Serena Expectación – Recopilación temática (III) – Vicente Beltrán Anglada

Recopilación de las expresiones “Serena Expectación” a través de los libros y conferencias de Vicente Beltrán Anglada.

“La expectación serena de la mente –tal como decía un gran Maestro de la Jerarquía– es la avenida que conduce a la Síntesis, al Corazón”. Síntesis, según el sentido cabal del término, implica equilibrio, culminación de esfuerzos y el logro de un definido objetivo de carácter superior. En el caso del alma supremamente anhelante, dotada de una gran experiencia espiritual y capacitada, por tanto, para afrontar el dilema de la propia soledad, Síntesis adopta el carácter de una culminación iniciática, la conquista de aquella Meta constantemente cambiante que traslada la conciencia de plano en plano y de esfera en esfera hasta convertir el ser humano en una entidad divina, libre –tal como místicamente se dice– del polvo de la tierra.

Es así como la Síntesis, convertida en sentimiento inefable de unidad, se adueña del corazón y lo redime de la angustia de la propia soledad, elevándole al monte Everest de la conciencia y mostrándole al Iniciado la extensa y maravillosa panorámica del valle trascendido de las ilusiones personales y de todos los conflictos kármicos. [5-14/15]

Una de las particularidades del AGNI YOGA, tal como puede ser comprendida desde el ángulo psicológico, es la capacidad de adaptación a la sucesión de hechos y acontecimientos totalmente nuevos e inéditos que se producen por doquier La comprensión correcta del sentido de adaptación es realmente difícil, habida cuenta que el ser humano lo confunde casi siempre con el de transigencia psicológica, con las complicaciones individuales que a ello da lugar.

Hay así, por poco que lo examinemos, una gran similitud entre el sentido de correcta adaptación y la serena expectación mental a la cual hicimos referencia en páginas anteriores. Ambos aspectos son complementarios, pues no puede haber una real adaptación a los hechos sin que la mente esté muy serena y en un estado de alerta especial o de expectación que permita enfrentar las nuevas situaciones ambientales y sociales del mundo sin invertir las cuestiones que intervienen en el proceso, es decir, sin que el ánimo individual se plegue a las líneas de mínima resistencia impuestas por la tradición o a las que perpetúan el placer que proporcionan las conquistas materiales. No puede haber tampoco una serena expectación mental sin que el ánimo esté flexiblemente predispuesto y extraordinariamente atento al devenir de los hechos y las circunstancias que se producen dentro y fuera de nosotros. De allí que las líneas supremas del AGNI YOGA pueden ser configuradas desde tres ángulos distintos, aunque absolutamente complementarios:

a. el de la serena expectación mental
b. el de la perfecta adaptabilidad sicológica
c. el de la profunda atención hacia los hechos que se producen en el devenir de la existencia

Como Uds. podrán comprobar, he eludido muy intencionadamente términos tales como “control mental”, “disciplina de la conducta”, o “atención autoimpuesta”. Se supone al introducirnos en las fértiles avenidas del AGNI YOGA que muchas de tales razones fueron trascendidas en el pasado o están en proceso de serlo en la actualidad. No les asignaremos, por tanto, un valor fundamental a tales aspectos psicológicos. [5-27]

Ahora el individuo sólo calla y observa, es decir, se sume voluntariamente en profunda expectación y deja que sea su propio Yo interior el verdadero artífice de la obra, quien realice el trabajo de acuerdo con un modelo o diseño arquetípico de carácter universal…

Hago un énfasis especial a esta locución “profunda expectación“, dentro de la cual el discípulo, pues discípulo ha de ser el individuo que enfrenta esta prueba de fuego en su vida, solamente CALLA y OBSERVA, revelando estas dos últimas palabras el secreto contenido en el AGNI YOGA. [5-44/45]

