Serena Expectación – Recopilación temática (I) – Vicente Beltrán Anglada

Con este primer post comienzo una serie de artículos que pertenecen a extractos de los libros y conferencias de Vicente Beltrán Anglada, en las que se cita los términos “Serena Expectación“. Pertenece a una archivo recopilatorio, elaborado por los miembros del programa de radio Sirviendo a la Humanidad de Mantra FM, y Sabiduría Arcana.

Serena_Expectación

Serena Expectación

Recopilación temática

Después de la presentación y reseña del libro “Introducción al Agni Yoga” de Vicente Beltrán Anglada en el programa de radio “Sirviendo a la Humanidad”, surgió la idea de realizar una recopilación, en toda la obra del autor, de todos los párrafos donde se encuentra la expresión: “serena expectación”. También se incluyeron párrafos donde aparece “expectación serena” o simplemente “expectación”.

Fueron incluidos los contextos que acompañan a estas palabras, pero la extensión de los mismos se debe a un criterio subjetivo del propio recopilador, por lo que sería interesante que cada uno que lea esta recopilación recurriera a las fuentes y extendiera esos contextos tanto como le indique su criterio para una mejor comprensión.

En esta primera parte, la búsqueda se realizó en todos los libros publicados y en el corpus constituido por las conferencias pronunciadas por Don Vicente bajo el tema general “Agni Yoga”.

Esperando que esta recopilación sirva para comprender el concepto y la situación espiritual relacionados con esta expresión, y para estimular también el espíritu de investigación de quienes la reciben, animamos a todos a sumarse a este proceso de descubrimiento e investigación grupal.

Ver referencias al final.

En la adaptación al sereno ritmo de los hechos que se van produciendo a nuestro alrededor, se halla la clave de la Liberación. Sin embargo, en tal proceso de necesaria adaptación no deberían ser utilizados los penosos esfuerzos a los cuales estamos tan habituados, sino una serena expectación y observación profunda de los hechos que constantemente se van produciendo, es decir, que la única disciplina exigida, si es que debemos hablar de disciplina, es la de una profunda y sostenida atención mental a todo cuanto va ocurriendo dentro y fuera de nosotros. Esta atención es adaptación, ya que en la profundidad de la misma se elimina la condición intelectual que frecuentemente opone barreras al libre fluir de los acontecimientos. Cuando la mente ha desaparecido como frontera de separación de los hechos y no es el elemento separativo que enturbia más bien que aclara las situaciones psicológicas, se produce en la mente una gran proyección de luz causal. Tal es el principio de la Liberación, pues tal como decía Madame Blavatsky con referencia a la mente concreta y personalizada: “La mente es la matadora de lo Real”.

La adaptación serena al curso sereno e inmutable de los hechos kármicos que se van realizado es un eterno devenir, “un dejarse moldear” por el Alfarero divino de nuestra vida, quien sólo puede actuar si nuestro barro es blando, maleable, flexible… Una mente serena y tranquila y una sensibilidad emocional abierta totalmente a las grandes corrientes astrológicas de manifestación cíclica es la base de la Realización individual. Un vacío de indecisión en el estado de “expectación serena y de atención profunda”, puede conducir a la estéril lucha con los frutos inconsumados del pasado, es decir, con las incidencias kármicas gravitando sobre nuestra vida…

A mi entender, y como un resultado de la comprensión total y plena de estas ideas acerca de la Liberación, deberíamos abordar el gran problema social y psicológico de nuestro mundo sin pretender alcanzar algún objetivo definido, sabiendo de antemano que es la propia Vida, manifestada a través de las grandes corrientes de expansión cíclica en el planeta, la que debe señalar tales objetivos, los más lejanos y de proyección cósmica y los más cercanos de dimensión individual y social… [1-153]

Bien, les estoy anunciando poco más o menos la Venida del Cristo Redentor, la llegada del Ángel Anunciador de la Nueva Era; les estoy casi afirmando que nos hallamos “aquí y ahora” como en el centro de una sagrada comunidad, muy similar a la establecida por Cristo y Sus apóstoles, aunque extendiendo la mística figura del Cristo a su máxima proyección universal y el sentido de unión, comunión y redención a toda la gran familia humana. Creo, sinceramente, que la hora que vive la humanidad es realmente solemne y exige de nosotros una fuerte dosis de serenidad y profunda expectación mental. Démonos cuenta cómo de manera imperceptible, aunque progresivamente, cede en nosotros la habitual tensión intelectual del pensamiento y nos sentimos proyectados hacia aquellas zonas de quietud y de recogimiento espiritual que preludian la revelación de las grandes verdades cósmicas. Pese al tremendo dinamismo que inflama los éteres planetarios y que converge en nuestro diario vivir, una nueva gravitación se revela en el corazón del ser humano y un nuevo sentimiento de honradez y de sinceridad hace posible que en muchos sectores de la vida social humana se realicen las proféticas palabras de Cristo de que “…Todos somos Uno en el Seno del Padre…” [1-162]

