La Idea Geométrica del Universo – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 9 de diciembre de 1978.

Vicente. — Nuestra conversación anterior osciló sobre la actividad de los átomos permanentes. Los átomos permanentes son el registro de las memorias acumuladas en el tiempo y que sirven de identificación, por así decirlo, de toda alma en un proceso de encarnación cíclica. El hecho de que la persona pueda recordar, y como ustedes saben la memoria es algo aparte de nosotros mismos, actúa con plena independencia de nuestro yo, lo cual significa que la memoria tiene su propia personalidad. De ahí también que hay que aceptar que los registros akásicos pertenecientes a la memoria cósmica de la naturaleza son también la obra de una entidad angélica, psicológica, como ustedes quieran llamarla, pero que permite que vida tras vida la persona pueda perpetuarse, crear su propia conciencia, elaborar sus reacciones, y a través de cada una de estas reacciones llega un día a establecer un punto de contacto con la Divinidad. Entonces, los recuerdos, a través de los átomos permanentes, han situado al ser humano, al alma humana en proceso de encarnación, en el lugar donde se halla actualmente situado.

Esto solamente para iniciar nuestra conversación de hoy; esta tiene caracteres más profundos, diría yo, porque se trata, nada más y nada menos, que tratar de buscar los orígenes de todo ser, de toda cosa manifestada. El proceso que va de la Divinidad al hombre no puede ser estructurado ni medido si no existen previamente formas adecuadas para contener la conciencia, así que cuando en el misterio de toda posible religión, de toda posible liturgia, se nos presenta el símbolo del cáliz y del verbo, se nos está diciendo claramente en forma esotérica que el espíritu sin la materia no podría comunicarse. Entonces, tan santa es la materia como el espíritu, y el que tiene que darse cuenta de la santidad de la materia es el alma que nace del contacto del espíritu con la materia, de la vida con la forma, y esta conciencia, que es la nuestra, cada cual en su proceso de evolución, tiene como deber ineludible redimir la substancia, redimir la materia, y convertir la materia en espíritu, y esto no es posible si el individuo no elabora sus propias reacciones psicológicas empezando desde el principio, empezando desde el fundamento de lo que es materia, porque si se conoce lo que es materia, automáticamente conocerá lo que es el espíritu.

Dense cuenta de que no existe ninguna cosa en la vida que no tenga una forma geométrica. La geometría es la base fundamental del universo. Esotéricamente se nos ha explicado que nuestro sistema solar, nuestro universo con todo su contenido de planos, jerarquías, reinos, planetas, funciones y especies, están ubicados siempre dentro de cuerpos de forma, dentro de cuerpos geométricos y, naturalmente, si nuestro universo, tal y como se nos dice, es el cuerpo físico de una entidad cósmica que al propio tiempo que nuestro universo está utilizando otros seis universos, igual que nuestro sistema solar se manifiesta a través de siete planos de manifestación, tendremos una idea bastante acertada, o aceptable, del porqué Platón decía que Dios geometriza.

Entonces, la base del sistema solar es geométrica, no podemos concebir un espíritu sin que sea contenido en una forma geométrica, de la clase y de la dimensión que sea, pero al fin y al cabo corpórea. Hasta aquí hemos considerado como forma lo objetivo en el plano físico denso, pero si partimos del punto de vista esotérico de que el Sistema Solar, con todos sus planos, reinos y dimensiones es el cuerpo físico de una Entidad Cósmica, automáticamente vemos que la ciencia solamente está elaborando cosas del plano físico denso, pero que la forma existe en todos los planos, ya sea en el plano emocional, en el mental, el búdico, el átmico, hasta llegar al plano de la propia Divinidad.

El caso es que nos demos cuenta de que realmente la base del sistema universal es objetiva, y sobre la objetividad, sobre la figura geométrica, se estructuran todas las leyes de la evolución. Sabemos también, a partir de este principio, que el esoterista está educiendo facultades internas de percepción de las formas que existen en los planos considerados como arrúpicos, es decir, subjetivos o sin forma, y el hecho de que tenga desarrollados ciertos órganos en el cerebro, o ciertas zonas definidas en su cuerpo mental, indica realmente que puede percibir estas formas. Y para el esoterista, para el investigador esotérico, todo son formas sea cual sea el plano o la dimensión en donde estas formas se manifiesten. Así, el principio geométrico del universo es la forma fundamental de todo cuanto existe, y el esoterista comprende, visualiza y puede también percibir a aquellos que son responsables dentro del universo de la creación de todas las formas existentes.

Por lo tanto, hoy vamos a hablar de tres categorías de entidades angélicas que son las que presiden la evolución en los tres mundos de nuestro sistema solar, es decir, el nivel físico, el nivel emocional y el nivel mental. Más allá de estos niveles no poseemos desarrollados todavía órganos de percepción, por lo tanto, sería presentar algo que no tiene consistencia, y por lo tanto no estaría al alcance de nuestra comprensión y entendimiento.

Tenemos en el plano mental una categoría específica de ángeles que llamamos los Agnisvattas, en el plano emocional tenemos los Agnisuryas, y en el plano físico los Agnischaitas. Los primeros, esotéricamente, son denominados los ángeles de los arquetipos, y también los Señores de la Visión, porque a Ellos pertenece la obra de visualizar los arquetipos que la mente de Dios desarrolla en forma de ideas para llevar a la perfección la forma en cada uno de los reinos de la Naturaleza y en cada una de sus especies. Mantiene este ideal que percibe de los planos monádicos utilizando un proceso alquímico de visualización, y mantiene durante todo el curso de la evolución del planeta y del universo estas formas arquetípicas para que puedan ser percibidas por los ángeles, los Agnisuryas, que también son denominados las Huestes de la Voz, o los Ángeles de los Diseños. La obra de los Ángeles de los Diseños es recoger aquella idea arquetípica de los mundos mentales, recogerla, envolverla con el aura etérica de sus propias vidas, de fuego eléctrico, diría yo, y una vez manifestados, colocarlos delante de los constructores de las formas, es decir, los Agnischaitas. Los Agnischaitas son los constructores de las formas, son en estos en donde descansa el proceso máximo de la geometría del universo.

La Idea Geométrica del Universo

Ir a descargar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s