El Estudio de los Ángeles (2ª Parte) – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 11 de febrero de 1978.

En nuestra conversación del pasado mes nos referimos a una evolución peculiar que forma parte de la evolución planetaria y que la religión denomina ángeles. Se trata, en todo caso, de formas típicas de energía, todo cuanto existe es energía y todo cuanto hacemos objetivamente es una cristalización de la energía. Hablando técnicamente es una compresión del éter del espacio hasta constituir los elementos químicos y a partir de estos se inicia la evolución en el planeta Tierra. Es decir, que visto nuestro universo desde una constelación prodigiosa o desde otra galaxia aparece también como un enorme elemento químico. Estamos reproduciendo en nuestro planeta lo que está pasando en el universo, lo que está sucediendo en el Cosmos. Por lo tanto, cuando hablamos de ángeles o de devas no estamos haciéndolo a la manera mística de antaño ni siguiendo el proceso de la tradición, estamos ateniéndonos a un riguroso proceso científico, a algo que todavía la ciencia no ha podido descubrir. Tal como decíamos el otro día, la electricidad como energía, solamente se conocen sus efectos pero su causa todavía permanece siendo una incógnita, un secreto iniciático, esto es esotéricamente lo que es la electricidad. Así, lo que se trata de hacer en estas conversaciones esotéricas, a partir del mes anterior, es descubrir estas fuerzas sutiles de la naturaleza, este universo paralelo que constituye la raíz de la evolución dévica o angélica. Dense cuenta, y voy a repetirlo, que todo cuanto puede percibir objetivamente el ser humano por medio de la mente tridimensional y por medio de los sentidos está bajo la impresión científica de la velocidad de la luz a trescientos mil kilómetros por segundo, constituyendo esto, realmente, todo cuanto podemos observar estamos capacitados para observar todo cuanto está dentro de esa velocidad. ¿Qué pasaría si en un momento determinado del tiempo, ustedes y yo, aumentásemos el ritmo de esta velocidad centuplicando su proyección en el espacio y percibiendo lo que sucede? Veríamos entonces lo que nos separa, estos espacios intermoleculares que están llenando de formas prodigiosas que nuestra mente no puede captar, se trata de las energías que producen todo cuanto existe. Y cuando el científico, el psicólogo, el religioso, el filósofo y todos los hombres de ciencia del mundo investiguen lo que sucede en esos espacios intermoleculares, significará que se habrá dado un paso gigantesco en pro de la evolución, que habrá aumentado su capacidad de percepción, pasando de trescientos mil kilómetros por segundo a la velocidad prodigiosa del pensamiento inmortal o bien de la más elevada intuición.

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Asociación Vicente Beltrán Anglada

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