Respondiendo a este gran deseo y debido a ciertas relaciones o vinculaciones kármicas, incomprensibles para nosotros, un Gran Iniciado de la Cadena de Venus, conocido en nuestros estudios esotéricos como Sanat Kumara, estableció contacto e identificó Su aura espiritual con el aura etérica del Planeta. Prácticamente hizo consciencia de la Tierra y ENCARNÓ en ella. Hubo en esta encarnación el dolor del sacrificio, pero también el gozo de acatar la Voluntad del Gran Ser Planetario, un gozo y un sacrificio, de los cuales no podemos tener noción. Como consecuencia de este proceso de encarnación, toda la Tierra resplandeció, todos los reinos elevaron su sintonía, principalmente el reino humano en ciernes que “elevó gozosamente su copa” tal como se lee en el Libro Sagrado de los Iniciados, para recibir el “Alma Celestial”. Todo este clima de expectación, toda esta resplandeciente sinfonía, era la infinita reverencia de la Materia Virgen eternamente fecundada por la Gracia Santificante, al Poder Creador de la Divinidad. [2-11/12]

En esto el Maestro X hizo un signo de bendición y se dirigió a nosotros. Se había producido un gran silencio, un silencio indescriptible lleno de serena expectación dentro del cual se percibía el aliento unificado de un sólo pensamiento y el latido de un sólo corazón. No hay en verdad palabras para describir ese estado de expectación espiritual, producido fuera del cuerpo físico y elevado a tal extremo de tensión creadora. Estas fueron las palabras del Maestro o cuando menos tal fue el claro Sentido de las mismas y que percibo hoy dentro de mi mente con extraños fulgores de realidad y actualidad: “Amigos: La paz sea con vosotros. Habéis venido aquí desde todas las partes de la tierra, unos asisten a esta reunión por vez primera. Otros han venido ya varias veces. Algunos de vosotros recordaréis perfectamente esta experiencia espiritual; otros no podrán recordarla por no disponer todavía del adecuado desarrollo cerebral, pero todos sentiréis indistintamente la Fuerza que va a ser liberada aquí dentro de unos momentos y podréis aprovecharla para el ejercicio de vuestras distintas actividades en favor del Plan creador. [2- 31]

Sabed por tanto que cada una de vuestras asistencias a estas reuniones es un culto celebrado en honor de la Fuerza y la Resolución. Ellas aclaran el sentido orientador de vuestras técnicas de trabajo y sin daros cuenta, por el sólo hecho de vuestra serena expectación estáis profundizando en los misterios implícitos dentro de la NOTA iniciática. Lo demás os vendrá por añadidura, pues tal es la Ley. “Acoged pues con amor toda la Fuerza que seáis capaces de resistir y trasmitidla al mundo como una sagrada ofrenda de paz y de amistad para la angustiada humanidad de nuestros días.” El Maestro X había terminado de hablar. Siguieron unos momentos de inspirativo silencio; la mirada del Maestro se había posado sobre nosotros y cada uno se sentía profundamente escudriñado mientras recorría todos y cada uno de los grupos. [2-33/34]