Quizás la mayoría de los seres humanos sean inconscientes de este tremendo despertar interno, pero observando a la humanidad en su conjunto desde el plano causal se la ve afanosamente dispuesta al cambio social trascendente que exigen los nuevos tiempos. Por efecto de ello existe un clima de tremenda expectación mundial. La capacidad de asombro de la Raza ante los grandes descubrimientos técnicos y científicos y los rápidos y trascendentes acontecimientos que tienen lugar en diversos lugares del planeta, ha sido colmada y ya todo es considerado “como lógico, natural y plausible”, algo que no ocurría evidentemente en los tiempos pasados en que los hechos importantes eran considerados de tanto valor que su potente recuerdo borraba a veces la capacidad discernitiva de la mente. Hoy los tiempos han cambiado, hay menor intensidad de recuerdo y una mayor comprensión espiritual de los acontecimientos temporales. El valor cualitativo de la conciencia reside ahora en la capacidad intuitiva desarrollada por muchos seres humanos y en su habilidad técnica de hallar explicaciones plausibles a los hechos y acontecimientos que como un gigantesco alud se están precipitando sobre el centro de la humanidad activando el proceso de liberación del karma. Dicho de otra manera. El GUARDIÁN DEL UMBRAL y el ÁNGEL DE LA PRESENCIA están sosteniendo una terrible batalla, ya que se ha llegado a un punto de adecuada tensión en la vida de la humanidad. Y es precisamente dentro del presente KALI YUGA, la Era más sombría del planeta y en las horas aparentemente más difíciles que atraviesa la Raza humana como un todo, que surgen luminosamente sobre el cenit espiritual de la humanidad la radiante Presencia del AVATAR, de Aquel a quien todo el mundo espera, y la formulación claramente definida del AGNI YOGA, el Yoga del Corazón. Mirando a lo lejos, más allá de las perspectivas corrientes de los seres humanos y tratando de no sentir los efectos de los acontecimientos temporales, que por ser temporales son efímeros, se perfila en el horizonte del planeta una inmensa franja iluminada que emerge del centro de vida de la humanidad y se explaya en crecientes espirales de luz hacia las insondables perspectivas de lo eterno. Tal es el destino de esta Era que tenemos el privilegio de vivir y tal es la Ley que rige el destino de los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo… [5-57]

Así, lo que se espera a través del AGNI YOGA es hacer cada vez más extensos y perceptibles aquellos períodos de plenitud y de vació creador y convertirlos, mediante la atención profunda y la serena expectación, en experiencias capaces de ser voluntariamente repetidas hasta llegar el momento crucial en la vida del hombre aquí en la Tierra, en que el relámpago de luz del principio de la vida espiritual se convierta en la propia Luz espiritual de nuestra vida, en aquella trascendente LUZ, que ya jamás habrá de abandonarnos. [5-59]

Las distintas frecuencias vibratorias que mueven las energías de los distintos planos y subplanos, tienden a centralizarse en un punto universal de Síntesis situado en el cuarto subplano del Plano búdico y teniendo su anclaje en el centro cardíaco del ser humano. De ahí la importancia de la serena expectación a la cual se hace tan frecuentemente referencia en esta INTRODUCCIÓN AL AGNI YOGA. La serena expectación, porque contiene en su actividad la doble vertiente cósmica coincidente en el AGNI YOGA; la primera corresponde a la actividad del corazón, el cual ha conquistado la serenidad una vez que la conciencia se ha remontado a los niveles abstractos de la mente. A su vez, la mente ha devenido expectante, es decir, absoluta e íntegramente atenta al fluir de los hechos que va registrando la conciencia inmersa en la gran aventura de Síntesis. El resultado natural es un gran equilibrio entre la mente y el corazón y ambos, absolutamente complementados, abren dentro de la vida del Alma las nuevas aperturas y las nuevas dimensiones que han de facilitarle la conquista del tiempo y la permanente expresión de los valores eternos en el devenir de la existencia kármica… [5-60]

Pues bien, insistiendo en lo dicho en otras partes de esta INTRODUCCIÓN AL AGNI YOGA, hay un gran porcentaje de seres humanos, aspirantes o discípulos, que han experimentado esta tremenda invasión de fuerza espiritual dentro del corazón y están introduciéndose en las zonas libres de su Ser, allí en donde la serena expectación ha reemplazado a la lucha, al esfuerzo y a las disciplinas y donde, en justa correspondencia, están siendo moldeados de manera misteriosa –sin que la mayoría de veces sean conscientes de ello– por aquella Fuerza inmensa procedente del Plano búdico, que realza la magnitud de su propósito espiritual y llena de dignidad y nobleza cada uno de sus pensamientos, sentimientos y actos. [5-62]

