El nacionalismo según la tradición esotérica y espiritual (2ª parte) – Alice A. Bailey

2ª parte de esta serie de tres artículos sobre el nacionalismo. Las opiniones vertidas aquí no son mías, ni porque las publique quiere decir que estoy de acuerdo o en desacuerdo, sino que todo debe ser analizado y reflexionado a la luz de la intuición, y de allí debemos sacar nuestras propias conclusiones. Este segundo artículo que publico son algunos comentarios extraídos sobre la visión del nacionalismo del Maestro D. K. a través de la autora británica Alice A. Bailey a lo largo de toda la literatura que ella publicó (fuente: Los Libros Azules). Es especialmente importante, el libro “Los problemas de la Humanidad” pues, aunque no lo trata específicamente, a través los diversos problemas mundiales que plantea, podemos deducir las causas de esta cuestión, y vislumbrar las ideas que nos ayuden a comprender las soluciones posibles. Anotaciones en rojo son de mi propiedad.

Cercana a nuestra tierra, y en camino hacia el renacimiento, hay una gran Vida que está en proceso de tomar forma etérica. Por estar en el arco evolutivo y no constituir la vida de un cascarón en descomposición, el efecto real de esta vida en la inauguración de la nueva era, es doble: mediante las emanaciones del cuerpo astral de esta gran Vida se efectúa el derrumbamiento de la muralla separatista del individualismo, que se demuestra en el hombre como egoísmo y en las naciones como nacionalismo. A través de este cuerpo etérico, que se va integrando rápidamente, dicha Vida conduce al cuerpo etérico de nuestro planeta, a un estado de acrecentada y rápida vibración. En Tratado sobre Fuego Cósmico se hace referencia a un avatar procedente de Sirio, que viene para producir ciertos efectos planetarios. Dicha Vida no es este avatar, sino algo así como un precursor – un San Juan Bautista, que “bautiza con agua (emanaciones astrales) y con el Espíritu Santo”. No es posible dar mayor información a este respecto, pero lo menciono, pues hay que tener presente las energías provenientes de ambos factores.

Una división de toda la familia humana, consciente o inconsciente, en dos grupos básicos: primero, quienes defienden el antiguo orden de cosas, y son reaccionarios y separativos. Representan nacionalismo separatista, fronteras, servidumbre y servil obediencia; ejemplifican el sectarismo religioso y la dependencia de la autoridad. Están en contra de toda innovación y progreso moderno. Segundo, quienes tienen la visión de un mundo unificado, donde amar a Dios significa amar al prójimo, y los motivos subyacentes en todas las actividades, religiosas, políticas y educativas, se caracterizan por una conciencia mundial y bienestar del todo y no de la parte.

¡Muy interesante!:

La unificación a que aspiran las personas que miran hacia el futuro no implica despreocuparse de ninguna de las partes, pero sí cuidar y nutrir a cada una de ellas, a fin de poder contribuir al bienestar de todo el organismo. Implica, por ejemplo, un buen gobierno y un adecuado desarrollo de toda unidad nacional para que pueda desempeñar adecuadamente sus deberes internacionales, y así formar parte de una hermandad mundial de naciones. Este concepto no abarca siquiera la formación de un estado mundial, pero sí el desarrollo de una conciencia pública universal que se dé cuenta de la unidad del todo, produciendo la determinación de cada uno para todos y todos para cada uno, según se ha dicho. Sólo así podrá lograrse una síntesis internacional caracterizada por el desinterés político y nacional. Este estado mental universal tampoco implicará la inevitable creación de una religión mundial o universal. Requiere sencillamente el reconocimiento parcial, en tiempo y espacio, de todas las formulaciones de la verdad y de la fe, adecuadas momentáneamente a los temperamentos y condiciones de la época y de la raza. Quienes propician cierto acercamiento especial a la verdad llegarán no obstante a comprender que otros acercamientos, terminologías y métodos de expresión, como también modos de definir a la deidad, pueden ser igualmente correctos y constituir en sí, aspectos de una verdad mayor y más vasta de la que el equipo actual del hombre puede captar y expresar. Los Grandes Seres Mismos apenas vislumbran la realidad y aunque son más conscientes que Sus chelas, de los propósitos más profundos subyacentes, sin embargo, ni Ellos Mismos pueden vislumbrar la meta final. También están obligados a usar en Sus enseñanzas términos tan inadecuados como Realidad Absoluta y Realización final.

Tratado sobre Magia Blanca (Regla Diez)

El principal problema mundial de gobierno constituye en último análisis la aplicación inteligente de las ideas. Aquí es donde se hace sentir el poder de la palabra, así como en la religión o la educación, se hace sentir el poder de la palabra escrita e impresa. En el campo de la política los oradores influencian a las masas, y nunca lo han hecho en tal medida como ahora, por medio de la radio. Se repiten incesantemente al público teorías respecto a las dictaduras, comunismo, nazismo, fascismo, marxismo, nacionalismo e ideales democráticos. Se presentan sistemas de gobierno de algún grupo de pensadores, sin darles tiempo a reflexionar o pensar con claridad. Se difunden las antipatías raciales y se expresan las preferencias e ilusiones personales, engañando a los irreflexivos. Siempre tendrán seguidores, el hombre que posee el don de la palabra y una oratoria elocuente y puede expresar con vehemencia las quejas del pueblo, el malabarista de las estadísticas, el fanático que ofrece infalible cura a los males sociales y el hombre que siente placer en avivar los odios raciales. Tales personas pueden fácilmente romper el equilibrio de la comunidad y conducir, al éxito y al poder transitorio, o a la deshonra y al olvido, a un grupo de adherentes irreflexivos.

