La Octava Maravilla – H. P. Blavatsky

El párrafo del presente artículo fue escrito por H. P. Blavatsky y apareció en octubre de 1891 en la revista Lucifer, y ha sido digitalizado y traducido por el equipo de Traducción & Proyecto de Geometría Sagrada.

ESCRITOS RECOPILADOS, VOLUMEN XI
COLLECTED WRITINGS, VOLUME XI
Julio, 1889
LA OCTAVA MARAVILLA
THE EIGHTH WONDER
POR UN «FILOSOFO IMPOPULAR»

(Escrito en 1889) (NOTA: [Este ensayo, como lo indica la notación entre paréntesis del Editor de Lucifer, fue escrito por H.P.B., poco tiempo después de su regreso de un viaje a Francia y la Isla de Jersey, donde estuvo de cuatro a cinco semanas. Cuando estuvo en Fountainebleau, Francia, escribió la mayor parte de La Voz del Silencio. Esto fue muy probablemente en la segunda mitad de Julio, 1889. Su estadía en Jersey duró hasta aproximadamente la mitad de Agosto de ese año, aunque las fechas exactas son difícil de
determinar con la evidencia disponible. –El Compilador]. FINAL NOTA)

[Lucifer, Vol. IX, No. 50, Octubre, 1891, pp. 95-99]

Acabo de regresar de debajo de la larga sombra de la octava maravilla del Mundo –la gigantesca zanahoria de hierro que va con el nombre de Torre Eifel. Criatura de su país, de maravilloso tamaño, inútil en su objeto, tan temblorosa y vacilante como el suelo Republicano sobre el que está construida, no tiene un solo rasgo moral de sus siete ancestros, ni un solo rasgo de atavismo que presumir. El Leviatán arquitectónico de 1889 ni
siquiera –en la cuestión de utilidad– está a la par con la estatua de la Libertad de Nueva York, ese rival en potencia del antiguo faro. Es simplemente uno de los últimos hongos (NOTA: connotación negativa, como plaga. –El Traductor. FINAL NOTA) modernos de empresa comercial, crecido en una tierra de astuta especulación, para atraer incontables moscas –en la forma de turistas de los cuatro puntos del mundo– lo que hace muy concienzudamente. Aun su espléndida ingeniería no agrega a sus utilidad, pero forzad a un
«filosofo impopular» a exclamar, «Vanitas vanitatum; omnia vanitas». ¿Levantará la civilización moderna su nariz con cara de desprecio a su hermana mayor?

Las maravillas del mundo, las siete maravillas de los Paganos, nunca serán reemplazadas en nuestros días. Los admiradores de M. de Lesseps pueden mirar desdeñosamente en el canal construido por Dexiphanes, tres siglos antes de nuestra vanidosa era, pero los átomos astrales de él, como los de su hijo, Sostratus el Cnidio, pueden descansar tranquilos sin la necesidad de sentir celos.

La arquitectura de la torre de mármol de Faros erigida «a los dioses, los Salvadores, para el beneficio de los marineros» ha permanecido hasta ahora, sin rival, en el bien público derivado de ella, en todo caso. Y esto podríamos decir, a pesar de la creación de la Estatua de La Libertad en Long Island.

* * *

Porque en verdad, todas las maravillas de nuestra época están destinadas a convertirse en algo efímero del siglo que lentamente se acerca, mientras ellas permanecen solo los sueños y con frecuencia las pesadillas de la era presente. Todo esto seguramente pasará y ya no será. Un viento sísmico puede ocurrir mañana en Egipto y la tierra entonces «abrirá su boca» y se tragará las aguas del Canal de Suez, y se convertirá en un pantano impasable. Un terremoto, o peor aún un succussatore, como los llaman en Sur América, puede levantar Long Island con su «Libertad» y arrojar a ambos cien pies en el aire azul, solo para dejarlos caer, cubriendo su tumba acuosa con las lágrimas saladas sin fin del Océano Atlántico.

La Octava Maravilla – H. P. Blavatsky

Traducción & Proyecto de Geometría Sagrada

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