La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de febrero de 1977.

Vicente. —… tratamos el tema de las jerarquías espirituales de acuerdo con las energías de los Siete Rayos. Así, asistimos al nacimiento de nuestro Sistema Solar y estudiamos las analogías existentes entre aquellas entidades psicológicas que constituyen el centro de un Esquema Cósmico, sus derivaciones solares y, finalmente, llegamos a la conclusión de que, siguiendo la ley hermética de la analogía, existía también una jerarquía planetaria. Y, hoy, extendiendo todavía más nuestro razonamiento, tenemos que analizar lo que significa la jerarquía espiritual en el mundo de los seres humanos, en la humanidad, entendiendo que el hombre es el microcosmos del gran macrocosmos, y que si estudiamos el Cosmos, forzosamente tendremos que estudiar al individuo y viceversa, porque todo está unificado, no existe una separatividad en el Cosmos, solamente es la mente intelectual del ser humano la que divide, separa y analiza. Les invité a seguir para nuestro estudio esotérico la regla mística de los iniciados, con aquellas cualidades básicas que constituyen el propósito de vida de todo ser nacido, que es el querer, el saber, la audacia en la búsqueda y, finalmente, el silencio, la humildad. Con estas cuatro cualidades, la del interno propósito perseverantemente sostenido, con la sed de conocimiento superior buscado siempre en forma impersonal; la intrepidez o la valentía, la audacia en penetrar en las regiones desconocidas de la conciencia; y finalmente, aquella silenciosa humildad del hombre que ha conquistado una verdad y se limita a reverenciar a la Divinidad y no se vanagloria de aquella verdad contenida en su interior ya como fruto de una experiencia. Teniendo ya como base de nuestra búsqueda interior este propósito sostenido, esta sed de conocimiento, esta intrepidez en la búsqueda y esta humildad sostenida también, vamos a analizar aquello que constituye la esencia, la raíz, la interrogante de todo ser humano cuando en determinado momento de su vida se pregunta quién es, de dónde proviene y adónde se dirige.

Bien, siguiendo el proceso analítico de la analogía hermética, hoy estudiaremos lo que puede ser el principio del 4º Reino de la Naturaleza, de lo que es el reino humano, teniendo en cuenta que todo cuanto vamos diciendo no debe ser interpretado en forma intelectual, siguiendo un razonamiento más o menos lógico, sino tratando de profundizar en aquel océano desconocido de verdad que es la intuición. No acepten tampoco nada de lo que se diga aquí por el hecho de que tengan confianza en la persona que está exponiendo tales ideas, sino teniendo en cuenta el que si algo es verdad, la verdad se sostiene por sí misma, no necesita defensores. Por lo tanto, solamente hay que seguir muy atentamente todas y cada una de las ideas que iremos exponiendo y tratando, dentro de esta atención, de dejar que la mente intelectual quede automáticamente paralizada o suspendida en sus funciones a fin de permitir que la atención sea tan profundamente analítica que pueda comprender si realmente hay verdad o, por el contrario, hay una deformación de esta verdad en estas palabras.

