El Ángel Solar – John Nash

EL ÁNGEL SOLAR

John Nash

Publicado en The Beacon, Marzo/Abril de 2001

“Usted, como alma en encarnación, se da cuenta conscientemente —subjetiva y a menudo débilmente presentido— de su Yo real, el Ángel solar, el Ángel de la Presencia”. 1 Con este misterioso comentario, el Tibetano resume una gran verdad cuyo significado sólo estamos empezando a comprender. ¿Quién o qué es el Ángel Solar o Ángel de la Presencia? ¿Cuál es nuestra relación con él? ¿De dónde vino el Ángel Solar y cuál es su destino? Estas son sólo algunas de las preguntas que nos desafían a medida que exploramos la complejidad y la grandeza de la constitución humana. Sin embargo, hay mucha información disponible, y ya no es necesario hacer caso omiso de la cuestión con declaraciones vagas como la de que el Ángel Solar solo es otro nombre para el alma o el yo superior.

La cuestión es nebulosa, tal vez como parte de una cortina que oculta por medio de la terminología. Además del “Ángel Solar” y el “Ángel de la Presencia”, el Tibetano se refiere con frecuencia al Ego, el Alma influyente, o el Alma en Su Propio Nivel. De vez en cuando utiliza otros términos, tales como: el Pensador, el Señor Solar, Manasadeva (del sánscrito, significa “Deva de la Mente”); 2 el Observador, la Esfera Ígnea, el Loto, 3 el Principio Crístico, Agnishvâtta (un tipo de deva del fuego), 4 el Hijo de Dios, el Hijo de la Mente 5, Manasaputra (literalmente “Hijo Nacido de la Mente”); 6 y Señor de la Llama. 7 Helena Blavatsky menciona dos veces los “Ángeles Solares” en La Doctrina Secreta, pero más a menudo utiliza el término Manasaputras. También se refiere a los Hijos de la Sabiduría, 8 los Señores de la Incesante y Perseverante Devoción, 9 Brahmaputras (“Hijos de Brahma”), y B’ne-Aleim (del hebreo, significa “Hijos de Dios”) . 10

Algunos de estos términos son más incluyentes que otros. Por ejemplo, los “Señores de la Llama” incluyen a los Kumaras mucho más evolucionados que conforman el círculo interno del Concilio Planetario. Sin embargo, en los contextos citados, todos significan “Ángel Solar”, y todos los términos se pueden traducir aproximadamente como “alma”. Sin embargo, el término “alma” es ambiguo, mientras que “Ángel Solar” tiene un significado definido. Como veremos, es más fácil definir el alma en relación con el Ángel Solar, que a la inversa.

El Alma y el Ángel Solar

El “Alma” o “yo superior” significa cosas diferentes para personas diferentes —o al menos para diferentes filósofos. Desde una perspectiva habitualmente asociada con Platón, el alma es el eterno “yo real”, el arquetipo perfecto, del cual la vida física o de la personalidad no es más que una sombra imperfecta. Desde otra perspectiva, a menudo asignada a Aristóteles, el alma surge de la vida física; el alma es el aspecto efímero de un ser humano o de otro organismo vivo, pero está firmemente arraigada en la existencia física. El modelo aristotélico influyó fuertemente en la teología cristiana tradicional, e incluso con más fuerza en el comentario religioso materialista moderno del alma. 11 Los dos puntos de vista, a primera vista conflictivos, resultan complementarios, y de su síntesis podemos obtener una mayor comprensión de lo que vagamente llamamos “el alma”.

El Tibetano distingue el “alma humana” del Ángel Solar. La primera, a la que el modelo aristotélico se aproximó, refleja la sabiduría acumulada de muchas vidas y, sobre todo, la conciencia creciente de una realidad superior. A partir de unos comienzos casi imperceptibles en el hombre primitivo, el alma humana surge de la vida de los vehículos inferiores. A medida que la conciencia se expande, el alma comienza a formarse alrededor de la unidad mental que se encuentra en el cuarto subplano mental. Cuando los tres vehículos inferiores se integran en una personalidad funcionante, bajo el control mental, el alma humana adquiere coherencia y permanencia definitiva.

