La Palabra – Eloy Millet Monzó

Artículo y conferencia de Eloy Millet Monzó, en el Encuentro de Convivencia Espiritual en Jaén, los días 26, 27 y 28 de marzo de 2010.

La palabra

Eloy Millet Monzó

Índice
1-La palabra y la intención
2-La trama etérica
3-La palabra y el sonido
4-La palabra y la vibración
5-La palabra y el color
6-La palabra y la idea
7-La palabra y la oportunidad
8-El lenguaje
9-El andrógino

1.-La palabra y la intención

La palabra, combinada con la intención, que es su parte oculta, tiene el poder de crear, constituye el verbo creador, es un mántram. Para que se active el verbo, la intención y la palabra pronunciada han de combinarse, penetrando la una en la otra y reproduciendo al fenómeno de la refracción, no al de la reflexión. Supone la diferencia entre estar unidos o estar juntos. Cuando tenemos doble intención y hablamos, creamos ambientes de exclusividad, porque a una intención la ocultamos aún reconociéndola, ya que, quizás no ofrezca al otro la imagen que queremos que tenga de nosotros, y a la otra, la expresamos incluso sabiendo que pudiera ser falsa, aumentamos la importancia de aquello que, decimos, nos ha sido revelado exclusivamente a nosotros, y parece que los discípulos sean los demás.

Así, creemos que la revelación ha de ser un hecho consumado, y buscamos hechos objetivos y perceptibles. En cambio, si nuestro propósito careciese de objetivos materiales, no habría posibilidad de las dos intenciones, quizás manifestaríamos que todos pueden ser maestros, y por sí mismos. Diríamos quizás, que lo importante no es lo que se nos haya revelado, sino aquello que seamos capaces de revelar, con la palabra y con la intención.

En este caso, no pretenderemos que lo revelado sea un hecho perceptible por los demás, sino una capacidad. De un hecho a una capacidad va la misma diferencia que de lo espiritual a lo material, y es un proceso. Este proceso supone desenergetizar progresivamente los centros por debajo del diafragma y potenciar, pausada e incesantemente, a los centros situados en la cabeza, detrayendo la acción de los músculos abdominales cuando hablamos, y acrecentando la acción de los pectorales, con lo que se pausa el ritmo respiratorio sin necesidad de yogas, las glándulas pineal y pituitaria combinan sus hormonas templando al sistema nervioso, y lo que tiene mayor trascendencia, que se desintegran las tramas etéricas.

En el 2.008, el telescopio europeo XMM-Newton, encontró pruebas visuales y ondas electromagnéticas, que determinan la existencia de una red cósmica en cuyos nodos se sitúan las galaxias, como filamentos gaseosos que conectan todo lo que existe, y a su vez,
separan a unas galaxias de otras. También el cosmos tiene su trama etérica. Ya se sabe: “Tal es arriba como abajo”

Si pensáramos que al pronunciar una palabra, alguien pudiera contemplar nuestra trama etérica y ver nuestras intenciones, quizás hablaríamos de otra forma, ante la vergonzante posibilidad de ser descubiertos, pero preferimos no dar crédito a este hecho, y de las dos felicidades, elegimos la de la ignorancia.

2.-La trama etérica

La trama etérica existe en nuestras estructuras para proteger y separar a dos planos de manifestación. A medida que nuestro objetivo se haga menos material, conectamos planos superiores con inferiores, desintegrándose la red etérica entre ellos. La palabra está en proceso de convertirse en verbo.

Todo mago de la luz, o del equilibrio, actúa sin esta trama etérica, mientras que el mago del desequilibrio la potencia, y cuanto más tupida sea, mayor será su poder, porque aísla a un plano de otro, y ese es su objetivo, separar evitando la combinación y la refracción.

La trama etérica de mayor densidad se sitúa en el cuarto subplano decada plano, separando a los tres superiores de los tres inferiores, y obstaculizando la actividad del cuarto, que se caracteriza por producir equilibrio, y si el 4º estrato no está activo, manifestaremos la separación y el desequilibrio de nuestros propios cuerpos.

La filosofía oriental invoca a la actividad creadora de todo lo objetivo con el mámtram AUM, es decir, a la perfecta relación entre los cuerpos mental, astral y físico. Asimismo, OM invoca desde los mundos subjetivos.

Cuando OM encuentra respuesta en el AUM, se manifiesta el verbo creador mediante el correspondiente sonido, constituyendo un fenómeno real de refracción, tal como estamos repitiendo, y sin trama etérica que obstaculice, ni la combinación del OM con el AUM, ni la de la pituitaria con la pineal, lo que provoca la radiación, y este proceso refractario no puede detenerse ante las distancias ni ante el tiempo.

Toda criatura, sea del reino que sea, absorbe la radiación que le corresponde, o prana, y del Sol llegan a la superficie terrestre radiaciones de altísima frecuencia, así como otras de valores muy bajos, radiaciones que vivifican a todos los seres en todos los reinos, absorbiéndolas según su cuerpo etérico y según que exista o no.

El hecho de que nosotros absorbamos a una u otra frecuencia, depende de dos factores:

1º.-de dónde gestamos la intención, si es física, astral, mental o si proviene de más allá del propio plano mental.

2º.-y de la densidad y consistencia de nuestra trama etérica.

La-palabra – Eloy Millet Monzó

Conferencia completa en audio:

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