El futuro de la Teosofía en la Sociedad Teosófica – W. E. Wilks

Artículo traducido al castellano por la Revista El Teósofo de The Theosophist.

Vol. 133 – nº 6 – Marzo 2012

El futuro de la Teosofía en la Sociedad Teosófica

W. E. Wilks

Reimpreso de The Theosophist, junio 1963.

Lamentablemente encontramos conferencias y periódicos teosóficos que nos dicen que la Sociedad carece de vitalidad y que se debe hacer algo para interesar al público o a sus miembros. Por un lado se ha sugerido que la Sociedad Teosófica como toda organización tiene su ciclo de nacimiento, madurez y muerte, y tal vez llegó ahora a la declinación que precede a la muerte. Por otra parte se afirma que la Teosofía, la razón de ser de la Sociedad Teosófica, debe progresar y desarrollar nuevas ideas para mantenerse dentro del espíritu de la época actual. Se sugiere frecuentemente que la Teosofía debe unirse a la ciencia moderna que ejerce una influencia tan poderosa en la mente pública en la actualidad.

Sin embargo, nosotros no estamos entre quienes esperan la declinación de la Sociedad, ni tampoco pensamos que sea necesario, adecuado o posible encontrarle a la Teosofía un lugar en el movimiento científico moderno, ni hacer malabarismos con las verdades eternas de la Teosofía para adaptarla a las modas del pensamiento de hoy.

Valioso como ha sido el sorprendente y muy espectacular éxito de la ciencia moderna al confirmar tantas afirmaciones hechas en La Doctrina Secreta, y tan útil como ha sido ‘la psicología profunda’ al ampliar el alcance del psicoanálisis materialista hacia lo espiritual en el hombre, sin embargo los principios inmutables de la Teosofía cuando se exponen clara y correctamente se yerguen solos en su habilidad de verter la mayor luz sobre el misterio de la existencia humana. Las energías espirituales que produjeron el sorprendente crecimiento de la Sociedad Teosófica en los primeros quince años de su vida creemos que todavía están allí, sólo que debemos aprender a hacer uso adecuado de ellas.

¿Por qué la Sociedad Teosófica perdió tanta vitalidad? Sostenemos que la causa principal es que le permitimos a la Sociedad apartarse de las líneas originales establecidas para ella, y que se volviera una secta semi-religiosa. Se produjo un cambio de amplio alcance en actitud tanto en los líderes como en los miembros. De ser una sociedad de investigadores libres y temerarios que buscaban la verdad con la ayuda de la Teosofía, se volvió una secta de creyentes y seguidores como cualquier grupo religioso. Esto se produjo principalmente como resultado de la convicción de los miembros del alto estatus oculto, que implicaba cierta infalibilidad en algunos líderes. El resultado inevitable fue que toda afirmación que se hacía era ciegamente aceptada por los miembros, y ejecutada.

La Teosofía no se presentó más como un desafío a la investigación y a la crítica inteligente, como se hizo cuando H. P. Blavatsky estaba viva, como se presentan todas las filosofías e ideas científicas, no como verdades a ser aceptadas y creídas.

De este modo, gradualmente se produjo un giro en actitud en la Sociedad Teosófica en los primeros años de este siglo XX, como resultado del cual la Sociedad, de ser un grupo de hombres y mujeres libres, de diferentes tipos, distintas nacionalidades y orígenes religiosos unidos por la búsqueda de la verdad para la iluminación de la humanidad, se convirtió en un agregado de seguidores pasivos, que creían incuestionablemente cualquier cosa que se les presentaba en el nombre de la Teosofía. Esta filosofía ya no se presentó más como de estudiante a estudiante, o de estudiante a buscador, sino como de maestro a alumno, como de alguien que sabe a alguien que no sabe.