Siguiendo pues el proceso de analogía, les voy a insinuar que conforme vaya hablando vayan ustedes mirando estos gráficos que están en la pizarra, empezando ya por el lado derecho de la imagen, a la izquierda de ustedes, verán en el primer triángulo qué es lo que esotéricamente se denomina como el triángulo iniciático. No sé hasta qué punto Uds. saben algo, por sus lecturas o por su propia comprensión intelectual o espiritual, de lo que significa la iniciación referida al ser humano. Cuando hablamos de iniciación nos estamos refiriendo concretamente al esfuerzo que realiza el ser humano para penetrar en zonas más elevadas de su propia naturaleza divina. Así, en el cuarto reino, como en todo, deberá penetrar un día en el quinto reino, y como que existe tanta diversidad de experiencia y de evolución entre los seres humanos es lógico que la entrada en estas iniciaciones hacia el 5º Reino de la Naturaleza se vaya realizando en forma muy selectiva y de acuerdo con los merecimientos espirituales y por la experiencia de estas entidades humanas que están preparadas para ello. Pero, si se analiza el fondo de la cuestión iniciática, se verá que existe una gran relación con el fenómeno eléctrico que produce la luz, evidentemente, existe un foco de energía potencial que envía su radiación, su proyección, su fuerza, hacia un punto determinado, pero este punto determinado, que es el ser humano, tal como lo estamos tratando, no podía sostener la fuerza que dimana de estas potencialidades cósmicas que transmiten su fuerza para preparar a un ser humano para un nuevo estado de conciencia o para la iniciación, se precisa siempre de dos polos como en todas las cosas de la vida, por cuanto vivimos materialmente bajo la ley de la polaridad. Entonces, cuando el candidato, el ser humano que está preparado, tiene que entrar ya en otra expresividad superior de su naturaleza, tiene que estar avalado por dos entidades superiores que pertenecen precisamente al quinto reino. Son dos elementos del quinto reino que, en nuestros estudios esotéricos, llamamos Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría, son seres que en el pasado fueron seres humanos, pasaron bajo la técnica de la iniciación, bajo un entrenamiento muy severo, según las leyes del tiempo, hacia el quinto reino, se convirtieron en seres humanos libres del tiempo y del espacio, adquirieron la capacidad de ver las cosas bajo el punto de vista de una nueva dimensionalidad, y son estos, precisamente, los que ayudan al ser humano en esta tarea de entrar, de penetrar dentro de los misterios de la Divinidad a través del ejercicio o del proceso de la iniciación. Así que, el ser potencialmente eléctrico que dirige, que canaliza la fuerza hacia el candidato, se denomina técnicamente el Hierofante o el Iniciador, Él transporta la energía del Cosmos a través de una reducción muy selectiva de otros seres que asisten en el proceso que va desde el Logos Solar al Logos Planetario, a Aquél que representa en nuestro planeta al Logos Planetario que llamamos SANAT KUMARA, y viene después del Hierofante, que puede ser una entidad del 2º Rayo, el Bodhisattva o el Señor Maitreya, o aquél a quien esotérica o místicamente llamamos El Cristo. Es Éste, virtualmente, el que asiste, el que transporta la fuerza del Señor del Mundo hacia el candidato, siendo los dos Maestros los polos positivo y negativo que hacen que la vida del candidato no sufra peligro debido a la potencia eléctrica que transporta desde el Cosmos esta Entidad Crística. Pues bien, dense cuenta de que el fenómeno de la iniciación no solamente ocurre con esta entidad que llamamos el ser humano sino que es una ley de la naturaleza creativa de la Divinidad en cualquier plano o dimensión de la naturaleza, lo que ocurre con el fenómeno iniciático en lo que corresponde al individuo, ocurre asimismo en el Cosmos, así que cuando se habla del ser humano o del 4º Reino de la Naturaleza se sobreentiende que su nacimiento fue el producto, el resultado, de un proceso iniciático de carácter cósmico en el cual intervenían poderes cósmicos y no poderes individuales. Se nos dice, esotéricamente, que la humanidad en su conjunto constituye el centro Laríngeo del Logos Planetario, entonces, se nos da cuenta que cuando vino la iniciación de ciertas unidades del 3er Reino de la Naturaleza -el reino animal- buscando su proyección en el ser humano, fue una energía transportada desde el plexo solar del Logos Planetario hacia el centro Laríngeo en virtud del hecho iniciático. No sé si estarán de acuerdo con el tiempo, esotéricamente se nos habla de veinte millones de años que la humanidad posee mente, es decir, que una serie de individualidades concretas provenientes del reino animal a través del proceso de la iniciación se convirtieron en seres humanos. En aquel tiempo, se nos dice, el hombre-animal…, y al decir el hombre-animal hay que hacer una distinción que también viene avalada por la interpretación y la experiencia de aquellos que pueden leer en el Akasha, en la Memoria Cósmica de la Naturaleza, para los cuales no existe edad, no existe tiempo, veinte millones de años no es, digamos, un obstáculo para ver un hecho, existe este poder de penetrar mediante el ejercicio de una intuición muy depurada aquello que pertenece a la memoria del propio Logos Planetario, o también del propio Logos Solar, en la conciencia cósmica de la Naturaleza. Se nos dice que en aquel tiempo se produjo una conjunción magnética estelar entre tres grandes planetas sagrados: Júpiter, Mercurio y Venus, y que por una, digamos, casualidad, estaba nuestro planeta Tierra situado entre Mercurio y Venus. Sabemos que Mercurio es un planeta de tipo positivo o masculino y que Venus es de tipo femenino, siendo la potencia que venía, digamos, de Júpiter, de carácter potencial, era el fuego eléctrico de la Divinidad, y Júpiter no hacía sino interpretar la Voluntad del Logos Solar de acuerdo con aquel centro, dentro de Su propio Esquema planetario.

La Jerarquía Espiritual de los Seres Humanos

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