Concepto de Ley de Jerarquía – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 10 de mayo de 1975.

Vicente.- Como de costumbre, iniciaremos la disertación de hoy dando una breve explicación o recopilación de los últimos temas tratados. En primer lugar, insistir sobre el hecho de que las conversaciones esotéricas tienen por objeto profundizar conjuntamente, todo cuanto nos sea posible, dentro de este arcano de sabiduría que es la evolución del hombre a través de las edades.

El punto más importante quizás, es, o reside en el hecho, de que la mayoría de personas vemos la vida a través de un prisma muy objetivo y por lo tanto sujeto al emporio de las tres dimensiones del espacio. Desde el momento en que empezamos a comprender el sentido básico de la vida y empezamos a ser conscientes de otros niveles, la vida tiende a cambiar radicalmente y entonces somos conscientes de otros elementos creadores que existen allí donde, aparentemente, solamente existe el vacío. El vacío que existe, por ejemplo, entre ustedes y yo, debe estar forzosamente lleno de otra actividad que, no porque no sea objetiva, deja de ser una realidad, el hecho de que mis palabras lleguen a sus oídos o de que en un estado más elevado de la mente podamos comunicarnos telepáticamente, demuestra que en el éter existe una fuerza creadora que manipula, sin que nos demos cuenta, todo este contenido causal del hombre, manifestándolo progresivamente y constituyendo lo que podríamos decir, el germen de la futura evolución y el principio de la comunicación inteligente, ya no con el nivel objetivo en donde corrientemente nos movemos sino en el nivel de las altas realidades y de los ocultos significados.

Insisto también en el hecho de que no vamos a entender por esoterismo una ciencia que enseña solamente lo que pueda existir en los planos ocultos de la Naturaleza, sino más bien a hacer que seamos cada vez más conscientes de los niveles sutiles de nuestro ser en donde todavía no tenemos creado un cuerpo organizado como el físico o el emocional —y para algunos también el cuerpo mental—, para ir así adentrándonos progresivamente por estas zonas desconocidas en donde sabemos que existe algo pero que no podemos darle una forma objetiva. Desde el momento en que comprendemos, ya no intelectivamente sino por una serie de razonamientos lógicos que nos llevan a la intuición, de que el éter no es una sustancia que se mueve en el vacío sino que precisamente el éter llena todos los huecos posibles, incluidos los huecos que existen entre los átomos constituyentes de una célula o el espacio vacío entre dos células, para llegar progresivamente a ver que todo es vida y que la vida se transmite por el éter, vamos a tener que dar progresivamente también una atención especial a cuanto sucede en estos espacios ocultos. Cuando hablamos, por ejemplo, de la cuarta dimensión, ¿qué es lo que queremos significar exactamente? Estamos moviéndonos en un mundo de irrealidades porque nuestra mente concreta —tal como está constituida actualmente—, es incapaz de dar forma objetiva a aquellos elementos subjetivos que se mueven y que constituyen la fuerza creativa del éter.

Cuando se nos habla de meditación como un sistema de llenar en forma inteligente estos vacíos y ser conscientes y de educir ciertas capacidades, ciertas cualidades que tenemos todos en potencia, desarrollando ciertas células en el cerebro y en el corazón y en este mágico equilibrio entre el corazón y la mente llegar a ser conscientes de esta cosa subjetiva y transmitirlo objetivamente a nuestros sentidos del cerebro, entonces empieza para nosotros un nuevo sistema de vida, empezamos a vivir ya no de utopías ni de irrealidades. Somos conscientes de que nos movemos conscientemente en varios niveles, como dijimos conjuntamente en la disertación anterior, todo cuanto pueda ser percibido por los cinco sentidos, catalogado por la mente, discernido con entera imparcialidad y objetividad y llegamos a comprender esta verdad, automáticamente empiezan a ser creadas o desarrolladas en nuestro cerebro y en cierto compartimiento del corazón, los vínculos que nos ponen en contacto con el mundo oculto; y esto puede ser medido ya no solamente en términos de intelectualidad sino en términos de sensibilidad. Es la sensibilidad que nada tiene que ver con el intelecto lo que debe hacernos conscientes de los mundos invisibles, es decir, de aquello que está aparentemente más allá de nuestras concepciones del momento.

Hemos hablado también de estas criaturas desconocidas que viven en el éter y que técnicamente son llamados ángeles, también se denominan devas. Todo este conglomerado que está cohabitando en el éter con otras sustancias desconocidas que pertenecen a otras dimensiones superiores a la cuarta, como, por ejemplo, la mente abstracta y el cuerpo búdico, entonces si al menos somos capaces de objetivar algo subjetivo, puede decirse que empieza la era de la sensibilidad humana. Muchos denominan a este camino el sendero místico, no es que realmente el sendero místico sea el sendero de la sensibilidad astral o de sensibilidad al mundo etérico en donde se supone que habitan los ángeles, sino simplemente que al hablar de sensibilidad nos referiremos siempre, por cuanto estamos tratando con temas esotéricos, de la sensibilidad profundamente espiritual, aquello que técnicamente constituye el sendero de retorno hacia nuestras fuentes divinas de procedencia.

Concepto de Ley de Jerarquía

Ir a descargar

Asociación Vicente Beltrán Anglada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s