La contribución de la ciencia a la espiritualidad: la mente actual – Nilda Venegas Bernal

Artículo traducido al castellano por la Revista El Teósofo de The Theosophist.

Vol. 135 – nº 12 – Septiembre 2014

La contribución de la ciencia a la espiritualidad: la mente actual

Nilda Venegas Bernal

Ex Secretaria General de la Sección Cubana. Actualmente es miembro de la ST en España.

El acercamiento actual de la ciencia a las verdades expresadas por las grandes tradiciones espirituales es expresión del momento crucial para un despertar colectivo de la conciencia humana. Hasta hace muy poco el pensamiento se encontraba dominado, de forma general, por la racionalidad centrada en el campo de lo físico que marca la ciencia convencional. Desde que los instrumentos y las técnicas desarrolladas para la investigación específica de los objetos ha logrado ir más allá de los límites reconocidos, se produce esa negación de lo previamente establecido, del paradigma dominante, y se abre una etapa que da paso a lo nuevo y a las posibilidades que trascienden o penetran más allá de lo físico, de lo tangible. El mundo o los campos sutiles pueden ser experimentados, investigados y tratados para ser comprendidos. El investigador llega a reconocer que está involucrado y que participa de aquello que investiga u observa. Esto nos recuerda a Krishnamurti cuando explicaba sobre el observador y lo observado… En este proceso constante de negación de lo previamente conocido, para dar paso a lo nuevo, se puede incluir lo anterior con otro significado y con una intención de integración en el todo. La verdadera mente científica es aquélla que permanece abierta y sin identificarse con lo que ha podido conocer y en ello radica la potencialidad de acceder a nuevas realidades aún no percibidas.

Podemos citar puntos determinantes en el terreno de la física, como la cuántica y la Relatividad, en la biología, la psicología, etc. que han hecho posible que los conocedores de los principios descritos en las grandes tradiciones espirituales orientales como el budismo, hinduismo, taoísmo, etc., y que encontramos esencialmente expresadas en la Teosofía, descubran con gozo la gran resonancia de los nuevos postulados de la ciencia con Aquellas Verdades Eternas.

El Mahachohan en su carta de 1881 decía:

La doctrina que nosotros difundimos, siendo la única verdadera, y con  ayuda de pruebas que nosotros nos preparamos a dar, debe terminar por triunfar como toda verdad. Sin embargo, es absolutamente necesario enseñarla gradualmente invocando, en apoyo de esas teorías, hechos evidentes para aquéllos que saben, con deducciones directas dadas y corroboradas por la ciencia exacta moderna.

Estas palabras hablan de nuestro presente, un presente en el que cada uno desde su lugar, puede participar de esta oportunidad de colaborar con la expresión y realización de aquellas verdades trascendentes, en un momento en el que la ciencia y la espiritualidad comienzan a hablar lenguajes similares.

La Psicología y la Conciencia

Actualmente se encuentran en auge las técnicas meditativas aplicadas a la salud mental o bien llamadas ciencias contemplativas. En este campo se va consiguiendo un acercamiento de la ciencia contemporánea a los valores y prácticas espirituales, es decir hay una tendencia a la integración de los conocimientos de y sobre el hombre, que puede permitir una visión más completa. Cada vez son más frecuentes las investigaciones científicas que demuestran las conexiones entre los diferentes estados de conciencia y sus efectos sobre la actividad cerebral y del organismo en general. La colaboración e integración creciente de la enseñanza budista, las neurociencias y las ciencias de la mente ha revertido en la aparición de nuevas técnicas y modelos estandarizados para cultivar  la salud mental y el bienestar en general.

La neurobiología interpersonal se basa en la integración del conocimiento procedente de varias disciplinas.

Desde el punto de vista de las neurociencias la zona pre-frontal, corresponde con la  función integradora, lo que quiere decir que los largos axones de las neuronas pre-frontales alcanzan zonas distantes y diferenciadas del cerebro y del cuerpo. Esta unión de elementos separados constituye la definición literal de un proceso fundamental: la integración.

La integración puede considerarse un mecanismo subyacente común a varias vías que conducen al bienestar. La manera en que prestamos atención al momento presente puede mejorar directamente el funcionamiento del organismo y del cerebro, la vida mental subjetiva y las relaciones interpersonales. Esta forma de atención desarrolla los circuitos cerebrales de tal modo que nos permite establecer una relación sintónica con nuestra propia mente.

Jon Kabat-Zinn opina que una definición de trabajo operativo del Mindfulness podría ser: la conciencia que aparece al prestar atención deliberadamente, en el momento presente y sin juzgar, a cómo se despliega la experiencia momento a momento.

