La Ciencia de la Magia – H. P. Blavatsky

El párrafo del presente artículo fue escrito por H. P. Blavatsky en 1875, está incluido en el Tomo I de los Collected Writings, y ha sido digitalizado y traducido por el equipo de Obras Completas de H. P. Blavatsky.

LA CIENCIA DE LA MAGIA

Pruebas de su existencia – médiums en tiempos antiguos, etc, etc.

H. P. Blavatsky

(NOTA: Este artículo fue escrito por H.P.B. como respuesta al señor Colby que negaba en el Banner of Light la existencia de la Magia. Después de que el recorte fuera pegado en su Álbum, Volumen I, páginas 70-71, H.P.B. hizo algunos comentarios con pluma y tinta, que son aquí mostrados como notas a pie de página añadidas como indicó la propia H.P.B. –El Compilador.] FINAL NOTA)

 [Spiritual Scientist, Boston, Volumen III, 14 de octubre de 1875, páginas 64-65]

 Estando de visita en Ithaca, donde los periódicos espirituales en general, y el Banner of Light en particular, se leen muy poco, pero donde, afortunadamente, el Scientist ha encontrado hospitalidad en varias casas, conocí a través de tu periódico del intensamente interesante y muy erudito ataque en un editorial del Banner, sobre la «Magia»; o mejor sobre aquellos que tienen la idiotez de creer en la Magia. Como indirectas que me conciernen – al menos en el fragmento que veo – están muy decentemente veladas, y, como parece, el coronel Olcott solo, ahora mismo, es ofrecido a manera de piadoso Holocausto en el altar erigido al mundo angelical por algunos Espiritualistas, que parecen ser terriblemente serios, yo –dejando que el citado caballero cuide de sí mismo, ya que piensa que merece su preocupación– procederé a decir unas pocas palabras sólo, en referencia a la presunta inexistencia de la Magia.

Si fuera a dar algo sobre mi propia autoridad, y basar mi defensa de la Magia sobre lo que he visto yo misma, y sabido que era cierto en relación a esa ciencia, como residente durante muchos años en la India y África, podría, quizás, arriesgarme a ser llamada por el señor Colby –con esa cortesía sin prejuicios y espiritualizada, que así distingue al venerable editor del Banner of Light– «una irresponsable mujer»; y no sería tampoco por primera vez. Además, a esta asombrosa afirmación de que ninguna magia de cualquier tipo existe o ha existido en este mundo, intentaré encontrar expertos tan buenos como él mismo, y quizás mejores y así proceder educadamente a contradecirle sobre ese punto en particular.

Los Espiritualistas Heterodoxos, como yo misma, debemos ser cautos en nuestros días y proceder con prudencia, si no desean ser perseguidos con toda la incansable venganza de ese poderoso ejército de «Autoridades Indias» y «Guías Misceláneos» de nuestra brillante Tierra de Verano.

Cuando el escritor del editorial dice que «él no cree en absoluto improbable que haya espíritus embusteros que traten de engañar a ciertos aspirantes al conocimiento Ocultista, con la noción de que existe una cosa llamada Magia» (¿) entonces, por otro lado, puedo responderle que yo, no sólo lo creo probable, sino que estoy completamente segura, y puedo llevar mi juramento a la certeza, de que en más de una ocasión, espíritus, que eran o elementales o espíritus muy poco evolucionados, llamándose a sí mismos Theodore Parker, han estado indudablemente engañando e irrespetuosamente embaucando a nuestro más que estimado Editor del Banner of Light con la idea de que los Apeninos estaban en España, por ejemplo.

Además, apoyada en mis afirmaciones por miles de Espiritualistas inteligentes, generalmente conocidos por su integridad y veracidad, puedo proporcionar innumerables pruebas y ejemplos en que los Diakka Elementales, espíritus malignos y trasgos, y otros moradores similares del mundo espiritual poco fiables e ignorantes, ataviándose con nombres pomposos, conocidos y famosos, de repente dieron a los testigos desconcertados una basura tan deplorable, de la que nunca nadie había oído hablar y cháchara absurda, y en ocasiones algo peor, que más de una persona que, antes de eso, era un serio creyente en la filosofía espiritual, o ha retrocedido silenciosamente, o, si resulta que había sido anteriormente un Católico Romano, ha intentado devotamente recordar con qué mano solía hacer la señal de la cruz, para después irse con la más ferviente exclamación de ¡Vade retro, Satanas! Tal es la opinión de todo Espiritualista culto.

