Confucio

Entrevista de Mª Teresa Román al profesor Gerardo López Sastre acerca de la figura de Confucio para la UNED en TVE-2.

Confucio fue el primer maestro privado de China. En esa época China estaba dividida en una situación bélica entre los pequeños reinos. Confucio elabora una teoría general de la naturaleza humana en la que todos los hombres son iguales. Las analectas y por qué Confucio nunca escribió nada. La benevolencia y el sentido de humanidad. El gobierno meritocrático como base para la solución de los problemas sociales. Encuentro entre Confucio y Lao Tse.

Los Ashramas de la Jerarquía – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 2 de abril de 1977.

Vicente.—… nuestra eterna conversación. Desde hace varios meses estamos tratando conjuntamente de investigar esta idea esotérica de los Siete Rayos. En nuestra última conversación abordamos dicho tema desde el ángulo del chakra Cardíaco, que es el centro de la vida dentro del cuerpo y, al propio tiempo, el enlace magnético con el 2º Rayo de Amor y de Sabiduría, tratando de establecer un nexo de conexión con el Cosmos. Vimos que el chakra Cardíaco construye en materia etérica, (que) es a la manera de un pequeño universo, con un Sol central y doce constelaciones, o doce pétalos, tal como se define en la literatura esotérica hindú, oriental. Todo cuanto existe en el universo y todo cuanto se manifiesta en nuestro planeta, está vinculado por ciertas leyes y por ciertos principios que tienen que ver con una Entidad psicológica, trascendente, a la que llamamos Dios. Cuando nos referimos a la Divinidad, el tema es tan extenso, esta Entidad es tan extraordinaria, que forzosamente escapa a nuestros sentidos y a nuestra percepción intelectual. Por tal motivo, en el análisis esotérico de todo cuanto pueda ocurrir en esta relación que va entre esta Entidad psicológica que llamamos Dios y el ser humano, ha de ser medido forzosamente por ciertos puntos de interés colectivo que son idénticos en su expresión aunque sea infinita la distancia que existe entre un ser humano, tal como lo consideramos en la actualidad, con esta tremenda potestad cósmica. De todas maneras, el esoterista utiliza la clave de la analogía hermética, aquella que se puede concebir de una manera intelectual como que “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”. A pesar de la distancia de la inmensidad de la evolución entre ambas entidades, el proceso es idéntico en todas sus fases y en todos sus principios, por tanto, la ley de analogía o el principio hermético de analogía, puede ser para todos nosotros el punto de interés intelectual, y también espiritual, que puede conectarnos con las grandes verdades cósmicas, comprender todo cuanto existe más allá y por encima de nuestras percepciones habituales, que existen motivaciones que están más allá y por encima de nuestros conceptos actuales e incluso de nuestra más profunda intuición. Pero, si el análisis es objetivo, es decir, que consideramos a la Divinidad como algo muy cercano, como algo que está dentro de nosotros, y que nosotros participamos de Su vida y de sus principios creadores, entonces, la raíz de la evolución aparece como un mapa claro y muy bien definido. Se pueden medir todas las verdades cósmicas a partir del análisis analógico de todo cuanto produce la imaginación y de todo cuanto está llevando adelante el ritmo del propio pensamiento; es decir, que si con el chakra Cardíaco hemos visto la representación de un sistema cósmico, siendo el botón central, o la Joya en el Loto, el motor de la vida y de la propia conciencia, vemos también que cada uno de los pétalos es la representación de todas y cada una de las constelaciones siderales, de manera que vemos la representación en todo cuanto existe en el individuo psicológicamente y físicamente considerado. Y si hoy, por ejemplo, el tema que hemos escogido –que espero sea de interés general– también tiene una representación objetiva en nuestra vida, es porque realmente existe esta analogía. Así que si el tema de los Ashramas de la Jerarquía tiene que tener alguna validez psicológica y acercar este tema a nuestra mente y a nuestro corazón, forzosamente, también, tiene que seguir las mismas reglas de analogía que hemos seguido hasta aquí, y continuar de aquí en adelante ya, tratando no ya de potestades cósmicas que están presentes por doquier, sino de la entidad humana tal como la conocemos actualmente, tratando de considerar o de medir el universo a través de todo cuanto ocurre dentro de nosotros.

