La Promesa del Buda y el Festival de Wesak – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 4 de mayo de 1985.

Vicente. ―…es para el esoterista una de las claves místicas de Shamballa, habida cuenta que el Buda, el Iluminado, el primero que alcanzó la liberación total dentro de la Tierra, nuestro planeta, estriba mayormente en el hecho de que, antes de morir, Buda hizo la solemne promesa a la humanidad, aquello que jerárquicamente se denomina “El voto inquebrantable” de descender del Nirvana cada año a la Tierra para bendecir al mundo, llevando una energía totalmente desconocida para la mayoría de los seres humanos. Sin embargo, es la misma energía que surge de Shamballa y que por primera vez en la historia del planeta pudo penetrar en el aura etérica de la humanidad a través de Jesús de Nazaret cuando se preparaba para la 4ª Iniciación.

Son datos, aparentemente, que se mueven dentro del marco de lo histórico, pero para los entendidos, para aquellos que suelen ver el fin desde el principio, para aquellos para quienes el aura etérica no contiene secretos, porque están por encima de los secretos de la Tierra, para todos aquellos que aman por encima de todo la paz, el amor y el servicio, para todos los discípulos mundiales, para todos los seres humanos de buena voluntad, la potencia radioactiva, si podemos decirlo así, de Shamballa, está hoy a su disposición, como lo está año tras año desde hace 2.500 años aproximadamente, el Buda hizo la promesa al Señor del Mundo de traer la luz del Nirvana a la Tierra, poniendo en contacto a la humanidad con estas fuerzas superiores, extrasolares, que provienen, según se nos dice, de la Constelación de la Osa Mayor, precisamente de una estrella con la cual está muy íntimamente conectado nuestro Logos Planetario, y saber que precisamente en virtud de este juramento, de este voto inquebrantable, cada año durante esta festividad que acaece en la luna llena del signo de Tauro, viene a nosotros en forma de bendición.

Es para darnos a nosotros la idea, si es que esotéricamente la queremos comprender, de cómo existe un misterio de participación que unifica los mundos y los sistemas, y que a la vista de los grandes Rishis de todos los sistemas viene a ser como la Fraternidad de los Dioses, pues todos los Logos Solares se mueven dentro de un ambiente social de Dios cumpliendo cada cual la misión que kármicamente tiene encomendada siempre en servicio de las humanidades, no de la pequeña humanidad de nuestro Esquema Terrestre, sino las humanidades de todos los sistemas en movimiento, de todos los esquemas, de todos los sistemas solares y cósmicos, de todas las galaxias y grupos de galaxias, y saber en virtud de un acto de sacrificio, traspasando, por decirlo de alguna manera, las barreras del tiempo, esta energía que yo denomino de la Fraternidad de los Dioses y que viene cada año para robustecer el espíritu de buena voluntad, para otros el espíritu de renuncia, para otros el espíritu de amor que tiene que ver con el desarrollo de nuestro propio sistema planetario.

Por lo tanto, hemos hablado tantas veces de Buda en un sentido meramente histórico cuando nos referimos a Sidharta Gautama, príncipe de la India, hijo de reyes, pero que renuncia a todo solo para servir a los intereses de Dios o del Logos Planetario. Y vernos a nosotros empobrecidos como nos vemos por tantos espejismos e ilusiones y que, sin embargo, manteniendo la fe del justo, tal como suele decirse místicamente, tenemos el afán de colaborar con Buda en ese intento de llevarle al mundo algo del precioso perfume de Su bendición. Una bendición que nos trae energías del 1er Rayo. ¿Qué es lo que puede decirle a la humanidad común palabras como el sacrificio de Buda? Palabras como Shamballa, palabras como participación consciente dentro de un acto mágico que tendrá lugar dentro de pocos momentos, y saber que podemos colaborar.

Ya hace tiempo que estamos hablando sobre la eficacia que tiene dentro del alma del discípulo la invasión cósmica de esas corrientes del 1er Rayo que llegan a nosotros, no solamente en esta época crucial del Festival de Wesak, sino porque está constantemente forzando una energía que está a nuestra disposición.

Es esta energía que tiene que llevar a la iniciación a muchos discípulos mundiales, y saber que entre todos estos discípulos mundiales estamos nosotros, y que, por lo tanto, podemos beneficiarnos para nuestro deseo de servicio, para nuestro deseo de participación consciente en los misterios del Reino, el poder acoger con alegría esta fuerza tremenda que viene de fuentes cósmicas. Sabiendo también que el propio Logos Planetario del Esquema terrestre desciende desde las más elevadas cadenas de nuestro Esquema a la 4ª Cadena Terrestre para participar en esta obra mágica de participación, pues lo mismo que Buda desciende del Nirvana cósmico ¿cuál no será el sacrificio del Logos Planetario que desciende a este centro que llamamos su 4ª Cadena?, que viene a representar el chakra cardíaco en este Esquema, y que al propio tiempo que Buda da la bendición, por encima de Buda está Sanat Kumara y después el Logos Planetario. ¿Y qué es lo que hay detrás del Logos Planetario?, porque Él está también invocando fuerza cósmica en estos momentos cruciales.

