Visión Esotérica de los Misterios del Cristianismo – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de marzo de 1976.

Vicente.- Nuestra conversación esotérica del mes pasado tuvo como punto principal la magia de la creación, entendiendo por magia el poder del sonido sobre los éteres del espacio, luego magia entra prácticamente en el terreno científico, y por lo tanto, ya debemos de dejar de apreciar el término desde el punto de vista del atavismo y de la superstición. Hoy continuaremos nuestra conversación, porque la conversación es eterna, como eterno siempre es el poder de la palabra, con un estudio de la gran simbología del cristianismo, buscando los puntos esenciales de relación entre el cristianismo esotérico y el esoterismo de todos los tiempos, aquello que técnicamente decimos “la sabiduría de las edades”.

Hablar del cristianismo y ser al propio tiempo capaces de liberarnos de la estructura creada por el cristianismo puede ser un reto para cada uno de nosotros, acostumbrados como estamos, la experiencia lo demuestra, que amamos más las estructuras que la esencia vivificante. Yo digo siempre que cuando una persona se adhiere tan potentemente a una estructura, del tipo que sea, y pierde la capacidad de pensar por sí mismo y deja que sea la estructura quien piense a través de su mente, esta persona, este ser, ya está muerto; lo único que puede liberarnos, lo único que puede dar un sentido esencial a nuestra vida, es el estudio sistemático, lógico, racional, y a ser posible intuitivo, de aquello que está en la esencia de toda posible estructura, y si analizamos la estructura del cristianismo buscando sus raíces esotéricas más profundas, vemos que sus conocidos misterios son la base psicológica de la evolución del ser humano y que Cristo dramatizó para la humanidad estados psicológicos que van desde el nacimiento de cualquier criatura en el mundo físico hasta la evolución total o la conquista de un arquetipo, siendo el arquetipo del ser humano el hombre perfecto, el ciudadano del quinto reino de la naturaleza o el reino de las almas liberadas.

Analizando ya concretamente estos misterios, vemos que existe el del Nacimiento, el del Bautismo, el de la Transfiguración en el Monte Tabor, la Crucifixión, Pasión y Muerte de Cristo en el Calvario, y finalmente, la Ascensión a los Cielos. Cada uno de esos estados de conciencia nos está hablando precisamente de una evolución dramática y psicológica del ser humano en cualquier momento de su vida kármica. Todos nacemos a la vida física, posteriormente nacemos a la vida espiritual cuando hay conciencia de integridad, todos somos bautizados con el agua de la emoción y finalmente por el fuego creador, todos somos transfigurados constantemente en la prueba de la vida diaria, todos morimos alguna vez, todos tenemos nuestra pasión, nuestra muerte en las pequeñas cosas de cada día, y finalmente todos tenemos momentos de exaltación, de plenitud, de gozo, de identificación con el poder creador de la naturaleza; esto significa que, separándose un poco de la línea de los grandes instructores de la humanidad, Cristo ha dramatizado para esta humanidad aspectos consustanciales que pueden ser equiparados a la evolución de cada uno de los reinos de la naturaleza. Si recuerdan ustedes lo que decíamos el otro día al comentar los grandes períodos de la creación, cuando el AUM se hacía tangible, representando este AUM la respuesta al “Hágase la Luz” bíblico, que al parecer es el sonido madre que rasgando los éteres los convierte en fuego, que el sonido se transforma en color, y cualquier vidente puede demostrarlo esto mirando el aura de una persona cuando está pensando, cuando está actuando, cuando puede automáticamente surgir como ave fénix de sus propias cenizas, renaciendo en cada momento, y pasando por ese período álgido de formación dentro de la gran masa de condensación creada por el poder del AUM, que finalmente se convierte en una forma geométrica, haciendo posible entonces la interpretación científica de Platón cuando dice que “Dios geometriza”, cuando todo este proceso llega a su culminación, ¿qué tenemos, como consecuencia inevitable? El superhombre, “Cristo en ti, esperanza de gloria.”, el poder liberador del Verbo, más la palabra de resurrección, más el poder de ascender por encima de las cosas, hasta convertir la materia en espíritu, dejando desde entonces que la vida de Dios se manifieste ya abiertamente en cualquier cáliz, forma o estructura humana.