Dijimos en el principio de nuestras conversaciones que la evolución marca la pauta de la vida, es una ley del universo, de manera que la evolución que corresponde al ser humano en la presente Era es de preparación para aquel estado de conciencia que llamamos de iniciado. Dicho de otra forma, de la misma manera que el reino mineral progresa hacia el reino vegetal, que el reino vegetal lo hace hacia el reino animal, y que la superación del reino animal trajo un día el reino humano a la existencia, de la misma manera, siguiendo la evolución, es lógico suponer que el cuarto reino, o reino humano, se está preparando para el quinto gran reino de la Naturaleza, aquel reino que Cristo definió como el Reino de los Cielos. Pero, es un reino matizado de formas, de vidas y de cualidades desconocidas para nosotros, si bien tenemos el testimonio en todos los tiempos de que ha habido individuos de nuestra humanidad que han logrado acceder a este punto de confluencia de la evolución y que han podido dar testimonio de este reino inconmensurable. Y de este reino, precisamente, es de lo que vamos a hablar hoy, porque al referirnos al tema de los ashramas, lo hacemos a ciertos grupos existentes en nuestro planeta en donde se da un entrenamiento especial para ciertas personas preparadas para que accedan a este reino a partir del cuarto reino y a partir de sus posibilidades de conciencia. Un ashrama es siempre un grupo de entrenamiento espiritual. Hoy día se hace un uso, y yo diría un abuso del término ashrama, se ha vulgarizado el ashrama quitándole quizá esta frescura de eternidad que tiene en sí la idea de ashrama como un grupo selectivo de personas que se preparan para ingresar conscientemente en el 5º Reino de la Naturaleza. En (la actualidad) los ashramas, ahora ya por antonomasia y, casi, generalmente, se aplica a todo pequeño maestro, mentor, o gurú, que tiene a su cargo un pequeño grupo a quien enseña yoga o meditación de la clase que sea, esto presupone que de la misma manera que verdades que antaño fueron iniciáticas como, por ejemplo, la astrología, han caído dentro de la vulgaridad en un afán de ser puestas ante la mente concreta del individuo verdades de tipo esotérico. En sí esto no hace daño a la idea, pero sí al funcionamiento de las cualidades que lleva en sí esta idea, habida cuenta de que un ashrama, este grupo selectivo de unión espiritual dentro del cual se imparte un conocimiento superior a un tipo determinado de individuos, es realmente, desde el punto de vista esotérico, una minoría o, digamos, un destello limitado de aquella gran participación cósmica que es un ashrama. Hoy día, de la misma manera que hemos podido hablar de las Jerarquías cósmicas hasta llegar al ser humano, podemos establecer también una relación de analogía entre los seres humanos en el sentido de jerarquía. Naturalmente, que jerarquía siempre indica un estado de evolución superior o inferior, poniendo, por ejemplo, un tipo medio. De acuerdo con un tipo medio existen siete caracteres psicológicos bien definidos de personas hoy día que están realizando su evolución dentro del 4º Reino de la Naturaleza. Es la Escalera de Jacob, estos peldaños (son los) que van desde los rudimentos de la conciencia embrionaria en el ser humano hasta el ser más exaltado, dentro y a través de una civilización de tipo floreciente. Se puede precisar, entonces, algunos tipos principales, he elegido siete, como por ejemplo, los seres involucionados, los salvajes, sin ningún intento peyorativo de mi parte, solamente tratando de enjuiciar lo más críticamente posible el proceso que va del hombre incivilizado al hombre supercivilizado. El ser, digamos, incivilizado por falta de medios, quizás, o porque tal es su estado kármico en el momento presente, el hombre involucionado yo diría que es el soporte de la evolución, son las raíces que están hundidas en la tierra, dentro del árbol de la vida. Existe también lo que llamamos esos tipos que denominamos la humanidad corriente, el hombre común de nuestros días, que lo vemos por doquier dentro de grandes estructuraciones de orden social. Tenemos ya surgiendo de esta gran masa de hombres y mujeres de tipo corriente a aquellos individuos cuya mente empieza a funcionar a un ritmo superior y que hasta cierto punto han logrado vencer ciertas limitaciones físicas y algunos aspectos emocionales de su naturaleza. Naturalmente, existen gradaciones de seres dentro de esta gama inmensa de mente que va evolucionando, cuya circunferencia se va extendiendo a partir del punto del cerebro humano, (y que) va siguiendo adelante el proceso teniendo en cuenta, precisamente, que lo que define de sí el aspecto ashrámico, esta tendencia natural del hombre a acceder a los lugares prominentes de la civilización, (son) estos individuos, (es) este tipo clásico que casi en todas las lenguas se define como discípulo o chela en el aspecto, digamos, en la terminología oriental. Chela y discípulo tienen una apreciación similar: es aquel individuo que por méritos propios y por el ritmo de la evolución y porque han logrado vencer ciertas limitaciones kármicas de su propia naturaleza, han logrado desarrollar, hasta cierto punto, algunos pétalos del centro Sahasrara o el centro Coronario. Esto produce a la vista del inteligente observador espiritual una curiosa singularidad que es una florescencia que surge de la cabeza y que puede ser observada por estas personalidades insignes que están dentro del 5º Reino de la Naturaleza. Y de estos tres tipos de discípulo y por grados de intensidad en el brillo de la luz en la cabeza, se distinguen, por ejemplo, el discípulo en probación a quien se está observando, al discípulo aceptado que ha sufrido las pruebas y ha vencido y, finalmente, aquel discípulo que participa ya en cierta manera y hasta cierto punto de los intereses colectivos de la Gran Logia Blanca del Planeta o de la Jerarquía planetaria y que de una manera, digamos, esotérica y mística se denominan discípulos en el Corazón del Maestro, están dentro del corazón, participan de sus ideas, conocen sus planes y se esfuerzan por llevarlos a cabo.