En el campo de la psicología, que como decía Jung trata de la ciencia del alma, hoy día pueden ser estudiados, investigados y practicados el Mindfulness o la Atención Plena y la Compasión. La psicología profunda, desde hacía ya un tiempo, también nos invitaba a atender hacia nuestro interior. En Psicología y Alquimia nos dice el mismo Jung: “Sólo se volverá clara tu visión, cuando puedas mirar con tu propio corazón. Porque quien mira hacia afuera, sueña. Y quien mira hacia adentro, despierta.”

Recordemos la cita de K.H cuando nos dice: “Los sufrimientos morales y espirituales del mundo son más importantes, y necesitan más nuestra ayuda y alivio que la ciencia, en cualquier campo de la investigación.”

El individuo que presenta algún tipo de problema o sufrimiento mental o físico, como todos en algún momento de nuestra vida por la propia naturaleza de la existencia de la que participamos, puede tener contacto a través del terapeuta entrenado durante el proceso de la terapia con una manera diferente, transformadora y auténtica de enfocar el problema. Es posible mostrar cómo el “sentido de la atención a lo que es” puede ser descubierto sólo a través de la propia y única experiencia de uno mismo. Esta forma intencionada de atender sin esfuerzo, libre, sin enjuiciamiento y no reactiva, permite la aceptación de aquello que es, aunque doloroso. En este proceso de permitirse ver cómo y qué siente y piensa uno, el observador se va desidentificando de los fenómenos mentales, fuente de la base de su sufrimiento. En la medida en que la fusión cognitiva, que domina los procesos psicológicos habituales, puede ser observada y con ello progresivamente debilitada, estamos entonces entrando en un estado “meta-cognitivo”, el individuo gana en libertad interior y es capaz de ir ampliando su capacidad de darse cuenta que él no es los pensamientos, no es tampoco las emociones… Hay una observación que permite estar libre en el momento del aquí y ahora, que es el único momento. Se van soltando los apegos, las causas profundas que mantienen el sufrimiento. La práctica natural de esta forma de atención resulta en un estado de bienestar psicológico, de paz, de serenidad y alegría que puede reflejarse en la vida de las personas en una forma de mayor bondad, ecuanimidad, sentido de la belleza y de la compasión.

Y es que la manera en que centramos la atención contribuye a modelar la mente. Cuando desarrollamos una forma concreta de atender a las experiencias del aquí y el ahora y a la propia naturaleza de la mente, estamos ante la forma especial de atención que es el Mindfulness.

Mente y Corazón son definidos en oriente por la misma palabra. La “atención plena” incluye una cualidad afectuosa y compasiva en la atención, una sensación de presencia y de interés generoso y amistoso.

La vía del sufrimiento, de la que el Buda nos mostró su naturaleza y trascendencia, se manifiesta en la práctica de la medicina del cuerpo y de la mente. Sanar es aceptar, comprender, integrar y trascender. La cualidad del Amor y su amabilidad implícita es la que permite esta transformación del Hombre.

En la psicología analítica la totalidad del hombre es considerada como la meta a la cual conduce, en última instancia, el desarrollo psíquico en el proceso terapéutico. El terapeuta o analista puede acompañar al individuo en esas etapas de conformación del Sí Mismo, cuando se abre a los contenidos psíquicos para integrar aspectos no conocidos previamente, que le ampliarán como individuo heredero de la Totalidad.

La apertura de esta puerta del inconsciente permite una integración progresiva que lleva al individuo a una trascendencia de la dualidad de la mente. El proceso de individuación que expresa Jung va tomando cuerpo y este individuo va reconociendo su unidad interna o totalidad, que le conecta y une con los demás seres, más aún, percibe que nunca estuvo separado, sino que está ligado e interconectado profundamente con ellos.

Jung nos dice en Psicología y Alquimia: “Si no supiera por experiencia que en el alma existen valores supremos, la psicología no me interesaría nada en absoluto, puesto que el alma no sería sino un mísero humo”. Y en The Structure and Dinamics of the Psyche nos inspira diciendo quela vida tiene que ser siempre tratada como algo nuevo”. Decía Krishnamurti: para descubrir algo nuevo, uno debe empezar por uno mismo, debe emprender un viaje, haciéndolo completamente desnudo, en especial de conocimientos…” Y nosotros nos preguntamos, ¿cuál es esa cualidad de la mente que permite vivir siempre lo nuevo?… ¿Puedo nombrarla?

Revista el Teósofo

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