Curso Introductorio de Teosofía – Lección 2. Los cuerpos sutiles del ser humano

La idea prevaleciente en algunas religiones es que el ser humano es un cuerpo con un alma. La Teosofía postula en cambio que el ser humano es un Alma con cuerpos; no solo uno, sino varios. Por otra parte, la idea del ateo que sugiere que el ser humano es solamente un cuerpo físico, es equivalente a confundir la casa con la persona que en ella vive. El ser humano, el verdadero ser humano, es la Mónada, un fragmento de la Divinidad, una chispa que surge de la Divina Llama. Recordemos la historia bíblica en la cual Jesús, después de haber expulsado a los mercaderes del templo, dijo a quienes cuestionaron su proceder: “Destruíd este templo, y lo volveré a levantar en tres días…” Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. (Evang. Según San Juan, 2:19, 21). Jesús por cierto hablaba desde el elevado estado de consciencia hacia el cual, de acuerdo con la Teosofía, todos debemos evolucionar; es decir, la Consciencia Crística que ve al cuerpo solo como un vehículo. La semilla de todo poder y sabiduría está encerrada en el cuerpo aguardando florecer, y el ser humano, en el curso de su evolución, debe abocarse fundamentalmente al desarrollo de ese
potencial.

Enrique Renard

Estudiando Teosofía
 

Lección 2

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