Los Ashramas de la Jerarquía

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Escritos inéditos de Alice Bailey – Viernes, 9 de abril de 1943

Fuente: Escuela de Estudios Esotéricos

Charla a los estudiantes de la Escuela Arcana

Viernes, 9  de abril de 1943

AAB: La novena charla sobre el Discipulado (ver “Las seis etapas del discipulado” en DNE I) tiene cuatro o cinco párrafos que creo que son de gran valor para todos nosotros que estamos aspirando al discipulado y que quizás somos discípulos, ya sea consciente o inconscientemente. El Tibetano trata de la etapa del discipulado en la que al discípulo se le denomina “Chela en el Aura”, o discípulo dentro del aura del Maestro. Mucha gente cree que cuando se es un discípulo aceptado se está inmediatamente dentro del aura del Maestro. En realidad, es una de las etapas finales. Ahí el Tibetano define el aura:

El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay solo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. (DNE1, pág. 752, ed. inglés)

Una persona que ve las auras en una sala de sesiones solo ve las auras de la gente que está en su propio nivel de desarrollo. Acostumbraba a dar charlas en Londres a un grupo espiritualista, y eran las personas de grado más inferior de la audiencia las que parecían tener auras. Los tipos altamente mentales parecían no tener ninguna (NT: es decir, desde el punto de vista de quien veía las auras).

La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas “expansiones de conciencia”, a las que puede responder la mente del hombre, registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundos de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. (Ibíd., pág. 752-753, ed. inglés)

Si estuviéramos todos en el punto de desarrollo de un iniciado o de un Maestro, no necesitaríamos ir a un Ashram. Seríamos capaces de ver correctamente aquí porque aquí hay luz.

El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Solo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo –ocultamente comprendido.

La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama. (Ibíd., pág. 753, ed. inglés)

Creo que es una de las expresiones más claras que he encontrado de cómo llegamos a conocer al Maestro.

Los tipos altamente mentales como los iniciados y los Maestros no ven auras. Solo hay color en el plano astral, no hay color en el plano mental, solo formas geométricas. El color no existe por encima del astral tal como entendemos el color. La ciencia del color es uno de los temas más difíciles que hay.

La cuestión que me parecía interesante que debatiéramos es acerca de las palabras “cualidad” y “esfera de influencia” y “la esfera de influencia de un Maestro”.

¿Por qué estamos todos aquí esta tarde? Porque estamos, como grupo, reaccionando a la esfera de influencia de ese algo que llamamos Jerarquía. Es una cualidad vibratoria radiatoria o esfera de influencia desde el otro lado que esta tarde nos mantiene juntos. Ese es el gran argumento para el hecho de los Maestros y sus grupos – la única manera de demostrar que están.

El grupo de un Maestro en su propio plano es una esfera de influencia de tan poderosa radiación que podría incluir a un grupo como nosotros y fundirnos. Comprenden de esta manera lo que sucede en el Festival de Wesak, cuando los aspirantes cooperan con la Jerarquía para crear una esfera de influencia tan poderosa que atraerán fuerza de una naturaleza muy elevada. Me pregunto si somos conscientes de la expansión de conciencia que estamos engendrando en nosotros mismos.

En estos encuentros me gustaría ver que cada uno de ustedes obtiene una captación mayor de la que teníamos antes acerca de la realidad de los Maestros y sus grupos, porque a menudo la gente como nosotros cree en esas cosas teóricamente como hipótesis razonables. Tiene que ser más que eso, y necesitamos profundizar en el tema y tener una base más firme sobre la que mantenernos.
Esas teorías que hemos mantenido por 25 años deberían comenzar a materializarse en conocimiento. Creo que la mayoría de la gente tiene teorías e hipótesis pero no conocimiento. Quiero ver los conocimientos adquiridos de manera que ya no haya más preguntas.

M: ¿Cómo obtenemos el conocimiento?

AAB: Pueden apoyarse en las teorías de otras personas, pueden apoyarse en una suposición cómoda, o pueden razonar de los efectos a las causas. ¿Cuál es el efecto de este grupo? ¿Qué es lo que nos reúne? Juntos venimos a debatir estos temas que son tan vitales. El hecho de que vengamos juntos significa que esos temas nos atraen.

No creo que la gente conozca. La gente utiliza el conocimiento que tiene lo mejor que puede, pero ese conocimiento se detiene ahí. Les aseguro que si preguntara: «¿Saben que los Maestros existen?» Encontraría que ustedes creen que los Maestros existen. Tenemos que obtener para nosotros mismos la autoridad de la experiencia y no solo albergar una feliz creencia.

RK: Recuerdo la frase de En las horas de Meditación de Alexander. La respuesta que llega en la hora de meditación es que para conocer al Maestro no hay que haber visto su forma sino haber comprendido su voluntad. Eso es “conocer” al Maestro. Esto no significa una comprensión mental, sino abrirse a su voluntad y dejarle trabajar a través de uno mismo.

Charla a los Estudiantes de la Escuela Arcana – Viernes, 9 de abril de 1943

Escuela de Estudios Esotéricos

Consciencia y Autoconsciencia – Juan Viñas

Conferencia de Juan Viñas Pastor, filósofo y Miembro de la Sociedad Teosófica Argentina, en Brasilia para TV Supren, sobre la consciencia y la autoconsciencia.

Estados objetivos y subjetivos de conciencia. Objetividad y subjetividad. Estado subjetivo de conciencia en las primeras razas raíces. El estado de ensimismamiento. El propósito de la meditación y el valor del discernimiento. Ausencia de apegos. El valor de las disciplinas. Conciencia y autoconciencia desde el punto de vista de la Teosofía. Conciencia, el estar lucido y consciente. Autoconciencia, como conocimiento profundo de la total naturaleza de nosotros mismos. En la Naturaleza todo está vivo y está consciente.

