Nuestro Trabajo en la Sociedad Teosófica (2ª parte) – N. Sri Ram

Artículo traducido al castellano por la Revista El Teósofo de The Theosophist.

Vol. 127 – nº 7 – Abril 2006

Nuestro trabajo en la Sociedad Teosófica – 2ª parte

N. Sri Ram

El movimiento Teosófico es esencialmente un impulso espiritual que ha abierto el camino a aquellas fuerzas que moldearán el futuro. Le ha dado a gente de todo el mundo una visión espiritual, una visión de lo que es la espiritualidad que es muy diferente de lo que la gente cree. Los miembros de la Sociedad Teosófica no son extraordinariamente inteligentes, cultos o influyentes, sin embargo han sido sensibles al mensaje de la Teosofía y a determinadas fuerzas que han sido liberadas a través de este movimiento. Su respuesta a la belleza de la Teosofía los habilita a ser el canal de aquellas fuerzas.

En La Clave de la Teosofía, H.P.B. dijo en su vigoroso y gráfico lenguaje que la Sociedad debe tener cuidado de no quedar encallada por el sectarismo o el dogma. Pero no significa que cuando sabemos algo de la verdad de las cosas no debamos hablar o escribir sobre ello, porque el mundo necesita hoy de la Teosofía, tanto como siempre. Por Teosofía me refiero a las verdades fundamentales, a lo esencial de la Teosofía, no a muchos detalles con referencia a los cuales las personas podrían discrepar.

Ha habido una gran controversia en si Marte o Mercurio pertenecen a la cadena terrestre, o si son elementos de otras cadenas independientes. Pero no estando en posición de responder esa pregunta por mí mismo, permanezco perfectamente feliz, sin formar opiniones en esa materia, y sin perder siquiera una noche de sueño por este asunto. ¿Qué nos importa? Cuando seamos capaces de saber, nos daremos cuenta. Algo como eso no es verdaderamente importante desde el punto de vista de nuestra propia vida, nuestros deberes y responsabilidades. No digo que no pueda ser interesante saberlo, pero partiendo de que no estamos a la altura de responder esa pregunta, dejemos permanecer a nuestras mentes en feliz suspenso. Hay innumerables preguntas para las cuales no podemos hallar una respuesta inmediata, entonces podríamos aceptar nuestra ignorancia y quedar perfectamente felices.

El período presente es de un sorprendente desarrollo mental, pero a pesar de que ha habido maravillosos avances en varios campos de la ciencia moderna,  por lo general, encontramos que este desarrollo mental ha hecho a la gente superficial y cerrada. Ha ocasionado también la intensificación del individualismo y la separatividad, a causa de los cuales existe tanto sufrimiento e infelicidad en el mundo.

Para ayudar en la presente situación, debemos mostrar a las personas, si es que lo comprendemos nosotros mismos, que la mente es sólo un instrumento y tiene sus limitaciones. También hay muchas otras cosas de las que la gente necesita darse cuenta, por ejemplo, del carácter sagrado de la vida; de que toda forma de vida es divina; la unidad esencial de la humanidad, detrás de todas las diferencias que están en la superficie; el camino hacia la felicidad que yace profundamente, en el interior de uno mismo y no fuera; el significado de la verdadera libertad -de corazón y de mente-, no sólo libertad de ésta o aquella cosa, sino la libertad en sí misma; y el significado de la muerte. Hay muchos asuntos en los cuales la Teosofía derrama una luz maravillosa. Por consiguiente, ¿No es acaso nuestra tarea compartir nuestra comprensión, aunque limitada, con otras personas que tal vez no hayan dado con las visiones que sostenemos? Pero siempre en nuestra presentación, debemos ayudar a la gente a sentir que la Teosofía no es una doctrina peculiar: es la verdad de las cosas; que trata sobre cómo la vida es y se expande y lo que la muerte significa.

La Teosofía no es peculiar, pero diversas cosas contradictorias a la visión absolutamente lógica y razonable que la Teosofía presenta resultan extrañas. La Biblia dice: “La verdad os hará libres”. Nos libera de supersticiones y miedos, y sea cual sea la verdad que presentemos, debe estar relacionada a la vida y nuestras experiencias diarias. Si hablamos solamente sobre algo abstracto y no relacionado a nuestro vivir y nuestras actitudes, entonces tendrá un pequeño efecto o impacto sobre la vida de la gente. Asimismo, si la gente no es sensible a la verdad que se les expone,  tratándose de la verdad, se debe aguardar hasta un momento propicio para su comprensión. Debemos tener algo de paciencia en nuestras naturalezas, porque por el sólo hecho de agitar una vara teosófica, no vamos a convertir al mundo entero.

