmentos más que corresponden a la región cervical, que están en contacto con el centro de la laringe, con el cual el hombre puede contactar y puede reflejar el Verbo.
Bien, esto solamente para que veamos algunas de las analogías cósmicas en relación con el hombre, teniendo en cuenta que no es en vano que son treinta y tres escalones los que constituyen la Escalera de Jacob. La gran mitología bíblica cuando nos habla del sueño de Jacob que veía bajar por una escalera a los ángeles, él asciende buscando la liberación, y los ángeles que descienden buscando la experiencia humana, estando reflejada en la columna vertebral, (esto) solamente ocurre en el ser humano, démonos cuenta de esta circunstancia, de que el hombre posee treinta y tres segmentos en la columna vertebral porque corresponden al número cósmico; de ahí, por ejemplo el porqué el treinta y tres es la edad de Cristo, simbólicamente hablando; treinta y tres es también es el número mayor de la masonería actuante, el grado masón treinta y tres es el más importante dentro de la masonería, ya de aquí se pasa a ser el Gran Mayor. Y también, si vamos a buscar las analogías, en la esfinge, en el templo de la esfinge, desde el suelo hasta el atrio del templo hay treinta y tres escalones. Esto es simbología pura, pero la simbología es el lenguaje de los iniciados. Así que los iniciados, los hombres que han llegado a la perfección, tienen como suprema maestría del lenguaje el símbolo, se ha perdido ya la palabra hablada, es el símbolo, digan ustedes telepatía, la voz radiante de los ángeles…, es lo mismo, pero, en definitiva, el hombre se proyecta en el espacio, ya no es un dependiente de la fonética del lenguaje sino que va más allá, es un hombre que a través del éter empieza a ejecutar la acción idéntica a la que realizan los ángeles de la naturaleza; se dice que el hombre está predestinado a ser un ángel, el Ángel Solar de la Naturaleza Divina. Pero, en definitiva, lo que interesa en estas reuniones es que nos demos cuenta de que nuestra vida tiene una participación cósmica y que todo cuanto estemos hablando, discutiendo, pensando, ideando o imaginando o recordando, siempre está dentro de un nivel determinado de la Escalera de Jacob que se inicia en el cóccix y termina en la glándula pineal. Es decir, que estamos avanzando constantemente desde lo más bajo hasta lo más elevado de la naturaleza, y el paso que va de lo bajo a lo alto se llama técnicamente El Sendero. Cada cual está en un límite del sendero, en un aspecto determinado del sendero, y para cualificar, para fructificar en cada una de estas escaleras o peldaños del sendero se han creado, han venido a nosotros las técnicas de aproximación a la Divinidad, las técnicas espirituales, las técnicas del vivir, las técnicas del aproximarse a la naturaleza, las técnicas de aproximarse al ser humano, a nuestros hermanos ¿verdad? Todo esto está dentro del término genérico de sendero, ya sea en un sentido místico, ya sea en un sentido esotérico, ya sea en un sentido eminentemente científico, todos estamos avanzando hacia la Divinidad, todos estamos pisando un peldaño definido dentro de la Escalera de Jacob de la Evolución, y cada uno de nosotros ha de ser responsable en este punto donde la naturaleza le ha situado. Es decir, que lo que decimos liberación en el sendero es cuando la persona, sea cual sea el peldaño que ocupa dentro de esta Escalera de Jacob, sabe ser auténticamente libre, se trata de libertad, no depende del nivel, la libertad depende siempre de la conciencia del nivel, la plena conciencia de libertad en este nivel, la manera en cómo se enfrenta a sus problemas en este nivel, y las técnicas no son técnicas por tanto de importación, aunque podemos hablar de técnicas de importación, y podemos hablar de yogas y podemos hablar de cualquier sistema de entrenamiento espiritual porque todo está reglamentado por la ley kármica de la evolución, y todo estamos aquí por esta razón, porque de una u otra manera estamos interesados en comprender acabadamente cuál es el nivel que nos sustenta y cuál es el próximo nivel que es nuestra meta inmediata, siendo esta meta inmediata para nosotros en este momento la liberación. No podemos aspirar a la liberación cósmica como un Dios Cósmico, pero sí podemos ser auténticamente libres en el nivel que nos corresponde vivir, y a esto yo le llamo liberación.

La Perfecta Condición Meditativa

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