Rudolf Steiner

Entrevista de Mª Teresa Román al investigador y escritor Jesús Callejo acerca de la figura de Rudolf Steiner para la UNED en TVE-2.

Filósofo austriaco fundador de la Antroposofía. Personaje polifacético en el que se inspiró su contacto con el mundo espiritual, del cual tenía convencimiento pleno. Etapas para conocer los mundos internos. Su contacto con la Sociedad Teosófica y la fundación de la Antroposofía. La educación Waldorf y la agricultura biodinámica. Goethe y la concepción Goetheana del mundo. El Goetheanum. La triformación social.

Especial radiofónico del programa La Rosa de los Vientos – la Zona Cero, en el que se repasa la figura  de Rudolf Steiner.

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El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida – Vicente Beltrán Anglada

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada en Barcelona, el 12 de marzo de 1977.

Vicente. — Vamos a continuar nuestro estudio acerca de los Siete Rayos. Tengan ustedes presente que cuando nos referimos a los Siete Rayos no solamente nos estamos refiriendo al ser humano en su constitución psicológica septenaria sino que se puede abarcar por analogía el sistema cósmico. También es necesario insistir sobre el hecho de que empleamos en nuestro estudio el método esotérico que consiste en estudiar lo universal y hacer que lo universal converja en lo particular, teniendo presente que todo cuanto ocurre en las altas esferas cósmicas se reproduce en el corazón del hombre, y nuestro estudio de hoy tendrá por objeto el hablar sobre el corazón del hombre, pero no del corazón físico sino de aquella parte del corazón enlazado con el 2º Rayo del Amor Universal, también como centro psicológico de la vida, y motor de la evolución planetaria dentro del ser humano.