La verdad que propongamos no sufrirá si la manifestamos desde nuestra propia comprensión, sea cual sea esa comprensión, incluso si es limitada. Pero si usted entiende determinadas cosas, seguramente puede expresar su entendimiento. La sabiduría debe ser propagada por aquellos que tienen dentro de sí el espíritu de la sabiduría, que significa tener entendimiento, entendimiento de las personas y de lo que se dice. En la exposición de nuestra verdad, podemos volvernos tan dogmáticos, que una resistencia natural es provocada hacia el modo de presentación y, por consiguiente, también hacia la verdad. Debemos ser cuidadosos siempre en adoptar una perspectiva que esté abierta a nuevas realidades y nuevas reflexiones. Esta actitud de la mente es imprescindible para el éxito de nuestro trabajo en la Sociedad Teosófica.

La mente debe estar abierta a la verdad donde sea que ésta se encuentre y no debemos tomar la actitud que muchas personas toman: “Esto no está en el Corán, por lo tanto es o superfluo o completamente falso”, o “Esto no está en la Biblia” o “Esto no está en la Doctrina Secreta”. El conjunto de la revelación dada a través de Las Cartas de los Mahatmas y La Doctrina Secreta es sólo un fragmento de la verdad. Ha sido dicho qué sólo una punta del velo ha sido levantada. Uno de los Maestros dijo que ellos no podían transmitir más de la verdad porque uno debe encontrarla por sí mismo. Entonces no ayudaría, cuando uno se encuentra con alguna otra presentación o forma de mirar una cosa, el decir que esto no concuerda con su Biblia particular.

Hay un libro de Max Müller titulado La Teosofía de los Upanishads. Es un libro hermosamente escrito, publicado antes de la constitución de la Sociedad Teosófica. Todos respetamos y reverenciamos a HPB, y no cederé ante nadie en mi respeto hacia ella, pero no estoy de acuerdo con las personas que dicen que la palabra “Teosofía” debería ser restringida a los escritos de HPB. Si hiciéramos eso, estaríamos creando una secta alrededor de estos escritos y haciendo precisamente lo que HPB advirtió que no se hiciese en La Clave de la Teosofía.

La sabiduría es verdad en acción. Cuando hay acción de acuerdo con la verdadera naturaleza de las cosas, es sabio desde el punto de vista de la Naturaleza, de la realidad. La sabiduría no es mera información. La palabra “sabiduría” tiene en sí una referencia a la acción, y también a la vida. La vida involucra a ambos: experiencia y acción. Entonces cuando la acción no está basada en falsas premisas o en un panorama ilusorio de las cosas, entonces es acción sabia, o una expresión de la sabiduría. Verdad significa, la verdad acerca de la vida y todos sus fenómenos. Esa es la verdad que necesitamos saber, e incluye la verdad sobre nosotros mismos, porque somos también manifestaciones de la Vida Una. Y la vivencia de esta verdad en nuestro pensamiento y su expresión en la acción, es sabiduría, no la acción basada en ideas que son fantásticas, falsas, o simples supersticiones o imaginaciones de un cerebro acalorado. Entonces sabiduría es la acción de la verdad o la verdad en acción.

La Teosofía, para nosotros, no debería ser meramente una Teosofía de libros, cualesquiera sean esos libros; debe significar, más que ninguna otra cosa, una forma de vida y acción. De esta manera, nunca nos sentiremos aburridos de la Teosofía. Cuando sólo se posee una información, el entusiasmo por ello se desgastará luego de un tiempo, se solicitará más información, y más tarde, aún más información. No hay final para esta sed de información que sólo estimula y excita la mente de las personas. Pero si tenemos una postura creativa, la Teosofía no devendrá en algo falto de novedad o poco interesante.

Si se le muestra a un artista pinturas en una galería, nunca dirá, “¿Es todo?, ¿no hay más pinturas para ver?” Su mente no trabaja de esa manera, porque está determinada a crear algo más allá de su propio talento, de su propia capacidad. Nosotros también podemos crear algo valioso, que no necesariamente significa crear algo tangible: una pintura, un poema, una conferencia, o lo que fuere. Debe haber algo en nosotros mismos, en el interior de nuestro propio ser, puesto en movimiento por medio de nuestro contacto con esta sabiduría, que a partir de entonces ya no habrá más nada viejo o anticuado. Nunca nos cansaremos de ello, porque la vida entonces será siempre una aventura. Iremos hacia delante, aprendiendo cada día, de todo, cambiándonos constantemente a nosotros mismos, cambiando nuestra visión de las cosas, perfeccionando nuestra propia expresión, a fin de que tomemos parte en convertirnos en una personificación de esta sabiduría. Y aquella es, por supuesto, una tremenda tarea, pero una tarea que será fascinante para cualquiera que la asuma. El espíritu de esa sabiduría debe entrar en nuestros corazones y cambiar nuestra forma de vida, la forma en que hablamos, nuestras relaciones con todas las personas, lo que pensamos de ellas, cómo actuamos en una crisis o en una dificultad. No existe un aspecto en la vida que no pueda ser modificado por la Teosofía cuando comprendemos lo que la Teosofía es en su interioridad y esencia.