Abran La Doctrina Secreta ( o La Clave de la Teosofía) y lean unas pocas páginas. HPB siempre dice que el Ocultismo afirma esto o aquello y luego argumenta su verdad mencionando una  gran cantidad de citas de todo tipo de fuentes para apoyar su opinión. No hay sugerencia o expectativa de aceptación ciega aquí. Más bien, la Teosofía se expone como un desafío a la inteligencia para refutarla si es posible; para aceptarla, por lo menos provisoriamente, donde no se la puede refutar, donde se la encuentra racional, y donde muestra su habilidad para ayudar a resolver el misterio de la existencia humana. Y ahora vayan a cualquier libro que se considera de enseñanza teosófica autoritaria en la primera mitad de este siglo y vean la diferencia. Ya no es una inteligencia dirigiéndose a otra, sino el de un maestro hablándole a su discípulo.

En los primeros días del movimiento teosófico, El Teósofo y Lucifer eran periódicos llenos de artículos en los que el debate y la controversia ocupaban gran parte y donde cualquier opinión u objeción sincera se podían expresar. Pero al final del siglo XIX y comienzos del XX casi todo periódico teosófico cerró sus páginas a artículos que ofrecían críticas destructivas o constructivas y al debate de sus artículos, o a cualquier comentario crítico. Fue esta negación a la libertad de expresión que forzó a muchos de los miembros antiguos a renunciar a la Sociedad porque vieron y se opusieron a un cambio en actitud y enseñanza en la Sociedad Teosófica, y no se los escuchó. Este cambio en actitud y práctica sucedió en una Sociedad dedicada a la Verdad como su valor más elevado, donde la libertad de pensamiento y su expresión todavía se proclama ampliamente. Sin embargo estas libertades no existen en la práctica. En la tapa de El Teósofo y de muchas revistas teosóficas oficiales hay una declaración de ‘Libertad de Pensamiento’, una Resolución aprobada por el Consejo General de la Sociedad Teosófica el 23 de diciembre de 1924, que termina así: “Los miembros del Consejo General solicitan encarecidamente a cada miembro de la Sociedad Teosófica, que mantenga, defienda y actúe de acuerdo a estos principios fundamentales de la Sociedad, y también que ejerza con valentía su propio derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, dentro de los límites de la cortesía y la consideración hacia los demás.” Esto proporciona una ilustración reveladora de cuán poco importa lo que se dice, es la actitud y lo que se hace lo que interesa.

Esta negación total de la libertad de comentario o crítica, o intercambio de opiniones, es la actitud peculiar que adoptan prácticamente todos los periódicos teosóficos, y sólo ellos (a excepción de los religiosos, por supuesto). Sería difícil encontrar una revista en los países ‘libres’ que tenga artículos que traten temas serios, tales como The Listener o New Republic que no ofrezcan a sus lectores la oportunidad de debatir y criticar los artículos que publican. Sólo los periódicos teosóficos que comenzaron con la proclama: “La idea raíz misma de la Sociedad es libertad e intrépida investigación”, repudia en la práctica la libertad de pensamiento y su expresión. ¿No está esto más allá de la creencia? ¿A qué le tememos? ¿Es nuestro apego a cualquier parte de la verdad de la que nos hemos apropiado tan endeble que tememos que nos pueda fallar con el primer soplo de crítica? Más bien deberíamos proclamar intrépidamente: “Aquí está lo que sostengo, destrúyanlo si pueden”, un desafío a todas las mentes libres. Porque si lo que sostenemos es verdad no se defenderá de la crítica, seguramente queremos saberlo y no queremos vivir en un paraíso de tontos. La crítica nunca destruye la verdad, sino que la hace brillar más intensamente.

¿Es posible que un modo más efectivo que este cambio producido en actitud pueda haber sido concebido por un agente determinado a destruir un esfuerzo mundial para iluminar a la humanidad? Todo movimiento para espiritualizar a la humanidad, se nos dice, está siempre acompañado y seguido por un esfuerzo igualmente determinado para oponérsele y contrarrestarlo. Pero la guerra siempre continúa, como W. Q. Judge lo señaló. Y así, después de medio siglo de vivir de modo opuesto a la verdadera actitud teosófica hacia la vida, ¿es de extrañar que a la Sociedad Teosófica le falte vitalidad? ¿Qué se puede hacer? ¿Es posible revertir la actitud en la Sociedad y nuevamente volvernos individuos libres, independientes y auto-responsables? Es muy difícil! Pero, ¿va a ser efectiva alguna otra cosa para revitalizar a la Sociedad Teosófica? ¿Hay alguna otra cosa por la que valga la pena esforzarse?