Simplemente, llenando la mente de INTENCIÓN y observando con una ATENCIÓN profunda e invariable todo cuanto sucede dentro y fuera de nosotros, tratando de ver las cosas en sí mismas y no a través de ciertas conclusiones mentales. El instrumento mental sólo ha de utilizarse en este caso como centro de atención de la conciencia y tratar de perseverar en tal intento siempre que las condiciones ambientales lo permitan, sin forzar nunca las posibilidades de la acción y sin perder de vista las necesidades de las personas que nos rodean y cumplen un cometido kármico en nuestra vida. No hay que ser impacientes ni presurosos. Adóptese la divisa del AGNI YOGA; “serena expectación” y “adaptación tranquila y sosegada” al devenir de los hechos. Lo demás, los resultados en el orden individual y social, se darán por añadidura, más allá de las propias decisiones personales. [5-64/65]

La invasión de esta Fuerza superior en el sistema etérico del discípulo, ha devenido posible únicamente porque éste ha dejado de ofrecer resistencia a la Vida espiritual y ha permitido que sea el triple FUEGO de FOHAT, SOLAR y KUNDALINI, una expresión ígnea a escala cósmica de los centros solares IDA, PINGALA y SUSUMMA, el que realiza el trabajo infinito de la propia perfección. Insistimos, por tanto, dentro de la línea del AGNI YOGA, en la estructuración de un sistema de adaptación a todas las situaciones kármicas, basado fundamentalmente en la serena expectación y en la observación atenta y sin resistencia de todos los hechos, circunstancias y acontecimientos que se producen incesantemente dentro y fuera de nuestra vida individual. La Paz no se halla en el esfuerzo ni en las mil maneras de disciplinar los avatares de la existencia, sino en el trabajo sencillo, humilde y sistemático de “ver fluir la vida en todas sus infinitas vertientes”, sin intentar mentalmente variar su curso. Tal es la regla infinita del AGNI YOGA, el de los discípulos de la Nueva Era. [5-70]

Las líneas serenas de la acción del AGNI YOGA –que prevén intuitivamente las grandes determinaciones cósmicas y tratan de investigar en las amplísimas avenidas del futuro de la Raza humana– son claras y sencillas, tan sencillas y tan claras que sólo serán comprendidas y aceptadas por aquellos cuyas mentes sean muy flexibles y adaptables. Hay que intentar vivir este proceso magnificente que tiene lugar en nuestro planeta, simplificando al máximo nuestra mente y reduciendo en todos momentos la intensidad del fuego del deseo en nuestro ánimo. Habrá que vivir pues MUY ATENTAMENTE, observando todo cuanto ocurre dentro y fuera de nosotros con una expectación especial y con una gran serenidad. Tal como nos decía hace muy poco el Maestro en el Ashrama, visando la panorámica de la Nueva Era, “…el único cuidado del discípulo es vivir muy atento, apercibido ante el tremendo alud de las circunstancias kármicas abatidas sobre el planeta por efecto de una invocación incomprensible, por parte del Señor del Mundo, de extraordinarias energías cósmicas”. Tal es el inicio de la actividad psicológica que yo denomino de serena expectación, a partir de la cual la Voluntad divina que gobierna el conjunto de la Naturaleza establece contacto con el Corazón del discípulo, llenándolo de Fuego y de Decisión… AGNI YOGA, por tanto –y visto muy esotéricamente– es un supremo acto de sumisión, un dejarse moldear por el Alfarero Divino de la Conciencia superior. La significación profunda de esta afirmación es muy simple; entraña, sin embargo, las dificultades de la acción, una acción que ha de barrer por completo del Corazón del discípulo todas las seguridades materiales y espirituales acumuladas allí en el correr de los siglos. Hay que introducirse, pues, más allá de las seguridades que ofrece la Naturaleza a nuestra disposición con su inmensa gama de posibilidades, dentro de los misterios absolutos de la propia soledad. Hay que abandonar incluso –si es que ello puede ser debidamente comprendido de parte del aspirante espiritual– las seguridades espirituales que ofrece la línea de Luz del Antakarana e introducirse confiadamente y sin miedo por las solitarias avenidas que conducen a ese mundo de incomprensibles misterios que llamamos esotéricamente el plano búdico. A esta actividad suprema de la conciencia se la puede denominar con justicia “misterio de soledad”, siendo la soledad aceptada por parte del discípulo la línea segura que lleva su alma a las altas cimas de la Iniciación. De ahí la importancia que le asigna el AGNI YOGA a la “serena expectación“, pues esta doble interacción de atención y serenidad frente a todos los hechos de la vida, introducen el alma por las sendas solitarias que conducen a lo eterno dentro de la propia majestad del Ser. [5-87/88]

