El Hombre y su Arquetipo de Rayo – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de diciembre de 1976.

Vicente. — Vamos a insistir sobre la temática de los Siete Rayos. Como se da el caso frecuente de que vienen aquí muchas personas nuevas que no han asistido a anteriores conversaciones, tengo interés en señalar, que cuando hablamos de los Siete Rayos, en sentido esotérico, nos estamos refiriendo a siete corrientes distintas de energía, o de cualidades, que fluyen del corazón de aquella Entidad cuya vida da vida a nuestro Universo. El origen de los Siete Rayos, naturalmente, es cósmico, no puede ser analizado en consecuencia con la mente intelectual o concreta, habremos de agudizar todos la intuición, tratar de seguir estas conversaciones más allá de la mente concreta, y a esto se llega solamente cuando existe una gran atención, no simplemente a las palabras sino al significado, al trasfondo, al espíritu que llenan las palabras.

En nuestra anterior conversación hablamos de las corrientes cíclicas que conducen a la actividad determinados tipos de rayos. Hay unos rayos que son típicamente cíclicos, es decir, la evolución misma de la naturaleza se está proyectando sobre nuestro planeta y, también, sobre el Sistema Solar. Hay también rayos de progresión invocativa, son aquellos rayos –siempre hablando en términos de energía– cualificados por la necesidad de la humanidad en un momento determinado de su historia. Entonces, nos encontramos que a los rayos de actividad cíclica se unen aquellos rayos que la humanidad en su conjunto ha invocado y que exigen una respuesta, la respuesta a la necesidad, siempre en orden al principio evolutivo, es la ley operando sobre la naturaleza y creando situaciones que pueden ser a veces de conflicto dentro de la propia humanidad. Y ahora nos encontramos, precisamente, en unos momentos cíclicos determinados, con la actividad de cinco rayos, que son: el 1º, el 2º, el 3º, el 4º y el 5º de proyección cíclica, existe también un rayo invocativo que es el 7º, que empieza a actuar siguiendo la programática de la Era de Acuario, y otro rayo que va desapareciendo por efecto de desgaste en el tiempo, ha perdido
fuerzas y se va extinguiendo allá a lo lejos. Pero, la separación de un rayo de su origen, de lo que significa civilización, y la entrada de un rayo nuevo cuyas características son completamente distintas del anterior, traen como consecuencia un roce, una fricción, y es lo que estamos viendo actualmente en la humanidad, ya que (por un lado existen) los cinco rayos actuantes por proyección cíclica y (además) están estos dos rayos en fricción, que constituyen una era de la cual nos vamos apartando, la era técnicamente denominada de Piscis, de la entrada de esta era magnífica con sus oportunidades magnificentes que es la Era de Acuario. Estamos, pues, empezando a trabajar con una energía de la cual prácticamente conocemos muy poco, y esta energía es la que va a dirigir el proceso de la civilización, de la historia y de la vida misma de la humanidad durante dos mil quinientos años.

Estamos, pues, al frente de un movimiento para el cual nosotros no estamos todavía debidamente preparados. Pero, el hecho de que existan en el mundo pequeños grupos de personas –como ustedes, por ejemplo– que están siguiendo la relación, el programa de una actividad completamente distinta de la que hasta aquí ha sido el norte, la guía de la humanidad, constituye la prueba de que realmente empieza a actuar ya en la humanidad el 7º Rayo con todas sus oportunidades magníficas de evolución, y a medida que ustedes –y yo, naturalmente– estemos atentos al proceso de la historia, al proceso de la civilización tal como se está produciendo, tendremos en nuestras manos el secreto del 7º Rayo, teniendo en cuenta que este rayo es un rayo de cumplimiento, significando esto que el 1er Rayo de actividad dinámica, la que produjo en su día el universo manifestado, debe llegar a su culminación, lo que fue espíritu, es espíritu, y será espíritu, se debe manifestar en la forma más densa, más material. Así que el Reino de los Cielos tendrá que manifestarse efectivamente dentro de la humanidad, siguiendo la tradición, resuenan las palabras de Cristo: “El Reino de los Cielos está en vuestro corazón para siempre, a través del tiempo y hasta la consumación de los tiempos”. Pues bien, pero, dense cuenta de algo muy importante, en la vida de la humanidad se produce un hecho muy importante, y este hecho ha marcado la historia de todos los tiempos, y es que existe un poder más allá del hombre que le incita, que le invita a penetrar en los destinos de su propia vida, aquella vida oculta, aquella vida humana que parece ser que es el arquetipo de toda posible civilización, y esta historia, esta civilización, el énfasis que el hombre deposita en los valores eternos, no es sino la prueba de que estamos penetrando ya dentro de la línea misteriosa y arquetípica de esta proyección de la Divinidad allá en el plano causal. Y la tarea para llegar a culminar, para llegar venciendo la resistencia del tiempo a culminar en el arquetipo que la Divinidad tiene programado para la vida del hombre, se llama técnicamente meditación. Cuando se habla de meditación, cuando se habla de yoga, y cuando se abre el proceso místico del ser humano, nos estamos refiriendo a este caudal inmenso de energía de la humanidad que está por encontrar su culminación en el arquetipo programado en el plano causal, entendiendo por plano causal el plano más elevado de la mente humana, allí donde el aire, por así decir místicamente, se convierte en fuego. Esto es algo esotérico que deben tratar de penetrar con una mente muy intuitiva, muy profundamente, porque el intelecto solamente puede llegar a abarcar todo cuanto se encuentra en el círculo-no-se-pasa del intelecto, y una vez el intelecto no puede monopolizar, no puede, digamos, concretar, no puede comparar, ni tiene todo el sentido de discernimiento, es porque estamos entrando en una zona donde eso prácticamente no tiene valor positivo. Estamos entonces entrando en una zona de actividad que utiliza la mente concreta solamente como un punto de comunicación, pero esta mente abstracta llevada, sostenida y condicionada por el fuego creador del pensador, es lo que tratamos de realizar constantemente cuando hablamos de meditación, y cuando hablamos de yoga, teniendo en cuenta, sin embargo, que el yoga y la meditación no es algo elaborado específica o técnicamente por la mente del ser humano, es la vida de la propia naturaleza intentando hallar su culminación en el arquetipo que le corresponde, ya sea el arquetipo de un plano de la naturaleza, de un reino, de una dimensión, de un átomo, de un electrón, o de un ser humano. La vida está proyectándose a través de la ley de la evolución, y esta ley de la evolución, la tarea incesante de todo ser nacido buscando su causa creadora, es técnicamente meditación, es técnicamente yoga. El yoga, pues, está constituido, ahora bien, existe un aforismo, un axioma atribuido a Pablo de Tarso que dice: “El Reino de los Cielos puede ser arrebatado por la violencia”, entendiendo por violencia no el carácter violento de cualquier persona, sino precisamente la fuerza de la voluntad, la fuerza del propósito, la fuerza del carácter que hace posible que el hombre pueda acelerar el ritmo de su propia vida meditativa, y aquello que es natural se convierte en algo artificial, pero impuesto por las necesidades íntimas del pensador de realizar su propio arquetipo.

El Hombre y su Arquetipo de Rayo

Ir a descargar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s