Desafío a todos los pensadores del mundo a abandonar sus sectarismos, nacionalismos, partidismos y, con espíritu de hermandad, a trabajar en su nación, considerándola como parte integrante de una gran federación de naciones -federación que ya existe internamente, pero espera ser materializada mediante la actividad de los pensadores del mundo. Los incito a trabajar por la causa de la religión y en el campo de esa religión particular, en la que están interesados, ya sea por accidente de nacimiento o elección, ya por considerar cada religión como parte de la gran religión mundial. Deben también considerar que las actividades de su grupo, sociedad u organización, demandan ayuda, en la medida y sólo en la medida en que los principios sobre los cuales se fundan y las técnicas que emplean, sirvan para el bien general y promuevan la realización de la Hermandad.

Les pido que abandonen sus antagonismos y antipatías, odios y diferencias raciales y traten de pensar en términos de una familia, una vida y una humanidad. No pido una respuesta sentimental ni devocional a este desafío. Les recuerdo que el odio y la separatividad han llevado a la humanidad a su penosa situación actual. Sin embargo, agregaría a esta advertencia, que existe hoy en el mundo una cantidad suficiente de personas que alcanzarán la liberación, las cuales podrán producir cambios en las actitudes del género humano y en la opinión pública, siempre que se pongan a la altura, por un acto de la voluntad, de lo que ellas conocen y creen.

El sexto rayo, como parte del plan evolutivo, condujo a la Separatividad, al nacionalismo y al sectarismo, debido a la naturaleza selectiva de la mente y a su tendencia a dividir y separar.

El séptimo rayo conducirá a la fusión y síntesis, porque el tipo de su energía fusiona el espíritu y la materia.

Tratado sobre los Siete Rayos. Tomo I – Psicología Esotérica

Primero, existe el espíritu de nacionalismo con su sentido de soberanía y sus deseos y aspiraciones egoístas. Uno de sus peores aspectos es poner a una nación contra otra, fomentar el sentido de superioridad nacional y conducir a los ciudadanos de una nación a considerarse, ellos y sus instituciones, superiores a los de otra nación; cultiva el orgullo de raza, la historia, las posesiones y el progresó cultural; fomenta arrogancia, jactancia y desprecio por otras civilizaciones y culturas, lo cual es maléfico y denigrante; engendra también la tendencia a sacrificar los intereses de otros en bien de los propios, y a no querer admitir que “Dios ha hecho iguales a todos los hombres”. Este tipo de nacionalismo es universal y predomina en todas partes; ninguna nación está libre de él; indica ceguera, crueldad y falta de proporción, por lo cual el género humano está pagando ya un excesivo precio, y si esto persiste llevará a la humanidad a la ruina.

Nacionalismo Ideal:

Es innecesario decir que existe un nacionalismo ideal, que es lo contrario de todo esto, pero aún sólo existe en las mentes de unos pocos iluminados de cada nación, aunque no es todavía un aspecto efectivo y constructivo de nación alguna; continúa siendo un sueño, una esperanza y queremos creer, una intención fija. Este tipo de nacionalismo fomenta en forma correcta su civilización individual, pero como contribución al bien general de la comunidad de naciones y no como medio de su propia glorificación; defiende su constitución, sus territorios y su pueblo a través de la rectitud de su expresión viviente, la belleza de su modo de vivir y el altruismo de sus actitudes, no infringe, bajo ningún pretexto, los derechos de otros pueblos o naciones. Aspira a mejorar y a perfeccionar su propio modo de vivir, para que todo el mundo se beneficie. Es un organismo viviente, vital y espiritual, y no una organización materialista y egoísta.

Segundo, tenemos el problema de las minorías raciales, que constituye hoy un problema, debido a su relación con esas naciones dentro de y entre las cuales se encuentran. En gran parte es el problema de la relación entre los débiles y los fuertes, los pocos y los muchos, los desarrollados y los subdesarrollados, un credo religioso y otro más poderoso y dominante; está estrechamente vinculado con el problema del nacionalismo, del color, del proceso histórico y del propósito futuro, siendo en la actualidad y en todo el mundo, el problema más grande y candente.

Y para terminar:

Esto es lo espiritual y lo importante y para ello deben luchar todos los hombres. La  Jerarquía espiritual del planeta está especialmente interesada en descubrir a los hombres que deseen trabajar en este sentido; su principal interés se halla en la humanidad: comprende que los pasos dados por la humanidad, en el futuro inmediato, condicionarán la nueva era y determinarán el destino del hombre. ¿Será un destino de aniquilamiento, de una guerra planetaria, de hambre y pestes mundiales, de una nación contra otra y de un total derrumbe de todo cuanto hace la vida digna de ser vivida? Todo esto puede ocurrir si no se hacen cambios fundamentales inspirados en la buena voluntad y en la comprensión amorosa. Por otra parte, quizás tengamos un período (de grandes dificultades, pero útil por lo educativo) de reajustes, concesiones y renunciamientos; puede ser que venga un período de correcto reconocimiento de la oportunidad compartida, de esfuerzo unido para desarrollar correctas relaciones humanas y un proceso educativo que enseñará a la juventud de todas las naciones a actuar como ciudadanos del mundo y no como propagandistas del nacionalismo. Sobre todo, lo más necesario, como resultado de la madurez espiritual, es la abolición de los dos principios que han originado tantos males en el mundo y se resumen en dos palabras: Soberanía y Nacionalismo.

Los Problemas de la Humanidad

(fuente: Los Libros Azules)

 

 

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