Por primera vez en medio siglo, hoy creemos que es posible producir este cambio drástico, en parte debido al paso del tiempo y a la pérdida de la memoria, y por la sangre nueva que ingresa a la Sociedad constantemente, pero principalmente porque actualmente tenemos una gestión que incentiva la actitud del estudiante dirigiéndose al estudiante, dirigiendo a los miembros hacia sus propios poderes para que tomen sus propias decisiones, una actitud implícita en la enseñanza teosófica, en lugar de la actitud del maestro hacia el alumno. Más aún, ha sido bajo esta gestión que se debe haber hecho la importante decisión de alentar a los miembros a volver al estudio de las obras de HPB y las cartas de los Mahatmas, tan evidente en la Sociedad Teosófica actualmente.

¿Qué pasos prácticos deberían tomarse?

  1. Una comprensión total de la necesidad imperativa de un cambio completo en la actitud volviendo a la individualidad responsable, como primer requisito. Esto es especialmente verdadero para los estudiantes dedicados profundamente para quienes la Teosofía significa mucho más que sólo un estudio valioso e interesante. No será fácil cambiar la perspectiva de muchos años. Una reflexión más seria y una predisposición a enfrentar los hechos por parte de cada estudiante exigirán esfuerzo y coraje, pero es sobre estos miembros que el futuro bienestar de la Sociedad Teosófica depende. El resto seguirá su dirección y tal vez se contagien de su entusiasmo.

¿Qué significa volverse un individuo? En pocas palabras significa: vivir, pensar, decidir y actuar desde nuestro propio centro. Cada uno de nosotros vive en un mundo rodeado de opiniones, creencias, influencias y presiones, y somos moldeados y movidos más o menos fuertemente por ellas. Hasta ese punto vivimos de segunda mano. Asumimos ideas y creencias ya formadas y las consideramos como propias y se las pasamos a otros como nuestras. Nos permitimos ser empujados en esta o aquella actividad, que a menudo no la elegimos nosotros en absoluto. Le permitimos a alguna persona o grupo dominante formar nuestras opiniones e incluso manejar nuestras vidas. Todo esto sucede porque todavía no nos hemos apartado de vivir como manada. Es muy importante apartar todo esto y volvernos individuos totalmente. Tales personas son muy raras.

Hasta que nosotros, estudiantes de Teosofía hayamos hecho por lo menos algún avance para convertirnos en individuos, ¿de qué utilidad podemos ser para un cuerpo como la Sociedad Teosófica, cuyo trabajo es apoyar la filosofía más noble que el hombre jamás ha conocido en el mundo?, o ¿de qué utilidad podemos ser para alguien de forma real si somos nosotros los que necesitamos urgentemente una mano que nos ayude? ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Cuáles son los medios que nos pueden resultar útiles para comenzar el camino para ser individuos independientes y auto-responsables? Esto de por sí es un tema importante, demasiado grande para continuarlo aquí.

  1. Abrir columnas de correspondencia en nuestras revistas será de poca utilidad para incentivar el debate y los comentarios, a menos que se produzca un estímulo activo y persistente para romper la actitud pasiva, no crítica, fomentada durante tanto tiempo en el pasado entre nuestros miembros.
  2. Es imperativa la cesación total de la actitud de maestro a alumno, y especialmente de esa insinuación indigna de conocimiento o experiencia superior, que es tan repulsivo para los investigadores inteligentes y para todos los estudiantes. Toda conferencia pública sobre Teosofía debería ser introducida con una afirmación de que la Teosofía no es una religión, es una ciencia y una filosofía, y ninguna afirmación que se haga gana autoridad en lo más mínimo, excepto que toda idea se exponga para estudio e investigación, para que permanezca o caiga por su propio mérito.
  3. Se debería comprender que el debate y la controversia traen vida y vitalidad a un movimiento. Un acuerdo aburrido es mortal en extremo para las mejores ideas que a menudo se olvidan rápidamente. Una ilustración de este hecho puede verse en el crecimiento del Science Group Journal (Periódico del Grupo de Ciencia), Londres, Inglaterra, que estimula una completa libertad de pensamiento e investigación, y su expresión. Esta actitud de libertad de expresión y debate, inevitablemente atrae a las inteligencias más vitales y maduras, a las mejores mentes en todas partes.

