Introducción al estudio de la “Doctrina Secreta” – Alice Ann Bailey

El párrafo del presente artículo fué escrito por Alice Ann Bailey, y apareció en la revista española “Theosophia” de julio y agosto de 1932.

Uno de los hechos, a nuestro juicio, más auspiciosos que nos ha sido dado observar recientemente es el creciente interés que se está despertando entre los pensadores por el estudio de la «Doctrina Secreta», la obra maestra y el compendio de las verdades ocultas, escrita por la Sra. H. P. Blavatsky en las postrimerías del siglo pasado. En vista de ese interés y con obleto de contribuir a facilitar ese estudio, creemos que será útil perfilar varios extremos en relación con dicha obra, a saber:

I. Para quién fue escrita la obra.
II. Qué cuestiones abarca.
III. Qué dijo la misma Sra. Blavatsky acerca de la obra.
IV. Cuál debe ser la actitud de quien la estudie.
V. Algunos métodos para su estudio.

Al tratar de los cuatro primeros puntos, nos vamos a limitar a transcribir las propias palabras de la autora, tomadas de la misma obra o de otros escritos. (Todas las referencias corresponden a la última edición española) (1).

I) ¿Para quién fue escrita la obra?

Según se deduce de la misma, la “Doctrina Secreta”, fue escrita para satisfacer la demanda de tres clases de estudiantes:

1) Estudiantes de Ocultismo.

Como esta obra se escribe para la instrucción de los estudiantes de ocultismo y no en beneficio de los filólogos, evitaremos términos extranjeros semejantes, siempre que sea posible. (D. S., tomo I, pág. 90).

Los «amables infieles y cumplidos calaveras» de la sociedad de que habla Greeley, se interesan bien poco por la renovación de las ciencias muertas del pasado; pero existe una noble minoría de estudiantes entusiastas, que tienen derecho a aprender las pocas verdades que pueden serles dadas hoy. (D. S. t. I, pág. 19).

2) Para el público en general.

Deben darse a conocer al público los esfuerzos de muchos adeptos que ha habido en el mundo, de poetas y de escritores clásicos, iniciados de todas las épocas, para conservar en los anales de la humanidad el conocimiento, por lo menos, de tal filosofía, ya que no de sus verdaderos principios. (D. S., t. I, pág. 4).

H. P. B. manifiesta en la misma página y en la siguiente, que el propósito fue:

a) Poner de manifiesto una Doctrina origen de las demás.
b) Familiarizar al público con la obra de los adeptos.
c) Demostrar que el conocimiento y poderes ocultos no son ficciones.

Más adelante, H. P. B. manifiesta que otra de las intenciones fue presentar el aspecto que difiere del punto de vista de los teólogos y de los cientistas. (D. S. t. IV, pág. 589).

3) Para los teósofos y estudiantes de misticismo:

La publicación de muchos de los hechos que se citan, ha sido necesaria por razón de las extrañas y fantásticas especulaciones en que han dado muchos teósofos y estudiantes de misticismo, durante estos últimos años, en su afán de construir un sistema completo, deducido de los pocos hechos que les habían sido comunicados. (D. S. t. I, pp. 6 y 7).

II) Qué cuestiones abarca la Doctrina Secreta

1) Trata únicamente de la Cosmogonía de nuestro Sistema solar.

Debe tener presente el lector, que las Estancias tratan únicamente de la cosmogonía de nuestro sistema planetario, y de lo que es visible alrededor suyo, después de un Pralaya Solar. Las enseñanzas secretas referentes a la evolución del Kosmos Universal, no se pueden dar, pues no serían comprendidas ni aun por las inteligencias superiores de esta época; y al parecer hay muy pocos iniciados, aun entre los más grandes, a quienes sea permitido especular acerca de este punto. (D. S., t. I, pág. 76).

2) Establece tres principios fundamentales.

La «Doctrina Secreta» establece tres proposiciones fundamentales:
I) Un PRINCIPIO Omnipresente, Eterno, Sin Límites, e Inmutable.
II) La Eternidad del Universo in totum, como plano sin límites: periódicamente «escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo incesantemente», llamados «las Estrellas que se manifiestan» , y las «Chispas de la Eternidad» (la absoluta universalidad de la ley de periodicidad).
III) La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal. (D. S. t. I, pág. 77,81 y 82).

3) Enseña el desarrollo progresivo de todas las cosas.

La «Doctrina Secreta» enseña el desenvolvimiento progresivo de cada una de las cosas, lo mismo mundos que átomos; y este maravilloso desenvolvimiento no tiene ni principio concebible ni fin imaginable.. (D. S., t. I, pág. 123).

4) Es una tentativa para dilucidar algunos misterios.

En la presente obra se exponen detalladamente la cosmogonía y la evolución de las cuatro razas que han precedido a nuestra quinta Raza humana… Por lo tanto, la tentativa presente para aclarar algunos misterios de la filosofía esotérica no tiene a la verdad, nada que ver con la obra «Isis sin Velo» anterior. (D. S., t. I, pág. 50).

Algunos de los misterios a que se hace referencia, los especifica H. P. B. más adelante, como sigue:

Inúltil es intentar la explicación completa del misterio. Los materialistas y los modernos hombres de ciencia jamás lo comprenderan, desde el momento en que, para obtener una percepción clara de ello, ha de admitirse, ante todo, el postulado de una Deidad universalmente difundida, onipotente y eterna en la Naturaleza; en segundo lugar, ha de profundizarse el misterio de la electricidad en su verdadera esencia; y en tercer término, conceder que el hombre es el símbolo septenario, en el plano terrestre, de la Gran Unidad, el Logos…» (D. S., t. I, pág. 178).

5) Enseña la Sabiduría Eterna.

«La «Doctrina Secreta», enseña la Sabiduría acumulada de las Edades». (D. S., t. I, pág. 475).

H. P. B. Sintetiza el obleto de la «Doctrina Secreta» en las siguientes palabras:

La aspiración de esta obra puede expresarse del modo siguiente: demostrar que la naturaleza no es una «aglomeración fortuita de átomos», y asignar al hombre el lugar que de derecho le corresponde en el plan del Universo; rescatar de la degradación las verdades arcaicas que constituyen la base de todas las religiones; descubrir hasta cierto punto la unidad fundamental de que todas ellas han sabido demostrar finalmente que jamás se ha aproximado la ciencia de la civilización moderna, al aspecto oculto de la naturaleza. (D. S., t. I, pág. 8).

Introducción al estudio de la Doctrina Secreta – Alice Ann Bailey

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