Desde hace unos meses venimos insistiendo acerca de las Jerarquías espirituales que se inician en el cosmos absoluto y que van descendiendo a través de las Jerarquías de cada plano hasta la pequeña individualidad que llamamos ser humano. Hoy insistiremos, precisamente, sobre la Jerarquía espiritual dentro del 4º Reino de la Naturaleza, teniendo en cuenta algunos de los grandes axiomas esotéricos, que son el patrimonio vivo de la historia de la evolución humana y que pueden ser sintetizados el uno, por ejemplo, en este axioma de que “el 9 es el número del hombre”, ya que el otro que dice –también, esotéricamente hablando–, que “el 10 es el número de la perfección”. En el primer caso tenemos que el ser humano y su proyección dentro del 4º Reino, el reino humano como una unidad, es el resultado de una gran conjunción de tipo universal dentro del contexto planetario o dentro de la vida de este ser psicológico que utiliza el planeta Tierra para su expresión, esta conjunción fue, como dijimos el mes anterior, la posición estelar de la Tierra en relación con los planetas Mercurio y, Júpiter en la cúspide, teniendo como oponente, como aspecto femenino, al planeta Venus. Como consecuencia de esta unión de fuerzas, de este triángulo planetario, se produjo el hecho insólito de la aparición dentro del planeta Tierra del 4º Reino de la Naturaleza, el cual analizado desde el punto de vista planetario, era la creación o la vivificación mediante el Kundalini cósmico del Centro de la Garganta del Logos planetario. Naturalmente, estas cosas hay que seguirlas con una mente muy atenta y nada intelectual, por cuanto el intelecto –ustedes lo saben bien– es el resultado de la percepción de las cosas materiales, y el pensamiento no es otra cosa que estas cosas materiales que han tomado una forma dentro de la mente. Así, cuando hablamos de las grandes manifestaciones cósmicas y cuando hablamos de aquello que está más allá y por encima de las estrellas, debemos dejar a un lado el intelecto para que sea la intuición la que guíe el contexto general de nuestra vida psicológica. Si lo hacemos así, quizá podremos entrever en algún sentido, hasta un cierto punto, aquello que es la meta inmediata del ser humano en esta presente Ronda planetaria, y que es la conversión de muchos seres humanos en ciudadanos del 5º Reino de la Naturaleza; es, simbólicamente, el paso que va del Centro de la Garganta al Centro del Corazón. Esto es lo que se trata de hacer en esta presente Ronda planetaria. Tengan ustedes presente que el 9 es el número del hombre porque aquella manifestación de Mercurio como un elemento distribuidor de las energías solares pertenecientes al 4º Rayo tenían como réplica las energías que desde Sirio y a través de Venus traían las energías del 5º Rayo. El 5º Rayo emana del quinto gran principio cósmico de la mente universal, entonces, la Tierra que se hallaba entre Mercurio y Venus, equidistante, mirado este triángulo desde las esferas cósmicas y no desde el punto de vista de un observador del planeta Tierra, daba como consecuencia la suma del 4º Reino más el 5º Rayo, este es el 9 de la evolución planetaria, simbolizada esta evolución –en el aspecto físico– en los 9 meses de gestación de una criatura en el claustro materno; y, en esferas cósmicas, ya cuando el individuo ha trascendido la etapa humana, es aquel raro impulso que lleva a determinar la evolución de 9 edades cósmicas en el corazón humano, lo cual significa, que lo que en el ser físico es el alumbramiento, en el ser espiritual es la iluminación, y tengan ustedes en cuenta que todas las religiones del mundo, sin distinción alguna, nos están hablando de la iluminación espiritual. Esta iluminación que aparentemente debe producirse en la mente intelectual es un grave error, por cuanto la iluminación procede directamente de la evolución de los chakras primero y cuarto, es decir, el cuarto -que es el corazón-, el cual visto desde elevadas zonas de proyección causal aparece como una flor de doce pétalos radiantes con todos los colores del arco iris, pero, con unos colores que la mente humana no puede detallar ni imaginar, por cuanto pertenecen a una quinta dimensión, y nuestra mente intelectual solamente es capaz de abarcar aquello que está en una tercera dimensión, en un espacio vital de tres dimensiones, que es donde se utiliza la geometría del espacio, la conocida por todos nosotros. Existe una forma de geometría que está más allá y por encima de los sentidos intelectuales del hombre. Pues bien, la evolución de cada uno de los pétalos del corazón ha dado como consecuencia que el ser humano se está dividiendo en varios aspectos dentro de su contexto psicológico que tienen que ver con la evolución de todos y cada uno de estos pétalos, y podemos medir la intensidad de vida espiritual de un ser humano por la cantidad de pétalos que ha desarrollado o desenvuelto dentro del propio corazón. Así, cuando esotéricamente se nos habla de Hércules, el Gran Discípulo, se está refiriendo precisamente al trabajo que el Alma humana, cuyo símbolo es Hércules, está realizando doce trabajos en el corazón que están relacionados con cada una de las doce constelaciones dentro de las cuales se haya inmerso nuestro Sistema Solar. Entonces, Hércules, el Alma humana, a través del corazón, que es el receptor de la energía de vida monádica o espiritual, se reparte por todos los centros de acuerdo con la magnitud, o del desarrollo, o de la medida del propio corazón. Así que para un discípulo entrenado conocer exactamente la posición de cualquier alma en el sendero es relativamente fácil con sólo mirar dos aspectos: primero, allí donde está trabajando el Fuego de Kundalini; segundo, la cantidad de pétalos que ha desarrollado en el corazón. El centro Cardíaco, el centro del corazón, es el centro del universo planetario, a partir del corazón empieza la vida, ya sea la vida que da vida a los instintos y a las emociones y a los pensamientos, o bien aquella Vida esplendente que da vida a la intuición, o que da vida a la más elevada iluminación que pueda sostener un ser humano en este presente ciclo de vida. El hecho de que el corazón esté situado en el centro de la evolución planetaria, o en el centro vital a partir del cual se divide la vida en dos aspectos, el espiritual y el material, nos indica el punto clave que constituye para nosotros el centro de atención para futuras investigaciones en el orden esotérico. Por ejemplo, el 4º Rayo dentro del Sistema Solar es el que permite la afluencia de los tres primeros Rayos: el de la Voluntad Dinámica, el del Amor atrayente, y el de la Filosofía… o desbordante, utilizando un término místico de la más lejana antigüedad, separándola ya de los centros inferiores que son los que están relacionados con la materia. Es decir, que el Fuego de Fohat, o el Fuego del Espíritu, y el Fuego de Kundalini, o el Fuego de la Materia, en las partes bajas del individuo, tienen que unificarse con el Fuego Solar del Corazón, y digo, Fuego Solar, porque el centro del corazón está misteriosamente vinculado con el Corazón Central, con el Gran Corazón de Dios, o con aquel impulso de amor que un día dio vida al Universo. Y, el 4º Rayo, en su elevada medida, es el que lleva adelante el proceso de la Divinidad a través de aquellas siete cualidades que forman parte consustancial con su energía vital, o de vida universal. Entonces, vemos que el corazón se halla en el centro de la Vida y que es, dentro de su medida, la medida que define la evolución de cualquier ser humano en el sendero espiritual, aquello que lo vincula con todos los grandes cuaternarios que se agitan gozosos por el Cosmos. El 4º Rayo, la 4ª Ronda, el 4º Planeta de la 4ª Ronda, el 4º Centro es el Corazón, la 4ª Jerarquía Creadora que ha dado vida a la humanidad, y todo el cuaternario –incluida la cruz de la materia– está regido por la ley cíclica de la armonía estelar. Así que cuando hablamos del individuo en cualquier estado de evolución en el sendero, nos estamos refiriendo a un Hércules en potencia, que a través del corazón trata de ascender desde los centros inferiores hasta los centros superiores tratando de hacer lo que hace el 4º Rayo, en nuestro Sistema Solar, o el 4º plano, el plano Búdico del Sistema, para unificar los aspectos espirituales con los aspectos psicológicos más unidos de la materia. Por otra parte, también, la contraparte que existe cuando Hércules, el Alma humana, ha desarrollado el espíritu de investigación al extremo de que puede ascender a un ritmo trepidante por esta inmensa Escalera de Jacob que va de los Reinos subhumanos hasta el más elevado Reino espiritual, está medido por la capacidad que tiene el corazón de acoger dentro de sí la simiente divina, y ahí empieza el trabajo del ser humano.

El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida

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Cátaros y Rosacruces, una llamada a la reforma del mundo

Conferencia de Eduard Berga Salomó en la Rama Arjuna de la Sociedad Teosófica Española (Barcelona), el viernes 20 de enero de 2017. Eduard Berga Salomó es presidente de la Fundación Rosacruz y director del Centro de estudios Cátaros.