Parece haber surgido la idea entre nosotros que el desacuerdo, especialmente cuando es categórico, es intolerante y no fraternal. Dentro de los límites de la debida cortesía, la verdad es lo opuesto. Permitirle a vuestros hermanos trabajar bajo alguna ilusión importante si están convencidos que existe, y fracasar en llamar la atención al respecto, es antifraternal en extremo. ¿Qué derecho tenemos nosotros, miembros de una Sociedad dedicada sobre todo a la Verdad, a tener temor de herir los sentimientos de un hermano de armas, al poner en evidencia su fantasía? O ¿qué derecho tenemos de proteger alguna creencia o convicción nuestra de la crítica fraternal rechazando considerarla como un desafío de examen crítico? ¿Somos niños en la escuela dominical, o adultos embarcados en la ‘aventura’ más grande, la búsqueda de la Verdad, para la iluminación humana? ¿No deberíamos darnos cuenta que nos insultamos mutuamente cuando nos protegemos los unos de los otros de este modo?

No podemos pensar en nada que pueda ayudar más a estimular la claridad mental y el crecimiento de la individualidad que el debate entre los miembros de las Ramas en preguntas tales como: “¿Qué significa ser un Buscador de la Verdad?” “¿Cuál es el fundamento de la Teosofía?” “¿Qué es un Núcleo de la Fraternidad Universal?” “¿Por qué un Núcleo de la Fraternidad Universal?”

El propósito de este artículo es mostrar que la falta de vitalidad en la Sociedad Teosófica no puede solucionarse por otra cosa que no sea nosotros mismos. Cada miembro individual es responsable: depender de cosas externas no traerá la inspiración necesaria. Cuando hemos ordenado nuestra casa del modo indicado, el trabajo descuidado de la Sociedad Teosófica está ante nosotros. Los Mahatmas, a partir de 1875 y de allí en adelante comenzaron un trabajo. Pusieron en nuestras manos parte de su filosofía, bien enraizada en la mente humana y nos dejaron ver qué podíamos hacer con ella. Ellos hicieron su parte, ahora dependía de nosotros hacer el resto. La iluminación de la humanidad es un proceso dual, como todo lo demás. El esfuerzo desde lo superior debe tener reciprocidad con un esfuerzo desde abajo, al punto que si este último es escaso, el esfuerzo desde arriba se reduce. El esfuerzo desde lo superior surge en forma de ideas, pero consiste principalmente en una energía de cierto tipo espiritual, la cantidad está estrictamente limitada por el esfuerzo unido ofrecido desde abajo, de aquí la necesidad de un núcleo de Fraternidad Universal.

Con poca visión, la Sociedad Teosófica puso toda su energía en enseñar una variante simplificada de Teosofía. La cantidad era, y en la mente de muchos miembros todavía sigue siendo, la medida de su éxito a pesar de la advertencia de HPB (y de los Mahatmas) de que la calidad es más importante que la cantidad. De una vez por todas volvámonos hombres libres nuevamente, dedicados a este trabajo olvidado, y no faltará la vitalidad en la Sociedad Teosófica. Nuestro principal interés será la Teosofía misma otra vez, y no todo y cualquier cosa, excepto la Teosofía.

Revista el Teósofo

Un pensamiento en “El futuro de la Teosofía en la Sociedad Teosófica – W. E. Wilks

  1. después de harto desarrollo sobre la falta de visión y la falta de libertad de pensamiento en la st actual, el autor termina diciendo que hay que volver a lo dijo hpb y los mahatmas..ja eso es contradicción pura…a ser blavatskianos que otra cosa que no sea eso no es Teosofía? y besant, leadbeater, janarajadasa, sri ram, Taimni, rohit meta, radha burnier, etc?? no es teosofía? negar la teosofía fuera de hpb y los mahatmas, a mi entender, es la verdadera falta de libertad de pensamiento y de visión

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