Si ese indómito Atila, el perseguidor de Espiritualistas modernos y médiums, el doctor G. Beard, hubiera ofrecido tal comentario contra la Magia, no me hubiera sorprendido, ya que una demasiado profunda devoción a la píldora azul y a la cerveza negra es considerada generalmente el mejor antídoto contra las especulaciones místicas y espirituales; pero para un firme Espiritualista, un creyente en invisibles, misteriosos mundos, abarrotados de seres, la verdadera naturaleza de los cuales es aún un misterio sin desentrañar para todos – ¡intervenir y rechazar sarcásticamente lo que se ha demostrado que existe y en lo que se ha creído durante incontables edades por millones de personas más sabias que yo, es demasiado audaz! ¡Y ese escéptico es el editor de un periódico espiritual líder! Un hombre, cuyo primer deber debería ser, ayudar a sus lectores a buscar –incansable y perseverantemente– la VERDAD en cualquier forma que se pueda presentar; pero que asume el riesgo de arrastrar a miles de personas al error, clavándoles a su personal fe de agua de rosas y credulidad. Todo serio, decidido Espiritualista debe coincidir conmigo, al decir, que si el Espiritualismo moderno continúa, durante unos pocos años solo, en su actual condición de anarquía caótica, o aún peor, si es permitido correr su desenfrenada carrera, disparando hacia todos los lados, frívolas hipótesis basadas en ideas supersticiosas y sin base, entonces el doctor Beard, el doctor Marvins y otros, conocidos como escépticos científicos (¿) triunfarán efectivamente.

Realmente, parece una pérdida de tiempo responder a afirmaciones tan ridículas e ignorantes como la que me ha forzado a coger mi pluma. Cualquier Espiritualista bien informado, que encuentre la frase «que jamás hubo una ciencia tal como la magia, nunca se ha probado y nunca se probará» no necesitará respuesta de mi parte ni de la de nadie, para causar en él un encogimiento de hombros y una sonrisa, como probablemente ha sonreído, ante el maravilloso intento de los espíritus del señor Colby de reorganizar la geografía situando los Apeninos en España.

¿Por qué, hombre vivo, nunca abriste un libro en tu vida, aparte de tus propios registros de Tom, Dick y Harry descendiendo de esferas superiores para recordar a su Tío Sam que ha roto sus polainas o roto su pipa en el Lejano Oeste?

¿Supusiste que la Magia está confinada a brujas que vuelan en escobas y se convierten en gatos negros? Incluso la última basura supersticiosa, aunque nunca se llamó Magia, sino brujería, no parece un absurdo tan difícil de creer para alguien que acepta, que cree firmemente en la transfiguración de la señora Compton en Katie Brinks (NOTA: En su Álbum de recortes de prensa, Volumen I, página 32, H.P.B. añadió los siguientes comentarios a un recorte que describía sesiones espiritistas con la señora Compton: Esta señora Compton es una médium realmente maravillosa. Es una verdadera batería eléctrica manejada por los Elementales. –El Compilador. FINAL NOTA). Las leyes de la naturaleza son inmutables. Las condiciones bajo las cuales un médium puede transformarse, enteramente absorbido en el proceso por el espíritu, en la apariencia de otra persona, serán válidas cuando quiera que ese espíritu o mejor fuerza tenga el antojo de tomar la forma de un gato.

El ejercicio del poder mágico es el ejercicio de poderes naturales, pero SUPERIORES a las funciones normales de la Naturaleza. Un milagro no es una violación de las leyes de la Naturaleza, excepto para la gente ignorante. La Magia no es sino una ciencia, un profundo conocimiento de las fuerzas Ocultas en la Naturaleza, y de las leyes que gobiernan el mundo visible e invisible. El Espiritualismo en las manos de un adepto se torna en Magia, ya que él está versado en el arte de combinar juntas las leyes del Universo, sin romper ninguna de ellas, y de ese modo violando a la Naturaleza. En las manos de un médium experimentado, el Espiritualismo se torna BRUJERÍA INCONSCIENTE; ya que, permitiendo convertirse en la herramienta indefensa de una variedad de espíritus, de los cuales no sabe nada excepto lo que éstos le permiten saber, él abre, desconocida para el mismo, una puerta de comunicación entre los dos mundos; a través de la cual emergen las ciegas fuerzas de la Naturaleza que acechan en la Luz Astral, así como buenos y malos espíritus.

La Ciencia de la Magia – H. P. Blavatsky

Obras Completas de H. P. Blavatsky

 

 

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