Los Requisitos de Entrada en el Quinto Reino de la Naturaleza – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 1 de enero de 1976.

Vicente.— [La cuarta dimensión]… por no tener datos objetivos, constituye un enigma para la humanidad. La ciencia está tratando en la actualidad de penetrar el misterio de la cuarta dimensión. Esto significa que, en un universo septenario como el nuestro, en el cual existen siete misterios a desarrollar o, a comprobar, estamos solamente hurgando en el misterio de la cuarta dimensión, que todavía tiene su origen en el mundo físico. Puede ser que sea una prolongación etérica del mundo físico; la ciencia no ha penetrado todavía dentro de esta magnitud de dimensión. Tengo también que repetir, como siempre lo hago, que conversación esotérica, derivada de esoterismo, significa, que todo cuanto podamos desarrollar como idea fundamental, como idea intelectual, que es como debemos hacerlo, habrá un sinnúmero de razones que no podrán ser comprobadas y que, por lo tanto, se exige al que está escuchando, una dosis de intuición o, al menos, de una sincera y bien educida e inteligente duda, para no aceptar ciegamente cualquier cosa que se le presente, pero tampoco para negar a priori todo cuanto se pueda decir por el sólo hecho de que el intelecto no puede registrarlo. Es decir, habremos de investigar científicamente –y esto pertenece al equipo mental de cada uno de nosotros– todo cuanto vayamos desarrollando, teniendo en cuenta que la conversación esotérica se inició hace muchos meses y se prolonga, va continuando. Es un discurso con muchas palabras y cada palabra pertenece a un mes. Por lo tanto, hago hincapié siempre en una pequeña reproducción de lo que se dijo en el mes anterior, para poder seguir un poco más claramente lo que se pueda ir diciendo ahora.

El tema del pasado mes era sugestivo y, al propio tiempo, inspirativo; por tanto que tenía que ver con la idea (de ir) hacia un quinto reino de la naturaleza. Si aceptamos que nuestro universo es septenario –y eso después lo vamos a analizar–, hay que darse cuenta que el hombre que pertenece a la cuarta raza y al cuarto reino, debe forzosamente sentir dentro de sí, el estímulo evolutivo que va desde el reino mineral y va ascendiendo de reino en reino, hasta hundirse en las profundidades de lo eterno, siendo lo eterno, en este caso, allí en donde nuestra mente no puede penetrar. Porque nuestra mente intelectual es finita porque está relacionada también con el mundo físico; por lo tanto, nos faltan todavía muchas células a desarrollar en el cerebro y muchas parcelas de la mente donde desarrollar, también, nuestro intelecto superior o, si ustedes lo prefieren, nuestra mente abstracta.

Hacia el quinto reino, llegamos a la conclusión de que si realmente la evolución es un hecho en la naturaleza, y que todo va progresando hacia este centro omega –del cual nos habló Teilhard de Chardin–, siendo todavía esta idea empírica un centro en el universo hacia donde tiende todo ser humano, todo propósito de ser y de realizar, tiene que encontrarse constantemente con el peligro del intelecto, que no se decide todavía a penetrar en el misterio de este quinto reino, de cual vamos a hablar y al cual nos referiremos de hoy en adelante.

Así, si admitimos la evolución y que, al reino mineral, por una transformación alquímica de la naturaleza, da vida al reino vegetal y, si este da vida al animal, y el animal se convierte con el tiempo en un ser humano, hay que admitir, lógicamente, que a partir del cuarto reino, existe otro reino de la naturaleza. Quizá será este reino, al cual Cristo definió Reino de los Cielos, posiblemente será así, en cuanto que no tenemos ninguna nota descriptiva y objetiva donde apoyar nuestro intelecto actual. De esta manera, siguiendo la ley evolutiva, vamos a tratar de investigar lo que es este reino y, cómo vamos a introducirnos en este reino, siendo el tema de la conversación de hoy: Los requisitos o, la ley selectiva que permite penetrar en el quinto reino de la naturaleza.

Este quinto reino tiene que ver, precisamente, con el dominio absoluto de ciertas dimensiones todavía en estado de latencia dentro de nosotros, significando con ello, que falta todavía un gran espacio dentro de la mente que descubrir y, también, dentro del corazón, donde todavía no hemos destilado el propósito de vida necesario para poder investigar más allá del intelecto. Todo cuanto sea más allá del intelecto, allí donde forzosamente debemos perdernos porque es nada, al menos se registra como nada en el intelecto, por falta de pruebas, por falta de registros, por falta de evolución mental. Entonces, hay que evolucionar en otro aspecto y, el aspecto que vamos a investigar es el intuitivo, teniendo en cuenta que, actualmente, la sociedad tal y como está constituida, tiene que cambiar forzosamente por dos motivos principales: primero porque existe la ley de evolución y, segundo, porque el propósito del ser humano no puede detenerse en ningún momento de su existencia y que tiene que prolongarse constantemente, renaciendo de sí mismo constantemente, como el Ave Fénix de la fábula, porque, realmente, todo cuanto vayamos analizando en esta dirección, en este aspecto, no es ni más ni menos que seguir algo natural, algo que se ha realizado siempre, pero, que nosotros, quizá, porque es una cosa tan natural, no le hemos prestado la debida atención.

Hay muchos hechos en la naturaleza que no tienen una descripción posible. Por ejemplo, el misterio de que ustedes pueden escuchar mis palabras; no se ve nada, ustedes registran simplemente, la vista no puede registrar lo que registra el oído. Entonces, si hay cosas que del mundo físico no podemos dar una explicación, como, por ejemplo, ¿podemos dar la definición exacta de un color?, ¿estamos realmente capacitados para decir la diferencia que existe entre el color blanco y el negro o, entre el negro y el azul y el verde? No es falta de elementos de juicio, estamos dentro de la infancia todavía de lo que es la investigación del quinto reino. Y, dentro de este quinto reino, existen forzosamente las dimensiones del espacio y, en este punto de vista de que nuestro universo es septenario, hay que indagar siempre hacia delante, sin temor y, dejando que las espirales de nuestra mente se vayan perdiendo en el espacio sideral, de la misma manera que una columna de humo que negro y denso al principio, se va extendiendo en el espacio hasta que, aparentemente, llega a formar parte del propio espacio. Pues es esto lo que se precisa en la Nueva Era, en esta era de tremendos cambios psicológicos y sociales en la humanidad, en que podamos realmente sentirnos inflamados de un propósito de ser y de realizar, que se escape, por ética, por intención, por poder, de lo que es habitual, de lo inmediato y, entonces, proyectar la mente hacia la lejanía, hacia la perspectiva más lejana, para escuchar allí el más lejano de los gritos que nos están hablando de compasión, misericordia social, lo cual, prácticamente, es todavía inexistente en la Tierra.

Los Requisitos de Entrada en el Quinto Reino de la Naturaleza

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Asociación Vicente Beltrán Anglada

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