La Ley de Restitución – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de octubre de 1978.

Vicente. — El Señor Buda había dicho que los males del mundo eran tres: la vejez, la enfermedad y la muerte. El epílogo de la vida parece ser que es la muerte, pero, esotéricamente sabemos que la muerte no existe, que es solamente un fenómeno de la vida, no es lo opuesto a la vida sino que es el complemento del nacimiento. El nacimiento y la muerte se complementan.

Durante la conversación del mes de Julio tratamos uno de los males del mundo que es la enfermedad, llegamos a la conclusión, sin ser por ello dogmáticos sino expresando una de las tónicas de esta Nueva Era en la cual progresivamente nos vamos introduciendo, de que las enfermedades no son algo como corrientemente se cree sino que es alguien. ¿Se dan cuenta ustedes de la tremenda diferencia que existe entre considerar la enfermedad como algo, a considerarla como una entidad psicológica creada psíquicamente por nuestros pensamientos y por nuestras emociones? La ciencia actual ya ha reconocido que no existe una enfermedad puramente física sino que es psicosomática, se da una importancia tremenda a la psique, y la psicología moderna tendrá que introducirse en el campo de estudio esotérico si quiere estar a tono con las exigencias de esta Nueva Era, la cual se iniciará considerando a la enfermedad como una creación mental del hombre, dotada de una personalidad psíquica y reaccionando en todos los planos del ser, y que un complejo, una tensión, será considerada siempre como el resultado de un mal enfoque mental o de una desvirtualización del aspecto emocional. La sensibilidad en el hombre moderno choca evidentemente contra la técnica que impera en nuestros días, y esta sensibilidad refugiándose en los mundos psíquicos crea también enfermedades, son las enfermedades nerviosas propias de los discípulos de esta Nueva Era, ¿y quién no se siente asaeteado por esta fuerza psíquica ambiental, esta fuerza con la cual aparentemente como en el caso del cáncer no se puede luchar. Cuando la medicina, la psicología, trabajando conjuntamente tal como ha de ser, penetren en el campo astral conscientemente y pueden localizar allí esta gigantesca estructura, esta entidad psicológica o psíquica que llamamos el cáncer, se habrá cumplimentado una de las principales exigencias de nuestra Era, de esta Nueva Era de Acuario en la cual progresivamente vamos introduciéndonos.

Esto es en síntesis lo que dijimos el mes de Julio. Durante el mes de Septiembre analizamos las causas psíquicas y cómo evitar estas causas mediante el sistema de la invocación, teniendo en cuenta que el hombre posee un gran poder en la mente que todavía no ha desarrollado, y es el alma de la cual debemos usar para poder luchar y para finalmente destruir todas las entidades psíquicas que en el plano astral y en los bajos estratos del plano mental están actuando sobre nuestra humanidad. A partir de aquí se le ofrece al hombre moderno la posibilidad de luchar cara a cara y frente a frente desde sus más remotas raíces, desde sus fundamentos, la causa de las enfermedades físicas y de los desequilibrios psíquicos, para llegar a penetrar progresivamente en el mundo mental de los significados, y desde allí barrer todos los gérmenes mentales que causan perturbación ambiental y son los elementos del malestar social en todos sus niveles.

El tema que vamos a tratar hoy bajo el título genérico de la Ley de Restitución, tiene que ver con el segundo de los males que el Señor Buda había descubierto en su más tierna infancia, entonces vamos a referirnos hoy a un tema siempre interesante precisamente por la importancia que tiene desde el ángulo de visión de la raza entera como es el fenómeno de la muerte. La muerte técnicamente hablando no es ausencia de vida sino que la conciencia se refugia en otros niveles de su constitución interna, deja de ser en el plano físico y pasa a ser completamente con plena libertad de movimiento en otro nivel de conciencia, en el mundo astral. Si ustedes analizan este gráfico que tenemos aquí, a mi mano derecha, verán que existe un mundo espiritual y existe un mundo material, cuando esotéricamente hablamos del mundo material nos referimos a los niveles mentales, astrales y físicos, es decir, que el conjunto de la mente, de las emociones y del cuerpo constituyen el mundo material, el campo de experiencia del yo, el campo donde actúan, simbólicamente hablando, los Señores del Karma. Y ustedes preguntarán: ¿quiénes son los Señores del Karma? Son los Grandes Señores del equilibrio cósmico, que ajustan la ley cuando la ley ha sido alterada, no premian ni castigan, está fuera de duda que no existe pasión en los Señores del Karma, pero enseñan al hombre a ser responsable de sus actos, el que siembra vientos recoge tempestades, y aquel que a hierro mata a hierro muere, esto lo dijo Cristo hace dos mil años pero anteriormente los grandes filósofos griegos, y anteriormente los grandes sabios del antiguo Egipto y de la eminentísima Grecia ya lo habían dicho. El hombre es el promotor de todas sus acciones, él crea el campo de sus situaciones, el campo llamado Kurukshetra, que es el campo donde precisamente se gesta la potencia, la vivencia espiritual para una futura vida, si es que ustedes aceptan noblemente que pueda existir otra vida más allá de la presente, con sus dificultades sociales, con sus temores, con sus conflictos, etc, etc. Cuando los Señores del Karma se manifiestan se crea lo que podemos llamar la cruz kármica de la vida. La cruz kármica tiene cuatro sectores, en el lado del nacimiento, y progresando del yo haciendo esta forma de ocho simbólica desde el punto de vista de la numerología de la Kábala de los caldeos, es que del punto más alto del espíritu sale una línea de luz que se introduce en la materia mediante el fenómeno del nacimiento, este es el punto de paso de las energías que a través del nacimiento dan un arco que depende del tiempo que el ser humano está encarnado en la Tierra, dan una progresión proporcional a este diámetro, o a este radio, y finalmente llega el fenómeno de la muerte. ¿Se dan cuenta que el nacimiento y la muerte son esencialmente la misma cosa? En este fenómeno de restitución el alma deja a la Naturaleza todo cuanto la Naturaleza le ha conferido, ¿qué es lo que nos ha conferido la Naturaleza? Un cuerpo físico, un vehículo astral, o emocional, y una mente capaz de coordinar, son los tres elementos de los que el Yo, que está encerrado en la cárcel de la materia, aprenda a distinguir el ambiente y a experimentar con el ambiente hasta finalmente cerrar su carrera y volver al mundo espiritual.

La Ley de Restitución

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