Las condiciones que enfrenta hoy día la humanidad son radicalmente distintas de las de eras anteriores. Por tal motivo las técnicas de aproximación espiritual han de ser asimismo radicalmente distintas de las de antaño. Así, cuando hablo de “adaptación, expectación y serenidad”, soy muy consciente de la obra que dentro de la magnitud del AGNI YOGA, puede ser realizada de inmediato por un gran sector de aspirantes espirituales del mundo. [5-104]

Hay que tener en cuenta además, y esto deberá tenerlo muy presente el aspirante espiritual que recién ahora ha empezado la construcción del Antakarana, que cada entrada en un nuevo estado de conciencia –aunque no necesariamente el que precede a la Iniciación– suscita del alma una crisis de orden y reajuste, una especie de alto en el camino a través del cual el juicio mental es estimulado, las fuerzas reagrupadas y puestas todas las energías del propósito en intensa y elevada tensión. Esta coincidencia produce siempre un cierto estado de soledad interna, la cual, si bien lo examinamos, no es sino el resultado de previos trabajos de alineamiento meditativo y de integración de los vehículos de la conciencia. Tal estado de soledad no es místico –según el significado que le dan los conceptos religiosos tradicionales– sino que, tal como vimos anteriormente, es potentemente dinámico y si es seguido con serena expectación y atención profunda, revela unas zonas dentro del ser cuyas proporciones rebasan a veces la concepción del más elevado entendimiento…

Los términos “serena expectación” y “atención profunda” deben ser examinados analíticamente por los aspirantes espirituales, pues contienen la clave íntima del AGNI YOGA en todas sus infinitas vertientes, de la misma manera que el cuidado y desarrollo de la imaginación fue la regla en el BAKTI YOGA y el discernimiento mental es el artífice principal en la creación del Antakarana a través del RAJA YOGA. [5-107]

Su misión en tal estadio es solamente “callar y observar”, profundamente expectante, los fenómenos que surgen del interior más profundo de su conciencia, escuchando con suprema atención los ecos que se elevan de aquel indescriptible mar sin fondo, trayéndole la infinita secuela de recuerdos inconsumados y experiencias marchitas que exigen liberación. Espero se den cuenta Uds. que sólo en la actitud de serena expectación podrá consumar el discípulo aquellos ecos que provienen de su pasado ancestral, de su subconciencia racial y del inconsciente colectivo de la Raza, que con su ingente e impresionante cortejo de recuerdos y memorias inconsumadas, suelen surgir inopinadamente dentro del campo conceptual de la mente en momentos supremamente estelares de limpidez y transparencia. Esta circunstancia profundamente esotérica, no está todavía al alcance de la psicología moderna, la cual suele tratar todavía los problemas y complejos individuales, con su inevitable secuela de memorias no consumadas, siguiendo los antiguos métodos de la introspección o de la intravisualización de hechos ocurridos en fases anteriores de la existencia, un sistema que nunca podrá aclarar ni resolver de raíz el problema del karma humano con sus secuencias inseparables de conceptos tradicionales, hábitos contraídos e innumerables apegos a hechos y circunstancias vividas en el pasado más o menos lejano por la personalidad humana, ya que dichos problemas, memorias y condiciones diversas son enfrentadas erróneamente, de flanco podríamos decir, y no frontalmente tal como lo exige una correcta liberación. La expectación serena, la atención profunda y la observación constante e incansable de la vida y de los acontecimientos son los factores que hacen posible esta liberación de los hechos concatenados que constituyen la estructura inferior de la conciencia y cuyos tupidos velos impiden una correcta apreciación y valoración de la Verdad…

Se presenta así el AGNI YOGA como una fértil avenida de liberación del pasado ancestral que arrastra el alma humana y la impide remontarse a los niveles superiores de la conciencia, es decir, que técnicamente hablando, está tratando de liberarla de su karma, del fruto no consumado del tiempo. El pesado y complicado mecanismo del karma se evade fácilmente de la tensión de la mente y del peso de los razonamientos, pero no puede resistir el sostenido experimento causal basado en la serena y profunda expectación, la cual le obliga a destilar y poner en evidencia todos aquellos hechos y experiencias contenidos en su inmenso seno ancestral y tradicional y que son la causa desconocida de toda tensión, crisis o sufrimiento dentro del alma humana. AGNI YOGA es el agente espiritual que ha de destruir –aunque sin violencia alguna– la estructura kármica del pasado y redimir la conciencia del discípulo, elevándola a unas zonas de luz de tal extrema acuidad y frecuencia vibratoria que la mente intelectual, que es la que trata constantemente de interferir en las disposiciones espirituales del Yo superior, incapaz de resistir aquella poderosísima tensión creadora, ha dejado prácticamente de existir, inerme por completo de toda sensación de tiempo… [5-111/112]