Si perdemos ese espíritu creativo, después de un tiempo la Teosofía dejará de ser emocionante y devendrá en aburrida y mecánica. De modo que debe haber en todas partes teósofos que hagan conocer en su vida, su manera de pensar y perspectiva sobre la vida, la creatividad de la sabiduría. Recordemos que no es la mente la que crea. La mente es un artífice. Es capaz de cierto tipo de realizaciones, pero el impulso de la creación brota de algún lugar más allá de la mente, en la Naturaleza o tal vez nuestra conciencia. O, para exponerlo de manera sencilla, la creación comienza desde las profundidades de nuestro ser, nuestra naturaleza más profunda cuando esa naturaleza está vívida, porque es totalmente diferente de aquella naturaleza que presentamos al mundo, modificada y modelada en formas particulares por contacto con el mundo exterior.

Entonces considero que no deberíamos sólo manifestar nuestra opinión a través de libros, sino a través de nuestra comprensión. Debemos actuar desde esa naturaleza más profunda, hablar desde nuestros corazones, vivir desde nuestras profundidades. Sólo cuando hemos sido transformados por lo que llamamos Teosofía, descubrimos que, ser un teósofo, es ser muy feliz. Es una forma de continua liberación de muchas fuerzas dentro de nosotros, por las cuales vamos siendo transformados casi de momento a momento, aunque no seamos conscientes de esa transformación.

Es sólo de esa manera que cada teósofo puede volverse un fluir de la vivencia de la influencia teosófica. No le resulta necesario siquiera hablar mucho, pero se volverá distinguido en el sentido de que vive de manera diferente, tiene una actitud de la mente diferente, un espíritu diferente que de forma natural lo distingue de otros. La distinción surge naturalmente,  como la dignidad natural en el caminar del león, sin ponerse en algún tipo de pose o buscar ser respetado.

En la naturaleza hay belleza de muchas clases. Maravillosa belleza, dignidad, luminosidad vienen a la existencia como resultado de los procesos de la vida. Ningún ser humano puede producir las maravillas de las cuales la naturaleza es capaz. Pero la naturaleza puede trabajar desde dentro de nosotros también, ya que en nuestro interior existe una naturaleza que no ha sufrido el dominio de una mente condicionada. Si esa naturaleza más profunda fuese vivificada, también produciría maravillas que se manifestarían a través de nuestra vida, en todas nuestras formas, y a través de nuestras mentes. La Sociedad Teosófica tiene grandes posibilidades siempre que tengamos el enfoque correcto y comprendamos cuáles son las posibilidades y cómo llevarlas a cabo. De otra manera, sólo seremos teósofos rutinarios o por costumbre, simplemente llevando una etiqueta.

Sin ningún tipo de etiqueta, deberíamos ser capaces de salirnos de los surcos en los que normalmente estamos hundidos -los surcos de pensamiento, de comportamiento, etc. Deberíamos ser capaces de actuar desde un centro que esté fuera de nuestras rutas habituales. Es decir, debemos ser capaces de considerar todo en la vida, lo que leemos en un diario, una situación doméstica, un problema en la Rama, un problema personal, desde un punto de vista que no sea simplemente una repetición de los viejos procesos de pensamiento. En cierta medida esto es posible para todo el mundo, y si comprendemos que estas posibilidades existen, serán realizadas. El simple hecho de que pensemos que una cosa determinada es posible y deseable, muestra que dentro de nosotros un cierto impulso ha brotado, y nos lleva a esa realización.

La Sociedad Teosófica podrá ser en el futuro lo que hagamos de ella ahora. Puede ser que haya cierto dinamismo que viene del pasado, pero al mismo tiempo no deberíamos vivir meramente del pasado o de los pensamientos hacia el futuro que pueden haber sido manifestados por alguien. Debemos darnos cuenta de que somos los consignatarios para este trabajo en el tiempo que transcurre y, por lo tanto, debemos dejar nuestra organización de la mejor forma posible, y entregar en manos de quienquiera que venga después de nosotros, una Sociedad llena de vida y vigor, en la que cada uno trate de vivir un tipo de vida diferente y pensar a lo largo de líneas de verdad.

El intelecto con todas sus ramificaciones, con todos sus deseos, ambiciones, búsquedas, debe dejar de ser para que el amor nazca. ¿No sabe usted que cuando ama, coopera, no está pensando en usted mismo?…

Es sólo cuando sabemos cómo amarnos unos a otros que puede haber cooperación, que puede haber un operar inteligente, un abordaje conjunto de alguna cuestión. Sólo entonces es posible darse cuenta de lo que es Dios, de lo que es la verdad. Ahora estamos intentando llegar a la verdad a través del intelecto, a través de la imitación  -lo cual es idolatría. Sólo cuando nos deshacemos completamente, a través del entendimiento, de la totalidad de la estructura del ego, puede aquello que es eterno, sin tiempo, inmensurable, comenzar a ser. No puedes ir hacia aquello; aquello vendrá hacia ti.

J. Krishnamurti, La Primera y Última Libertad

Revista El Teósofo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s