¿Qué es lo que tratamos de representar el otro día? El fenómeno del nacimiento como misterio y no como un hecho histórico más para añadir a la suma de hechos históricos que han venido deformados a nosotros a través del tiempo; vemos nuevamente el período de condensación, de formación y de concreción, son los nueve meses inevitables que pasa un cuerpo físico en su preparación en el seno de la madre: tres meses de condensación, tres meses de formación y finalmente tres meses de concreción, entonces viene el período en el que el Ego, el Yo, el Alma, puede introducirse en el Cáliz, y a esto se llama “Misterio del Bautismo”, por eso simbólicamente en las iglesias bautizan a las criaturas con agua, siendo el agua al mismo tiempo el elemento esencial y emocional que vincula por la fe la vida de todos los seres, llegando a la conclusión de que realmente toda la vida de Cristo es un drama, un ejemplo vivo de cómo debemos evolucionar, ya no de una manera simplemente mística sino científica y al propio tiempo dinámica.

Introduciéndonos en el misterio del cristianismo, fíjense bien dónde se halla el símbolo más precioso: todos los reinos de la naturaleza están adorando al Niño-Cristo, siendo el Niño-Cristo el Alma humana que nace. Vamos a analizar este misterio. Por ejemplo, el reino mineral, el reino vegetal, el reino animal, el reino humano y el reino divino, están presentes en el misterio del nacimiento; el reino mineral ofrece la cueva, el reino vegetal la paja y los leños del belén donde nace el niño, el reino animal lleva los dos animales que dan calor al Niño-Cristo, el reino humano ofrece a los padres, José y María, siendo el quinto reino el que estamos buscando internamente, el Alma del infante que acaba de nacer. Luego no se trata simplemente de un hecho histórico —históricamente nacen y mueren cada día gente en el mundo cada día—, se trata de ver que toda la naturaleza, todos los reinos se plegan a la voluntad del Alma, siendo el Alma la que debe dominar todos los demás reinos y llevarlos finalmente a un estado de purificación que haga posible esta famosa, esta misteriosa alquimia de la creación, porque cada uno de los reinos de la naturaleza están siguiendo el proceso, están revelando un secreto y están cumpliendo un objetivo.

El objetivo del reino mineral es la transmutación, siendo la radioactividad el punto máximo en donde esta transmutación ha sido realizada. La piedra preciosa es el aspecto objetivo de la transmutación, de ahí que todo se va encadenando en un sentido de que todos los reinos tienen un misterio a desarrollar y un misterio que cumplir. Una vez se ha desarrollado en el reino mineral la capacidad de síntesis que convierte cualquier bloque de no importa qué material en materia radioactiva, ya ha cumplido su objetivo, entonces empieza la vida en el mundo vegetal. El segundo reino de la naturaleza —que hemos visto ofrendando su paja al Niño Cristo—, recoge el legado, la radioactividad se convierte en savia, es la savia que asciende por el vegetal, buscando las formas más sensibles en este reino para ofrecer asimismo —como hace el hombre a su tiempo—, un cáliz preparado para la fuerza del espíritu, entonces, la savia, que si analizamos el ser humano en forma de un árbol creador vemos que se está simbolizando en el fuego místico de Kundalini, esta savia inmensa que es vida, se convierte en el sentido de aproximación que tiene el vegetal buscando el reino animal. El reino animal coge el legado de la savia y lo convierte en filamentos nerviosos, convierte todo aquello que antes fue radioactividad y que continua actuando como fuerza, en savia, ese poder ascendente de la materia para convertirse en espíritu, siguiendo adelante su proceso hasta que en el ser humano, ya desarrollado, todo esto se convierte en los centros etéricos y en las glándulas endocrinas, entrando ya finalmente a la búsqueda de la evolución superior que convierte ya al ser humano que se ha adueñado del cáliz, del AUM, y entonces por vez primera puede entonar el OM, siendo este OM el poder que transmuta, integra y realiza el contenido del cáliz y hace que el cáliz se convierta en la fuerza purificadora a través de la cual puede manifestarse el Espíritu de Dios.

Visión Esotérica de los Misterios del Cristianismo

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Asociación Vicente Beltrán Anglada

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