Sabemos, al menos teóricamente, algunos quizás tengamos la intuición de que es así, que el Logos Planetario está muy pendiente hoy día de la humanidad, de lo que ocurre en el reino humano, en lo que llamamos “La raza de los hombres”, por la similitud de vibración y analogía que existe entre esta 4ª Cadena, el 4º Planeta y la 4ª Ronda, sabiendo que nuestro Esquema planetario es de 4º Orden, exactamente igual que lo es el universo solar donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser y que, por lo tanto, todo cuanto se realice, mágicamente hablando, dentro del planeta Tierra repercute en el corazón de la propia Divinidad solar, trayendo como consecuencia como nunca la hubo en la historia planetaria el poder de síntesis, enfocando directamente a la humanidad, la 4ª Jerarquía Creadora, preparándonos para servir de acompañante, a pequeña escala, a la 4ª Iniciación cósmica que va a recibir el Logos Planetario en virtud de todas estas analogías basadas en el cuaternario cósmico, basadas en el número 4, y sabed que nosotros, tal como estamos reunidos hoy, estamos constituyendo un chakra perfecto, un centro magnético para ayudar al Logos Planetario en ese trance místico de la 4ª Iniciación, cuyas crisis, en virtud del número 4, afecta terriblemente al 4º Reino, nuestra humanidad, el ser humano y, por lo tanto, todas las crisis que vemos reflejadas socialmente hoy día, el desequilibrio existente entre la riqueza y la pobreza, entre el saber y la ignorancia, entre la opulencia y la miseria, todo se debe a efectos kármicos de precipitación, centralizada esta proyección de energías kármicas sobre nosotros, por esto decía el otro día que la persona que se dice discípulo, que trata de integrarse dentro de un grupo esotérico y que no acuse crisis alguna en su vida ¿qué puede esperarse de esta persona?, sabiendo que el Logos Planetario dentro de Su propia elevación cósmica está sufriendo tremendas crisis y convulsiones que presagian Su entrada en el 4º Plano Cósmico, en el Plano Búdico-cósmico, siendo consciente allí del propio Logos Cósmico del cual nuestro Sistema Solar es el cuerpo físico.

Daos cuenta entonces, de la realidad, de la trascendencia, del perfume místico que tiene para el esoterista el Festival de Wesak, porque encarna una serie de situaciones, incidencias y oportunidades que culminan en nosotros como una ayuda de participación, pero no la participación entre los miembros de un grupo selectivo, como creemos que somos nosotros, sino para transportar estas energías a nuestro ambiente o contexto social que es donde se necesita esta fuerza, esta energía. Todo cuanto de deprimente observamos en la humanidad actual y que a veces nos da la sensación de que está retrocediendo en el tiempo de la evolución, no debe afectarnos porque es aparente, es el reflejo de una crisis iniciática. Fijaos cómo se dice que a río revuelto hay ganancia de pescadores, es cuando se dan las grandes tormentas, las grandes convulsiones sociales, las grandes crisis individuales, de aproximación a…, es cuando se vislumbra en lontananza la iniciación para todos y cada uno de nosotros, los seres humanos.

Me parece que el imperio de la técnica ha disminuido, en cierto modo y hasta cierto punto, el espíritu místico del pasado que tenían los aspirantes, pero si el discípulo triunfa de la técnica, no se deja avasallar por el confort que procura la técnica y sigue perseverando en el intento, viendo siempre la estrella polar de su vida, la estrella polar de sus intenciones, de su propósito redentor, de su propósito de paz, de fraternidad, de su sencillez y humildad, del espíritu de aquello que podíamos llamar la herencia del Yo, y darse cuenta al propio tiempo que esta nadencia aparente es una expresión mística del 1er Rayo, y que hoy a través del silencio místico podemos recibir asimismo esta tremenda corriente de 1er Rayo que nos trae Buda, lo cual deberá favorecer extraordinariamente nuestros impulsos, nuestros propósitos, nuestra voluntad de ser y nuestro propósito de realizar, darnos cuenta de que realmente somos colaboradores, o deberíamos serlo, del propio Señor del Mundo, en este intento redentor, en esta iniciación que ha de recibir el Logos Planetario en el cuerpo de Sanat Kumara, sabiendo que Sanat Kumara es el Señor del Mundo que estará presente aquí en nosotros y con nosotros de acuerdo con la Ley de participación mística, o de aquello que podríamos denominar “La sucesión apostólica de los Hijos de Dios”, y que quedará en nosotros, en cada cual según su medida. Cada cual tiene su propia medida, y esto lo saben los Maestros, solamente nos dan aquello cuya capacidad puede contener nuestra pequeña mente. Pero si estamos muy atentos podremos colmar la medida de aquello que consideramos nuestra medida, que puede traspasarse esta medida en el tiempo porque por un momento de expansión cíclica viviremos fuera del tiempo; si estamos muy atentos nos daremos cuenta de que Buda está aquí, este ser atemporal que desciende del Nirvana, que desciende también de otra cadena superior a la nuestra aunque forme parte de la Jerarquía Planetaria.

La Promesa del Buda y el Festival de Wesak

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