Pero al dirigir la atención hacia el lugar que intuitivamente sabía que debía ocupar el HIEROFANTE, pude apreciar claramente que se trataba de Cristo. Por algún tiempo, durante el período preliminar de aquella ceremonia pude contemplar su radiante silueta destacándose nítidamente dentro de un fondo de luz irisolada. Más tarde, todo desapareció de mi vista, todo pareció esfumarse para mi limitada visión, debido quizás al hecho de que mi percepción interna no me permitía “penetrar” todavía ciertos aspectos de aquel ritual sagrado. Me sentía profundamente penetrado, sin embargo, del augusto secreto que en aquellos momentos se estaba revelando y podía ver claramente a mi hermano de grupo, el candidato a la iniciación y trataba de compartir en la medida de mis fuerzas la responsabilidad infinita de aquellos momentos inolvidables. De vez en cuando, una ráfaga de percepción me permitía abarcar el conjunto formado por el Cristo, los dos maestros que apadrinaban al candidato y a éste en el centro del Triángulo formado por los Tres. Uno de los Maestros, el que se hallaba a mi derecha según el ángulo de mis percepciones, era mi Maestro, el Maestro de nuestro Ashrama, el otro, cuyo nombre no puedo revelar, ocupaba el lado izquierdo, siempre de acuerdo a la posición que yo ocupara en “aquel lugar en el tiempo”. Lo conocía muy bien por haber tenido el alto honor y la infinita oportunidad de haber establecido contacto con Él en mi propio Ashrama. Su porte más bien sencillo que majestuoso poseía sin embargo una dignidad inenarrable. En aquellos momentos, y debido a la extraordinaria “tensión” o “expectación” del Misterio universal que iba a ser revelado, el aura de ambos Maestros brillaba intensamente. Hubo un momento, sin embargo, conforme la ceremonia avanzaba en su desarrollo, que todo desapareció de mi vista. El campo de mis percepciones había quedado sin perspectiva definida. La Luz se había adueñado de todo el “lugar” o recinto pero del fondo intensamente iluminado continuaba, destacándose la Luz de Cristo, que resplandecía de manera tal que la propia Luz del lugar quedaba como oscurecida. Pude ver en ciertos momentos recortándose muy definidamente de todo aquel océano de Luz, no su Faz resplandeciente, sino la inmaculada estrella de cinco puntas, el símbolo sagrado de Cristo, que representa la perfección del Hombre, la unión de los aspectos divinos de Voluntad e Inteligencia dentro de un Centro de Amor infinito, la fusión de los dos Sonidos creadores, o Mántrams sagrados, el doble OM y el triple AUM dentro del eterno marco de la evolución planetaria. Y sentí mi corazón profundamente sobrecogido por la inmensidad de aquel Misterio de Unión inenarrable. [2-36/37]

El Maestro ilustra siempre sobre un tema específico, aunque siempre en conexión con el Plan jerárquico y la manera específica de llevarlo a cabo desde el humilde lugar en que la vida ha situado al discípulo. Una de las condiciones básicas de la enseñanza es la intensa “expectación” que se produce cada vez que habla el Maestro. Sin darse cuenta todas las facultades y capacidades de atención se abren al influjo de sus palabras. Raras veces se originan preguntas debido a que es la mente superior la que entra en juego en este sistema de enseñanza esotérica y de entrenamiento espiritual. Cuando éstas se formulan son siempre de interés general y es el propio Maestro quien nos induce a formularlas. [2-39]

Una de las prácticas asiduas del Ashrama en este orden de cosas, es la técnica de la contemplación. El Maestro la define “técnica sagrada de contacto” y su expresión más concreta, la que se halla en la base de muchas vidas humanas, místicas, filosóficas y esotéricas, la define “serena expectación”, siendo sus fases iniciales, en lo que al común de los aspirantes se refiere, la práctica del silencio; silencio de palabras, silencio de deseos y silencio de pensamientos. Así, la base de un Misterio descansa siempre en las normas clásicas de purificación; sencillez de mente, pureza de corazón, humildad sincera, humanidad exquisita. No tienen mucho valor en este sentido los grandes alardes intelectuales o técnicas de ciertas mentes que el vulgo considera “privilegiadas”, o las grandes posesiones materiales cuyo poder se disputan la mayoría de los hombres. [2-56]

La luz continuaba brillando dentro de mí y aunque era plenamente consciente de todo, nada distinguía todavía de los objetos de mi alcoba. Súbitamente sentí dentro de mi ser aquel profundo sentimiento de expectación, imposible de ser explicado en palabras, que preludiaba la proximidad del Maestro y Su voz resonó de nuevo dentro de mi alma en silencio. Entonces lo vi por primera vez fuera del Ashrama, allí a mi lado, en el interior de mi humilde alcoba, jamás tan humilde ante Su presencia. No me dijo nada. Se limitó a sonreírme con inefable ternura y a bendecirme. Desapareció muy luego como anteriormente lo había hecho, el Gran Deva solar, y paulatinamente mi conciencia fue penetrando en el mundo de lo habitual. Empecé a percibir entonces los objetos de mi alcoba y a ser plenamente consciente en mi cerebro físico. La paz que sentía entonces dentro de mi mente y corazón, era un testigo inmediato e incontrovertible de mi contacto con el Maestro, y con el ánimo profundamente tranquilo y sosegado pude entregarme ya sin reservas a un reconfortante descanso físico del que desde hacía tanto tiempo había estado absolutamente privado. [2-99]

Serena Expectación – Recopilación temática

Sabiduría Arcana

 

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