Cátaros y Rosacruces, movimientos marginales en su época y con la idea de perjudiciales para la sociedad. El trabajo espiritual de estos dos movimientos y el alcance que tuvieron en su tiempo. El movimiento cátaro, sus motivaciones espirituales y las distintas fases dentro de la doctrina cátara. El movimiento rosacruz y sus distintas fases. Las bodas alquímicas de Christian Rosacruz. La actual escuela espiritual Rosacruz.

La espiritualidad desde la relación entre la ciencia y la mística. La dualidad – Eloy Millet Monzó

Articulo extraído de la página de Eloy Millet Monzó ANALOGÍAS

Una dualidad se nos manifiesta en todos los tiempos.
Espíritu y materia son dos antagónicos que han coexistido enzarzados en lucha, y también han convivido armónicamente.
Tanto separados como unidos, han permanecido y permanecen siempre.

Si la parte espiritual se separa de la material, se manifiesta como creencia y como una propuesta imposible.
Si consideramos a la parte material aislada, da lugar a la experimentación y a lo empírico, con el peligro de quedar sin propósito.
Ambas actitudes son inconscientes, y la inconsciencia es la base de la ignorancia.

Cuando la creencia y la experiencia se han combinado, han gestado hipótesis posibles que constituyen la base de la magia creadora de formas, bien sea como ideas, como sentimientos o como actitudes, lo que equivale a afirmar que se ha creado algo nuevo y que ello ha sido posible mediante el mecanismo de proponer y de realizar.
Respecto de la creencia y de la experiencia, tanto los científicos como los místicos, mantienen dos criterios diferenciados.

Un sector de la ciencia piensa que es capaz de explicar totalmente las leyes universales, por lo que manifiestan una tendencia hacia la experimentación física, y paralelamente, otro sector místico se aventura en afirmaciones acerca del origen cósmico y de nuestro destino, afirmaciones de alguien que, de manera análoga en la mayoría de estos personajes, comunica su verdad como si fuese la más verdadera de todas, y ello no produciría reacción en contra alguna si no fuese porque se acompaña del desprecio y de la negación de las otras verdades, perdiendo, por lo tanto, el derecho a ser consideradas.
Las medias verdades son más dañinas que la ausencia de la verdad.

Afortunadamente, una parte de la mística realiza su propia autocrítica e intenta responder por qué, penetrando en los territorios científicos, al intentar racionalizar su creencia.

Asimismo, también el científico irrumpe en los dominios de la mística, cuando afirma la existencia de un agente que no es captado por la investigación racional y empírica, se trata de un elemento metafísico y sobrenatural, al que se intuye como complementario de la acción humana, para que el mundo objetivo sea tal cual es. La ciencia también construye teorías acerca de las leyes universales que, en forma de hipótesis, intentan explicar y pueden llegar a comprender una parte de aquello que la creencia solo sustenta mediante la fe.

De esta manera, el místico y el científico actuales pisan un terreno común, en el que la acción se torna racional para el místico e irracional para el científico, manifestándose en dos cualidades compartidas por ambos, que son la comprensión y la lógica.

Acabamos de contemplar nuestra propia dualidad actual, y podemos observar que ha permanecido así en nuestros antepasados, dualidad a la que hemos definido de múltiples maneras, tales como espíritu y materia, dios y el demonio, el bien y el mal, Fohat y Kundalini, Buda y Cristo, o polaridad positiva y negativa.

¿Existiría el espíritu sin la materia? ¿acaso no resulta más interesante el posible contacto entre las dos polaridades, es decir, entre la ciencia y la mística?

Si la ciencia se corresponde con la realización material, o polaridad negativa, y si la creencia tiene su correspondencia con una hipótesis, con una proposición o polaridad positiva, ¿no se hace la luz cuando entran en contacto ambas polaridades? Creencia y ciencia deberían dialogar.

El hombre está constituido por átomos y estos por elementos eléctricos diferenciados, tales como los protones y los electrones, por lo que ambas polaridades están integradas en nuestras propias estructuras humanas, así que somos duales, como los elementos que nos confieren la forma material y, también, como nuestra propia historia y realidad, somos espíritu y materia, somos lo positivo y lo negativo.

Cualquier acción humana, pensando, sintiendo o actuando, constituye un movimiento.
Este movimiento es provocado por el desplazamiento de cargas eléctricas desde un lugar hacia otro y produce un efecto, tal como que opinemos, critiquemos, reaccionemos a favor o en contra o cuando imitamos.

El resultado de estos movimientos es idéntico al fenómeno científico del magnetismo, ese magnetismo que genera una acción individual y que induce a que los demás también actúen, tanto a favor como en contra, lo que constituye la inmensa mayoría de nuestras acciones.

Sin embargo, en una acción llevada a cabo desde el impreciso lugar en el que se equilibran la acción a favor y la de en contra, ni existiría aceptación ni rechazo, y esta podría constituir la base de la libertad, porque cada acción tendría la cualidad que integra la energía de la aceptación y la del rechazo, es decir, dispondría de la máxima potencia energética.

Así pues, un movimiento llevado a cabo por la suma de lo que atrae y de lo que repele resulta completo, ya que no predomina ninguno de ellos sino que permanecen integrados, como en nuestra historia, que al separar lo que nos atrae de lo que nos repele hemos originado batallas, pero cuando se han combinado ambos movimientos, ha surgido una dorada época como la del Renacimiento.