Para terminar, la TAUMATURGIA es el arte curativo que corresponde a los discípulos espirituales de la Nueva Era. Como habremos podido observar, se trata de una actividad que podríamos realizar ya de inmediato muchos de nosotros, sin aguardar pacientemente la época de la Iniciación, que es el defecto principal de los aspirantes espirituales de nuestros días, antes bien, reconocer que la radiación es un fenómeno natural y científico que se realiza por doquier, en la vida de la Naturaleza y en la vida del hombre y que, por tanto, no hay que aguardar el futuro para realizar nuestra pequeña parte dentro de la obra del conjunto… Nuestro reconocimiento inmediato, según las enseñanzas del AGNI YOGA, es que la Iniciación sólo se obtiene cuando uno prácticamente es ya un Iniciado y que es AQUÍ y AHORA que este permanente milagro en la vida del planeta debe realizarse. De allí las profundas advertencias de serena expectación ante todos los acontecimientos planetarios, que constituye el nervio vital del AGNI YOGA, y debiera convertirse en la más sentida y profunda aspiración espiritual, como guía de todas nuestras actividades sociales… [5-117/118]

Los lectores que siguieron atentamente hasta aquí el curso de mis ideas acerca del AGNI YOGA, la Ciencia del Corazón, se habrán dado cuenta seguramente que en ninguno de mis razonamientos he utilizado expresiones en cuyos repliegues se hallase oculta alguna norma o disciplina mediante la cual pudiese ser desarrollada aquella suprema intensidad de vida que yo defino intencionadamente de “serena expectación“. Tampoco podrá decirse que niegue en algunas de mis explicaciones la necesidad de la meditación, como ciencia del desarrollo mental. Lo único que he hecho, quizás, es el haber ido algo más lejos dentro del Camino universal del Yoga. Mis ideas han intentado decir –y me siento muy responsable de ellas– que la meditación es una manera de vivir y no una mera disciplina de carácter mental.

Como Uds. sabrán seguramente, si están introducidos de alguna manera dentro de la Ciencia del Raja Yoga, la Meditación –tal como la ve el gran PATANJALI– consta de dos amplias vertientes por las que son canalizadas todas las energías mentales. A la primera la llama “reflexiva o inductiva” y en el desarrollo de la misma se trabaja sobre lo que él denomina “pensamiento simiente”. El pensamiento simiente constituye el aspecto objetivo de la meditación. A la segunda vertiente la denomina “contemplativa o intuitiva” y sugiere en relación con la misma que la mente deje de trabajar con el pensamiento simiente y trate de profundizar, sola y sin apoyo objetivo o concreto alguno, dentro de las infinitas y desconocidas áreas del ser. La primera actividad crea aquel puente de luz que en términos esotéricos llamamos Antakarana, siendo la misión de este puente enlazar la mente inferior, intelectual o concreta, con la mente superior o abstracta. La actividad contemplativa empieza a actuar en el preciso momento en que la mente concreta ha llegado a un punto dentro de sus cavilaciones o reflexiones, a partir del cual el Pensador ya no puede seguir adelante en el trabajo de construcción del Puente. Sobreviene entonces un periodo de soledad y de aparente descanso de la mente, no por falta de valores esenciales, sino porque se enfrenta un nuevo estado de conciencia totalmente desconocido, lleno de dudas y de interrogantes. Nos referimos extensamente a ese estado en otras partes de esta INTRODUCCIÓN AL AGNI YOGA, no vamos a insistir por tanto sobre el mismo. Pero, lo que si debo exponer es que en el misterioso silencio que recubre tal estado se está gestando dentro del alma una imperiosa e insoslayable exigencia que participa a la vez –y ahí se halla precisamente la base del misterio– del intensísimo fuego del propósito, que es realmente avasallador, y de una insospechable y suave ternura que brota místicamente del corazón… Fue precisamente en uno de tales momentos de elevada tensión creadora que me sentí impulsado a seguir adelante tratando de descubrir el gran secreto de Síntesis y es así como empecé a practicar el AGNI YOGA, el Yoga de la Nueva Era. Este momento llegó, por tanto, sin que yo mismo me diese cuenta. La mente, a partir de ahí, empezó a borrar sus contornos y a ofrecerme una nueva imagen de sí misma, ya que al ir difuminándose sus perspectivas me sentí envuelto dentro de una espiral de energía que no era mental, sino que surgía raudamente del Corazón. [5-119/120]