En algún momento, como indica la cita inicial, el alma humana empieza a reconocer la existencia del Ángel Solar que vela por ella. En contraste con el alma humana emergente, el Ángel Solar ya tiene la permanencia y la estabilidad del arquetipo platónico. Durante millones de años ha influenciado nuestra naturaleza inferior:

El gran Ángel solar, que encarna el verdadero hombre y su expresión en el plano de la mente superior, es, literalmente, su divino antecesor, el “Observador” que durante largos ciclos de encarnación, se ha sacrificado para que el hombre pueda SER. (Énfasis en el original) 12 Durante innumerables encarnaciones, el Ángel Solar ha servido como “el medio de expresión de la mónada o espíritu puro, como la personalidad lo es del Ego en el nivel inferior”. Sin embargo, su relación con el hombre tuvo un principio y tendrá un fin:

Desde el punto de vista del hombre en los tres mundos, este Ego o Señor Solar es eterno, porque subsiste durante todo el ciclo de encarnaciones, del mismo modo que la personalidad subsiste durante el pequeño ciclo de vida física. Sin embargo, su período de existencia sólo es relativamente permanente, y llega el día en que la vida manifestada por medio del Ego, el Pensador, Ángel Solar o Manasadeva, trata de liberarse incluso de esta limitación, y volver a la fuente de donde emanó originalmente. 13 La partida definitiva del Ángel Solar, un acontecimiento de profundo significado para cada entidad humana, se discutirá más adelante. Mientras tanto, será útil volver atrás y examinar algunas otras fuentes de información sobre el alma y el Ángel Solar.

Las enseñanzas de Blavatsky sobre el Ángel Solar, o Manasaputra, recibieron relativamente poca atención, incluso en la Sociedad Teosófica, pero las huellas pueden encontrarse en los escritos de la Sociedad y sus filiales. Geoffrey Hodson describe “el triple Yo Espiritual, llamado por los griegos el Augoeides y al cual frecuentemente se hace referencia como el Ego”. 14 Rudolf Steiner analiza el papel del ser angélico que “lleva al individuo de una encarnación a otra”. 15

El trabajo de Blavatsky, por supuesto, fue erigido sobre las bases de la filosofía oriental, pero el Ángel Solar tiene su contraparte en la tradición occidental de los misterios. En ésta se le conoce como el Santo Ángel Guardián, el Genio Superior, el Observador Silencioso, o la Gran Persona. Las referencias al Santo Ángel Guardián se remontan al siglo XIV, pero el Ángel se discute con más detalle en las obras de los miembros de la Sociedad Hermética del Golden Dawn (Alba Dorada), contemporánea de los inicios de la Sociedad Teosófica. Examinar la tradición occidental es importante porque establece similitudes y contrastes con nuestras propias enseñanzas.

El Ángel Solar también tiene su contraparte en la antigua religión hawaiana de Huna. En la filosofía Huna todos tenemos dos almas, la unihi-pili y la aumakua. El alma superior, el aumakua (literalmente “espíritu de los antepasados”) sobrevive a la muerte física para guiar al difunto en su viaje a través del más allá. El término “Antepasados” a menudo hace referencia a encarnaciones anteriores, en lugar del linaje familiar. El Huna unihi-pili y aumakua se pueden comparar con el Anthropos Gnóstico (“el hombre”) y elAnthropos hijo de Anthropos (“el hombre que es el hijo del hombre”).

Hoy en día, la conciencia de la existencia del Ángel Solar está aumentando, no sólo entre los estudiantes esotéricos serios, sino también entre otros en el movimiento de la Nueva Era. Por ejemplo, en el popular libro canalizado Libro Tres de Emanuel, encontramos: “Tú eres humano sólo en parte. La otra parte de ti es un ángel”. 16 “Cuando digo que sois ángeles, eso es exactamente lo que quiero decir. No estoy usando una metáfora. No estoy usando una palabra agradable. Estoy diciendo lo que sé que es verdad. Ustedes son Seres de Luz”. 17 También leemos: “Estos ángeles se reunieron para prometer al alma que no sería abandonada, y al mismo tiempo, desearle un buen viaje”. 18 Este libro apareció en el punto culminante del culto angélico de la década de 1990, pero presenta verdades de valor duradero para una gran audiencia.

Un obstáculo para la comprensión de la naturaleza y el papel del Ángel Solar —sobre todo bajo su nombre alternativo, el Santo Ángel de la Guarda, es la confusión con el ángel de la guarda de la imaginación popular. Como señala el Tibetano, este último no es más que un “pálido reflejo del Ángel de la Presencia, el Ángel Solar”. 19

Nuestra comprensión del Ángel Solar se vio facilitada en gran medida por el libro de Torkom Saraydarian, El Ángel Solar, 20 una recopilación de sus primeros trabajos sobre el tema. Saraydarian, un dedicado estudiante de las enseñanzas del Tibetano, valientemente aclara algunos conceptos problemáticos, y fue su trabajo el que en gran parte inspiró el presente estudio.

El Ángel Solar – John Nash

 

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