El Poder Psíquico de los Ambientes – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 14 de febrero de 1981.

Vicente.- Cuando esotéricamente utilizamos el término egregor, nos referimos a una forma de pensamiento creada por el individuo, el ser humano, y manipulado, produciendo una reacción en el éter por ciertas potencias en el mundo oculto. Pero no siempre las formas de pensamiento, o pensiformes, como técnicamente se las define, son construidas por el pensamiento humano o por sus emociones o por sus estados de conciencia. Dijimos el mes anterior que existen formas muy parecidas en el mundo psíquico pero obedeciendo a causas muy distintas. Un cascarón astral, es decir, la forma astral de una persona que ha dejado el cuerpo, en el traspaso, en el momento de la muerte, tiene una permanencia limitada en el plano astral debido a ciertas leyes kármicas que regulan precisamente el ciclo de duración de los cuerpos, pero en casos de personas que no están debidamente integradas espiritualmente o personas de las que solemos decir muy materialistas, la propia densidad del cuerpo la tiene atada al mundo de la materia y, entonces, a pesar de que el hombre cuando llega el tiempo cíclico de dejar el cascarón astral retorna a su patria celestial, como espiritualmente se dice, aquel cuerpo que por sus escasas vibraciones queda flotando por los bajos niveles del plano astral esperando su desintegración total, es ocupada por algún deva inferior. Bueno, voy a decirles lo que entiendo por devas. Un deva, técnicamente, es una fuerza invisible que actúa en los éteres. En la religión se la denomina genio o ángel o querubines, en fin…, pero son entidades que viven automáticamente y autónomamente en el plano astral, y cuando la vibración de este deva o de este elemental en el espacio es de la misma vibración que el cuerpo que aquella persona ha dejado ya para pasar a otros planos, entonces, se produce una posesión de este cuerpo por parte de alguna de esas entidades astrales y entonces da la apariencia de un ser vivo, y esta apariencia, este cascarón, se manifiesta muchas veces en las reuniones de carácter espiritista y se hace pasar por aquella persona, y como que tiene todas las apariencias de aquella persona la gente los acepta, los admite y, por lo tanto, todo el mundo está de acuerdo en que aquella persona ha visitado aquel centro o se ha posesionado del cuerpo de un ser determinado, lo cual es falso porque es un entidad burlona que está siendo monopolizada por un deva inferior, en forma grotesca a veces, en forma burlona, pero que se necesita una gran integración mental y un gran discernimiento para poder ver cuál es una forma real o cuál es una forma ficticia. Entonces, tenemos cascarones astrales falsos y cascarones astrales verdaderos, porque nosotros cuando dejamos el cuerpo tenemos el cuerpo astral y nos manifestamos a través del cuerpo astral, y se manifiestan en forma de cascarón, y este cascarón es el cuerpo psíquico que suelen ver las personas que tienen clarividencia en el mundo astral, sin saber distinguir si es real o es falso. También les dije a ustedes, lo recordarán, que una de las exigencias del discípulo en trance de entrenamiento espiritual, en trance de iniciación, es que sepa distinguir cuando una forma psíquica o pensiforme es real o es ficticia; es la educción de la capacidad del discernimiento, es decir, que la persona tiene que distinguir si es real o es falsa y como son tan idénticas constituye una prueba de fuego para el discípulo. Dijimos también que dentro de los egregores, estas formas que conocemos como egregores, los hay pertenecientes a edades muy lejanas de la nuestra actual, algunas de ellas vienen transportadas a través del éter y estando favorecidas por los cambios cíclicos de era desde la raza Lemur —les hablo a ustedes de hace muchos millones de años— y, naturalmente, se manifiestan todavía aquí con todo su aparente vigor, de la misma manera que hay formas mentales de la propia raza Aria y hay también formas psíquicas astrales o egregores que crearon nuestros antepasados atlantes. Unos nos trajeron cosas buenas y otros cosas malas, porque un egregor no tiene que ser fundamentalmente malo, puede ser un egregor bueno, un pensiforme que tiene unas características que son cualitativas, podríamos decir, y que, por lo tanto, son un bien para la humanidad.

El Poder Psíquico de los Ambientes

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Asociación Vicente Beltrán Anglada

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