La espiritualidad desde la relación entre la ciencia y la mística. La dualidad – Eloy Millet Monzó

Eloy Millet Monzó
Hostalets de Balenyá
21 de Noviembre, 2009

ANALOGÍAS

 

¿Es nuestro deber censurar a los demás? – H. P. Blavatsky

“No condenes a ningún hombre en su ausencia;
y cuando te veas forzado a censurarlo, hazlo
frente a su cara, pero suavemente y con palabras
llenas de caridad y compasión. Ya que el corazón humano
es como la planta–Kusûli; que abre
su cáliz al suave rocío de la mañana, y
lo cierra ante un fuerte aguacero”
–PRECEPTO BUDDHISTA

“No juzgues, para que no seas juzgado”
–AFORISMO CRISTÍANO

Nos da pena escuchar que no pocos de nuestros Teósofos más serios, se encuentran entre los cuernos de un dilema. Las causas pequeñas pueden producir a veces grandes resultados. Hay algunos que estarían bromeando bajo la más cruel de las operaciones y que permanecerían impasibles si se les amputara una pierna, pero que en cambio armarían un tumulto y renunciarían a su merecido lugar en el reino de los cielos si, para preservarlo, tuviesen: que permanecer callados cuando alguien los ofende.

En el número 13 de la Revista Lucifer (Vol. III Septiembre, p. 63), se publicó un ensayo sobre “El significado de un Compromiso”. De entre los siete artículos que constituyen el compromiso completo (sólo seis fueron divulgados), el lº, 4º, 5º y especialmente el 6º, requieren una gran fuerza moral de carácter, una voluntad de hierro además de gran altruismo, pronta disponibilidad para la renunciación e incluso abnegación para llevar a cabo semejante pacto. Sin embargo gran número de Teósofos han firmado alegremente esta solemne “promesa” de trabajar por el bien de la humanidad olvidándose de sí mismos, sin un sola palabra de protesta –salvo en un punto; cosa extraña, la tercera regla la cual en casi todo caso, hace dudar al solicitante y lo hace mostrar la pluma blanca. Ante tubam Trepidat: el mejor y más amable de entre ellos se siente alarmado–, como si estuviese intimidado por el toquido de la trompeta, de esa tercera cláusula, como si temiese para él ¡el destino de las murallas de Jericó!

¿Cuál es entonces esa terrible promesa, cuyo cumplimiento parece estar por arriba de las fuerzas de mortal común y corriente?. Simplemente es esto:

“ME COMPROMETO A NUNCA ESCUCHAR SIN PROTESTAR, CUALQUIER COSA MALA QUE SE DIGA DE UN HERMANO TEOSOFO Y A ABSTENERME DE CONDENAR A LOS DEMAS”.

El practicar esta regla de oro parece bastante fácil. El escuchar algo malo dicho en contra de alguien, sin protestar, es una acción que ha sido menospreciada desde los días más remotos del paganismo.

“Es una maldición el escuchar una calumnia manifiesta,
pero es algo peor el no encontrar una respuesta…”

Dice Ovidio. Al menos, quizás por una cosa, como sutilmente hace notar Juvenal, ya que:

“La calumnia, el peor de los venenos,
siempre encuentra una fácil entrada en mentes bajas…”

Y porque en la antigüedad, muy pocos querían que se les tomará por semejantes mentes ¡Pero ahora!

De hecho, el deber de defender a un congénere picado por una lengua ponzoñosa durante su ausencia, y el abstenerse en general “de censurar a los demás” es la vida misma y el alma de la teosofía práctica, porque una acción de esta naturaleza es como la doncella que lo conduce a uno hacia el Sendero angosto de la “vida superior”, esa vida que nos lleva hacia la meta que todos anhelamos alcanzar. La Misericordia, la Caridad y la Esperanza son las tres diosas que presiden sobre esa “vida”. El “abstenerse” de censurar a nuestros semejantes es la aserción tácita de la presencia en nosotros de las tres Hermanas divinas; el censurar basándose en “rumores” muestra su ausencia. “No escuches al chismoso o al calumniador”, decía Sócrates. “Porque así como descubre los secretos de otros, así lo hará a su vez con los tuyos”. Ni tampoco es difícil evitar al traficante de calumnias, pues en donde no existe demanda, se acabará muy pronto la oferta. Dice un proverbio que “cuando la gente se abstenga de escuchar el mal, entonces, los maledicientes tendrán que abstenerse de murmurar”. El censurar es glorificarse a uno mismo sobre aquél al que uno censura. Los fariseos de toda nación han estado haciendo esto constantemente desde la evolución de las religiones intolerantes. ¿Vamos a hacer nosotros lo mismo que ellos?