Estas últimas consideraciones, con las cuales trato de resumir cuanto dije en las páginas de este libro, tienen por objeto situar en el plano de perfecto interés, tanto para los aspirantes espirituales como para los discípulos consagrados del mundo, las exigencias del AGNI YOGA para esta época de grandes acontecimientos planetarios, que no vienen a establecer un nuevo código de valores sobre Los cuales la mente pueda crear nuevas armas para la gran batalla de la vida, sino que intenta crear un nuevo orden individual y social basado en la fuerza y en la grandeza del Corazón, receptáculo seguro de los Bienes inmortales. La frase clave que define perfectamente al AGNI YOGA, “serena expectación“, tiene que ver por tanto con una atención cada vez más completa y más profunda sobre los acontecimientos temporales, propios de la vida kármica, y sobre los hechos internos que tienen lugar por efecto del propósito espiritual del Pensador. Se trata –si pudiésemos darnos cuenta de ello– de una meditación que no aparta arbitrariamente un momento del tiempo excluyendo todos los demás para ejercitar la mente, sino que es una actividad meditativa que exige la totalidad del tiempo para rendir un culto de adoración a lo eterno desde el Sagrario infinito del Corazón. Tal es la Ciencia del AGNI YOGA… [5-120/121]

En los primitivos cultos atlantes, cuando todavía las ceremonias contenían altos secretos solares, tal era la disposición geométrica del Símbolo. La BASE del Cáliz era un cubo perfecto, el SOPORTE era un prisma triangular siendo perfectamente equilátera la base del mismo y la COPA era una semiesfera hueca de puro cristal de roca tallado por procedimiento mágico. Encima de esta COPA mística se hallaba suspendida mediante un proceso oculto de levitación una esfera de oro maciza que ajustaba perfectamente en la semiesfera de cristal. Este Cáliz se hallaba fijo sobre el altar. El Oficiante, habitualmente un Iniciado en los Misterios, se limitaba a entonar mántrams a intervalos regulares y a efectuar ciertos movimientos de carácter ritualístico o mágico. Durante el curso de la ceremonia y a cierto tipo de invocación o de mántram de la que participaban los congregantes, la esfera de oro descendía al interior de la COPA y se veía entonces brillar ésta con rayos de intenso color áureo. Al mismo tiempo, suaves melodías angélicas llenaban el ambiente y el corazón de los fieles de un inusitado sentimiento de mística expectación que propiciaba la revelación de las altas verdades cósmicas que el Verbo irradiando a través del Cáliz estaba revelando. Sin embargo, pasaron aquellos tiempos en que los Ángeles formaban parte de los Misterios externos y los santificaban con su inmaculada Presencia. En la actualidad no existen fórmulas positivas de contacto angélico por cuanto los hombres han perdido la fe interna y los sacerdotes oficiantes aquella efectiva gracia producto de una gran evolución espiritual. Los ritos, las ceremonias y la liturgia han perdido su sacrosanto poder mágico. Ha pasado ya mucho tiempo desde que se perdieron las fórmulas mantrámicas de contacto y los Ángeles superiores han dejado de asistir a las ceremonias de las religiones organizadas del mundo. El Cáliz es solamente un precioso ornamento externo, estético o artístico y una joya de gran valor por la calidad de los materiales que lo componen, pero místicamente, desde el ángulo de los Misterios, ha dejado de tener significado espiritual y es simplemente una cosa más añadida a las otras muchas que en su totalidad constituyen el soporte actual de los rituales en las grandes religiones del mundo. [6-61]

Las Ceremonias iniciáticas tienen lugar en determinados subplanos del Plano Mental en lo que respecta a las tres primeras Iniciaciones. Las que les siguen son impartidas en los niveles búdico y átmico del Sistema Solar y en cada uno de tales niveles se hallan las legiones angélicas que “mantienen la expectación mágica del recinto” mediante la pronunciación de cierto tipo de incomprensibles mántrams, misteriosamente vinculados con la vida del candidato, que dichos devas invocan de los éteres cósmicos donde se halla albergado el Misterio de las Edades que constituye la Gran Memoria Cósmica de la Naturaleza. [6-65]

Serena Expectación – Recopilación temática

Sabiduría Arcana

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