Se nos podría quizás decir, que nosotros mismos somos los primeros en quebrantar la ley ética que estamos defendiendo. Que nuestras revistas teosóficas están llenas de “acusaciones” y que la revista Lucifer, baja su antorcha para arrojar luz sobre todo mal, en la medida de sus habilidades. Nosotros respondemos, que esto es totalmente otra cosa. Nosotros denunciamos con indignación los malos sistemas y organizaciones, sociales y, religiosas, y sobre todas las cosas la mojigatería y la hipocresía; nos abstenemos de censurar a las personas. Estas últimas son hijas de su siglo. víctimas de su medio ambiente y del Espíritu de la Época. El condenar y deshonrar a un hombre en vez de sentir lástima por él y, tratar de ayudarlo, por haber nacido en una comunidad de leprosos, convierte en leproso al que lo condena. Es como si maldijéramos una habitación por estar obscura, en vez de encender con tranquilidad una vela para disipar las tinieblas. “Las acciones nocivas se duplican acompañadas de una mala palabra”, ni tampoco puede evitarse o suprimirse un mal general, haciendo el mal uno mismo. escogiendo un chivo expiatorio para la remisión de todos los pecados de la humanidad. De aquí que, nosotros acusemos a esas comunidades, pero no a sus unidades; señalamos la podredumbre de nuestra jactanciosa civilización, indicando cómo conducen a ella sus perniciosos sistemas de educación, mostrando los fatales efectos de estos sobre las masas. Tampoco somos más parciales con nosotros mismos. No obstante que estamos preparados para entregar cualquier día nuestra vida por la TEOSOFÍA –esa gran causa de la Hermandad Universal por la cual vivimos y respiramos– y que estamos dispuestos a proteger a todo teósofo si fuese necesario, con nuestro propio cuerpo, sin embargo, nosotros denunciamos abierta y virulentamente toda distorsión de las líneas generales sobre las que primariamente fue edificada la Sociedad Teosófica, así como el gradual relajamiento y socavamiento del sistema original, por la sofistería de muchos de sus más altos dirigentes. Cargamos con nuestro karma por nuestra falta de humildad durante los primeros días de la Sociedad Teosófica; debido a nuestro aforismo favorito: “Vean , como esos Cristianos se aman unos a los otros” lo cual ahora ha sido parafraseado diariamente y, casi a cada hora de la siguiente manera: “Contemplen, como nuestros teósofos se aman unos a los otros”. Y temblamos al pensar que, al menos que enmendemos muchas e nuestras formas de actuar y de nuestras costumbres en a Sociedad Teosófica en general y que las suprimamos, la Revista Lucifer tendrá algún día que poner en evidencia más de un manchón en nuestro propio blazón, como es: el culto a la personalidad, la falta de caridad, y el hecho de sacrificar a la vanidad personal el bienestar de otros Teósofos de manera más “feroz” de lo que lo hacen las diferentes Iglesias de estado y la Sociedad Moderna, a las cuales hemos acusado de disimulación y abusos de poder.

(Is Denunciation a Duty?, Lucifer, dec. 1888)

¿Es nuestro deber censurar a los demás? – H. P. Blavatsky

Nueva edición de Un Tratado Esotérico sobre los Ángeles

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Estimados Amigos y Amigas…nos alegra compartir con todos vosotros y con todas vosotras este nuevo proyecto que tiene como objetivo recoger en un solo volumen los tres libros que conforman UN TRATADO ESÓTERICO SOBRE LOS ÁNGELES, que por motivos editoriales y comerciales se editaron de forma separada en tres libros:

  1. LAS FUERZAS OCULTAS DE LA NATURALEZA
  2. LOS ÁNGELES Y LA ESTRUCTURACIÓN DE LAS FORMAS
  3. LOS ÁNGELES EN LA VIDA SOCIAL HUMANA

La edición y difusión de este libro surge por la iniciativa y el trabajo coordinado de varios grupos y varias personas de distintos países:

El proyecto consiste en editar pequeñas cantidades en cada uno de los países, a precio del coste de la imprenta + gastos de envió, según los contenidos y/o los criterios que cada grupo estime oportuno.

Contenido del libro

Con el objetivo también de hacer más amena y didáctica la lectura de este libro, vamos a incluir en el mismo la posibilidad de que puedas interactuar mientras lees con videos, conferencias, audiolibros y con la música que específicamente se ha compuesto para UN TRATADO ESOTÉRICO SOBRE LOS ÁNGELES. Para hacer posible todo esto, solo tienes que utilizar los códigos QR que viene en las diferentes páginas y acceder a su información mediante tu móvil. Puedes encontrar muchos lectores QR gratuitos en Internet. Nosotros te recomendamos descargar un programa gratuito desde este enlace. Para saber que es un código QR te recomendamos buscar información mediante este link.

Como puedes colaborar

1- Tomando la iniciativa de que se impriman en tu país pequeñas cantidades en imprentas locales y difundiendo el libro en el entorno inmediato. La Asociación os daría de forma gratuita la documentación y los derechos necesarios. El único compromiso seria realizar la impresión y distribución sin ánimo de lucro.

2- Una segunda forma seria ayudar económicamente para que otras personas puedan imprimir y distribuir. Para esto ponte en contacto con las personas y/o los grupos de los diferentes países.

3- Una tercera opción sería comprando uno o varios libros y distribuirlo entre amigos y conocidos. Si seleccionas esta tercera forma de ayudar te sugerimos que nos comentes el número de libros que estás pensando adquirir. De esta forma tendremos una idea más concreta de los libros a imprimir. El coste del libro será el que nos pase la imprenta + los gastos de envió.

4- Una cuarta opción sería difundiendo este boletín en todos los foros y a todas las personas posibles para que ellas a su vez se puedan sumar a este proyecto.

5- Una quinta opción, por supuesto, seria cualquier combinación de las anteriores.

Boletín de Asociación Vicente Beltrán Anglada